LA CLAVE DEL DÍA

ABC acusa a Podemos de que querer aplastar a la clase media

El Mundo asegura que con este nuevo programa económico, Iglesias "no logrará arrebatar a Rivera la imagen de la regeneración"

Para El País, Podemos mezcla propuestas populistas con otras de Ciudadanos y hasta del PSOE

Sobre la presentación del nuevo programa económico de Podemos editorializan tres periódicos: ABC, El Mundo y El País. Los tres coinciden en destacar que de las 215 medidas se han caído las dos que les dieron celebridad el año pasado: la renta básica universal y el impago de la deuda calificada de ilegítima.

ABC es el más duro de los diarios citados. En un editorial titulado ‘Podemos, a hundir a la clase media’, el periódico de Vocento enumera algunas de las promesas y medidas del partido que acaudilla Pablo Iglesias y añade que con ellas pretende «destruir a la clase media y engañar con proyectos irrealizables».

El Mundo le dice a Podemos que con este programa no conseguirá desplazar a Ciudadanos de su puesto de regenerador del sistema político.

El País, fiel a su papel de portavoz y pastor de la izquierda, se felicita de que Podemos esté abandonando su radicalismo y populismo, hasta el punto de copiar propuestas de ‘partidos de orden’, como el PSOE y Ciudadanos.

ABC

El programa de Podemos para las elecciones autonómicas puede ser tildado de demagógico, difuso y radical, pero si hay un rasgo que lo define sin matices es que está concebido para asestar un golpe definitivo a la clase media con su propuesta de aumentar los tipos impositivos de las rentas superiores a los 50.000 euros anuales. En las 215 medidas anunciadas, Podemos mantiene numerosas iniciativas propias de la izquierda más drástica y del populismo en sus fórmulas bolivarianas más grotescas.

Bajo la excusa de diseñar un «rescate ciudadano», Podemos no solo fija a partir de los 50.000 euros el umbral de ingresos para pagar más impuestos: también suprime multitud de deducciones como el alquiler de la vivienda; regalará agua, luz y gas; recuperaría el impuesto de sucesiones para lastrar las herencias; y penalizaría los patrimonios superiores a los 400.000 euros, lo que hoy afecta a buena parte de las viviendas en España. Todo, en un programa sin memoria económica definido sin más sustento doctrinal que la palabrería.

Podemos ha renunciado a las dos promesas en las que basó su éxito popular manipulando en beneficio propio la indignación ciudadana: la creación de una renta básica universal -una medida falaz e inasumible para cualquier Estado- y el impago de la deuda pública. Visto el descrédito que en solo cien días han acumulado Tsipras, Varufakis y su partido «hermano» en Grecia, Iglesias pone sus barbas a remojar en España. Cambiar de criterio es legítimo y hasta constructivo si Podemos se racionaliza. Pero destruir a la clase media y engañar con proyectos irrealizables no es el camino.

EL PAÍS

Una vez conocidas las 215 medidas para un proyecto de país, el diagnóstico no se aclara. Se podría decir que Podemos ha vuelto a un envoltorio de radicalismo controlado que no quiere renunciar a los votos que parece que ya ha captado en el centro-izquierda. El tictac acuñado por Pablo Iglesias es ahora un péndulo de reloj que oscila entre el 15-M y la socialdemocracia.

Sin embargo, frente a una música claramente radical, la letra mostraba mucha más prudencia que aquel primer proyecto presentado antes de las elecciones europeas hace un año. Las dos renuncias más claras son el impago de la deuda pública y la renta básica universal. Del primer tema, ni se habló; y el segundo quedó reducido a equiparar las rentas mínimas de inserción existentes en muchas comunidades autónomas al salario mínimo interprofesional.

Aun así, el programa va trufando propuestas claramente populistas con planteamientos más institucionales, algunos de los cuales se pueden encontrar en los proyectos del PSOE e incluso de Ciudadanos.

EL MUNDO

Porque si bien hay que felicitarse del abandono de las posturas rupturistas que hicieron popular al primer Iglesias mediático, la organización se mantiene aún en una indefinición que, en palabras de Albert Rivera, la hacen aparecer como «demoscópica». A diferencia de Ciudadanos, que ha pasado a convertirse en su principal contrincante político y a disputarle el mismo espacio electoral, Podemos no ha explicado cómo piensa financiar algunas de sus propuestas, en un entorno de reducción del déficit que está condicionando a todos los gobiernos autonómicos.

Con este programa político, Podemos no hace sino reproducir propuestas inconcretas que han sido bandera de IU y del PSOE, esperando que este cambio de discurso le permita recuperar la iniciativa en las encuestas. Pero sin soluciones concretas, Iglesias no logrará arrebatar a Rivera la imagen de la regeneración.

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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