OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

David Gistau: «Rajoy piensa que ganará las elecciones porque maneja en régimen de monopolio a la gente normal»

César Vidal señala que Losantos le pronosticó que Rosa Díez sacaría 100 diputados en las próximas elecciones

Marhuenda canta a Rajoy, Montoro y Guindos por haber "transformado" España para mejor

Me siento ante la mesa con el tabaco, el café y la prensa humeantes, y lo primero que noto es que la horda de columnistas tiene un empacho de encuestas. Otra vez a hacer quinielas y combinaciones, como en los años de la UCD, con los Gobiernos de Suárez y Calvo-Sotelo. Parece que algunos los añoran, y eso que sabemos cómo acabaron: cien asesinatos anuales por ETA, el oscuro 23-F y al final 200 escaños para el PSOE.

Al menos para divertirnos, empiezo con la columna de Fernando Sánchez Dragó (El Mundo), que comenta el congreso o las jornadas o como se llamen de espiritualidad en las que ha participado el adinerado pensador de Podemos Juan Carlos Monedero. Se titula ‘Nomenklatura’.

Pues no va el muy santurrón y convoca unas jornadas de Espiritualidad Progresista, oxímoron manifiesto, en una parroquia de Madrid consagrada a un santo antitaurino cuyo nombre coincide con el del Apóstol que sólo creía en lo que manoseaba? Es el ‘todo vale’ si sirve para salir en andas, bajo palio (como el Caudillo) y a hombros de los costaleros. Protestantes, católicos, ulemas, bonzos, lamas, yoguines, sufíes, surfistas, biblistas, monoteístas, politeístas, ateos, frailes revirados y hasta la monja Forcades, esa discípula de Cintora.

¡Hossanah a quienes llegan en nombre de Marx, Engels y Lenin (la Santísima Trinidad)! Con Iglesias hemos topado. Pocas eran y el Sinaí parió de nuevo. La Segunda Venida del rey David y de Cristo (el Mesías), de ‘Visnú’ (Kalki), de Buda (Maitreya), de Mahoma (el Mahdi), de Quetzalcoátl (Hernán Cortés), de Bolívar (Chávez), del hidalgo don Quijote reconvertido en Sancho (la gente, el pueblo, los de abajo)… El Che Jesús habita de nuevo entre nosotros y luce, como si fuese un torero, coleta. Lo ha dicho el santo del cepillo caribeño y malagueño. Palabra de Dios. O, mejor dicho, del Bautista. ¿Será el Manzanares su Jordán?

El Manzanares, el nuevo Jordán. ¿Y el Santiago Bernabeu para celebrar bodas multitudinarias de la secta del reverendo Moon?

EL PSOE SE RENUEVA CON FELIPE GONZÁLEZ

Y pasemos a la partitocracia, el bipartidismo, la casta o la Susana.

Santiago González (El Mundo) se sorprende del poder que sigue conservando Felipe González en el PSOE y se siente aliviado al ver que éste lo ha usado para ungir a Pedro Sánchez.

Se diría que el acto de ayer era un traspaso de poderes. El viejo padrino le pasaba al novel los instrumentos del mando y todo parecía de lo más natural, entre dos secretarios generales que clausuraron el acto después de que intervinieran como teloneros los candidatos socialistas a la Presidencia de la Comunidad madrileña y a la Alcaldía de Madrid, Ángel Gabilondo y Antonio Miguel Carmona, respectivamente.

Pero había entre ambos dirigentes un gap sorprendente, un triple salto por encima de los tres secretarios generales que les han separado al frente del partido: Joaquín Almunia, José Luis Rodríguez Zapatero y Alfredo Pérez Rubalcaba. Los tres sumaban 17 años, un mes y cuatro días en la galería de retratos del Partido Socialista, pero ninguno de ellos tomó la palabra en la clausura de la conferencia. De hecho, Almunia y Rubalcaba ni siquiera asistieron.

Felipe González reconoció paladinamente que él no había votado a Sánchez en las primarias, y esto hay que reconocérselo como un acto de sinceridad extraordinario, porque hace falta mucho amor a la verdad y un pasar del qué dirán para confesar que su candidato era Eduardo Madina. Ésta es una hermosa primera paradoja. La segunda es que para las próximas primarias parece que va a apoyar a Sánchez frente a la presidenta andaluza, si es que ésta se presenta. «Vuestra es la tarea», dijo a unos fervorosos asistentes, «y tú», anunció al joven Sánchez, «vas a tener todo mi apoyo».

Javier Casqueiro asegura en El País que el PSOE cuenta con un relato mucho más atractivo que el del PP… aunque, añado yo, sea mentira.

El legado del PSOE, como ayer retomó Pedro Sánchez, es aún más iniciático porque proviene del origen de la democracia, de aquellos comicios locales del 3 de abril de 1979, cuando todo arrancó. La marca de agua del PSOE se identifica ahí con la propia legitimación de la democracia, por un lado, y por otro con la edificación luego en sucesivos Gobiernos de todo el Estado del bienestar. El PSOE habría parido así la educación y la sanidad pública, el sistema de dependencia, las pensiones, la ley de igualdad, la del aborto, y, por supuesto, la norma contra la violencia de género. El trípode de sus esencias es el reparto, la equidad y el pacto generacional.

Si el PSOE hurga en el baúl de los recuerdos, Mariano Rajoy invoca a la gente normal, lo que, para David Gistau (ABC) supone dar por sentado que en el PSOE no la hay. Claro, que tratándose del partido de ZP, Pajín y Bibiana…

La de ser gente normal debe de constituir la propuesta programática menos excitante de toda la historia de las democracias occidentales. Vóteme y llevará usted una vida en la medianía, una cosita mediocre, de acostarse temprano. Incluso los partidos de derecha, sin incurrir en actitudes revolucionarias, solían implicar a su votante en un proyecto de transformación con términos de la ingeniería lingüística tales como «centro reformista».

¿Puede ser atractiva esta apelación a la aburrida normalidad? Gistau asegura que sí.

Primero porque, en un sistema colapsado, quedarse como uno está es suficiente aspiración para quien tenga trabajo y unos mínimos de vida. Más cuando la ambición y el éxito son masacrados por el rencor social. Llevar una vida normal es la nueva utopía, como en las dictaduras cuya anomalía es la ausencia de libertad.

Además, aunque ya no pueda usar el miedo, Rajoy sí puede arrogarse la representación de la única alternativa al aventurerismo. Y más cuando ahora se ha formado una cola de salvadores de la patria, cada uno con su fórmula magistral, compuesta por profetas laicos, adanesados, reminiscentes de la revolución y gurús que se avienen a hacernos la gracia de instalarse en España a cambio de que España deponga su actitud y deje de ser España.

Pero hay un problema: ¿y el PSOE? El partido determinante en la construcción del ciclo, el que más años ha gobernado, a veces de modo nefasto como Zapatero, ¿no alberga tampoco gente normal?

Francisco Marhuenda (La Razón) trata de arrancar la capa de la mediocridad de Rajoy y sus ministros y encontrar debajo de ella a héroes como los de la Iliada, y así nos asegura que Montoro y Guindos nos han salvado la vida y la hacienda.

España no sólo no es un «pig», sino que se ha convertido en uno de los motores de Europa y en ejemplo de las políticas reformistas que se deberían aplicar en muchos países de la Unión, porque existe un problema conjunto de competitividad y eficacia. Nuestro país ha recuperado la voz entre sus socios y lo ha hecho con indudable fuerza. Los que querían el rescate deberían saber que hoy estaríamos en una situación parecida a Grecia y, desde luego, nuestro peso no sería el que tenemos actualmente. Rajoy ha conseguido que Guindos sea el próximo presidente del Eurogrupo. Es uno de los cargos más importantes de la UE y el ministro de Economía es una de las personas más cualificadas para asumirlo. Guindos y Montoro han protagonizado una transformación económica, con el impulso y dirección de Rajoy, que ha situado a España en el camino acertado. Esto explica que hayamos recuperado el peso internacional.

Enrique Gil Calvo, de la cuadra de la Complutense, escribe en El País una columna que hará saltar de entusiasmo a Marhuenda y a Carmen Martínez Castro: Rajoy ganará las elecciones porque la clase media ha recuperado su «nivel de consumo».

Algunos creen que Rajoy no tiene relato pero sucede exactamente al revés, pues lo que siempre nos cuenta es una historia de éxito: misión cumplida. A fuerza de recortes y más recortes (el fin justifica los medios), he logrado vencer a la crisis. Así que si incumplí mi programa fue para cumplir con mi deber. Un relato increíble para millones de parados y empleados precarios, pero muy verosímil para la mayoría de clase media que ha recuperado su nivel de consumo y estilo de vida.

De modo que Rajoy cuenta con un contundente relato, que quizá le permita ganar las elecciones. Pero le falta todo lo demás, pues no tiene ethos ni pathos. Su mariavelismo es tan minimalista que resulta incapaz de sintonizar con sus electores. Nadie puede pensar que es uno de los nuestros y nadie se conmueve o se impresiona por sus palabras.

¡Qué manía tienen mucho de derechas y de izquierdas de tratar a los españoles como ganado que sólo busca pasto!

Fernando González Urbaneja resume en una sola frase su opinión sobre la propuesta rajoyesca.

La advertencia de Rajoy en defensa de la experiencia es fruto del espejo retrovisor, de mirar atrás, que no suele ser los mejor para avanzar y llegar a tiempo e ileso a la meta.

HERRERO REPROCHA A ROSA DÍEZ SUS 35 AÑOS EN POLÍTICA

Ciudadanos cuenta Federico Jiménez Losantos (El Mundo) para defenderle de los ataques del PP, del PSOE y de Podemos. A Rivera le eleva a rey Arturo.

Lo esencial es que para el bipartidismo y para la alternativa roja de Podemos y el guerracivilismo sociata, cuyo pacto va mucho más allá de transferir cuadros de Bono y ZP a las listas ‘podemitas’, el enemigo se llama Albert Rivera. Y cada domingo ‘El País’ de Soraya nos lo recuerda: cuatro partidos pueden ganar y, de momento, sólo estorba uno, así que, todos contra él. En buena lógica, el PSOE trataría de asociar Podemos a un Frente Popular revolucionario (tesis ZP) o reformista (tesis González), según el que, de los dos, ganara al otro en noviembre. Y, en teoría, el PP debería tratar de conservar junto a C’s, como hacen sus candidatos, todo el poder territorial que pueda.

Sin embargo, hace tiempo que Rajoy apostó por sí mismo contra el PP, colocando al votante de centro y derecha ante el dilema de votarle a él o rendirse ante Podemos y el peor PSOE. Eso es lo que ha trastocado Rivera, un Lancelot al que de pronto le toca ser Arturo

Dos antiguos compañeros en la Cope y en Es.Radio, Luis Herrero y César Vidal, se ocupan de UPYD, el único partido que parece condenado a la desaparición.

Vidal (La Razón) recuerda a uno de los hinchas de Rosa Díez que ahora se han pasado a Ciudadanos. Aunque no da el nombre, se adivina que se trata de su antiguo amigo y socio Jiménez Losantos.

Fue hace dos años, día arriba, día abajo. Aquella persona acababa de protagonizar un episodio de jaboneo clamoroso cuyo destinatario era Rosa Díez. Esperé a que la dirigente máxima de UPyD desapareciera y le pregunté al sujeto en cuestión si le parecía razonable aquella forma de adular. No se trataba sólo de que Rosa Díez no era Margaret Thatcher ni Indira Gandhi -eso saltaba a la vista- sino de que sus posibilidades de superar los resultados obtenidos hasta entonces eran más que reducidas y, por lo tanto, mal iba a poder ayudar -caso de quererlo- a quien así la trataba. «UPyD», me dijo con una seguridad total, «saca cien escaños en las próximas elecciones».

Hace dos años -y lo dice alguien que se cuenta entre los primeros que entrevistaron a Rosa Díez y se interesaron por conocer a fondo su proyecto- se veía venir. Incluso lo ha captado ya quien entonces les pronosticaba cien escaños en las elecciones de finales de este año. Si lo habrá captado que lleva una buena temporada cantando las loas de Ciudadanos. Pero de esos mucho me temo que tampoco sacará publicidad institucional.

Para Herrero (Libertaddigital.com), el final de R10 comenzó en las elecciones europeas.

Casi ninguno de los votantes hartos de PP y PSOE confió en Rosa Díez para que gestionara su desilusión. (…) Los votantes no la veían como un recambio nuevo capaz de arreglar el trasto viejo, sino como la parte más noble de la vieja maquinaria. Llevaba 35 años de política a cuestas. Demasiado plomo en las alas.

En contra de las apariencias, no vamos hacia un escenario político de cuatro protagonistas en lugar de dos (por mucho que esa sea la imagen que proyecte ahora mismo el fotograma de la película), sino hacia la rápida sustitución de los nombres, las caras, los hábitos y los discursos de los dos viejos baluartes del tinglado de la antigua farsa. Y en ese nuevo esquema, UPyD se ha quedado sin papel: puesto que el viejo PSOE y el decrépito PP están de salida -aunque ellos no lo sepan todavía-, ya no hace falta ningún poder vigilante que modere sus tendencias geriátricas. Lo que hace falta es alguien que ocupe su lugar. Y para esa labor de sustitución renovadora Rosa Díez no es, mucho me temo, la persona indicada. Los odres nuevos y el vino viejo, ya se sabe, forman una mezcla que no goza de buena reputación.

Para acabar con el plato de partitocracia, que se hace pesado, Antonio Casado (ElConfidencial.com) escribe sobre las combinaciones posibles a partir de la encuesta de El País.

Solo dos combinaciones parecen descartadas: PP-PSOE y Podemos-PP. Las demás son posibles todas, y en todas ellas aparece Ciudadanos ejerciendo de centrocampista, lo cual mejora su cotización en unas encuestas y pone de los nervios a Pablo Manuel Iglesias, empeñado en presentarlo como una mera actualización del PP por la banda de la derecha. «No es el cambio, sino el recambio», dice del partido de Albert Rivera, sin reparar en que eso mismo puede predicarse de Podemos respecto al PSOE por la banda de la izquierda. En esas terció el candidato socialista a la alcaldía madrileña, Antonio M. Carmona, para seguir disparando contra el PP y cultivar la razón de buena vecindad por el centro: «Ciudadanos es la derecha decente».

EN EUROPA SE BORRA EL CRISTIANISMO Y CRECE EL ISLAM

Por fin, un asunto de verdadero interés: el laicismo que está eliminando el cristianismo de Europa pero no impide el surgimiento del islam.

Como Prada, Antoni Puigverd (La Vanguardia) recurre al concepto de «fundamentalismo laico».

Ahora bien, con los detenidos de Sabadell, Sant Quirze y Valls hemos descubierto algo que en Francia ya sabían: que mientras en Cataluña, como en el resto de Europa, nos aprestamos a barrer los restos del cristianismo, crecen los europeos conversos al islam. No todos, por fortuna, se afilian al yihadismo.

Sólo unos pocos nos atrevemos a decir, entre el desprecio del fundamentalismo laico imperante, que una sociedad no puede articularse tan sólo mediante las leyes democráticas. La sociedad necesita compartir valores y fraternidades, unos valores que no pueden disociarse, como nosotros hemos hecho, de la tradición cristiana que nos ha conformado (lo que no implicaría desprecio, sino diálogo con las creencias de los recién llegados).

El Gobierno francés debate si elimina los topónimos cristianos (Saint Tropez, por ejemplo). El primer ministro Valls se pregunta por las razones económicas del desarraigo de los sectores musulmanes, pero ignora hasta qué punto el desarraigo cultural de los franceses tiene que ver con lo que está sucediendo en Francia (y en el resto de Europa). ¡Ah, si pudiéramos hablar de ello sin prejuicios ni fundamentalismos! Me temo que eso es precisamente lo más difícil.

En el mismo periódico, frente a Puigverd, el biógrafo de Artur Mas, Francesc-Marc Álvaro, sigue empeñado en calarse la barretina. Hoy establece una línea de continuidad entre el supuesto derecho catalán a más dinero y una campaña de desprestigio lanzada por ‘Madrit’ contra el catalanismo usando el islam.

La sociedad española podía -y puede- aceptar la singularidad de Euskadi y Navarra pero nunca nada parecido para Catalunya. Cuando Josep Piqué mandaba el PP de aquí, yo siempre le hacía esta pregunta: ¿Por qué ellos sí y nosotros no? El hombre más inteligente que ha dirigido la sucursal catalana de la derecha centralista no tenía ninguna respuesta convincente.

Lo que llevaba la etiqueta de «problema catalán» es hoy otra cosa y tiene unas dimensiones que nadie previo en 1978. Por eso lo quieren frenar a la desesperada, ahora con la fábula de Mohammed Jordi.

Juan Manuel de Prada (ABC), que la semana pasada establecía la identidad anticristiana de los laicos occidentales y los yihadistas, hoy reflexiona sobre la pamema del enfrentaminto entre capiitalismo y comunismo a cuenta del apretón de manos entre Obama y el dictador Raúl Castro.

Nos advertía Leonardo Castellani que capitalismo y comunismo «coinciden en su núcleo místico: ambos buscan el Paraíso Terrenal por medio de la técnica; y su mística es un mesianismo tecnólatra y antropólatra, cuya difusión vemos hoy día por todos lados, y cuya dirección es la deificación del hombre; la cual un día se encarnará en Un Hombre». Señalaba también que capitalismo y comunismo tenían encomendada una misión común, que no es otra sino reducir a escombros el orden cristiano: el comunismo sin antifaces ni disimulos; el capitalismo de un modo mucho más sibilino, asegurando taimadamente que su intención es defenderlo. De ahí que, como afirmase Álvaro d’Ors, el comunismo al menos pueda hacer mártires, mientras que el capitalismo no hace más que herejes y pervertidos.

Pero fue el propio Marx quien dejó escrito que el comunismo procede del capitalismo y se desarrolla históricamente con él; y la dialéctica hegeliana los conduce a una síntesis, que es la que ahora se ha impuesto, con diversas variantes autóctonas (socialdemocracia en Europa, capitalismo estajanovista en China, etcétera), hasta configurarse como Nuevo Orden Mundial, del que Estados Unidos es capataz. Un Nuevo Orden Mundial del que podría decirse lo mimo que Rubén Darío le escupía a Roosevelt: «Y, pues contáis con todo, os falta una cosa… ¡Dios!».

También Ignacio Ruiz Quintano (ABC) escribe sobre la coincidencia entre capitalistas y socialdemócratas.

Es ley de la socialdemocracia que, cuanto más facha se torna la realidad, más progre se vuelve la ficción. En España todo el mundo se dice hoy de izquierdas, de lo que se deduce que todo el mundo es de derechas, como se ve en las propinas que deja la gente en los restaurantes después de haberse pasado la cena alabando a Obama por su prosternación ante los dos regímenes más homófobos del planeta, el de los ayatolás de Persia y el de los Castro de Cuba, mirando de igual a igual a ese vejestorio de Raúl que ya quedaba señalado como reina del desierto en «Conducta impropia», el documental de Néstor Almendros.

Y saca el hilo del poso falangista de la política actual.

Pero si todos somos de izquierdas y todos tenemos bicicleta, ¿qué nos falta, aparte de dinero de bolsillo, para declararnos felices en Jauja?

-Un proyecto -contestan todos los políticos, ahora que están en campaña.

Los más novatos dicen «proyecto de país», como si los países fueran productos, no de la Historia, sino de la voluntad joseantoniana. Y los más esnobs nos prometen otro Silicon Valley, o Valle del Silicio, que hasta podría ocupar el de los Caídos en Cuelgamuros

MARTÍN PRIETO NIEGA A LOS SAHARAUIS LA CONDICIÓN DE ESPAÑOLES

Almudena Grandes (El País) pide la dimisión del ministro de Asuntos Exteriores.

Todas las víctimas merecen el mismo esfuerzo. Si el Gobierno marroquí no aceptaba la ayuda española, el Gobierno debería haber presionado más y más hasta conseguirlo. Si ni así hubiera sido posible, Exteriores debería haber buscado, a toda prisa, aliados donde fuera, en la Unión Europea, por ejemplo, para forzar a Marruecos a agilizar los trámites y aceptar la ayuda. No se puede atender a razones políticas ni a intereses de Estado mientras una vida humana está en peligro, porque ninguna víctima vale menos que otra, con independencia del país donde haya sufrido un accidente. Después de tanto patriotismo, tanto sacar pecho, tanta marca España, la cruda realidad es esta. Y la única salida digna para el ministro Margallo debería ser esa dimisión que a él no le ha pedido nadie.

Conociendo a mis progres y rojos, me pregunto si Grandes no habría acusado a García Margallo de colonialismo o delitos similares en el caso de haberse puesto serio con Rabat… Bueno, a este paso el próximo lunes Almudena Grandes escribirá sobre los cristianos asesinados en Kenia y al siguiente sobre la denuncia al maltratador Juan Fernando López Aguilar.

La columna ridícula del día es la que firma José Luis Martín Prieto (La Razón), que niega la condición de españoles a los saharauies, otorgada por las leyes, y que nos pide que nos inclinemos ante Marruecos.

Se comprende la sensibilidad del juez Ruz ante atrocidades marroquíes en la que fuera nuestra colonia, pero tener por españoles a los habitantes del desierto es dar por buenos los malabarismos del antiguo régimen.El papel lo aguanta todo, pero el sentido común no. El Frente Polisario emboscaba a nuestras tropas camelleras tomando rehenes para recordarnos nuestras obligaciones como metrópoli descolonizadora, aunque nos encontrábamos en circunstancias imposibles y en el peor momento y escenario.

Hasta el fin de los tiempos nos harán reponsables de habernos ido y querremos aplicar una utópica justicia universal a un país vecino pagando nosotros el pato de la boda. Pedir al Gobierno que extradite a oficiales marrroquíes acusados de genocidio es tan utilitario como los empeños de esa jueza argentina con funcionarios del franquismo. Es comprensible que el Polisario quiera involucrarnos en sus desdichas, que son muchas, pero debemos entender que Marruecos, incondicionalmente apoyado por Estados Unidos y bastión contra el yihadismo, es un vecino a tratar con guantes de seda.

Ya, ya, querido José Luis, pero es es que ese vecino es un mal vecino y todas las concesiones que se le han hecho desde el abandono del Sáhara sólo han servido para envalentonarlo.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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