OPINIÓN / REPASANDO COLUMNAS

Para Raúl del Pozo, Rajoy «nos ha tomado el pelo» durante semanas

Carlos Herrera califica las tomas de posesión de los alcaldes y concejales podemitas como una carrera de "mamarrachos"

Para Raúl del Pozo, Rajoy "nos ha tomado el pelo" durante semanas
María Dolores de Cospedal y Mariano Rajoy.

Rajoy ha escogido a los más parecidos a Ciudadanos dentro de la cantera del PP, según Lucía Méndez

El perezoso parió un ratón, pero qué más da. Los columnistas han podido colgar sus columnas contenidas. Ya le anticipio, amigo lector, que la opinión general es mala. ¿Para esto nos has hecho madrugar, Mariano?, parecen decirle.

La sorpresa de este 19 de junio 2015 la aporta El País, que  pasa de ser el diario vicegubernamental a ser el diario cortesano. Cuando abdicó Juan Carlos I, el periódico que continúa dirigido por Juan Luis Cebrián trató de marcar la agenda al nuevo rey, y en eso sigue. ¡Seis páginas dedica el periódico republicano y progresista al primer aniversario de la proclamación de Felipe VI! Y con articulitos de Mariano Rajoy, Albert Rivera, Pedro Sánchez y Pablo Iglesias.

Café negro, tabaco negro y conspiración a la luz del día.

Vayamos con la tunda de palos a Rajoy por sus cambios que no son cambios.

En ‘Un retoque, un parche’, Raúl del Pozo (El Mundo) se enfada con Rajoy por haberle hecho perder el tiempo.

En Génova 13 el miedo crece, el valor duda, el continuismo se hace fuerte y aumenta la decepción. «Está ofreciendo el poder a la izquierda radical. Se está suicidando. Si cree que entregando la cabeza de Floriano y de Pons se reconcilia con el electorado y recupera el apoyo perdido, está listo», me dice un dirigente político de la era Aznar. Manda carallo, por fin el ajuste en el PP tras los sádicos silencios. Resultado: no cambia casi nada en el partido y, aún menos, en el Gobierno.

Tiene razón Rajoy: es previsible. «Soy como soy. A ver si lo entendéis, coño». Como dice Graciano Palomo, su biógrafo, desprecia el chismorreo y aborrece las especulaciones. Durante tres semanas, nos ha tomado el pelo con sus respuestas de doble sentido. Pero no hay que interpretar las actitudes del presidente como sadismo celta, sino como retranca gallega. El sentido del humor gallego se apoya, muchas veces, no en intención maliciosa y oculta, sino en el don de decir una cosa y la contraria. La retranca, de origen campesino, es en Rajoy una forma de defenderse. Pero los más críticos creen que a ese paso, con mucha ironía, el partido se va hundiendo en Finis Terrae.

GISTAU Y EL CASTILLO AL QUE CORRERÁ LA BURGUESÍA ASUSTADA

Ignacio Camacho (ABC) recupera el concepto de conservador como sinónimo de inmovilista.

En España hay bastantes políticos más de derechas que Mariano Rajoy, pero muy pocos más conservadores.

Al final, presionado por la opinión pública y por la alarma suscitada entre los suyos ante la pérdida de cuotas significativas de poder, se ha decidido a efectuar un reajuste en busca de un mayor impacto político. He aquí su síntesis tras larga reflexión: una remodelacioncita escueta, un retoque sucinto en el que la principal novedad es… él mismo. Desdoblado, eso sí, para cubrir la hasta ahora (in)existente coordinación entre la tarea del Gobierno y la del partido. Un mínimo movimiento de peones; cuatro caras, caritas más bien, de refresco para dar la cara en la tele y su hombre de confianza al frente de la campaña decisiva del otoño. Sin trastornar los equilibrios y rivalidades de poder interno -Soraya, Cospedal, el eterno Arenas-, sin señalar culpables -apenas Floriano- ni dejar cadáveres desparramados. ¿El Gabinete? Ese es otro parto, por favor, no empujen. Cada día tiene su afán.

Esto es lo que hay. Lo que da de sí el concepto de renovación de un político de la era analógica, insumiso a la posmodernidad, blindado ante las urgencias de la sociedad de la comunicación.

Este es el reajuste de un conservador estructural, congénito, estático. Para efectuar cambios más intensos o más profundos Rajoy tendría que abordar primero el imposible ontológico de cambiarse a sí mismo.

David Gistau (ABC), en cambio, le atribuye a Rajoy un cerebro retorcido como el del afamado Maquiavelo. Quizás es compatible con la vagancia.

Parece que Rajoy no envió a Madrid a Aguirre para que ganara, sino para que perdiera azuzando por añadidura lo más primario y escatológico de la militancia de izquierda. Si esos votantes míos que andan con remilgos, pudo pensar Rajoy, necesitan asustarse, mejor ahora que después de las generales, así sea sacrificando Madrid para que la capital se convierta en el quimicefa donde explote el tubo de ensayo del populismo, con sus nostalgias revolucionarias y sus promesas de antorchas como de haber dado por inconclusos los años treinta que esta sociedad se ufanaba de haber superado como trámite necesario para empezar a parecerse remotamente a una democracia europea.

Sin embargo, Gistau cree que la maniobra es inútil porque a cada vez más votantes del PP Rajoy les asquea.

El gran impedimento, mientras la única figura exitosa y renovada es la del Rey, seguirá siendo la abrasión de Rajoy. Cada vez me encuentro más a menudo un arquetipo de votante natural del PP: el que se niega a votar a Rajoy incluso en un clima de miedo a la horda y está dispuesto a cometer el autoengaño de votar a Ciudadanos creyendo que así apoya un PP sin corrupción y a un líder que podría parecerse al ideal para el PP una vez renovado Rajoy. Un amigo dice incluso que será Rivera el encargado de regenerar el centroderecha. Todo este párrafo adolece de un grave inconveniente: mi amigo está encargando la renovación del centro-derecha a un partido del que ni siquiera puede estar seguro de que sea de centro-derecha. Igual resulta que lo que tiene que regenerar Rivera es el centro-izquierda después de que Schz termine de abandonarlo. El autoengaño de mi amigo es característico de todos cuantos comparten sus principios pero ansían no encomendárselos a Rajoy, que se siente propietario del castillo al que correrá a refugiarse la burguesía asustada.

En el mismo periódico, Luis Ventoso se reafirma en lo contrario: Colau y Carmena son los comodines de Rajoy para ganar las elecciones.

El auténtico refuerzo del PP para ganar las elecciones son Carmena, Colau, las Mareas gallegas, los nacionalistas valencianos, la cuchara de Podemos en todos los guisos. Por cortesía de doña Manuela, en solo una semana se ha visualizado la pasta de la nueva casta antisistema, que si alcanzase La Moncloa invitaría a mudarse a Berlín o Londres y no volver en un rato. Los españoles han visto que la utopía se da de bruces con los balances, que la Administración es más complicada que Twitter y que los radicales poco preparados hacen cosas radicales y poco preparadas. Ahí es donde Rajoy ganará las elecciones, en la disyuntiva «o él o todos esos». De su buen hacer personal -más y mejores discursos, menos envaramiento, más cercanía social- dependerá su victoria (como hizo Cameron en el Reino Unido), no de la mochila de Moragas y el bronceado de Arenas.

Federico Jiménez Losantos resume la mini-crisis en el PP de la siguiente manera: Rajoy ha dado un giro de 360 grados. ¿No sigue en el partido el ‘joven’ Javier Arenas?

Al Rey Mago, villancicos. Y a Blancanieves de la Mancha, algunos enanitos de regalo para avalorar su esbelta figura, algo desfigurada por las urnas y, sobre todo, las arenas movedizas. Porque en este giro de 360º de Rajoy el gran triunfador es Javier Arenas, garantía histórica de renovación. De hecho, él acaudilló la renovación del sector democristiano de UCD allá por 1978. ¿Habrá alguien con más experiencia renovadora? No se puede comparar con González Pons, que, sin embargo, está acumulando una vasta experiencia en devaluaciones. A cambio de esa crueldad, el giróvago Rajoy rescata del paro a Maroto el de la moto, a la ideóloga sin ideología del PP catalán y al enanito favorito de Blancanieves, el voluntarioso Floriano, que albergará Cáritas Soraya en un chiscón reservado a la tercera edad primera.

En esta renovación del PP, sin duda la que reclamaban los tiempos, todo es jovencísimo, novísimo y brillantísimo. Si acaso, en el Camelot de Arturo Rajoy, con Moragas de Lanzarote, desentona un poco Pablo Casado, pero entiendo que hay que dar oportunidades a la cantera. En siete lustros, habrá podido cosechar tantas derrotas como Arenas y será eternamente joven, como el cadáver de James Dean y las ideas de Mariano, todas por estrenar. Vamos, como los despachos incorruptos de Génova 13.

MARHUENDA LE SUGIERE A ARENAS QUE SE RETIRE

Lucía Méndez (El Mundo), que titula su largo análisis ‘Conservadurismo compasivo’, cree que Rajoy trata de rejuvenecerse rodeándose de otros más jóvenes que él.

Rajoy ha situado en primera línea del partido a caras nuevas y jóvenes cuyo objetivo es acabar con la imagen estirada, arrogante, altiva y distante de los problemas de la calle que arrastra el PP desde que gobierna. Dirigentes todavía a medio hacer, capaces de neutralizar la fría y metálica tecnocracia que ha caracterizado la gestión de este Gobierno.

Mariano Rajoy intenta reinventarse -por enésima vez- rodeándose de jóvenes a ver si se le pega algo. En el fondo, el presidente del Gobierno asume así el paradigma de la nueva política con los marcos mentales impuestos por los partidos emergentes.

Los nuevos dirigentes del PP son lo más parecido a Ciudadanos que Rajoy ha podido encontrar en la cantera del partido. No han conocido a Luis Bárcenas y están en condiciones de que las cámaras de televisión les identifiquen como renovadores -«ma non troppo»- de la derecha española. Nadie podrá negar que Andrea Levy es moderna o que Javier Maroto -que se casará con su novio en septiembre- es tolerante con otras formas de vida.

Habrá que ver si los ministros del Gobierno dan un paso atrás para dejar que los nuevos dirigentes se conviertan en la voz del PP. Y habrá que ver si ese conservadurismo compasivo que se adivina en el giro discursivo de Rajoy pasa de las palabras a los hechos.

Emilio Campmany (Libertaddigital.com) sale en defensa de Carlos Floriano.

lo ocurrido en la tarde de este jueves en Génova añade un nuevo tinte, hasta ahora oculto, al carácter de Rajoy. Convencido de que alguien, por poco importante que sea, tiene que ser relevado para amontonar sobre sus espaldas todo lo malo que desde hace tiempo le viene ocurriendo al PP, ha resuelto el problema de forma novedosa. Ha cogido un revólver, se ha vendado los ojos con un pañuelo negro y ha pedido a sus temblorosos subalternos que le dieran varias vueltas sobre sí mismo, como se hace en la gallinita ciega, hasta quedar completamente desorientado. Cuando se ha parado, ha levantado el brazo y ha descerrajado un tiro en la dirección que le ha parecido. Tras hacerlo, se ha arrancado el vendaje y ha visto tendido sobre la moqueta el cadáver político del pobre Floriano, que ya me dirán ustedes qué culpa tiene el desgraciado de que Rajoy lo único que sepa hacer cuando la economía va mal sea subir los impuestos y no tenga coraje para enfrentarse ni a la ETA ni a los separatistas catalanes.

Incluso un antes marianista como Federico Quevedo (ElConfidencial.com) encuentra detalles que no le gustan en las palabras de Rajoy.

Por primera vez y en un tono que de verdad demostraba que por fin había visto la luz, Mariano Rajoy reconoció dos hechos fundamentales que han sido la clave del resultado electoral del 24-M. Primero: El Gobierno nos ha jodido a todos, sin excepción y especialmente a las clases medias y bajas, aunque también a los sectores empresariales. Segundo: La corrupción ha jodido al PP, que no ha sabido reaccionar con la suficiente contundencia.

Sólo hay un detalle de lo ocurrido que sigue chirriando y que enturbia, y bastante, el resultado final: nadie se explica cómo es posible que continúe ahí Javier Arenas. Incombustible al desaliento, pegado a la silla con algún producto de extraordinaria potencia… Pero él mismo debería darse cuenta del daño que le hace al PP aparecer siempre detrás de Rajoy en todas las fotos, y tendría que tomar la decisión de irse a su casa, porque está visto que Rajoy no es capaz de tomar la de enviarlo él mismo.

Pero a Rajoy siempre le quedará su fiel Francisco Marhuenda, como ese niño negro que aparece en los retratos de los virreyes españoles o los caballeritos ingleses ofreciendo un vaso de agua a su amo o sosteniendo su casco emplumado. ‘Rajoy y el cambio ordenado’ se titula su columna-exégesis.

A partir de ahora iremos asistiendo a la jubilación acelerada de las figuras que quedan de la travesía que comenzó cuando sustituyó a Aznar, aunque con la excepción del incombustible Arenas que estoy convencido de que es capaz de seguir con quien suceda a Rajoy.

La designación de Moragas como director de la campaña electoral es la confirmación de que asume el control pleno del partido y del Gobierno. (Rajoy) Es consciente de que se juega su futuro político y ha decidido confiar en la persona que mejor conoce, y confía que es él mismo. Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera no deberían fiarse porque Rajoy, sin asesores inútiles y listillos, es un excelente candidato. El tiempo dirá si ha acertado con estos cambios en la dirección del partido y los que haga en el Gobierno. El centro derecha espera una renovación profunda, más empatía y proximidad, así como un retorno a los valores del PP. Ha acertado reconociendo los errores y parece que tiene muy clara la estrategia para ganar, lo que es muy positivo y esperanzador si tiene éxito.

También José María Carrascal (ABC) salva la cara a Rajoy, pero con un poco más de vergüenza ajena.

Los pueblos con un mínimo de cultura democrática no eligen a sus gobernantes para que sean simpáticos. Para eso están los cómicos, los histriónicos y, en último término, los periodistas.

España ha empezado a remontar, con enormes sacrificios, eso sí, pero vuelve a crecer incluso más que lo esperado. Y eso es lo que la oposición no le perdona, lo que la izquierda no puede consentir, porque si lo consiente, si permite que esa remontada continúe, ya puede despedirse por la próxima década de cualquier poder y dedicarse a vender toallitas en los semáforos, pues para mucho más no sirve. Así que se han unido todos, izquierda dura, izquierda blanda, nacionalistas moderados, nacionalistas radicales, filoetarras, antisistemas y cuantos aspiran a vivir del Estado, a los que se han unido los que por una cosa u otra no les gusta Rajoy, para impedir que culmine su obra. A los primeros, les entiendo: les va el cocido en ello. A los que no entiendo es a quienes, desde posiciones conservadoras, les hacen el juego. Claro que tampoco entiendo cómo el PP ha consentido que le ganaran la batalla de la comunicación con todos los triunfos en la mano. Puede que Rajoy se haya equivocado de país, como nosotros con él.

Pilar Ferrer (La Razón) elogia a Aznar a través de Pablo Casado.

Ahora este joven palentino, diputado por Ávila y tertuliano avezado afronta el reto de ilusionar con su mensaje a los descontentos del Partido Popular. Su ascendente carrera tiene ya el objetivo de comunicar bien y mejor. Supo nadar con habilidad entre las dos aguas del partido, conservadoras y liberales, vieja y nueva guardia. Algo nada fácil, por encima de intrigas de poder, que Mariano Rajoy ha valorado. El propio Aznar, en uno de sus mítines en la campaña del 24-M, lo dijo en voz alta: «Si hay renovación, que empiece por Pablo». Al menos, en esto, Rajoy sí le ha hecho caso.

RAHOLA LE PROPINA UN BOFETÓN A MARHUENDA

La ruptura entre la C y la U de CiU es tema para varios columnistas catalanes.

Enric Juliana (La Vanguardia) recuerda que el invento del ‘partido del presidente’ que preparan los cortesanos de Artur Mas no es original, pues en su momento lo preparó otro ególatra catalán: Pasqual Maragall.

Atrapado por el tremendo desgaste de las históricas siglas, el grupo dirigente nacionalista entiende que sólo puede sobreponerse a un novísimo ciclo ascendente de las izquierdas (sin el PSC en punta), con una oferta de nuevo tipo: una lista cívica soberanista, liderada por el presidente de la Generalitat Artur Mas -principal artífice del 9 de Noviembre-, con muchos independientes y con un programa rupturista. Reset. Refundación. Reinvención. Plebiscito.

Una lista del president que sea el primer paso de un nuevo partido o corriente: soberanista, social-liberal, europeísta, practicante de los ritos de la nueva política y sin freno de mano a la hora de hablar de independencia. Capaz de absorber energías de izquierda y de jugar fuerte ante una posible legislatura española sin mayoría absoluta. El núcleo convergente se aproxima así -he ahí otra paradoja- a una de las ideas visionarias de Pasqual Maragall: el Partit Català d’Europa, el partido demócrata catalán, cien por cien independiente de Madrid.

Salvador Sostres (ABC) expone el sueño de tantos jóvenes separatistas catalanes de ver los tanques desfilando por Barcelona.

Cuando el independentismo comenzaba a envalentonarse, y a buscar el cuerpo a cuerpo con el Estado, Macià Alavedra me expresó su estupefacción. «Yo soy de una familia que tuvimos que exiliarnos después de la guerra y ahora veo que los jóvenes independentistas esperan con ilusión que Madrid nos mande los tanques. No entiendo nada».

Este mismo asombro mostraban ayer los dirigentes de Convergència al darse cuenta de que la ruptura con Unió no había sido un accidente o un triste final inevitable sino una deliberada estrategia de la dirección del partido (Lluís Corominas y Josep Rull), que asistió con euforia patriótica a la consumación del divorcio.

Hay una Cataluña que espera con ilusión los tanques; estos chicos que dan lecciones de europeísmo y si alguna vez salió de España fue con el Interrail. Se reclaman nación pero se pelean entre ellos con odio de tribu africana. Su fe en la independencia es de hechicero enloquecido que dice que si te bebes la sangre de una gallina degollada, mañana lloverá.

Pilar Rahola sale en tromba en defensa de su venerado Artur Mas, hasta el punto de emprendarla a palos con su paisano Marhuenda. Yo lo achaco a que tiene rival mediática por la atención de su biografiado, y que encima es una monja.

Artur Mas está en la diana de toda la colección de insultos que recoge la Real Academia, más algunos inventados para la ocasión. Le han llamado loco, iluminado, corrupto, rompe familias, nazi, terrorista, conspirador, delincuente, enfermo… En ese proceso de despropósitos con la única intención de matar al mensajero y así no debatir el mensaje, lo último es para nota. Lo ha perpetrado el director de La Razón, amigo estimado de las palomas catalanas, que, en su defensa de Duran, ha llegado al paroxismo explicando que Mas era un iluminado, un monarca absoluto, un hijo de la burguesía arribista que había tratado a Unió como a las criadas. Y, en una pirueta de cinéfilo, lo ha comparado con el coronel Kurtz de Apocalypse now, un brutal sanguinario amante de la violencia extrema, loco de atar. Es decir, por querer poner las urnas en el siglo XXI y saber la opinión del pueblo, Mas es el enemigo público del Reino de España. Por supuesto en cualquier país normal nadie podría dirigir un periódico diciendo tamañas barbaridades de un político democrático, pero también en esto Spain is different. Será porque, acostumbrada a resolver los problemas a cañonazos, no sabe qué hacer con las palabras.

USSÍA RECOMIENDA A RITA MAESTRE EL USO DEL PATINETE

Carlos Herrera (ABC)les zumba a los podemitas que han okupado los ayuntamientos gracias al PSOE.

La constitución de los ayuntamientos ha brindado un ramillete de participantes de gymcana dispuestos a epatar al jurado y a mostrar su capacidad para superar el «más difícil todavía». Y, en función de ello, cuesta decidir quién se lleva el primer premio gracias a la masiva participación de mamarrachos en la prueba final de acceso al escañín de concejal.

Es evidente que llegará un día en el que las cosas no se arreglen con eslóganes de coleta barata y casposa, y ese será el día en el que se apercibirán de que las alcantarillas no se limpian con ideología de quincalla y en el que los administrados, por muy sectarios que sean, reclamarán resultados prácticos como solución a sus problemas, los cuales no se solventan por el hecho de que la cuentista de su alcaldesa llegue en metro a trabajar (cosa que apenas durará tres días antes de que reconozca no tener más remedio que utilizar su coche oficial). Veremos si en ese momento los profesionales de la venganza absurda se vuelven a desencantar y se dan cuenta de que las cosas no se solucionan revocando acuerdos con la Santa Sede o prohibiendo la fiesta de los toros, como algún imbécil propone.

Nadie nos quitará, no obstante, el recuerdo del bochornoso espectáculo que han ofrecido durante los primeros días de fiesta la serie de inútiles que la ciudadanía y los pactos vergonzantes han colocado en el machito de las cosas. Han creado un escenario absolutamente idóneo para que todos los inversores nacionales e internacionales echen a correr y no paren hasta llegar a Baden-Baden. Sitio que muy cercano me parece.

Alfonso Ussía (La Razón) recomienda a Rita Maestre que use el patinete para moverse por Madrid.

Que el Alcalde de Valencia fuera en bici y la Alcaldesa de Madrid en Metro carece totalmente de interés. Se trata de dos bobadas sin trascendencia. No hay heroicidad ni ahorro, porque uno y otro tienen a su disposición un coche, otro de escolta y sendos conductores asignados a su servicio que hay que seguir pagando como es de recibo. Falta el trayecto en patinete, pero no los veo físicamente preparados para tan complicada especialidad deportiva.

La portavoz imputada de Madrid, Rita Maestre, la de las tetas y los berridos en la capilla de la Universidad Complutense, sí parece poseer un cuerpo flexible y muelle para moverse por la Capital en patinete. Se lo recomiendo para que adquiera la forma física que precisará para salir pitando de la Mezquita de la M-30 cuando acuda a violar el derecho de los musulmanes a rezar en paz. Claro que alguien me ha informado que eso no lo hará jamás, porque ella respeta los derechos a las creencias y la oración de los musulmanes, que a las mujeres que irrumpen en sus templos sagrados con las tetas al aire y emitiendo berridos, las sacan de sus mezquitas a gorrazos. Pero le presto la idea. En Madrid sólo hay pavos reales en El Retiro, y llegar al Ayuntamiento en patinete es, como poco, guay superguay.

Más serio en el estilo, a José María Marco (La Razón) le preocupa la situación en que queda el PSOE.

La posición de los socios de Podemos es, claro está, otro de los puntos de interés para los meses que vienen. De atenernos a las declaraciones de los socialistas, en particular las de los representantes municipales madrileños, se deduce que estos carecen de una estrategia que les permita mantener su propia posición. Una vez aliados con quien sea para echar al PP del poder, tendrán que elaborarla a toda prisa. El PSOE ha recuperado parte del poder perdido, pero quien va ganando la partida son sus nuevos amigos. Y por ahora todo, incluso parte de los excesos, juega a su favor. Los discípulos llevan ventaja a los maestros, desesperados de ver cómo pasa el tren de la eterna juventud.

Como de costumbre, Juanjo Millás (El País) se gana la columna ridícula del día.

El otro día paré un taxi y acabé conduciéndolo yo porque el taxista tenía jaqueca y me hice cargo.

¿Quién le dice a este hombre que tiene gracia?

Autor

Pedro F. Barbadillo

Es un intelectual que desde siempre ha querido formar parte del mundo de la comunicación y a él ha dedicado su vida profesional y parte de su vida privada.

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