OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Raúl del Pozo: «Lo que no pudo lograr el PCE en 40 años lo logró Podemos en 50 días, superar al PSOE»

Mayte Alcaraz culpa al PSOE de haber emprendido "un camino sin retorno en España" en los días posteriores al 11-M

Camacho advierte a Rajoy de que está sólo dos puntos por encima de los mejores resultados de Fraga

Concluyo mi desayuno debajo de la mesa y habiendo apagado mi cigarrillo para que el humo no revele a los rojos mi escondite. El paseo por el peristilo del 5 de febrero de 2015 me ha metido el miedo en el cuerpo: «¡Que vienen los rojos!» es el clamor unánime de los columnistas.

A los niños progresistas en Francia se les asusta con el ogro de Le Pen; en España se les asusta con Pablo Iglesias. De pronto el CIS, de cuyos pronósticos fallidos todo el mundo se reía hasta hace poco, salvo los socialistas, se convierte en el oráculo de Delfos. ¡Qué paradojas! El viento de cambio es tan fuerte que abate los hábitos más arraigados en la política española.

Voy a empezar por los columnistas que son un poco originales y se apartan del tópico del hundimiento del PSOE.

Ignacio Camacho (ABC) escribe su columna como si fuera una carta a Soraya o, menudo atrevimiento, al mismísimo Mariano y le dice: «Mira bien lo del CIS. No te quedes en el auge de Podemos, que es cosa sabida».

El enemigo del PSOE es Podemos y el de PP la abstención, pero eso no es lo relevante. Lo significativo es que el gran partido del centro-derecha español tiene un problema grave de representación, de vínculos de respaldo. De una mayoría social clara ha bajado hasta situarse a dos puntos del techo de Fraga. El Gobierno se puede consolar pensando que mantiene la primera posición y la prima del sistema D´Hont, que tal vez le alcance para ganar las elecciones. Sin embargo, con menos del 30 por ciento no se puede gobernar. Y con muchos apuros por debajo del 34.

El proyecto de rango nacional que haga frente a la fragmentación política y territorial sólo lo puede encarnar una fuerza cohesionada, compacta, con vocación mayoritaria. Lo que era el PP y lo que está a punto de dejar de ser. Insignificante en Cataluña, impotente en Andalucía, desmoronado en Valencia, inerte en el País Vasco.

El impacto del cometa Podemos puede reventar la izquierda. Para que su ímpetu extremista no arrase el sistema entero se necesita un pilar fuerte de resistencia. Por eso el verdadero peligro para la estabilidad del bipartidismo está en la caída del centro-derecha.

Elogio a Camacho por semejante enfoque: Rajoy y sus ‘sorayos’ están dejando el PP a la altura de Manuel Fraga. Un bloguero de PeriodistaDigital, Pedro Fdez. Barbadillo, escribió que los resultados del PP en las europeas de mayo pasado fueron peores que los de la AP de Fraga en 1987.

LA LEY ELECTORAL ESPAÑOLA TRITURA AL TERCERO, QUE ES EL PSOE

Josep Ramoneda (El País) es el único columnista que reprocha al PSOE de Sánchez que suscriba pactos con el Gobierno del PP, incluso cuando la línea editorial de su periódico es la contraria. Deduzco que para él todo lo que no sea bronca es beneficio para Rajoy.

Con la firma del pacto antiterrorista, el PSOE se suma a la estrategia del PP de fomentar el miedo entre los ciudadanos y rearmar el bloque bipartidista frente al caos de los radicales (denominación por lo menos osada en manos de quienes practican este sistema de «agresiones organizadas», en palabras de Saskia Sassen, «que llamamos austeridad»). ¿Necesita realmente el PSOE entrar en este juego? ¿Tiene sentido sobreactuar contra el riesgo yihadista, salvo que se busque con ello rendimientos políticos espurios?

El problema del PSOE es que si entra en el juego del PP de nosotros o el caos, colocándose del lado del nosotros, queda automáticamente en posición subalterna. El protagonismo será para el PP que gobierna y para Podemos. Y el PSOE habrá quedado sin papel en el duelo, a la sombra del Gobierno.

Recuerdo que Ramoneda ha propuesto en otras columnas que Lo-que-quede-de-España conceda a Cataluña rango de nación asociada. Con semejantes pensadores, que comparten las ideas más antidemocráticas del catalanismo, no me sorprende que la izquierda vaya de tumbo en tumbo a su fosa.

Isabel San Sebastián destaca en ABC que, por obra de la ley electoral, el primero y el segundo se sientan a la mesa y el tercero se queda en la puerta.

Con el argumento de favorecer la estabilidad inherente al bipartidismo (una estabilidad desvirtuada de raíz por la excepcionalidad de las circunscripciones únicas que entronizan a CiU, ERC, PNV y Amaiur en Cataluña y el País Vasco) la regla de «los vencedores se lo llevan todo» ha condenado al ostracismo a las opciones alternativas encarnadas en IU, UPyD y a partir de ahora Ciudadanos, que concurren con sus siglas en toda España.

Ahora, si hemos de creer al CIS, el auge de Podemos hace saltar por los aires todo el tinglado y relega al socialismo a una tercera plaza muy próxima a la segunda en número de votos pero muy alejada en términos de escaños, dado que d´Hondt es implacable con el castigo del tercero en el reparto. Dicho de otro modo: los sufragios que emitan los votantes del PSOE en Madrid, Barcelona, Sevilla, Guadalajara o Valencia valdrán mucho menos que las papeletas introducidas en esas mismas urnas por los partidarios de Podemos

FRANCESC-MARC ÁLVARO: PODEMOS ES SÓLO REFORMISTA

José Oneto (Republica.com) expresa su deseo de que Ciudadanos sea la gran sorpresa dentro de unos meses:

La encuesta no refleja el verdadero poder de Ciudadanos, el auténtico fenómeno político que se puede producir en el país en las elecciones generales de finales de este año, y que puede ser la auténtica sorpresa de las elecciones. Todos los datos indican que, en efecto, Ciudadanos, puede ser la gran sorpresa.

El progresista Antonio Casado (ElConfidencial.com) se asombra del entusiasmo que provoca Podemos entre sus fieles, hasta el punto de que se inventan un voto en las pasadas generales.

Insisto, sin dar por hecho el cuadro, sobre todo cuando los expertos demoscópicos coinciden en destacar la existencia de una importante franja de voto oculto, no precisamente de Podemos, que barre en fidelidad e intención directa. O sea, que no es un voto vergonzante sino público y notorio, hasta el punto de que un cierto porcentaje de ese voto tan entusiasta y tan decidido llega a confesar haber votado a Podemos en las últimas elecciones generales (¿?).

Casado parece resignado a que su PSOE querido se desplome, de modo que se limita a dar la bienvenida a Podemos:

Bienvenido a la legítima confrontación democrática

Joaquín Prieto (El País) destaca que el PSOE puede deteriorarse hasta ser sólo un partido bisagra entre PP y PSOE.

El PSOE se arriesga a convertirse en un valor de refugio para los que no quieran votar al Partido Popular ni a Podemos. Pero ese papel no es el de una fuerza capaz de liderar, sino el de un partido que se ajusta más al papel de bisagra o de apoyo externo al ganador de las futuras elecciones. Tampoco es un rol baladí en un panorama de mayorías tan débiles como las que dibuja el barómetro del CIS, que confirma la idea de que los futuros Gobiernos del Estado serán de coalición; pero no es, desde luego, el papel tradicionalmente jugado por el PSOE como alternativa de gobierno.

Fernando Ónega (La Vanguardia), sin embargo, todavía mantiene esperanzas en el PSOE:

La situación queda dibujada entre dos frases: «el cambio es irreversible» de Pablo Iglesias y «sólo es un impulso emocional» de algunos analistas. Irreversible o emocional y, por tanto, pasajero. Esa es la duda. Todo depende del PSOE, una vez más. Del PSOE y su capacidad de reacción.

Enric Juliana (La Vanguardia) empieza con la encuesta del CIS y concluye con Esperanza Aguirre.

Con la percepción económica mejorando lentamente, con Rajoy estancado en la desconfianza y con la estimación de voto por debajo del 30%, el PP comienza a tener un problema con el tiempo. Sólo faltan cuatro meses para las elecciones locales y las plazas de Madrid y Valencia están en juego. Con este CIS encima de la mesa, Esperanza Aguirre está más cerca de ser proclamada candidata a la alcaldía de Madrid. Irán a buscar el choque frontal con Podemos. Saltarán chispas.

En parecida originalidad cae Marcello (Republica.com), que elucubra con el duelo de dos rubias (teñidas) en Madrid.

O sea que si Tania Sánchez reaparece en una candidatura de Madrid contra Cristina Cifuentes tenemos a dos rubias -con perdón- enfrentadas en esta gran corrala ciudadana que es la capital de España y donde el buen reloj de la Puerta del Sol, tic, tac, tic, tac, no para de deshojar la cuenta atrás en pos de las tan esperadas elecciones municipales y autonómicas de Madrid.

Abel Hernández (La Razón) sigue sirviendo la sopa recalentada de la gran coalición.

La realidad es, como apuntó en vísperas de las elecciones europeas Felipe González, que las circunstancias nacionales, con la irrupción de Podemos, que lo trastoca todo y genera una notable incertidumbre, puede obligar a los dos grandes partidos, con claros signos de decadencia, a ir a una gran coalición para que la riada no se lleve todo por delante. El PSOE y el PP, que tienen experiencia de Gobierno, van a necesitarse sin que eso los obligue a perder sus respectivas señas de identidad. No sólo la creciente amenaza del terrorismo, sino otras amenazas no menores pueden obligar a ese entendimiento de fondo, aunque en el próximo debate del Estado de la Nación Rajoy y Sánchez seguirán tirándose teatralmente los trastos a la cabeza, como si tal cosa. La cuestión catalana y la necesaria reforma constitucional serán razones de peso cuando llegue la hora de la verdad.

Raúl del Pozo (El Mundo) asegura que en el PP y en el PSOE no existe tanta preocupación como cabría esperar:

A los dirigentes del partido se les han quedado las circunvalaciones del cerebro averiadas: Lo que no pudo lograr el PCE en 40 años lo logró Podemos en 50 días. Las ideas no nacen de los puños, sino de la azotea, nacen paulatinamente y avanzan. Los del PSOE no lo vieron venir. Me comenta un avezado fontanero: «No me lo creo. Es propaganda del PP capaz de quedarse tuerto si logra que nosotros quedemos ciegos». Pero los tuiteros dicen que se habla de Pedro Sánchez para el Estudiantes. En el PP no noto que haya tanto estrés. Tienen las esperanzas puestas en el 30 % de indecisos, que van a ser la clave de las elecciones generales. Esperan un fuerte voto de castigo en Madrid.

El veterano periodista termina su columna con un cotilleo sobre el fracaso de uno de los rentistas de la Transición: Eduardo Zaplana.

Hablando del siglo XXI: el club de la Transición y el esplendor del bipartidismo se apaga. Los socios están descontentos con Eduardo Zaplana porque anula actos. Antes de su llegada solían celebrarse por lo menos cuatro discursos o coloquios al mes y, ahora, apenas se celebra uno. Los de Podemos están vetados. El exministro prometió estar sólo un mandato, pero le queda año y medio y los socios están a punto de sublevarse.

Las ‘majorettes’ de Artur Mas, incansables. Francesc-Marc Álvaro arremete en La Vanguardia contra Podemos y trata de colgarle el sambenito de que es un invento de los poderes fácticos contra la desventurada Cataluña.

Podemos no quiere romper nada y ya echa agua al vino de sus propuestas. Podemos quiere hacer reformas en la casa, aunque utilice una retórica rupturista y una escenografía pseudorrevolucionaria que pretende conectar con el espíritu del 15-M. Podemos es un proyecto que aspira a gobernar para introducir unas políticas reformistas que den respuesta posibilista al malestar social que ha generado el inmovilismo y el desgaste del PP y del PSOE.

Ciertos discursos de dirigentes de Podemos sobre la banca, la monarquía, los militares, la Iglesia o el funcionariado demuestran que los poderes fácticos están más tranquilos con Iglesias de lo que parece. Hay menos nervios de lo que algunos periódicos transmiten: quien quiere ser alternativa real de gobierno acabará pactando con quien toque. El Estado digerirá e integrará a Podemos sin problema cuando llegue la hora, por mucho que las direcciones del PP y del PSOE estén hoy histéricas con este nuevo jugador

Comparen los ataques contra Monedero y otras figuras de Podemos con los ataques y las insidias contra Mas y el soberanismo en general, y se darán ustedes cuenta de que no son del mismo calibre. El enemigo verdadero está muy claro.

Ya tenemos al ganador del premio a la columna ridícula del día.

VICTORIA PREGO TEME QUE LA RUPTURA DERROTADA EN 1976 REGRESE

Pasemos a quienes buscan responsabilidades. Aquí, Zapatero queda muy malparado.

Mayte Alcaraz (ABC) escribe una columna cuyo título, ‘Podemos y la lechuga’, me hace sonreír.

Cuando el 14 de marzo de 2004 José Luis Rodríguez Zapatero ganaba las elecciones sobre los errores -graves pero ajenos a cuatro exitosos años de administración popular- en la gestión de los convulsos días que siguieron a un brutal atentado, la izquierda institucional emprendía un camino sin retorno en España

Los socialistas, desalojados a patadas por los españoles a los que decían cautivar, optaron por participar en la calle y en los medios del aquelarre contra la derecha. Junto a ellos, IU colgó la corbata de Loewe, conseguida a base de degustar canapés de caviar en los consejos de las Cajas públicas, y se enfundó el monocolor traje antiPP de las plataformas antidesahucios, los grupos antisistema y las mareas verdes y blancas.

Nunca faltó una Elena Valenciano (o después un Pedro Sánchez) o un Cayo Lara compartiendo micrófonos -que parecían fusiles- con Ada Colau, Pablo Iglesias o Errejón. El error de cálculo fue clamoroso. Mientras se demonizaba a la derecha, mientras se cultivaban las coles de la izquierda progresista y libertadora, creció una lechuga: Podemos.

Victoria Prego (El Mundo) también se apunta a la tesis de que fue Zapatero el que ha hundido el barco del PSOE, aunque, eso sí, con el voto de todos los militantes el partido, que le aplaudían arrobados cuando promovía la memoria histórica, el estatuto catalán, el feminismo y el matrimonio homosexual.

Ahora comprueban que sus votantes les abandonan y se pasan en masa a las filas de Podemos. Y eso es la consecuencia de un error que tiene su origen en la política puesta en marcha en su día por Rodríguez Zapatero.

El anterior presidente tuvo desde el comienzo de su mandato un especial interés en apoyarse en los sectores más a ala izquierda de su partido

De ese modo las bases del PSOE se fueron trasladando a posiciones netamente izquierdista desde las que ahora no tienen dififucltad alguna en dar el salto a una opción que encarna fielmente aquel antiguo espíritu de la ruptura que no pudo ser y que hoy tienen una nueva oportunidad de intentarlo.

Cristina Losada (Libertaddigital.com) afirma que la tara del PSOE es que un partido de Gobierno, como toda la socialdemocracia europea.

Desde que pasó a la oposición, el PSOE no ha dejado de pronunciarse contra la austeridad sin que ello le haya servido para detener la sangría. No. El problema al que se enfrenta el PSOE, como tantos otros partidos de gobierno en la Europa afectada por la crisis, es justo el que se encierra en los términos partido de gobierno: es el problema de la pérdida de confianza en las elites dirigentes.

Dicho lo cual: conviene esperar antes de escribir el obituario. Ni siquiera el Pasok cayó de un solo golpe.

Para describir la endeblez intelectual del PSOE, José Luis Martín Prieto (La Razón) pone el ejemplo de su oposición a la cadena perpetua.

Cuando el presidente Alfonsín sentó y condenó a las cúpulas militares del país por delitos aberrantes no se escuchó la más suave voz de la izquierda internacional contraria a la aplicación de la cadena perpetua, que en el gran país austral consiste en morirse en la cárcel. Es subjetividad política allá donde se aplique, pero no que nuestros buenistas, incluidos catedráticos de Derecho Penal, comparen la «perpetua» del Gobierno con la Ley del Talión y las reminiscencias bárbaras que trae a los legos el Código de Hammurabi y el gráfico «ojo por ojo y diente por diente». Fue Strassera quien me ilustró que aquel código sumerio fue en su tiempo progresista, ya que evitó matanzas tribales indiscriminadas por una querella, llevando alguna equidad a la Justicia. Nuestros buenistas reinsertarían rápidamente a quienes han quemado vivo al piloto jordano. Concepción Arenal es mal interpretada: compadecemos tanto al delincuente que no nos queda sentimiento para odiar el delito.

SOSTRES LLAMA «CRETINOS» A LOS DIRECTIVOS DEL BARÇA

Màrius Carol tiene el privilegio de disponer de un billete diario en La Vanguardia, y el de hoy lo dedica a la nieve.

Raimon cantaba que «al meu país la pluja no sap ploure», pero es posible que tampoco sepa nevar. O a lo mejor es que nos falta costumbre. En los países escandinavos nieva muchísimo más y la vida no se interrumpe. Incluso Andersen se inspiraba para sus cuentos en lugar de alterarse sin contemplaciones.

El primer editorial de su periódico es sobre los atascos de tráfico causados por las nevadas en Cataluña. La Vanguardia bajo Artur Mas se comporta igual que bajo Franco: no habla de política.

Y concluyo con una columna de Salvador Sostres (El Mundo) sobre la conspiranoia en los mandamases del Barça, a los que llama «cretinos».

Que Bartomeu salga ahora a reeditar la peor versión del nuñismo, con un victimismo casposo y falso, y culpando a España y al Real Madrid de su imputación, es una vergüenza para cualquier socio del Barça, pero especialmente para los que con Laporta y Cruyff abandonamos la humillante condición de perdedores y aprendimos que los demás nunca son los culpables. No hay ninguna persecución contra el Barça. Lo que hay es una banda de incapaces que no está a la altura moral ni intelectual de la presidencia que ostentan. Desde su provincianismo extremo no han sabido tejer ninguna complicidad internacional, y con el fichaje de Neymar quisieron engañarnos a todos: a Messi, para no tenerle que pagar más; a los socios, para presumir de austeridad y dar lecciones al Real Madrid; y a Hacienda porque tanto Rosell como su junta directiva han creído siempre que son más listos que los demás. Y siempre la realidad les ha desmentido.

La única persecución que sufre el Barça es la de su directiva de cretinos, a los que por cierto nadie ha elegido.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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