OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Andalucía hace todo lo posible por ocultar una Administración cleptómana que ha desvalijado a los españoles

Edurne Uriarte reprocha a las televisiones haber creado y encauzado contra el PP y el PSOE el malestar del que se alimenta Podemos

Anson, impasible el ademán, elogia "los grandes servicios que ha rendido a España" el corrupto Pujol

Hasta que la corrección política (ésa que lleva a que en toda unidad de comandos haya siempre un negro musculoso y una mujer aunque mida metro y medio y a que se casen los gays) se impuso en Hollywood y erradicó el tabaco, las películas mostraban a los amantes fumando un cigarrillo después de haber realizado el acto sexual (qué fino estoy), como la última cucharada del postre dulce.

Reconozco que hoy, me siento así después de leer la columna de Luis María Anson y mientras enciendo mi primer cigarrillo del 3 de marzo. El que fue joven maestro de periodistas nos regala una columna en El Mundo impagable, que le acompañará en los años que le quedan de vida, que yo espero sean muchos para seguir teniendo a quien dar el premio a la columna ridícula del día. Si alguien esperaba que Anson se arrepintiese de las portadas dedicadas a glorificar a Pujol que él hizo publicar en el ‘ABC verdadero’ en los años 80 y del galardón como ‘Español del Año’, se equivocó.

En la columna más patética y cursi que he leído en mucho tiempo, que sólo merece carcajadas, Anson defiende a Jordi Pujol. ¿Solidaridad entre compinches o entre miembros de la misma generación? No, más bien negativa a reconocer que se equivocó.

Desde que el dictador Franco le encarceló, he seguido a Jordi Pujol con admiración por su seriedad personal, con reconocimiento a su sólida formación intelectual, con asombro ante su pasmosa habilidad política. Me entristece ahora contemplar la forma cruel y miserable con la que se le está tratando. ¡Qué pronto se han olvidado los grandes servicios que ha rendido a España! Jordi Pujol supo dar continuidad a la gestión de Tarradellas. Su moderación, su espíritu de conciliación y equilibrio, su prudencia de gobernante contribuyeron durante dos largas décadas a la estabilidad y a la libertad de los españoles. ¿Cómo se puede desdeñar o silenciar todo esto? ¿Cómo se puede olvidar que mientras estuvo en el poder la pirueta secesionista de ERC fue solo una anécdota menor?

Pero, al hablar de Pujol, la objetividad aconseja tratarle con el respeto que su nivel político y sus servicios a España exigen. Otra gallina cacarearía en el corral de la política catalana si tuviéramos al frente de aquella Comunidad Autónoma al Pujol de los años 80.

Y reconozcamos en todo caso la gestión abrumadoramente positiva que desde la presidencia de la Generalidad hizo el hombre al que hoy se lincha en la plaza pública desdeñando todo lo positivo que hizo en favor de Cataluña y del resto de España. La zafiedad, el insulto, la descalificación y el radicalismo no forman parte del ejercicio intelectual serio.

Después de leerla, recuerdo las siete W que se enseñan al estudiante de periodismo en las universidades de EEUU se ha burilado en los recovecos de mi cerebro (¡ya se me ha pegado el estilo ansonita!) una C, la que corresponde a cuánto.

En La Vanguardia del conde de Godó, que con más tino que Anson ya empieza a apartarse de la sombra de los Pujol (es que el señor conde tienen un negocio que mantener), David González arremete contra Marta Ferrusola.

ese es el subtexto de su línea de defensa en el Parlament, se siguen sacrificando por el país. Incluso ahora cuando, según declaró la madre sin despeinarse, sus hijos van «con una mano delante y otra detrás» (amén de, en el caso de Jordi, ocho millones de euros en la cuenta). ¿Qué se les debe, señora Ferrusola? ¿Acaso es mentira que la deixa del avi Florenci sólo fue regularizada ante el fisco y no por todos los beneficiarios (no fue el caso de Oriol, como reconoció ayer él mismo -de lo que deberá dar cuenta ante el juez-) 34 años después? ¿No fue eso, ese inmenso error algo más que ético, president Pujol, lo que usted precisamente confesó el 25 de julio? ¿O es que ahora va a resultar que esa confesión -y lo que lleva aparejado- no existió?

Toni Bolaño (La Razón) presta atención a las palabras de Marta Pujol Ferrusola, que ha levantado una contradicción en la versión del clan

Marta Pujol Ferrusola se defendió. Me atacan «por mis apellidos» a lo que el diputado de ERC, Oriol Amorós contestó seco «pues durante años no se quejó». Esos mismos apellidos le abrieron puertas «porque repartía tarjetas», según su propia afirmación. La hija mayor de la saga puso encima de la mesa una bomba de relojería que dará que hablar. Su hermano Jordi y sus padres dijeron que no tenían ni idea de la gestión del legado de su abuelo. Jordi, por su parte, afirmó que gestionó este legado desde 1992. Marta dijo algo diferente. Afirmó que en 1992 ella abrió una cuenta, en Andorra, y que la regularizó en 2014. O sea, mantuvo el dinero negro durante 24 años. La pregunta es ¿y sus hermanos? Oriol, minutos más tarde lo negó todo.

En cambio, Salvador Sostres (El Mundo) se fija en Oriol Pujol, al que llama necio.

Si la semana pasada vimos lo que Cataluña pudo haber sido, con un Jordi Pujol júnior pletórico y psicópata, mucho mejor que los que trataron de zaherirle y también mucho más terrible, ayer constatamos lo que Cataluña es, con Oriol Pujol y su limitación, siguiendo la tradición catalana de dedicar al clero y a la política al más necio de la familia, y dejando otra vez al descubierto la tremenda falta de generosidad de Pujol padre, que siempre se rodeó de nulidades -comenzando por la selección de sus hijos- para tener más fácil parecer un gigante.

Si Oriol es lo que hacemos los catalanes, ¿para qué España tendría que molestarse en mandarnos los tanques?

Ayer fue un chulo sin causa, un superman al que se le vio el cable y llamó poderosamente la atención su penoso uso del catalán. Jugó a parecerse a su hermano Júnior y lo único que consiguió es dejar clara la infinita distancia. Sólo la inconcebible vulgaridad de los diputados interrogadores disimuló a ratos su incompetencia.

Lo que esta siniestra comisión de investigación está demostrando es que no hay mayor corrupción que la incompetencia y que el dinero no es ni de largo lo peor que a un país puedes robarle.

NO HAY POLÍTICA HIDRÁULICA, PORQUE NO HAY NACIÓN

No encuentro hoy en El País ninguna información sobre el desbordamiento del Ebro. En cambio, el diario progresista está enrabietado con el currículum de la enseñanza de religión católica publicado en el BOE, porque se va a enseñar a los niños a rezar. ¡Qué atrevimiento!

La riada en el valle del Ebro inspira un par de columnas que dan idea de la mezquindad de la vida española. Ignacio Camacho (ABC) lamenta que el simplismo mental haya cargado sobre los pantanos el sambenito de ser franquistas.

Las obras hidráulicas tienen en España mala prensa desde Franco. Al igual que sucede con la bandera rojigualda, una parte de la izquierda tiende a pensar que los pantanos y las conducciones son fascistas. Ciertamente suelen construirlos los dictadores porque por lo general sus poderes son vitalicios y tienen tiempo de esperar los largos trabajos. En democracia los políticos desconfían de cualquier proyecto que no puedan inaugurar en cuatro años. A este recelo ideológico y pragmático hay que sumar el severo control medioambiental moderno, quisquilloso hasta extremos paroxísticos y ramificado en multitud de instituciones que van desde las regionales hasta las europeas. Entre la pereza, la burocracia, los prejuicios y las tensiones territoriales, la nuestra es una nación sin política de aguas, lo cual tampoco es de extrañar cuando falta incluso política de nación.

En condiciones normales, sin riadas ni desbordamientos, cada año se van al mar millones de metros cúbicos que echan de menos las apuradas poblaciones y los sedientos regadíos al sur del delta. Viejo conflicto, eterna parálisis; paradigma del estancamiento y la incapacidad de la política para adoptar estrategias de largo alcance, medidas de Estado. Sólo el gran río se mueve, cuando le toca, con su mineral lógica imparable.

Pero hubo una vez, y está en actas, en que esa historia pudo cambiar. Y la decisión fue revocada.

Jorge Bustos (El Mundo) se queja de que no se admiten las catástrofes como algo consustancial, sino como un elemento con causa política.

No me interesa ahora saber quién tiene razón, si alguien la tiene, ni la cuneta en que yace el Plan Hidrológico Nacional y a manos de quién, sino la constatación de que en España no pueden suceder desgracias naturales: siempre son políticas. Pasó con el seísmo de Albacete, que enseguida hubo quien achacó a los desaprensivos matafocas del fracking, y pasa con el desbordamiento de un río en el noreste. A diferencia de las estoicas mentalidades tercermundistas, el primer mundo fomenta lo que algún ensayista ha llamado la «sociedad terapéutica»: no sólo somos incapaces de aceptar que seísmos y desbordamientos a veces ocurren, sin que podamos prevenir hasta la última de sus consecuencias; es que exigimos que alguien nos pague los desperfectos y dimita por ellos. Si además el daño lo causa la sobreabundancia en una autonomía de un bien escaso en otra, la rifa de la culpa acumulará el bote histórico de la rencilla geográfica.

Está cerca el día en que se mire con rencor a la madre de cinco hijos y a la abuela de ocho nietos por sospechar en su feracidad una afrenta contra las estériles.

Si hablamos de malestar, rencor y demagogia, llegamos a Podemos. Edurne Uriarte (ABC) acusa a las televisiones de fabricar el abono en el que crece Podemos.

Susana Griso les dijo ayer a los tertulianos de su debate que ellos, los «periodistas tradicionales», no supieron «recoger el malestar de la gente y Podemos, sí». O que Podemos no es una creación de las televisiones, defendió Griso, sino la consecuencia de su propia capacidad para entender el enfado social. Pues sí y pues no, matizaría la reflexión de Griso.

Pero aquí viene la otra parte de esa historia, tan difícil de medir para la Ciencia Política. Y es eso de quién crea, define y alienta el malestar social. Los hechos, en primer lugar, la crisis, el paro y la corrupción. Pero, a continuación, viene la asignación de responsabilidades. La interpretación de los hechos. La valoración de lo correcto y de lo incorrecto. Y, en ese terreno, muchos medios gustan de apuntarse a las interpretaciones populistas, aquellas de que el culpable es siempre el político y jamás el ciudadano.

Bastantes medios se afanaron, por ejemplo, por convertir a Teresa Romero, la enfermera que contrajo el ébola, en una víctima de los políticos, de la «casta», que diría Podemos, y en una heroína.

Ahora, la duda es en qué medida la interpretación y el liderazgo del malestar están bajo la batuta de Podemos o de sus admiradores mediáticos que son muchos a diferencia de los de la ultraderecha.

EL SIMPLÓN TSIPRAS CREE QUE ESPAÑA FORMA UN ‘EJE DEL MAL’

Y de una catástrofe, la riada en el Ebro, a otra, que es Grecia.

Hermann Tertsch (ABC) da por seguro que Grecia saldrá del euro en cuatro meses y también que no tendrá apoyo de nadie.

Las acusaciones de juego sucio son por eso ya tan solo cansados lamentos. Los Gobiernos griegos han hecho juego sucio en la UE desde el primer momento de su ingreso. Y lo seguirán haciendo hasta su salida, que cada vez está más cercana. Que el Gobierno neocomunista de Syriza es el más tramposo de todos los habidos desde 1981 es cierto, pero también lógico. Y trampea por eso con buena conciencia. No creen en los procedimientos, ni los principios ni el espíritu de la UE.

Por eso, más allá de las dificultades objetivas de Grecia de cumplir o no con las condiciones que se le imponen, cada vez son más los que se preparan ya para que dentro de cuatro meses o dentro de un año o dos, Grecia sea el primer país que abandona la moneda común. El economista alemán Wolfgang Münchau cree que, después de estos cuatro meses ganados ahora con la prolongación del crédito, Grecia anunciara el impago, implantará una especie de euro paralelo y comenzará su salida de la moneda común. Será duro y doloroso para todos. Y se supone que Grecia comenzará a buscar consuelo inicialmente fuera de Europa. Mucha suerte. Pronto comprobará Syriza que no hay nadie en el mundo que ofrezca más por menos que sus hasta ahora socios europeos.

José María Marco (La Razón) también escribe lo mismo, aunque con un elogio previo a Rajoy. 

Mariano Rajoy tiene razón al responder con contundencia a los exabruptos de la extrema izquierda que gobierna Grecia, para desgracia de los griegos.

La política del Gobierno griego ha consistido en dinamitar las bases de la confianza. Por eso, y dada la nueva situación, en muy pocos días ha alcanzado el punto que lleva al país a la quiebra y de ahí, a la salida de la eurozona. Siempre es posible reivindicar las recetas socialistas, la autarquía soberanista e incluso el socialismo en un solo país como si encarnaran la más rabiosa novedad, como una nueva aurora roja. La confi guración de la economía global y de la Unión Europea, además de la naturaleza misma de los Estados nacionales, llevan sin embargo a que lo que antes abría un período de decadencia relativamente largo, ahora llegue a su conclusión a toda velocidad. Y en solitario.Vivimos en tiempos realistas, pésimos para la lírica. Gracias a Dios.

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) se ríe del pensamiento mágico de Tsipras.

El nombre de España está ahora en boca de los Castro, los Morales, los Maduro… y los Tsipras (estos son los más simplones: creen que somos una nación capaz de constituir un Eje del Mal), sin que a nadie le dé vergüenza.

AZÚA SE PREGUNTA QUÉ DEFIENDE LA IZQUIERDA OFICIAL

Félix de Azúa (El País) publica la mejor tribuna del día, una censura ala izquierda europea y, sobre todo, a la española, tanto la nueva como la vieja.

¿Qué demonios defiende la izquierda oficial, por lo menos desde el punto de vista del lenguaje? ¿La desaparición de los privilegios? No. Cataluña y el País Vasco tienen un estatuto superior. ¿La aplicación implacable de la justicia? No. La Junta de Andalucía hace todo lo posible por ocultar una Administración cleptómana que ha desvalijado a los españoles durante décadas. ¿Un programa educativo que ponga en manos del alumnado las herramientas eficaces de la crítica intelectual? No. Sólo defienden la estructura parasitaria de los sindicatos y la permanencia del analfabetismo estructural.

Asimilar la enseñanza de las democracias europeas debería pasar por la supresión de los restos tercermundistas a lo Marinaleda, una de cuyas secuaces se presenta por Podemos en Andalucía. Pero no somos los únicos en sufrir ese desgaste de materiales, también están ahí los feudales del Partido Socialista Francés que no puede admitir ni siquiera las propuestas de Valls. La izquierda debería tomar distancia con estos restos de feudalismo sureño, como los separatistas de la Liga Norte o los bocazas griegos. Y, en fin, aproximarse a aquellas democracias en las que la demagogia ideológica no se impone sobre el análisis crítico.

Todo lo cual es imposible mientras mantengamos a cientos de cargos inútiles, miles de empleados de partidos obsoletos, 17 Estados de juguete, una masa de aforados, un océano funcionarial cuyos sueldos son superiores a los de los trabajadores y un sistema judicial del siglo XIX.

Fernando Ónega (La Vanguardia) anticipa la defenestración de Ángel Gabilondo, por bueno y por listo, no por la castaña que vaya a recibir en las elecciones.

Yo creo que lo echarán del escenario rápidamente. Un tipo con esas intenciones no puede aspirar a ningún cargo público, ni ejecutivo ni representativo. No podrá estar nunca en ninguno de los debates televisivos del sábado noche, porque corre el gravísimo riesgo de contaminar con su tono pacífico al resto de los contertulios, con lo cual echaría abajo todo el tinglado. Y algo tremendamente más terrible: lo mismo se le ocurre abrir debates de ideas en sus comparecencias electorales y entonces se habrá terminado la pasión. ¿Cuándo se ha visto una contienda de ideas en este país, si hasta los soberanistas, que son los que aportan más novedad ideológica, necesitan presentar al adversario español como síntesis de toda maldad y opresión?

Antonio Casado (ElConfidencial.com), por el contrario, suspira de entusiasmo ante el hombrecito en que se ha convertido Pedro Sánchez.

El fenómeno es todavía muy reciente. Me refiero al evidente cambio de percepción sobre la consistencia de su liderazgo. Se inició con el desahucio de Tomás Gómez en Madrid y continuó con la cumbre de líderes socialistas europeos, el feliz hallazgo del exministro Gabilondo como candidato, la victoria por puntos sobre Rajoy en el debate sobre el estado de la nación y su apresurada gira americana.

Pablo Planas se ríe en Libertaddigital.com de la campaña de El País contra el contenido de la enseñan de religión católica

Los docentes para la ciudadanía, los padres y madres contra los deberes y los psicólogos del trastorno de atención creen que los conocimientos del medio espiritual colisionan con la pedagogía del mínimo esfuerzo, el método del demérito y la práctica del absentismo escolar en todas sus variantes: educandos, padres y profesores. Además, la asignatura de religión va en contra de los ingentes esfuerzos llevados en las últimas décadas a favor de materias imprescindibles sobre macramé, sexo y formación del espíritu antinacional.

El retroceso, advierte la progresía, puede ser dramático en áreas claves de la enseñanza como el carácter lúdico de las matemáticas, el aprendizaje espontáneo del inglés o la atención voluntaria. Por no hablar de la discriminación de credos como la religión pastafari, reconocida en Polonia, o el famoso islamismo moderado. Desde luego, con la reintroducción del padrenuestro y las avemarías las madrasas públicas españolas dejarán de ser un ámbito libertario, autodidacta y balalaico.

PÉREZ-MAURA JUSTIFICA EL SAQUEO BRITÁNICO DE ORIENTE PRÓXIMO

Y pasemos a columnistas que hacen el ridículo, pero que gracias a Anson lo hacen poco.

Raúl del Pozo vuelve a hace runa columna de corta-y-pega de llamadas telefónicas. Leo sus elogios a Luis García-Montero y me vuelve la risa que me causó el inefable Luis María. ¡Qué mañana de gozo!

La gran noticia de la Literatura floreció antes de la primavera: Luis García Montero será el candidato de IU para la Comunidad. (…) Como Espronceda, Carlos Barral o Rafael Alberti, va a meter las manos de coger rododendros en el lodazal de la política. Seguirá la senda de Galdós: unir la España real y la oficial, además de pacificar la organización y evitar los conflictos internos.

Recoge la antorcha que dejaron Alberti y Neruda, aunque dicen los malvados de Granada que a Rafael le gustaba más Javier Egea que Montero, y decía que a éste le faltaba temblor poético.

Pensamiento para hoy: hay que ser comedido tanto en la crítica como en la alabanza.

Ramón Pérez-Maura (ABC) justifica el saqueo realizado por los británicos en Oriente Próximo y riñe a la esposa de George Clooney porque quiere devolver los frisos del Partenón a Grecia.

Todos hemos visto con estupor el asalto de los bárbaros yihadistas al museo de Mosul. (…) Y ante semejante barbarie me vino a la cabeza la imagen de doña Amal Clooney -de soltera Amal Alamuddin. Esta señora, que celebra grandes bodas venecianas de varios días de duración, está en la batalla de recobrar los frisos y esculturas del frontón del Partenón que hoy están ubicados en el British Museum, después de que lord Elgin se las comprara al Imperio Otomano. No me perderé en los detalles de esa disputa. Pero me sirve como paradigma.

Huelga decir que los bajorrelieves de los palacios de Nínive y Nimrud que alberga el British Museum hoy estarían hechos migas si no se los hubiesen llevado los británicos. Igual que las Tablas de la Ley de la Iglesia Ortodoxa Etíope o los bronces de Benín, por mentar algunos de los muchos ejemplos posibles. Y quien dice esto del museo londinense puede aplicar el mismo criterio a museos de Berlín, Nueva York o París.

¿Está comparando Pérez-Maura a los comunistas griegos con los bárbaros islamistas?

José Antonio Zarzalejos (ElConfidencial.com) concluye su columna sobre Zapatero con una pregunta:

¿por qué, cuando su memoria se difuminaba, regresa Zapatero tan pronto y ruidosamente excitando la memoria de su frivolidad?

Caramba, José Antonio, eso es lo que deberías contestar tú en tu columna.

Por último, destaco la columna de Rosa Montero (El País), que nos da un consejo para ser felices: darnos abrazos. ¿Montará doña Rosa la ONG Abrazos sin fronteras?

Estudios científicos mundiales parecen demostrar que los humanos necesitamos un mínimo de cuatro abrazos al día para sobrevivir. Algunos sostienen que lo óptimo sería ocho o más, pero, en cualquier caso, sin esos cuatro abrazos al día la cosa no funciona: nos crispamos, nos deprimimos. Aunque no hace falta que los abrazos tengan connotaciones sexuales, se me ocurre que si le añadimos un espolvoreo de seducción se potencia el efecto (el sexo es en sí mismo terapéutico: lo explicaron la semana pasada en Madrid en la I Jornada de Sexualidad para Personas Discapacitadas).

Quizá esta columna les parezca algo extravagante: los primeros calores siempre tienen en mí raros efectos. Pero aun así les recomiendo que sigan mi consejo: abrácense todo lo que puedan.

Los progres, cada día más viejos y más idiotas.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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