OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Ruiz-Quintano: «Garzón (IU) pinta un Nuevo País cuyo pueblo podrá domiciliar el recibo de la luz en el banco del Alba»

Sánchez ha convertido a Pablo Iglesias en jefe de la oposición, para Mayte Alcaraz

Arcadi Espada advierte a Rajoy de que, ante la ruptura catalana, "el prestigio del silencio" se le ha terminado

Hace unos días escribí que había una campaña de la opinión publicada (gran hallazgo de Felipe González) para inflar a Ciudadanos frente a Podemos. Este 26 de febrero de 2015 la campaña se dirige a salvar al soldado Sánchez del fuego enemigo y también del fuego amigo.

En periódico del régimen, de todo régimen, pasado, presente y futuro, como es La Vanguardia, Màrius Carol alaba al secretario general del PSOE.

El líder socialista aprovechó la oportunidad para demostrar que se puede ser un fino estilista y a la vez pegar duro. Su estrategia fue inteligente: sacó a pasear el nombre de Bárcenas para, a continuación, arrogarse el papel de político limpio-limpísimo, como pregonaban los detergentes de antaño. El PSOE vio que Sánchez tiene musculatura y, si le sale bien la apuesta de Gabilondo en Madrid, su figura puede agrandarse.

Enric Juliana da por vivo a Sánchez.

En menos de quince días, Pedro Sánchez ha pasado de ser un muerto viviente (…) a merecer todos los respetos por su tenacidad.

Sánchez sigue vivo y José Luis Rodríguez Zapatero ha cometido un error táctico impropio de un hombre tan habituado a las intrigas de partido. Ha quedado demasiado claro que quiere ser el brazo ejecutor del ‘Asesinato en el Comité Federal’. Susana Díaz difícilmente podrá abandonar Andalucía después de las elecciones del 22 de marzo. Felipe González, el más inteligente de todos, ha apoyado la apuesta de Madrid. González zigzaguea y Carme Chacón y sus asesores deberán extremar la prudencia en las próximas semanas. Sánchez sigue vivo.

Raúl del Pozo (El Mundo) recoge el sentimiento en esa opinión publicada:

A pesar de estar en cuaresma, Pedro Sánchez, líder del PSOE, salió del escaparate del doncel convertido en un maniquí diabólico, en Hannibal Lecter. «Le echó cojones con lo de Bárcenas y dejó desconcertado a Rajoy. Con ese gesto de audacia ha logrado afianzarse ante los suyos», me informa un reportero parlamentario de guardia.

Jaime González (ABC) dice que Sánchez al menos no perdió.

Sánchez se mostró combativo y alcanzó al presidente con dos o tres golpes de izquierda, pero descuidó la guardia y sufrió cuando su oponente le alcanzó con una combinación de libro: «jab-recto», «uppercut» de izquierda y «uppercut» de derecha. En consecuencia, mantiene intactas sus posibilidades, que no parecen muchas. El presidente revalidó el título, lo que tampoco significa nada en esta época en la que los cambios se suceden a tal velocidad que no hay marmota capaz de predecir el futuro.

ALBIAC ACONSEJA AL PP QUE MANTENGA VIVO AL PSOE

Y Gabriel Albiac (ABC) le reprocha a Rajoy que esté a punto de liquidar al PSOE, cuando deberá pactar con él. «Herir de muerte a aquel con quien se está obligado a negociar, es un error cuyo coste puede ser alto» y luego lo explica.

La irrupción de una fuerza puesta en pie por esos locos populismos caribeños que creíamos sólo evocación nostálgica del Valle Inclán más hilarante, modifica las reglas de juego.

En un primer embate, será el PSOE el que saldrá pulverizado. Digo el PSOE, y excluyo a un partido socialista en Andalucía que, por haber ocupado ya, desde hace muchos años, el papel clientelista del peronismo en el sur de España, se verá previsiblemente poco afectado por la arremetida chaveziana. Si les queda una subatómica partícula neuronal, los socialistas andaluces obrarían muy sabiamente cambiando el nombre de su partido, para no ser contaminados por la caída de la Casa Usher, que se le viene a Pedro Sánchez sobre la cabeza.

Sobrevivirá el PP. Tras la primera embestida de la ola airada. Pero no podrá gobernar solo. La oleada populista, ningún partido podrá afrontarla por su cuenta. Y aunque el PSOE haya quedado en piltrafa, con esa piltrafa toca hacer el armisticio. No es hábil sacudirle estopa. A la espera de la gran regresión caribeña en puertas, mejor no hacer demasiada sangre con Sánchez.

Sin embargo, Mayte Alcaraz (ABC) no es tan optimista. ‘Sánchez e Iglesias, sólo quedará uno’ se titula su columna, en la que comenta que el acto de presentación de Ángel Gabilondo se eregía contra el Coletas, pero fracasó.

Alguien avisó al PSOE de que Podemos quería ningunearle con un acto público alternativo al debate para contestar solo al presidente del Gobierno, colocando al exultante Sánchez en el papel de hombre invisible de la política española, lo que enfureció a Ferraz.

El líder del PSOE sacó músculo sentando a cientos de cargos del enfrentado socialismo madrileño para demostrar que él crea las heridas pero también le aplica el betadine.

Sánchez sostuvo su intervención para conseguir una pantalla partida en La Sexta con Iglesias, quizá conocedor de que si daba paso a Gabilondo el interés se reduciría. El «taming» de ayer dejó bien a las claras el nerviosismo que acecha a los socialistas por mucho que nos hagan creer que el enemigo es la derecha.

¿Y qué hizo Pablo Iglesias? Recibir un regalo de Sánchez.

Erigido en jefe de la oposición, se atrincheró tras cientos de datos, con una escenografía parecida a la de la tribuna parlamentaria, para hablar de tú a tú al presidente del Gobierno. Para su desgracia, y a pesar de las colas de gente que rodearon el Círculo de Bellas Artes para escucharle, el único que le concedió esa carta de naturaleza de segunda fuerza política es el PSOE. Lo que la soberanía nacional no le ha otorgado se lo regaló ayer Pedro Sánchez.

LA SOBERBIA DE RAJOY DISGUSTA A ONETO Y ÓNEGA

Abel Hernández (La Razón) da por sentado que habrá pacto entre PP y PSOE, aunque sin Rajoy ni Sánchez.

Esta representación de la discordia entre socialistas y populares sucede cuando, si se cumplen las previsiones, no van a tener más remedio que sentarse a negociar un Gobierno de coalición, o de gran coalición, a final de año, para evitar males mayores. Ya se han puesto las primeras piedras sin luz ni taquígrafos. En este debate han demostrado que ninguno de los dos, ni Sánchez ni Rajoy, está en condiciones de encabezarlo. Tendrán que hacerse a un lado. Ni siquiera es seguro, a pesar de los «méritos» adquiridos entre las huestes socialistas por su punzante actuación táctica en el debate, que sea Sánchez el que encabece el próximo cartel electoral del puño y la rosa

Y es que Mariano Rajoy recibe tales trompadas en la prensa que si yo fuera Jorge Moragas o Carmen Martínez Castro no le pasaría los periódicos.

Antonio Casado (ElConfidencial.com) le habla de los pobres y los empobrecidos.

Parados de larga duración, pobres, desahuciados, víctimas de la crisis y de las políticas de austeridad destinadas a superarla se habrán sentido ofendidos cada vez que estos días el señor Rajoy pregonaba la salida de la crisis gracias al «alto precio que los españoles han pagado» por olvidar que «no se puede gastar lo que no se tiene». Con el esfuerzo de todos, que es el mantra oficial. De unos más que otros, presidente, como queda claro. Gracias, sobre todo, al sacrificio de tantos y tanto españoles que viven al borde de la pobreza (uno de cada cinco), aun teniendo empleo. La Comisión Europea ya sentenció en 2014 que encontrar un empleo en España no es garantía frente a la pobreza («Informe sobre la situación social en Europa»).

Imagino lo que pensarían esos españoles cuando anteayer Rajoy se autocondecoraba por haber logrado que España pasara en sólo tres años de ser un país casi en quiebra a convertirse en ejemplo de recuperación que miran con envidia otros países de la UE.

Fernando Ónega (La Vanguardia) critica la soberbia de Rajoy.

Después de las escaramuzas, no consigo apartar de mi retina la imagen de un Rajoy convertido en Gulliver y rodeado de liliputienses que le lanzan piedrecitas y le clavan alfileres. Y lo peor: él los ve como personajes mínimos y reparte suspensos de profesor. Recibe mal que se dude de su España recuperada, es poco permeable a las críticas y se muestra sarcástico desde un alto concepto de su superioridad y sorprendentemente irascible con el alumno que iba a examinarse de selectividad de liderazgo. Para él, España es su economía, la buena economía; lo demás es sinónimo de fracaso y anticipo de riesgo, y parece que no ha visto a un pobre en su vida.

Y otro tanto hace Pepe Oneto (Republica.com). Rajoy perdió los estribos con Sánchez de una manera mayor que cuando Aznar ponía en duda su liderazgo.

Rajoy, el hombre inalterable que ha aguantado carros y carretas y que no ha perdido los nervios ni siquiera cuando Aznar ha llegado a su descalificación personal y política, criticando su gestión y su forma de gobernar, subía, descompuesto, rojo de ira a la tribuna de oradores para terminar con quien piensa que carece de categoría, de formación, de nivel, de estilo y de clase.»Usted es patético, No vuelva usted por aquí».

GARCÍA DOMÍNGUEZ DESTROZA LOS TRES MILLONES DE EMPLEOS

Otros columnistas se quejan de los silencios o las promesas de Rajoy. Ignacio Camacho (ABC) lamenta la trivialidad del debate por haberse olvidado del plan separatista de Artur Mas.

A seis meses de unas elecciones anunciadas bajo un programa de secesión, el conflicto separatista se queda fuera del principal debate de política general en un país amenazado de ruptura. Éste es el nivel de trivialidad en la dirección de los asuntos públicos. Y éste tal vez sea el verdadero estado de la nación: colectivamente insustancial, intelectualmente líquida, estratégicamente desarticulada.

Arcadi Espada (El Mundo) asegura que el «prestigio del silencio» de Rajoy se ha acabado.

El otoño, sobre el que planea además la querella contra el presidente Mas, va a traer graves problemas políticos. A la mayoría parlamentaria saliente y a la entrante. Los nacionalistas no van a llevar a cabo su propósito. Les falta, sin embargo, tocar fondo. Es indiscutible que la cosa acabará; pero no acabará así. El presidente del Gobierno apenas dedicó al asunto un par de palabras desganadas en el Debate de la Nación. (…) Pero la sorpresa desmoralizante fue que tampoco el joven Sánchez pronunciara acerca del asunto una sola palabra de reproche. Y que no fuera más allá, en su propuesta de reforma constitucional, de los cansinos balbuceos federalizantes de su partido y allegados.

Sobre los silencios de Rajoy deben de haberse ya escrito varias tesis doctorales. Hasta el 9 de noviembre se habló de él así, y con la boca abierta: «Calla, porque sabe lo que hace». Hoy se dice, mascullando: «Calla, porque no sabe lo que hacer». Algún docto amable debe susurrarle al presidente que el prestigio del silencio se le ha acabado para siempre.

José García Domínguez (Libertaddigital.com) desmenuza la promesa de crear tres millones de empleos, sin dar detalles de cómo hacerlo.

Puesto que la especialización productiva del país, el célebre modelo, no parece que haya cambiado ni un ápice en los últimos cinco minutos, habrá que inferir que el grueso de esos tres millones de empleos va a salir de donde siempre, esto es, del ladrillo y del turismo. ¿Resultaría ello posible? La respuesta es simple: no.

en España resulta que no hay gente. Porque, para que la haya, antes tiene que nacer. Y aquí ya no nace. O nace muy poca, lo que viene a ser lo mismo. Sin llegadas masivas de inmigrantes como las que se produjeron a principios de siglo, la demografía española exige construir cinco viviendas nuevas al año por cada mil habitantes. En números redondos, 250.000 cada doce meses. Una tercera parte de las que se empezaban hace siete años. Y ello sin contar los 800.000 pisos aún vacíos que nos dejó en herencia la burbuja

Vayamos ahora con el turismo. Está calculado, la creación de medio millón de nuevos puestos de trabajo en el sector turístico requeriría que España fuera elegida anualmente por 83 millones de visitantes extranjeros, una cifra superior en dos millones al número que recibe el país más turístico del mundo, Francia. ¿Es un objetivo realista? No lo parece.

ANTONIO LUCAS SE CONVIERTE EN EL BARDO DE ALBERTO GARZÓN

Ya sabemos que Raúl del Pozo quiere ser el John Reed, autor del relato para occidentales de la toma del poder por los bolcheviques, de Podemos; hoy Antonio Lucas (El Mundo) presenta su instancia a biógrafo de Alberto Garzón, el diputadito comunista.

Alberto Garzón fue un gran orador en la primera sesión del debate, aunque eso no le importó a casi nadie de los de dentro. Habla con la firmeza de los donceles que tienen la cabeza bien amueblada, lanzando una soflama inteligente contra esos dos partidos que son torres inclinadas, una contra la otra, a la manera decadente de las KIO. Sobre Garzón cae la sospecha de ser la pala homicida que echará el leño de IU al cráter de Podemos. Él sabrá.

irrumpió hace años en el bosque de la política con destello de zagal rojo y dotado con mejor toma de tierra que tantos de los suyos. Eso fue antes del yogur griego y de la fibrilación podemita.

La verdad, me gusta más el retrato que de Garzón hace Ignacio Ruiz Quintano en la última de ABC.

En el Congreso, Garzón, un curita pecero al que Tania de Rivas dejó sin partido (¡lo que ni Franco supo hacer!), se presenta como portavoz del pueblo para denunciar como en un dramón de Joaquín Dicenta que el pueblo no ve la TV porque no puede pagar la luz ( « cárcel de luz, recóndita angostura», en la visión púbica de Arias Solís).

Desde su nada parlamentaria el curita frívolo nos pinta un Nuevo País cuyo pueblo podrá domiciliar el recibo de la luz en el banco del Alba, que es el de Monedero, padre ecónomo del convento complutense cuyos contratos y facturas son secretos de Estado.

«Aquí no fusilamos al alba», contestó el padre rector cuando le preguntaron por las cuentas del padre ecónomo. El padre rector es Carrillo, que, en efecto, nunca se levanta hasta después del alba.

CÉSAR VIDAL PROPONE EL MODELO ROJO-LIBERAL CHINO A ESPAÑA

A cuenta de tres recientes acontecimientos repugnantes que condena Jorge Martínez Reverte (El País) no tanto por su comisión como por la aprobación social, el escritor describe así la Cataluña actual.

Marta Ferrusola y su marido, Jordi Pujol, acompañados por su primogénito, se reían del Parlamento catalán haciendo por allí el paseo de los señoritos, que se dignaban en contestar de cuando en cuando a esos recién llegados a la política que son los actuales parlamentarios. La señora Ferrusola ejercía en realidad el oficio de ama de casa que trataba a la servidumbre como se merecía.

En Solsona, importante localidad de Lleida, una imprenta sacaba un cartel en el que se invitaba a la gente a asistir al carnaval con el incentivo de «matar españoles». Nadie, ni el impresor, se dio cuenta de la barbaridad que eso significaba. Nadie se acordaba de que en el País Vasco hasta hace poco esto era algo más que un juego.

Francesc-Marc Álvaro (La Vanguardia), que está bien informado de lo que ocurre en el Govern catalán, aventura la ruptura entre los Pujol y Mas.

CDC y Mas tienen un problema más, y no es pequeño. Pueden simular que no existe o pueden afrontarlo con energía y coraje. Es un problema que obliga a completar definitivamente la despujolización que Mas empezó cuando estaba en la oposición, lo cual incluye hacer una refundación de veras. Mi diagnóstico es claro y sincero: más allá de lo que dicten los tribunales, en la arena política, o se salvan los Pujol o se salva Mas y lo que CDC representa para mucha gente de este país. O una cosa o la otra.

La columna ridícula del día la escribe César Vidal, que desde que se fue o le echaron de Es.Radio está en un proceso de redefinición de los cimientos de su vida y sus posiciones políticos. Por ejemplo, es crítico con la invasión de Irak de 2003. Y hoy aplaude a la China comunista y la pone de ejemplo a unos españoles que considera vagos… por ser católicos.

La base del avance en la vida es el esfuerzo individual, incluso en unas condiciones que no pocos de nuestros compatriotas considerarían punto menos que heroicas, pero que los chinos ven como absolutamente naturales. (…) la presión fiscal en China es ridícula si se compara, por ejemplo, con la de España. El impuesto sobre la renta ronda un tipo medio del 17 por ciento, mientras que el de sociedades se sitúa entre el diez y veinte. Que no se engañe nadie. El Gobierno chino no es liberal – a decir verdad, es medularmente comunista-, pero desde hace décadas ha captado realidades innegables para cualquiera que no quiera cegarse, y es que el trabajo personal, la ausencia de medidas asistenciales, la confianza en un cierto avance y los bajos impuestos crean prosperidad.

El liberal y protestante César Vidal elogiando a los chinos comunistas por amparar al individuo… Cosas veredes, amigo Sancho que harán hablar a las piedras.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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