LA CLAVE DEL DÍA

Mejor dejar el aborto como está, recomienda El Mundo al PP

Acusa a la testarudez de los diputados provida de dar una imagen de división, "que tanto incomoda a Mariano Rajoy"

El editorial no menciona que Rajoy llevó la reforma en su programa ni que encargó un proyecto a Gallardón

Por una vez, El Mundo aprueba que el Gobierno no haga nada. En un editorial titulado ‘El avispero del aborto puede costarle caro al PP’, enjuicia la propuesta de reforma de la ley elaborada por el Gobierno socialista de Zapatero que convierte el aborto en un derecho y concluye que el cumplimiento del programa del PP puede acarrearle a éste problemas.

El periódico dirigido por Casimiro García-Abadillo toma posición por mantener la regulación del aborto tal como la dejaron los socialistas y esperar a la sentencia del Tribunal Constitucional, al que le reclama que falle ya.

En este debate, los malvados, para El Mundo, son los diputados provida del PP, que con su insistencia en cumplir el programa con el que se presentaron a las elecciones de 2011 dan imagen de división. También reprocha a Alberto Ruiz Gallardón el proyecto de ley que defendió durante casi tres años, pero no menciona que fue Rajoy el que se lo encargó en un consejo de ministros.

El diario de Unidad Editorial resume la propuesta de reforma del aborto como una mera argucia electoral de la que ahora deben de arrepentirse los dirigentes del PP.

 

La iniciativa del PP que coloca una vez más en el centro del ágora la delicadísima cuestión del aborto es el precio de la frivolidad y del fallo de diagnóstico que cometió con el proyecto que terminó costando la salida del Gobierno de Alberto Ruiz-Gallardón. A nadie se le escapa que lo que pretendía en aquel momento no era otra cosa que marcar la agenda con un asunto fuertemente ideologizado que moviliza posturas apasionadas y obliga a posicionarse a otras formaciones, polarizando el debate público y tensando la atmósfera política, estrategia clásica que tan bien le había venido en otras ocasiones. El partido confiaba en satisfacer a una parte singularmente exigente y sensible de su electorado, la más dinámica y activa en la defensa de su doctrina tradicional, descontenta con los incumplimientos del programa electoral. Pero al mismo tiempo, el PP demostraba lo poco que conoce la evolución de la sociedad española. También la del centro derecha.

El PP intenta ahora suturar las heridas internas y la mala imagen que entre las bases provida le provocó aquella rectificación. A través de una proposición del grupo parlamentario -la fórmula no es inocente, pues elude los informes del CGPJ-, el partido va a plantear que se retire de la ley vigente la consideración del aborto como un derecho. En eso se mostró de acuerdo el Gobierno. El ministro de Justicia, Rafael Catalá, que llegó con ese fuego encendido, hereda una situación complicada. El PNV ya ha anunciado que no se sumará a lo que ve como un «oportunismo» y CiU tampoco va a ayudar. Y lo que es peor, los diputados del PP más conservadores se mantienen firmes y contribuyen a proyectar esa impresión de división que tanto incomoda a Mariano Rajoy. El error estalla cuando más difícil es maniobrar y más fácil es volver a equivocarse: en época preelectoral. El PP, de nuevo, yerra.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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