OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Isabel San Sebastián: «El talón de Aquiles de Rosa Díez es un ego hipertrofiado difícilmente compatible con el trabajo en equipo»

Para Ruiz Quintano, Irene Lozano representa el "periodismo regañón" que ha inundado los partidos, tanto nuevos como viejos

Camacho nos tranquliza: el voto del campo, donde no entra Podemos, salvará el régimen

En este repaso de columnas, Enric Juliana, corresponsal de La Vanguardia en Madrid, ha recibido abundantes reproches y críticas. Este 26 de marzo de 2015, en cambio, le reconozco, mientras enciendo mi primer cigarrillo, el acierto de haber interpretado correctamente el anuncio por Felipe González de que se incorpora a la defensa de dos oponentes a Nicolás Maduro.

Juliana interpreta la decisión del ex presidente del Gobierno no sólo como un movimiento contra la dictadura venezolana, sino, también, como un mensaje cifrado a sus camaradas del PSOE.

Su artículo en el periódico del conde de Godó, comienza con una píldora propia de un periodista de la casta:

El expresidente socialista, en mi opinión el mejor político que ha tenido España en los últimos cincuenta años -rivalizando en el podio con Jordi Pujol-, mantiene una actitud pública de constante y aparente desapego, que no conviene confundir con la despreocupación. González se halla en permanente alerta sobre los asuntos principales de la política española.

O sea, los dos políticos más corruptos y más corruptores son los mejores. ¡Que Santa Rita te conserve la vista, Enric! Pero al final de la columna aparece la sórpresa brillante del rayo.

Mientras los andaluces votaban, Felipe González daba a conocer que ha aceptado participar en la defensa de los principales opositores venezolanos detenidos por el Gobierno de Nicolás Maduro, antiguo protector de buena parte del grupo dirigente de Podemos. Sería iluso pensar que González, fundador del PSOE moderno, se iba a quedar quieto ante el desguace que propone un joven llamado Pablo Iglesias.

También César Vidal (La Razón) algo ha intuido, pero como no parece seguro lo suelta en una subordinada.

En cuanto a Podemos no va a sustituir al PSOE, pero se consolida como la fuerza decisiva para devolver a la izquierda al poder. Los datos de Andalucía no son, ciertamente, extrapolables, pero o mucho cambian las cosas o a finales de año el Gobierno surgido de las urnas adoptará la forma de una coalición o bien de PP-PSOE para intentar que la recuperación sea realidad o bien de PSOE-Podemos camino a la Venezuela que, de manera nada casual, Felipe González ha decidido cuestionar abiertamente en el plano internacional.

Otros dos columnistas se ocupan del gesto de Felipe González, aunque sin hacer ningún análisis, sólo caen de hinojos ante él.

Antonio Casado (ElConfidencial.com) subraya el respaldo de Rajoy y Sánchez.

Estamos ante un asunto más de la política española.

El general aplauso de los españoles por la solidaria implicación del expresidente español (1982-1996) en la causa de las libertades fundamentales y el respeto a la ley. El reconocimiento de ese compromiso con los valores democráticos le llega por la derecha y por la izquierda, por el poder y la oposición.

El líder de los socialistas, en rueda de prensa, no ha podido ser más explícito: «Aun siendo una decisión personal, quiero que tengan ustedes claro que tiene el apoyo rotundo del PSOE», ha dicho Pedro Sánchez. También el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha aplaudido la iniciativa por boca del ministro García-Margallo

Salvador Sostres, el pobre, hoy se me aparece tan viejo como Luis María Anson. Escribe una columna en que declara su admiración como Felipe González, con los mismos argumentos que el veterano maestro de periodistas. La mentira sobre la OTAN es rectificación; los GAL fueron una cosa que se tuvo que hacer; y la institucionalización de la corrupción no se menciona.

Algunos llegaron a odiarle pero en su odio hubo siempre más impotencia que motivos justificados para la rabia. Renunció al marxismo. Hizo la difícil e imprescindible reconversión industrial. Desmanteló el proteccionismo franquista. Modernizó la economía. Modernizó el Estado. Se entendió con Pujol, y con Arzalluz. Respetó a la Iglesia y a los católicos. Supo rectificar a tiempo y entramos en la OTAN, con la estrambótica oposición de la derecha. Luchó contra el terrorismo por tierra, mar y aire. Aquella obsesión por saber quién hizo los GAL siempre me pareció estrafalaria: » ‘Madame Bobary, c’est moi’ «, y pare usted de contar. Felipe nunca nos ha fallado.

Si se volviera a presentar me costaría mucho no volver a votarle.

Felipe se convirtió en el primer líder izquierdista moderno renunciando al marxismo, tal como hoy continúa siendo una de las pocas referencias válidas de la izquierda que ha renunciado explícitamente al populismo opresor que viene de Venezuela.

Y encima Felipe es mucho mejor que Monedero.

Entre Felipe que defiende a las víctimas y Juan Carlos Monedero que cobra de los verdugos está la posibilidad de superar la Historia negra de España o la tragedia de sucumbir a ella para siempre.

Con esa mentalidad tan vieja de Sostres regresamos a los años 80, cuando la Coalición Popular de Manuel Fraga, en que se admitía que la derecha jamás ganará unas elecciones al PSOE.

Sin embargo, ni Juliana, ni Vidal, ni Casado ni Sostres, mencionan otra interpretación que yo, modestamente, le ofrezco, amigo lector: la decisión de Felipe González no sólo se dirige contra Podemos, sino, también, contra los socialistas que desean un pacto con las tropas del Coletas, en concreto a Zapatero, convertido en un Rasputín de medio pelo.

SOSA WAGNER APODA ‘DOÑA PERFECTA’ A ROSA DÍEZ

Si ayer los columnistas de El Mundo enterraban a Rosa Díez, hoy lo hacen escritores de otros periódicos. Isabel San Sebastián (ABC) la acusa de ególatra.

Hace años que conozco a Rosa. Alguno menos de los que lleva ella en la vida pública, pero los suficientes para saber que su talón de Aquiles es un ego hipertrofiado difícilmente compatible con el trabajo en equipo. Un personalismo exacerbado, que le ha dado el empuje necesario para defender con firmeza sus principios en circunstancias tan duras como las vividas en el País Vasco y alumbrar después desde la nada un partido político de implantación nacional, pero a la vez le ha impedido asumir que su tiempo había pasado y era hora de ceder el testigo. Una equivocación de calado, que probablemente signifique la liquidación de UPyD además de poner un mal final a la carrera de su creadora. Tal vez sirva de lección a Albert Rivera.

Y Alfonso Merlos (La Razón) le recomienda que dimita.

Y lo mejor que se puede decir es que quizá debería estar buscando la papelera en la que arrojó el papel con el número de teléfono de Albert Rivera. Le desoyó. Le menospreció. Lo hizo una y otra vez. Desde posiciones de soberbia y arrogancia. Sin fundamento y con ceguera. Doña Rosa, ya es tarde para casi todo, salvo para que usted dé un elegante paso hacia el lado o hacia atrás. ¿Cuántos más -como usted- lo dudan?

El profesor Francisco Sosa Wagner disfruta del placer de ese plato frío que es la venganza. En El Mundo publica una tribuna titulada ‘Oración fúnebre por Rosa Díez’. Primero describe la actualidad política española.

En el escenario español contamos con dos partidos grandes (PP y PSOE) y dos pequeños (UPyD y Ciudadanos) que están a favor del orden constitucional y de la democracia representativa y son defensores críticos de la Transición; dos partidos nacionalistas que sueñan con destruir el Estado e incluso separar los territorios donde obtienen sus votos de España; y dos partidos -Comunista y Podemos- cuyas ilusiones políticas acampan claramente extramuros de la Constitución y de la democracia representativa.

Luego advierte a Ciudadanos que haga un proceso de ‘desnazificaicón’ (perdón por el término) a los afiliados de UPYD que quieran unirse a ellos.

Un consejo me permito dar aquí a los dirigentes de Ciudadanos en mi condición de viejo y de haber vivido la disolución del PSP de Tierno en el PSOE: los afiliados de UPyD que deseen integrarse en las filas de Ciudadanos deberán hacerlo uno a uno y superando un minucioso expediente de ‘desgorriarización’.

Y por último da un consejo de lectura a Rosa Díez.

Y a Rosa Díez, cuyo papel relevante en la política española siempre deberá serle reconocido por todo español sensible así como su arrojo y valentía, me atrevo a recomendarle que relea la novela ‘Doña Perfecta’ de don Benito Pérez Galdós.

Ignacio Ruiz Quintano toma como objeto de su columna en la última de ABC a Irene Lozano.

Irene Lozano, bautizada Rosa Once por Montano, riñe con Rosa Díez, con quien tanto regañó a todo el mundo. Después de la de Tania con Pablemos (quizás por la cover en que Tania parecía Rosa Díez), la de las Rosas es la ruptura política más sonada desde los días de York contra Lancaster.

Y Lozano es un arquetipo de la situación: el periodismo regañón (el periodista-máquina de regañar) acogido por el Estado.

Periodistas, con la crisis, hay en todos los partidos (España, reserva moral de Occidente), y en los nuevos más que en los viejos. Al riverismo, con eso de que los piperos se engorilan con Rivera, se han pasado unos cuantos, y con la esperanza cierta de ser ministros. ¡

En su repaso a los resultados de las elecciones andaluzas, José Luis Martín Prieto (La Razón) define así a R10:

UPyD marra hasta en la cacofonía de sus siglas y la vieja socialista Rosa Díez no es más que voluntarismo.

UNZUETA: SUSANA EMPLEA UN DISCURSO «SEMI-NACIONALISTA»

Ignacio Camacho (ABC) nos dice que no nos asustemos con Podemos, porque entre éste y la menguante IU sólo suman los mismos escaños que la IU de Anguita en 1994. El voto del campo, como en la Restauración, apuntalará el régimen. El único defecto de su columna es que copia la estúpida expresión de Partido Alfa emanda del cerebro de Juliana.

Entre Podemos e IU sólo han podido igualar los 20 diputados andaluces que esta última logró, con Luis Carlos Rejón de candidato y Anguita de referente, en 1994. Cualquier extrapolación hay que matizarla con la singularidad histórica del PSOE andaluz y su dominancia casi feudataria pero en todas las regiones españolas existe un Partido Alfa encastillado con mayor o menor arraigo… y beneficiado por la prima del sistema D’Hont al primer clasificado.

La grieta del bipartidismo es, pues, de índole urbanita. Las fuerzas convencionales han perdido predicamento entre el electorado más dinámico y más sensible a la vulnerabilidad social. Aún están en condiciones, no obstante, de aguantar en parte el empuje del voto crítico si son capaces de detectar sus propias fortalezas como ha hecho la inexpugnable socialdemocracia andaluza. Al final, el amenazado sistema de la Transición puede resistir con la receta de Churchill bajo los bombardeos de las grandes ciudades británicas: dispersando sus fuerzas en el campo.

Jorge Martínez Reverte (El País) coincide con Camacho en que IU se está desmoronando.

Los que no saben de techos ni de suelos son los responsables de Izquierda Unida. Ni Carlos Floriano asesorando a Juanma ha conseguido una derrota semejante. Izquierda Unida ha empezado su definitivo rumbo a la desaparición, a pesar de que un líder como Sánchez Gordillo se había marchado ya. Queda Centella (hermoso nombre para un revolucionario) y algún poeta. Pero Izquierda Unida se ha quedado sin techo y sin suelo.

La verdad es que a mí me da bastante pena. La culpa es de los encuestadores que preguntaban a la gente si votarían a Podemos.

Con motivo del último escándalo de corrupción en el PSOE andaluz, las amenazas de Irene Sabalete a los empleados de su oficina en Jaén para que se comprometiesen en las elecciones de 2012 y persuadiesen a los beneficiarios de las subvenciones concedidos para que votasen a los socialistas, un par de columnistas ponen en duda la limpieza del resultado de Susana Díaz.

Una de ellas es Victoria Prego en El Mundo:

El enésimo escándalo que cerca al Gobierno autonómico andaluz apunta cada vez más arriba y cada vez con mayor concreción. Dice la juez que de lo que se trataba era de crear una red de clientelismo político, y a fe que lo lograron. Lo tremendo del caso es que esa captación de clientela electoral se hacía sobre la base del robo a los ciudadanos. Con ese método y con el método Sabalete, por el que se amenazaba a los trabajadores con la pérdida de su empleo si no se lanzaban a la calle para hacer campaña a favor del PSOE, se ha forjado en Andalucía el sometimiento de muchos votos. Votos férreamente cautivos pero votos tan válidos como los votos libres. Todos ellos juntos, sumados y revueltos dieron el domingo el espaldarazo a esa forma de gobernar. ¿Es o no para sumirse en la melancolía?

Y el otro es Abel Hernández en La Razón:

Para muchos, el sistema clientelar y la compra de voluntades explican, más que ninguna otra razón, que los socialistas sigan al frente del Gobierno andaluz -caso único- treinta años después, sin soltar allí el poder. Eso y Canal Sur, claro. No es extraño que haya surgido inmediatamente entre los adversarios y se haya extendido como la pólvora el dicho futbolero de «¡Así, así, gana el PSOE andalusí!». Esto da a entender que lo de Irene Sabalete no es un caso extraño, no.

Patxo Unzueta (El País) señala los puntos débiles de la supuesta victoria de Díaz: populismo y aldeanismo.

Una paradoja de los resultados del 22-M es que el freno al populismo que supone la victoria del socialismo, y la posibilidad de evitar la dependencia de los partidos nacionalistas que augura, se hayan alcanzado al precio de un discurso extremadamente populista y seminacionalista en la campaña. Susana Díaz ha imitado a los líderes nacionalistas que se envuelven en la bandera para defenderse de acusaciones de corrupción (como literalmente hizo un diputado socialista andaluz en el reciente debate del estado de la nación), identificando Andalucía con su partido y a este con su persona.

Por eso, aunque haya evidenciado un empuje que falta a otros líderes, Díaz tendría dificultades insalvables para justificar su eventual abandono de la presidencia de la Junta para competir por la candidatura socialista a la presidencia del Gobierno de España: se ha atado al mástil para no caer en la tentación.

Fernando Ónega es más radical en La Vanguardia: pide elecciones nuevas en Andalucía.

¿Me permiten una confesión? Como tampoco se puede formar una alternativa a la señora Díaz, no estaría mal que no llegasen a ningún acuerdo y hubiese que repetir las elecciones. Ya sé que es un incordio y un gasto excesivo. Pero así aprenderían algunos a no exagerar sus victorias, y otros a no dejarse llevar por esa euforia de gabinete de imagen. Aprenderían a no decir por adelantado con quiénes no están dispuestos a pactar. Bajarían el tono de sus insultos al adversario, porque no saben si los necesitarán. Servirían de ejemplo para no adelantar elecciones cuando sólo conviene a sus intereses de partido y después se equivocan. No tendrían la osadía de decir que los 47 escaños de hoy proporcionan más estabilidad que los 47 escaños de hace tres meses. Y tendrían la modestia de no usar en vano esa palabra, estabilidad. Aunque esto último es mucho suponer.

Sin embargo, Raúl del Pozo parece convencido, después de una conversación con Carmen Chacón, de que todo en el PSOE va de fábula.

(Chacón) Ahora ve con optimismo el futuro. Cree que el PSOE se ha enderezado con la victoria de Susana Díaz en Andalucía. Se ha recompuesto, también, el propio secretario general, Pedro Sánchez (…) el Partido Socialista se ha restaurado a sí mismo.

QUÉ CURSIS SE HAN PUESTO LOS COLUMNISTAS DE BARCELONA

Alfonso Ussía hace una acertada crítica a la obsesión académica por que los adolescentes lean por narices el Quijote, cuando, explica, la novela se disfruta mucho más de adulto.

No es lectura para niños, porque la luz literaria de este prodigio universal no está al alcance de una comprensión en el principio de su desarrollo. Otra cosa sería que fuera obligatoria su lectura en el último curso del bachillerato, en la puerta de la Universidad.

El que escribe aprendió a amar la lectura con los ‘Guillermo’ de Cropton. Y hoy siguen en vigor.

Y si el Quijote aburre, siempre se puede echar mano de Astériz, Obélix y Tintín. Cervantes llegará más tarde, grandioso.

Sobre el accidente aéreo del avión de Germanwings en los Alpes aparecen varias columnas. Yo no sé qué ocurre en Barcelona, si es el agua, el aire o TV3, pero los columnistas catalanes son más cursis que un repollo con lazo.

Ayer Antoni Puigverd decía que los 150 muertos le traían alegría por la democracia. Hoy Lluís Bassets sostiene en El País que el accidente le demuestra que Europa existe, pero que él quiere más. Espero que no a costa de nuevas catástrofes de aviación.

Europa existe. Existe y funciona. Y una tragedia como esta hace visible la tupida red de relaciones y solidaridades, con frecuencia discretas y poco visibles, que hay entre los europeos, sus ciudades, empresas e instituciones públicas y privadas. Como ha hecho visible, felizmente, la capacidad de cooperación y de armonía entre Gobiernos y Administraciones de distintos niveles y de tres países de tanto peso como Francia, Alemania y España.

Por una vez vemos que las solidaridades son más fuertes que los intereses particularistas o los narcisismos de las diferencias menudas o inventadas. Europa funciona y existe mucho más de lo que solemos creer quienes quisiéramos que existiera todavía más.

Prefiero las invocaciones a Dios, o las dudas técnicas y el silencio. ¡Cómo agradecería silencio en vez de esta cursilería!

La columna ridícula se la doy a un habitual de esta sección: el columnista de La Vanguardia Francesc-Marc Álvaro. En un artículo sobre la corrupción en todos los partidos españoles, se cree en la obligación de matizar la de su admirado Pujol.

Al lado de una obra de gobierno importante, el pujolismo no se salvó de los males inherentes a las mayorías que duran muchas legislaturas.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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