EL IMPERIO PLANETA

Lara deja varios frentes a sus herederos con Herrera, Wyoming y cía

Sólo un empresario con un olfato innato para los negocios como él podía triunfar en terrenos tan pantanosos como la fusión de Antena 3 con La Sexta o la entrada en el nacionalista 'Avui'

Lara deja varios frentes a sus herederos con Herrera, Wyoming y cía
J.M. Lara. PD

Después de tres años de lucha titánica contra el cáncer de páncreas, José Manuel Lara nos dejó el pasado sábado. El empresario, que llevaba dos décadas como cara visible del Grupo Planeta- desde que su padre lo nombró consejero delegado en 1995-, contribuyó con su trabajo a que el grupo se convirtiese en uno de los mayores del país, en parte gracias a las inversiones en medios de comunicación, a la diversificación de negocios y a la comercialización de todo tipo de productos culturales. Con él a la cabeza, Planeta ha vivido años de gran expansión internacional, sin tener por ello que comprometer el núcleo familiar en su accionariado.

Lara tomó las riendas de un gigante editorial y lo ha convertido en una multinacional de éxito, ya que Planeta es hoy en día el primer grupo de comunicación mundial en castellano, entre otras cosas gracias a la compra en 2003 de Antena 3, una cadena a la que Telefónica no había podido colocar en números negros.

Pero a esa cadena perdedora, impotente y a la sombra de Telecinco, la ha convertido Lara en un modelo sostenible y rentable, con la que ni la crisis ha podido. Reforzada en los últimos tiempos por La Sexta, que ha disparado su audiencia tras consolidar un producto conectado con la calle, un producto que ha encadenado nada menos que 28 meses consecutivos de subida de audiencia.

El empresario heredó de su padre, con el que no compartía prácticamente ninguno de los rasgos de su carácter, un innato olfato para los negocios. Lara sin duda fue el nuevo Polanco de la última década, quizás porque todos los que han intentado repetir los éxitos del magnate de Prisa han tomado su modelo, pero Lara siempre fue por libre.

Del ex presidente de Planeta se dice que sus vínculos políticos le acercaron en bandeja de plata innumerables negocios, pero se omite que el empresario no necesitó del trato servil con el poder para conquistar sus objetivos.

No hay más que ver que le debería situar como un hombre cercano al nacionalismo catalán su paso por el Avui, pero eso no fue óbice para que Lara dijese en público en reiteradas ocasiones que se llevaría su imperio a Cuenca si el secesionismo triunfaba.

También se le sitúa en las proximidades del PP por La Razón, pero con ningún Gobierno se llevó mejor que con el de Zapatero, y además ha sido capaz de proteger con uñas y dientes la línea editorial de La Sexta, sorteando los fantasmas que sobrevolaban por las redes, que inventaban cancelaciones de espacios críticos con el Ejecutivo como El Intermedio o Salvados.

Y pese a esa supuesta cercanía con Rajoy, en varias ocasiones se ha evidenciado una higiénica y prudente distancia con su Gobierno, la primera tras una entrevista de Gloria Lomana a Aznar en Antena 3, y la última con la ausencia de Rajoy en el a25 niversario de la cadena.

También se apunta a Lara como cercano a Zarzuela, pero no dudó ni un segundo en publicar el año pasado un libro crítico de Pilar Urbano sobre la figura del Rey Juan Carlos I, cuya imagen no pasaba por sus mejores momentos. Es decir, que todas las amistades que se le presumían, tenían razones para mirar con recelo a Lara, pero no solo no lo hacían, sino que gobiernos tan diversos como la Generalitat, la Junta de Andalucía o la Comunidad de Madrid, le premiaban.

Lara era capaz de editar a la vez y sin sonrojarse, La Razón y el Avui, L´Osservatore Romano y Playboy, Onda Cero y La Sexta, hecho que ha conllevado que varias de sus estrellas hayan admitido en público sus problemas de conciencia por ello-Anson o Herrera-. Pero esos problemas de conciencia nunca los tuvo Lara.

Pero eso ha sido diferente, y por eso ha dejado en herencia todo un imperio, cuyo heredero deberá estar a la altura de miras para el futuro de Planeta, un grupo ahora inquieto y en un mar de preguntas. ¿Se acercará el nuevo sucesor a Rajoy? ¿Bajará la línea crítica de La Sexta? ¿Seguirá La Razón tras el fallecimiento de su puntal? ¿Se cerrarán los flecos de la entrada de los Lara a El Periódico de Cataluña? ¿Se irá en junio Carlos Herrera de Onda Cero? Muchas preguntas en el aire y muy pocas certezas. El heredero del trono decidirá si seguir la senda de José Manuel o tomar la suya propia.

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