OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Edurne Uriarte: «La gran mayoría de los dirigentes del PP prefieren disimular la marca derecha antes que trabajarla»

Marhuenda calma al PP al asegurar que los indecisos de las encuestas son votantes ocultos agradecidos a Rajoy

Camacho se queja de que las encuestas y las tertulias dirigen "procesos de voto inducido" en estas elecciones

Lo echaba de menos. El País no defrauda, sea quien sea su director. Uno de los elementos permanentes de las campañas electorales españolas es que el periódico progresista saque el coco facha para asustar a su parroquia. Antes eran los franquistas o los militares, ahora es Le Pen. Este 19 de mayo de 2015, a pocos días de la votación, Xavier Vidal-Foch nos hace el favor de encontrar a Le Pen (supongo que a Jean-Marie, que su hija está rodeada de gays, que ahora son buenos) en el PP.

Para que el lector progresista no tenga dudas ni se pierda su columna, el escritor catalán la titula ‘El lepenismo español’ y carga contra dos de los candidatos más populares del PP, la madrileña Esperanza Aguirre y el catalán Xavier García-Albiol, alcalde de Badalona.

El lepenismo español luce en campaña su xenofobia, el odio a los extranjeros. (…) El lepenismo español se propaga en el área metropolitana de Barcelona, voceado por el PP. «Limpiando Badalona» es el lema del alcalde badalonés, Javier García Albiol: limpia ¿de qué? De inmigrantes, dice en petí comité; de delincuentes, si se le pregunta en público. No engaña: es el de «No queremos rumanos». El mismo lema de sus socios vecinos: «Limpiando Sant Adrià». Detallan: «¿Estás harto del incivismo de los inmigrantes ilegales?», como si hubiera personas, y no conductas, ilegales. Y el de Rubí. Y tantos otros, una peste bubónica.

Por eso no desentona la invectiva de Esperanza Aguirre contra las «personas, generalmente de origen extranjero» que duermen en la calle molestando al turismo, mucho más que la elegante red Gürtel acrecida bajo su mandato. Extranjeros. Pobres. Sucios. El lepenismo español, duro o suave, no es azaroso. Responde a un mandato aznarista

Y concluye con la justificación de la inmigración desaforada, pero ya no con argumentos buenistas, sino económicos.

Además de obsceno, el lepenismo es, en lo económico, suicida. España necesitará entre 100.000 (Eurostat) y 250.000 (INE) inmigrantes al año hasta 2050 para compensar su infertilidad, pagar pensiones, cuadrar cuentas. De eso no hablan Albiol ni Aguirre.

¿Y no ha pensado Vidal-Foch en dar ayudas a quienes quieren tener hijos? ¿Quiere el periodista catalán que vengan inmigrantes como el padre que metió a un hijo suyo de ocho años en una maleta? ¿No se pregunta por qué el FN francés es el partido al que votan los obreros, que ha vaciado al PCF?

LAS ENCUESTAS NO VALEN NADA

Los candidatos del PP tienen este 19 de mayo de 2015 varias columnas para tranquilizarse. Francisco Marhuenda, director de La Razón, les asegura que casi todos los indecisos les votarán a ellos, porque tienen vergüenza de reconocerlo ante un encuestador.

Las encuestas, que han demostrado hasta ahora que no tienen la relevancia que se les quiere dar, muestran un alto nivel de indecisos que estoy convencido de que es voto oculto. Mientras los votantes de otras formaciones dicen que van a votarlas y no lo ocultan, en el PP no es así.

En el siguiente párrafo, Marhuenda, como su antiguo jefe Rajoy, reduce la política a la economía,

González y Zapatero acertaron cuando abandonaron el socialismo económico y optaron por las políticas liberales y la contención del gasto público. El despilfarro nunca ha sido una buena política económica. Los llamados indecisos saben muy bien que España se juega mucho en las próximas elecciones. Han visto que el radicalismo de izquierdas, los planteamientos de Podemos e IU, han sido una catástrofe en Grecia y que el PSOE sólo podrá formar gobiernos de los perdedores en municipios y autonomías. Es un socialismo debilitado que tendría que pactar con Podemos, IU y Ciudadanos para desalojar al PP en aquellos lugares donde no tenga una mayoría suficiente. Éste es el mejor acicate para que los indecisos tomen partido por la estabilidad y el crecimiento.

Recuerdo que ni una de las leyes ideológicas de Zapatero ha sido derogada.

Otro aguerrido miembro del Batallón de Guardia de La Moncloa es Ramón Pérez-Maura (ABC), que también duda de las encuestas. Primero acusa a Podemos y Ciudadanos de haber nacido en «las tertulias del duopolio televisivo».

Una de las verdades que ha proclamado Mariano Rajoy en esta campaña de las municipales y autonómicas de 2015 es que el PP -y el PSOE, cabría añadir- no son partidos nacidos en las nefastas tertulias del duopolio televisivo, que Dios confunda. Y cuando esos contertulios, engendrados para una mesa redonda tantas veces hecha a su medida, tienen que patearse las calles de España, enfrentarse a las preguntas de los periodistas y a la críticas de la ciudadanía, empiezan a dejar ver la patita por debajo de la puerta.

Estos partidos creen que las encuestas les dan una fuerza cierta, que habrá que ver en qué se concreta el próximo domingo después de pasar por el único tamiz válido, las urnas. Pero un país en el que no hay una desesperación evidente y generalizada, no es un foro para encumbrar soluciones radicales y alternativas. Aunque lo digan las encuestas.

Edurne Uriarte (ABC) interpreta las encuestas y cree que el PP ganará, aunque éste mantiene su complejo a calificarse de derechas.

El PP ganará en casi todas las comunidades el próximo domingo… a pesar de ser de derechas. Según las encuestas, que sugieren una cosa y también la otra. Lo que muestra la permanente dificultad a la que se enfrenta la derecha española, para ganar popularidad y elecciones. El único remedio es trabajar la marca derecha, he escrito varias veces, pero la gran mayoría de los dirigentes del PP prefieren disimularla mejor que trabajarla. Y aún más los intelectuales y analistas de derechas que huyen de la identificación como si de una tara se tratara.

Las encuestas auguran que ganará el PP el domingo, a pesar de lo anterior. Y creo que lo hará igualmente en las Generales, aún permanece viva la memoria de la desastrosa gestión socialista. Pero si esto es así, el PP ganará nuevamente a pesar de su marca. Ganar elecciones contra las televisiones, los índices de popularidad, los periodistas, los artistas o las redes sociales es muy complicado. Como para Cristiano ganar el balón de oro. Cualquier excusa valdrá para que se lo den a Messi, aunque Cristiano haya sido más eficaz en la portería contraria. Y cualquier excusa valdrá para que los españoles den el poder a la izquierda.

Por último, Raúl del Pozo también duda de la fiabilidad de las encuestas, y pone el ejemplo de Madrid, tanto a Aguirre como a su candidato, Carmona.

Esperanza Aguirre no es de cantautor, sino de «¿dónde vas con mantón de Manila?», en inglés. Ayer iba sin mantón y se le vio preocupada por las encuestas en las que aparece empatada con Manuela Carmena, 10 años mayor que ella. Entró en el debate de las generaciones y confesó que en el PP deben propiciarse debates internos para que salgan líderes más jóvenes. Me cuentan que se sabe la asignatura y piensa que a la señora Carmena le dan hipertrofiadas las encuestas como al señor Gabilondo.

Antonio Miguel Carmona, que no es joven ni viejo, se fue con José Luis Rodríguez Zapatero al Parque del Capricho en Alameda de Osuna. Entre los templetes y ermitas, donde estuvo el Estado Mayor del general Miaja, Carmona no dio credibilidad a los sondeos. Me dice uno de su equipo: «Hoy se acaban las putas encuestas, por ley, y empieza la lucha en la calle. A Carmona lo siguen ninguneando, pero ya no le escupen».

Ignacio Camacho (ABC) reflexiona sobre las tertulias y las encuestas como moldeadoras de la opinión pública, y propone que los sondeos se regulen con seriedad.

Primero con las tertulias y luego con las encuestas, la posmoderna sociedad de la comunicación está sobredistorsionando la política española. La democracia siempre es un régimen de opinión pública pero en ese juego de debates hay que establecer reglas limpias y delimitar los campos. La sensación en estos últimos tiempos es la de un excesivo peso de intermediarios poco transparentes que no se limitan a hacer circular mensajes: construyen corrientes de voto, lanzan a la escena nuevos actores y definen estrategias mediante la configuración artificial de estados de ánimo.

El fenómeno inflacionado de los sondeos ha alcanzado rango determinante en esta campaña. Pléyades de estudios realizados con muestras pequeñas, presupuestos baratos y metodologías cuestionables se han erigido en verdaderos creadores de tendencias cuyo alcance real parece como mínimo controvertido. La frecuente carencia de rigor técnico apunta la sospecha de procesos de voto inducido

En España, donde la legislación electoral considera a los ciudadanos menores de edad al prohibir la publicación de sondeos en la última semana de campaña, falta una mínima regulación de exigencias científicas y técnicas cuya ausencia favorece los discursos superficiales y difumina la precisión del debate público.

PIMENTEL: EL CAOS EN ANDALUCÍA FAVORECE AL PP Y AL PSOE

Manuel Pimentel, ex ministro de Aznar y padre del hijo de Alicia Sánchez-Camacho, da en El País otro argumento a favor del PP y del PSOE: la estabilidad.

Si la nueva realidad fragmentada conduce a vodeviles como el andaluz, muchos votantes desearán de nuevo partidos fuertes que otorguen estabilidad a las instituciones. ¿Sentiremos los españoles que la nueva realidad política trabaja para mejorar nuestras vidas, o terminaremos entonando, melancólicos, el orteguiano «No era esto, no era esto»? Descuiden, pronto lo sabremos.

José María Marco (La Razón) abunda en la misma idea, pero con más ejemplos históricos y menos sociología.

Hoy como hace un siglo se escuchan invocaciones tremendistas en pro de una ruptura urgente, un corte, una amputación sin contemplaciones de lo enfermo y lo caduco.

La regeneración, como propuesta política, siempre va más allá de la reforma. Más que en hechos, se basa en una actitud y, si se me apura, en una promesa. Regeneración quiere decir podar Lo viejo para implantar lo nuevo. En política, eso sólo se hace a la fuerza. Por desgracia, los españoles tenemos una larga experiencia en esto de las regeneraciones.

A Abel Hernández (La Razón) le inquieta tanto el cambio radical o la regeneración que añora a Felipe González.

Enfriado el entusiasmo, hay que descender a la realidad vulgar de encontrar trabajo, de que funcionen los barrenderos y la Policía, de que haya cama en el hospital o de encontrar colegio para los niños. Y entonces uno se acuerda de aquello de Felipe González: «El cambio es que España funcione». Los más cínicos se agarran tópicamente a Lampedusa: «Si queremos que todo siga como está, hace falta que todo cambie». O sea, llegan sin esforzarse mucho a la conclusión cargada de pesimismo histórico de que, cuanto más cambia algo, más es lo mismo.

SOSTRES, ENFADADO CON MAS POR ENTREGAR BARCELONA A COLAU

Salvador Sostres (El Mundo) está de muy mal humor porque teme que Ada Colau sea la próxima alcaldesa de Barcelona y culpa de ello a la Convergència de Artur Mas, Quico Homs y Xavier Trias.

La articulación política del independentismo está fracasando porque la llevan a cabo contables de clase media, cuando no directamente baja, inspirados por una intelectualidad que no es más que el bolso que las abuelas dejan en el centro del corro antes de ponerse a bailar sardanas.

Mas tendría que que preguntarse qué más cree que puede sacrificar para tratar de disimular su derrota. La excitación callejera y sus continuas llamadas al incumplimiento de la Ley han provocado que Barcelona sea la única gran ciudad de España en la que Podemos tenga opciones reales de ganar.

Mas tendría que empezar a asumir su fracaso y tener la última dignidad de caer sin llevarse a Cataluña por delante

Antonio Lucas (El Mundo) ya tiene candidato para regenerar Madrid: la septuagenaria Manuela Carmena.

Como el Faunia electoral se debate estos días a bulto entre izquierdas, derechas y el gazpacho ideológico de Ciudadanos (que adaptará sus ingredientes a lo que gane), aquí arriesgaremos un nombre: Manuela Carmena. Esta mujer vive principalmente de ideas, lo cual contrasta con esa otra forma de hacer política que se alimenta esencialmente de ocurrencias.

Esperanza Aguirre cansa, su derecha cansa, su trampa cansa. Esos seres que creen haber nacido sólo para gobernar están confeccionados de incordio y vanidad.

La solvencia de Manuela Carmena, que es a lo que vamos, se podría resumir en un sintagma elemental: alguien decente. Madrid, el ayuntamiento de Madrid, requiere gente más nítida de lo que en los últimos años hemos padecido. Ésta ha sido una ciudad con dos democracias: la de los despachos y la de los ciudadanos. Y siempre ganaba la misma. Carmena representa a la segunda.

Le sugiero a Lucas que pregunte a los funcionarios que tuvo Carmena a sus órdenes cuando fue juez decana de Madrid su opinión sobre la jurista.

Enric Juliana (La Vanguardia) enjuicia así a Carmena.

Podemos promueve la candidatura de la exjuez Manuela Carmena, de 71 años. La candidata más mayor con el partido más joven. Mil artistas gráficos comenzaron ayer una campaña de apoyo a Carmena, colgando en la red retratos suyos del más diverso estilo.

NO HAY PATRIA, PERO SÍ EQUIPO DE FÚTBOL LOCAL

Jorge Bustos escribe en El Mundo sobre la pasión del españolito por su campanario o su pueblín.

El CIS dice que solo el 16% de los españoles estaría dispuesto a defender su país con las armas, pero yo veo al 90% perfectamente capaz de matarse con el pueblo vecino si entiende agraviado su folclore. El fútbol es la épica de nuestro tiempo pero, más que cohesionar, la Liga yuxtapone municipios enfrentados.

Uno fue cronista itinerante por las fiestas de España y conoce el caro precio que se paga por la menor ironía en el tratamiento de la higiene sanferminera, el interés turístico de la tomatina de Buñol, el uso del bable durante el descenso del Sella o los rescoldos de la ruta del bakalao.

Cuando el cronista foráneo mienta el terruño, la piel del español se enciende, los músculos de la susceptibilidad se tensan y las glándulas territoriales se preparan para la descarga. Con mayor motivo si el intruso es madrileño: o sea, un chulo centralista sin identidad propia. De ahí que lo primero que haga el locutor de un programa de radio en gira por provincias sea deshacerse en elogios a la celebrada gastronomía y el secular patrimonio del pueblo que lo acoge. Punto uno del manual.

Félix de Azúa recomienda en El País la lectura del escritor judío pro-Habsburgo Joseph Roth, sobre todo en estos tiempos de confusión.

No hay caso mayor de lucidez en medio del caos que el atormentado Joseph Roth, el más radical de aquella pléyade de artistas centroeuropeos, muchos de ellos judíos, hoy casi olvidados. Murió en 1939, en su exilio parisiense, a los cuarenta y cinco años de edad, destruido por la desesperación, el agotamiento y el alcohol.

ni siquiera se engañaba sobre sus hermanos: «Los judíos ricos alemanes pensaron, al principio, que Hitler sólo se refería a nosotros, los judíos orientales». Es decir, a los pobres. Los nazis no matizaron: Roth tenía parientes ricos. Todos fueron asesinados. Conviene leer a Roth ahora que algunos exigen una nueva transición.

Hermann Tertsch sigue a David Gistau, que ayer sostenía que en España toda la política es socialdemocracia. Tertsch, más viajado, asegura que no sólo ocurre en España, sino también en Europa.

En España nadie sabe realmente lo mucho o poco socialdemócrata que es. El mayor socialdemócrata parece localizado en filas del PP como ministro de Hacienda (…). El PSOE quiso bajo Felipe González evolucionar en el sentido del SPD. (…) Hoy su líder es un joven llamado Pedro Sánchez que unos días se cree Karl Liebknecht, el Vladimir Ilich de Iglesias o un profesor interino en la Complutense. Y al día siguiente dice algo muy razonable y todos creen que es para confundir y resulta que entonces no le cree nadie. Después están los que se proclaman socialdemócratas a partir de hoy, como podrían declararse mormones, vegetarianos o esquimales.

La socialdemocracia no tiene soluciones. Por eso el SPD no es capaz de diferenciarse de la CDU/CSU. En competencia por aplicar la misma política, SPD pierde, CDU gana. (…) hasta la socialdemocracia más sensata y ejemplar, el SPD, es capaz de tirarse al monte ante la evidencia de su impotencia histórica. Triste ironía que cuando todos pretenden ser el mejor socialdemócrata, nadie puede permitirse ya serlo.

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Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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