OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Jaime González (ABC): «Mientras mandamos al paredón a los de las ‘black card’, le colocamos el cartel de arrepentido al sanguinario Lasarte»

Raúl del Pozo advierte de que "de momento" el ex secretario de las infantas, Carlos García Revenga, no quiere escándalos

Los planes políticos de Zapatero no eran muy distintos de los de Podemos, según Tertsch

Mientras aspiro la primera bocanada de mi cigarrillo, lo reconozco: Raúl del Pozo lo ha vuelto a hacer. Este martes 17 de marzo de 2015, día de San Patricio, el veterano periodista da una exclusiva a la altura de sus columnas-entrevistas con Luis Bárcenas: ha conseguido hablar con Carlos García Revenga, el que fue secretario de las infantas Elena y Cristina y el primer ejecutivo que llevó a la Casa Real a los tribunales.

Raúl del Pozo ha compartido con él una tarde en la Sierra de Madrid que admira y desgrana secretos y confidencias, junto con amenazas. Sin duda, la columna más interesante del día.

El personaje se siente vigilado por el CNI:

Carlos García Revenga está hasta la punta de la polla de que lo hayan tirado como una colilla. Ayer me llevó hasta Bustarviejo, donde siempre veraneó con su familia. Comimos una fabada en la Posada del Grillo. Estábamos a 68 kilómetros de la Corte rodeados de la sierra majestuosa de Madrid, donde hay jabalíes, lirones, zorros, víboras hocicudas. A 1.222 metros de altura sobre el nivel del mar apagamos los móviles, porque se siente muy seguido y vigilado.

Raúl nos dice que su reclamación no es para tanto:

Lo arrojaron de palacio sin un trienio y tuvo que interponer un recurso contencioso-administrativo contra la Casa Real, contra la Presidencia del Gobierno o contra el Patrimonio, porque no está muy claro quién le despidió; en caso de que ganara, le darían un finiquito de algo más 100.000 euros, y tendría que pagar el abogado.

Las Infantas le siguen llamando como siempre, pero como ya no hay actos para ellas, no tiene función, ni oficio ni beneficio. Se ofreció a trabajar en Bankia y lo iban a enchufar, pero se jodió todo con lo de Nóos. El juez y la audiencia le «desimputaron» y ahora es un parado que cobra 921 euros al mes, sin finiquito, sin trabajo, con 57 tacos, sin prestigio, tieso como millones de españoles.

Y ahora, lo gordo: podría hacerse de oro, pero no lo hace porque es bueno y admira a los reyes, a los de antes, sobre todo a la reina Sofía (¿alguien sabe dónde está?)

Lo escucho y resuella como un glaciar; puede transformarse en Vulcano con un martillo en la mano, arrojando feldespato mediático. Quizás si fuera a ‘Sálvame Deluxe’ le darían un millón de euros, pero no es de ‘Sálvame’, en todo caso, enviaría 10 preguntas sobre el Estado y sus secretos a Podemos para que las hiciera en una solemne sesión parlamentaria. De momento espera, no le va ni el escándalo ni el cotilleo, le da taquicardia ver su nombre en los periódicos, y mucho más si le llaman «hijo de puta» cuando va por la calle con su hija. Lleva meses buscando, inútilmente, la manera de ganarse la vida.

Por el Rey Juan Carlos siente admiración, por la Reina, pasión; porque mientras ‘Búffalo Bill’ se iba a pendonear, ella aguantó con lealtad y firmeza en su papel de Reina: todo por España. La Reina dicen que iba a Londres, iba una vez al año a comprar los Reyes, todo lo demás han sido ‘polladas’, chismes, mentiras.

No sabían qué hacer con él y lo han dejado hundirse, sin caer en la cuenta de que un secretario de Casa Real, un adlátere o un achichinque enfurecido puede originar, como ya ocurrió en el pasado, un escándalo de Estado.

Los tertulianos madrugadores ya tienen material para hablar, aparte de las elecciones del próximo domingo al Parlamento andaluz.

Sobre éstas, Ignacio Camacho (ABC) intuye que las encuestas que apuntan sendos desastres al PSOE y al PP pueden errar.

En este ciclo electoral que comienza el domingo en Andalucía no sólo van a examinarse los candidatos. También unas encuestas deificadas por la ausencia de criterios de nuestra clase dirigente. Los sociólogos más sensatos se confiesan desorientados porque no cuentan con bases de trabajo capaces de procesar y precisar las consecuencias de la fragmentación del voto.

La irrupción de los nuevos partidos los desconcierta; faltos de referencias comparativas temen que los métodos de proyección, ingredientes de la famosa cocina, estén distorsionados o no sirvan para medir la alta volatilidad del electorado. Se les ve algo perdidos, barruntando que en la voluntad expresa de las muestras de votantes haya encerrado algún gato que no maúlla. Y sus clientes empiezan a sospechar que la sacralización del populismo tal vez omita el tabú de que buena parte de la gente miente, disimula u oculta su verdadero estado de ánimo.

En medio de esta incertidumbre de habilidades adivinatorias es probable que salgan ganando quienes se han fiado más de su instinto que de los oráculos; al final, a César también le traicionaron los idus de marzo.

Sin embargo, Cristina Losada (Libertaddigital.com) encuentra optimismo en el nuevo sistema de partidos que está a punto de nacer, porque en él los nacionalistas contarán menos.

Con todas las cautelas que el asunto requiere, se puede anticipar una buena noticia: los partidos bisagra ya no serán los nacionalistas. Si las elecciones generales no arrojan una mayoría absoluta, como parece probable, la codiciada llave de la gobernabilidad dejará de estar en manos de los partidos que solían prestarla, siempre a un alto precio para la igualdad y la libertad de los españoles. Al menos, esa llave no la tendrán en exclusiva los nacionalismos catalán y vasco.

En condición de portavoz del PP, Javier González Ferrari (La Razón) parece dar por perdidas las elecciones andaluzas y locales, y sólo confía en que el coco rojo dé a Rajoy la victoria en las generales.

En el otro lado, en el PP, existe la sensación de que, como en el fútbol, el calendario los favorece, ya que se llegaría a las generales a final de año con un Podemos que ya no puede predicar sino dar trigo. Esto, junto a una recuperación económica que a esas alturas se notará mucho más en los bolsillos de los ciudadanos salvo catástrofe imprevista, es lo que le permite a Rajoy pensar que será la España real, y no la demoscópica, la que se imponga el próximo noviembre.

MIGUEL ÁNGEL AGUILAR ALABA A RIVERA EN LA VANGUARDIA

Hoy abro una sección de elogios a los políticos. No es sólo la entrevista de Esther Esteban a Albert Rivera, sino varias columnas. Así no hay manera de que vendáis periódicos, chicos.

José Antonio Zarzalejos (ElConfidencial.com) regresa al cuerto de banderas del Batallón de Moncloa con alabanzas a Rajoy por su entrevista en el programa de Carlos Herrera y también al periodista de Onda Cero.

Muy bien preguntado por Carlos Herrera, que no se dejó cuestión alguna en el tintero, el presidente del Gobierno consiguió ayer en Onda Cero cincuenta y dos minutos de buena entrevista. (…) Por supuesto, el Rajoy que ayer entrevistó Carlos Herrera es el de siempre pero sin eufemismos ni subterfugios en los que tan irritantemente se ha venido atrincherando.

Habló con buen ritmo, sin arrastrar las palabras, abundando en datos y proyecciones, con un tono decidido y frontal, sin perderle la cara a un periodista que como Herrera utiliza puño de hierro en guante de terciopelo.

Dio la impresión de que, por primera vez en estos años, Rajoy no tenía miedo a las palabras. Dio la impresión de que esperaba las preguntas de Carlos Herrera a porta gayola.

El problema es que cincuenta y dos minutos son algo menos de una hora: una gota en un océano. Salvo que Rajoy se destape y emprenda un sprint de aquí a noviembre. Cosa, desde luego, improbable, aunque ya se ha visto que no es imposible.

Yo no sé si Zarzalejos quiere ser director de comunicación de Rajoy o tertuliano de Herrera.

Miguel Ángel Aguilar aplaude a Albert Rivera y encima en La Vanguardia.

Que el Gobierno de la Nación mantenga como su delegado en Andalucía a ese caballerete que atiende por el nombre de Antonio Sanz después de que dijera en un mitin, en Sanlúcar de Barrameda, eso de «no quiero que a Andalucía se la mande desde Catalunya y lo haga alguien que se llama Albert», es un gravísimo dislate anticonstitucional, que le hace merecedor de su destitución fulminante. (…) Que fuera designado hace menos de un mes, revela cómo son los ejemplares del criadero de altos cargos que mima la vicepresidenta para todo.

La espontaneidad de Sanz fue sincera y prueba cómo se las gastan los patriotas separadores del PP. La réplica dada por Albert acredita por qué es el político más valorado a uno y otro lado del Ebro.

Antonio Gala (El Mundo) pide el voto para Ciudadanos con un billete cursi, cursi, cursi.

Hoy está el grupo de Ciudadanos, sin adjetivos y, en esencia, común: cada sector agregará su solidaria peculiaridad para producir una confraternidad, que ahora no existe… Unamos lo que todos tenemos en común, de ciudadanía; lo demás vendrá sencillamente porque lo trae la vida. (…) Ciudadanos: como tales, que elijan para crecer con alegría el camino más propio. No nos hundamos en un mismo hoyo, más o menos disfrazado. No miremos hacia atrás sino delante.

Ely del Valle (La Razón) se pone del lado de Cristina Cifuentes.

La suerte que va a tener es que Cifuentes, que parece que es la única que se ha dado cuenta de que lo que se necesita es menos circo y más pan, sólo está dispuesta a arremangarse para trabajar y no para liarse a bofetadas dialécticas. Eso que gana.

Y Salvador Sostres (El Mundo) alaba tanto a Aguirre como a Rajoy.

Es hora de que la derecha vuelva a decir la verdad, y Esperanza es la persona adecuada para hacerlo. Quienes quieran ver un enfrentamiento con Rajoy se equivocan, pues es el presidente del Gobierno quien la nombró candidata a la Alcaldía de Madrid con este clarísimo objetivo. La derecha ha demostrado con Rajoy que tiene razón y con Esperanza tiene que demostrar su superioridad. La derecha es un hombre que después de salvar a su familia tiene que conseguir que su mujer recuerde por qué le quería.

Después de leer a Sostres, me viene bien la lectura de la columna de Edurne Uriarte (ABC), que reprocha a los políticos profesionales del PP que se escandalicen cuando les dicen que son de derechas.

Hace poco reproché a un líder del PP la escasa disposición de su partido a usar la palabra derecha, a lo que me respondió que, lamentablemente, dicha palabra aún tiene una carga negativa en la sociedad española. Y, a juzgar por lo que está pasando con Ciudadanos, quizá no tenga más remedio que darle la razón. Cuando, por ejemplo, significativos periodistas e intelectuales más de derechas que otra cosa se entusiasman por un partido que hace bandera de la indefinición ideológica y de la distancia con la derecha, pero no con la izquierda.

LOS CHISTES VERDES DE LOS PROGRES SOBRE ESPERANZA

Doy las gracias a Antonio Caño por haber fichado a Manuel Jabois para El País, porque siempre que publican algo de él, hay chicha en la columna. Hoy nos da un ejemplo de lo que sabe la generación más preparada de la historia de España, etc, etc, etc, en un perfil de Teresa Rodríguez, la candidata de Podemos a la Junta de Andalucía.

Hubo una lucha contra el franquismo por delegación en la vida de Teresa Rodríguez. La base militar de Rota autorizada por el dictador soliviantó a la chica Rodríguez, que a los 14 años empezó a movilizarse contra ella.

Manolito, a ver si aprendemos a contar. Franco firmó los acuerdos con Estados Unidos en 1953 y falleció en 1975; o sea, 22 años. Desde 1975 hasta ahora han transcurrido casi 40 años, por lo que la base de Rota es más democrática que franquista, y te diré aún más: ha estado más tiempo bajo gobiernos socialistas (16 años de Feipe González y siete años de Zapatero). Y cuando Teresa Rodríguez se alza contra Rota, año 1995, ya que ella nació en 1981, gobernaba el socialista andaluz Felipe.

De nuevo, Manuel, te ganas la columna ridícula del día.

Ignacio Ruiz Quintano (ABC) se burla de la obsesión con Franco de la izquierda, con independencia de su edad.

España, España. No hay país más reaccionario ni que cueste menos hacerse pasar por izquierdista radical. Nuestros sesentayochistas lo lograban contando un chiste verde de Franco delante del cura del pueblo. Hoy, basta con contarlo (guiñando un ojo, eso sí) de Esperanza Aguirre, la que se mete los votantes en el bolsillo.

Y Hermann Tertsch (ABC) asegura que el antifranquismo excesivo de Zapatero es el responsable de los males del PSOE. Un poco de antifranquismo es casi un requisito obligatorio en la política, la universidad y el periodismo españoles, pero si te pasas, te envenenas.

Los planes de Zapatero no eran a la postre muy distintos del proyecto de ruptura y liquidación de la reforma política de 1977 que hoy tiene Podemos.

Fue solo la fuerza implacable de esa crisis económica que intentó ocultar mientras pudo la que se llevó por delante a la figura de Zapatero. Fue la crisis exclusivamente la causa del fracaso del proyecto taimadamente constituyente que perseguía el presidente del Gobierno socialista y sus aliados y que quedó interrumpido con el dramático final de su segunda legislatura. Pero el huevo de la serpiente estaba ya incubando.

En la política se había diseñado ya la división entre bandos. El Frente Popular era ya entonces el objetivo. Se comenzó con el Pacto del Tinell y los contactos del tripartito con ETA y se siguió con los acuerdos directos de Zapatero con ETA. El fin era enterrar la Constitución. Que es lo mismo que pretende ahora Podemos, con un lenguaje mucho más radical, una retórica más leninista y un estilo menos almibarado.

Los comunistas que dirigen Podemos son, por tanto, los hijos políticos tanto de Hugo Chávez como de Rodríguez Zapatero. Gracias a ellos dos existe hoy una propuesta política totalitaria en España que para muchos es creíble y deseable como alternativa a nuestra democracia basada en la Constitución del 1978.

LASARTE EN LA CALLE, Y NADIE CHISTA

Jaime González (ABC) compara la indignación popular con los consejeros titulares de las tarjetas de Bankia con el silencio ante la nueva liberación de un asesino etarra.

Rodeamos a los titulares de las tarjeta negras con un cordón de oprobio que es como una soga al cuello de la presunción de inocencia y, sin embargo, a un terrorista sanguinario le colocamos corriendo el cartel de arrrepentido sin reparar en que el perdón de Lasarte -que se ha negado a colaborar con la Justicia- es de pura boquilla. Lasarte sale de prisión con el «nihil obstat» de una sociedad a la que le vale el mínimo «dolor de los pecados» de un asesino, pero señala con el pulgar al suelo y pide la mayor de las condenas para quien se ha gastado 200.000 euros con una tarjeta corporativa. ¡Al paredón!

Que contemplemos con total naturalidad que Valentín Lasarte haya salido de la cárcel y pidamos la privación de libertad para cualquier comportamiento antiético antes de que la Justicia determine la existencia de un delito de corrupción significa que nos han manipulado el sentido de la percepción de la realidad. Supongo que tendrá que ver con el hecho de que la conciencia individual ha sido sustituida por la conciencia catódica, ese código de valores que se rige por el «share» y el «prime time».

Álvaro Redondo Hermida, fiscal del Tribunal Supremo, explica en una tribuna en La Razón por qué la casta judicial no admite la cadena perpetua, revisable o no; porque va contra la tradición española.

Si se admite que una prisión puede ser prolongada indefi nidamente, y se hace depender la libertad del logro de un determinado nivel de reinserción, se está admitiendo que la cadena perpetua es respetable. Nuestro país se ha distinguidopor su fidelidad al humanismo, un conjunto de ideas tan nuestras, incompatibles con la reclusión perpetua. No es así en otros países. Ni siquiera se puede afirmar, con la Carta de las Naciones Unidas en la mano, que la cadena perpetua sea contraria a los derechos humanos. No obstante, dicha modalidad de prisión no se adecua a nuestro modo de entender la sanción penal, y la recuperación del delincuente. Tampoco se adecua la perpetua revisable.

David González (La Vanguardia) avisa de que el ‘prucés’ prosigue su marcha en Cataluña.

Según la última encuesta del CEO, los catalanes/as del sí-sí ahora son menos pero sucede que las elecciones del 27-S, como repiten las fuerzas antiproceso, no son de iure un plebiscito. Luego esa derrota demoscópica del independentismo jaleada por los partidos contrarios leyendo la encuesta en clave de plebiscito -ahora sí-, es menos: CiU, ERC y la CUP seguirían sumando entre 71 y 74 diputados. La novedad es otra. Lo que detecta el CEO es un vuelco interno en el eje izquierda-derecha. El barco está girando hacia la izquierda y la extrema izquierda: 40/42 diputados de ERC y la CUP por 31/32 de CiU. La relación es ahora de 50 a 24 a favor de la federación. El trasvase de votos de ERC hacia la CUP es muy significativo y no tiene por qué detenerse. Se dibuja una segunda desconexión en la que el partido soberanista de orden que dirige el proceso, CiU, tiende a ser relevado por lo más parecido a un Podemos independentista como dique de contención a los de Iglesias, que pugnan por la tercera plaza con Ciutadans.

Por último, Rosa Montero (El País) nos riñe a los varones porque o bien maltratamos/violamos/asesinamos a las mujeres o bien no las defendemos. Ya estamos con la responsabilidad colectiva que tanto les gusta a los progres cuando pierden los nervios: todos los burgueses, todos los israelíes, todos los votantes del PP, todos los banqueros, todos los curas son unos canallas…

Tomemos el Día de la Mujer: salvo unos pocos, incluso los varones poco machistas creen que es un asunto sólo de chicas. Nos apoyan «para ayudarnos» y escuchan hablar de los abusos presentes y pasados del sexismo, desde las violaciones a que las mujeres no hayan podido entrar en la Universidad hasta el siglo XX, por ejemplo, con horror y simpatía, pero como si fuera un problema femenino en vez de algo que también les concierne: ¿o acaso no son hombres los violadores, acaso no formaron parte activa de aquella sociedad que nos prohibió estudiar? No estamos contando nuestro pasado: estamos contando el pasado de todos. No denunciamos nuestro infierno, sino el infierno común. Amigos, el Día de la Mujer debería llamarse de la Mujer y el Hombre. Porque también estamos hablando de vosotros, maldita sea.

Como todas las feministas Rosa se olvida de los hombres asesinados por mujeres, que los hay, aunque no salgan en televisión. Aquí, un ejemplo, en Sevilla.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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