LA CLAVE DEL DÍA

El ruido y la tensión marcan las relaciones entre el PP nacional y el de Madrid

La Razón de Marhuenda acusa a Esperanza Aguirre de "torpedear" el PP y le reprocha que no se ponga a "achicar el agua de la nave"

El Mundo justifica que Rajoy y Cospedal quieran "con toda lógica" que en el partido "remen todos en la misma dirección"

Los tres periódicos que lee la derecha editorializan sobre la polémica entre Mariano Rajoy, María Dolores de Cospedal y Esperanza Aguirre. Abundan las metáforas náuticas, como achicar el agua, torpedear y hundir la nave.

Los editoriales respectivos tienen en común la exigencia al PP de que recomponga la unidad y se centre en ganar las elecciones locales. Pero hay matices. La Razón de Francisco Marhuenda toma partido no sólo por Rajoy, sino, también, por Cristina Cifuentes; en el otro lado, atiza a Esperanza Aguirre acusándola de «torpedear al PP».

El Mundo de García-Abadillo justifica que Moncloa quiera controlar completamente el PP de Madrid por la importancia de éste, para que «remen todos en la misma dirección», pero subraya que Aguirre «no puede ser tratada como si fuese una enemiga interna».

El ABC reprocha a los dos bandos por igual que no den «imagen de unidad al margen de cualquier personalismo» a los electores.

LA RAZÓN

A la dirección del PP le ha costado su tiempo designar el tique electoral que pudiera competir por revalidar una mayoría suficiente para gobernar. Cristina Cifuentes es una muy buena candidata para recuperar terreno y está en disposición de frenar a la izquierda una vez más. Pero ese propósito estará más cerca, será factible, si Esperanza Aguirre rema en el mismo sentido y se empeña en achicar el agua de la nave y no en torpedearla. En este sentido, Aguirre prestó ayer un flaco favor con la insólita e inoportuna diatriba a cuenta del futuro liderazgo del partido en Madrid.

Rajoy, a diferencia de Aguirre, ofreció ayer una respuesta medida y templada. Dio la polémica por zanjada antes de asegurar que la verdad era que Aguirre sólo dejaría la presidencia del partido si ganaba el Ayuntamiento. Hizo bien. Entendió que el ruido público, las distracciones y las enganchadas sin sentido no aportan nada a la que debiera ser la única meta de los candidatos y del propio PP.

Sería nefasto que el proyecto del PP se malograra por personalismos mal gestionados.

ABC

Tal vez le haya faltado prudencia a la dirección del partido, demasiado presto a la hora de trasladar la idea de que Mariano Rajoy se aseguraba el control del PP madrileño; y tal vez a Aguirre le ha faltado encaje y se ha mostrado excesiva en su respuesta.

Sea como fuere, lo cierto es que el ruido y la tensión vuelven a marcar las relaciones entre el Partido Popular nacional y el de Madrid. Tiempo ha habido para limar asperezas, pero el último desencuentro viene a ratificar la sensación de que el foco de inestabilidad permanece. No es buena noticia para nadie. Por encima de los protagonistas de esta controversia están el partido y la necesidad de trasladar una imagen de unidad al margen de cualquier personalismo. El espectáculo no puede continuar ni un momento más, salvo que unos y otros estén dispuestos a otorgarle a la izquierda la mejor de sus bazas electorales.

EL MUNDO

Si bien es cierto que Génova y María Dolores de Cospedal quieren, con toda lógica, que el partido sea lo más homogéneo posible y remen todos en la misma dirección, la vía para conseguirlo no puede ser la de los hechos consumados. Porque como bien recordó Aguirre, las direcciones las eligen los congresos. Y a ella la eligieron en los tres últimos de manera rotunda con el apoyo siempre de más del 90% de los compromisarios. Aunque el presidente del PP y su secretaria general crean que Esperanza Aguirre acumula demasiada influencia controlando la agrupación más activa y con más militantes, la ex presidenta de la Comunidad de Madrid no puede ser tratada como si fuese una enemiga interna, máxime cuando acaba de ser nombrada candidata al Ayuntamiento de Madrid por ser una de las políticas más valoradas del centro derecha.

Ayer, tras un cruce de declaraciones públicas, Génova hizo bien en zanjar la polémica explicando en un comunicado que Aguirre se había comprometido a no presentarse al próximo congreso regional si conseguía llegar a la alcaldía. Lo mejor, no sólo para sus aspiraciones electorales, sino para la normalización de la vida política, es que el PP recupere por la vía del diálogo el equilibrio de fuerzas interno y empeñe sus energías en consolidarse como la alternativa política más estable ante un escenario más que probable en el que tendrá que llegar acuerdos con otras fuerzas políticas.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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