Este 8 de julio de 2015, escribe Antonio Burgos en ABC una columna titulada ‘Diálogo socrático del tieso a la griega’ en la que arranca diciendo:
Lo vio venir a lo lejos, y como no quería no sólo que lo viera, sino ni cruzarse con él, se cambió de acera. Con la mala fortuna, ay, que el tío también lo hizo y le ocurrió exactamente igual a que a la Niña de Puerta Oscura en la memorable canción de Rafael de León: «Se dio de cara con él».
Añade que:
¿No se declara la gente en quiebra, en suspensión de pagos, en concurso de acreedores y en esas cosas? Pues yo he decidido declararme en Grecia: no devolver ni un euro a nadie y encima pegarle un sablazo importante a todo el que me ha prestado dinero.
Y concluye que:
Así que ya puedes estar dejándome otros quinientos euros si no quieres que llame a los de Podemos para que te llamen explotador de los pueblos. Ah, y que conste que soy de los de Eduardo Mendoza: desde Aristóteles no he dado un palo al agua. Ni pienso darlo…
