ALFONSO USSÍA

«El Coletas está en todos los saraos, es como el niño del bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro»

"El Coletas está en todos los saraos, es como el niño del bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro"
Alfonso Ussía.

Este 7 de julio de 2015, escribe Alfonso Ussía en La Razón una columna titulada ‘Abanicos’ en la que arranca diciendo:

Me conmueve esa capacidad del Coletas para estar en todos los saraos. Es como la «Dama, dama» de Cecilia, el niño en el bautizo, la novia en la boda y el muerto en el entierro. El pasado sábado conllevó pancarta y cabecera de muchedumbre en la cabalgata del presumible «Orgullo Gay» celebrada en Madrid. De ahí se desplazó a su productora «La Tuerka», financiada con dinero iraní, cuyo régimen castiga a los homosexuales con la horca.

Añade que:

Pero no es la paranoia la protagonista del presente texto. Lo es el abanico. En la manifestación homosexual -más política que festiva-, Pablo Iglesias llevaba un abanico, y lo manejaba con notable soltura. El abanico rompe la estética del varón. Un hombre abanicándose en público genera recelos de cercanía. El hombre que mejor ha manejado el abanico -siempre azul de mañana-, fue Jesús Aguirre, que lo llevaba a los toros, para airearse si sufría del calor o para taparse los ojos si algún acontecimiento imprevisto sobre el ruedo le producía susto.

Y concluye que:

El abanico era mucho más que un instrumento semicircular para hacerse aire y procurar una sensación refrescante en la piel de la mujer. Era un idioma. Las mujeres hablaban y se aliviaban con los abanicos, y los hombres se limitaban a traducir sus movimientos y posturas pasando calor. Un tipo que pretende llevar de nuevo a España a la dictadura del proletariado no puede usar abanico, por mucho calor que tenga. Llega a una fábrica o a una mina con abanico, y va a tener que oír muchas cosas. Un líder populista con abanico es otra paranoia.

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