Curri Valenzuela cuenta que ahora Rajoy ya no muestra su desprecio a los periodistas, sino que habla con ellos
Bien empieza Pedro Sánchez este 8 de julio de 2015. Cuando presenta a su comando de juristas de choque que está elaborando una reforma de la Constitución, Raúl del Pozo escribe en El Mundo una columna que es como un trallazo; en mi caso, como si la galleta se hubiera caído en la taza de café y mojado el tabaco y el mechero.
¡Vaya golpe! Compruébelo usted mismo, querido lector.
Los socialistas no parecen entender eso del patriotismo.
Pedro Sánchez quiso tapar con una gran bandera de España las desviaciones de un partido que fue acusado de jacobino y luego se fue falseando por la servidumbre al nacionalismo, especialmente al catalán. Ahora sacan del baúl de los recuerdos el federalismo, la túnica encarnada y el gorro frigio de la Niña Bonita -la efigie de la II República-, que terminó con la rebelión cantonal.

Guillermo Fernández Vara, en su toma de posesión como presidente de Extremadura, pide acercar España a los nacionalistas, que es como acercar el ciervo al tigre. Mientras, Pedro Sánchez pide al PSC que evite pronunciar lo de nación catalana en la campaña electoral. Incluso Podemos parece tener más claro que el PSOE lo de España. Se sienten españoles y quieren arrebatar el término patria a los de la pulserita.
Como es en él habitual, Antonio Casado (ElConfidencial.com) aplaude a rabiar todo lo que proviene del PSOE, bueno, de la sede de Ferraz.
La reforma de nuestra Carta Magna debe orientarse a reparar los desperfectos que se han producido en el funcionamiento de las instituciones forjadas en el consenso de 1978 por pura fatiga de materiales. Es el sentido de la respuesta socialista. Respuesta actualizada, en realidad, porque Sánchez se limita a mantener vivas las propuestas de su antecesor, Alfredo Pérez Rubalcaba, y las ideas expuestas públicamente por el histórico dirigente, Felipe González.
BURGOS Y CAMACHO HACEN CHISTES GASTADOS SOBRE GRECIA
Sin embargo, el referéndum de Grecia sigue siendo el tema más sobado. Antonio Burgos (ABC) lo enfoca con humor, con un diálogo entre un moroso y su acreedor.
He hecho un referéndum conmigo mismo. La pregunta del referéndum que me he hecho decía: «Picha, ¿vas a ser tan carajote que le vas a pagar a todo el mundo el dinero que le debes, estando ahí Grecia?». ¿Y sabes qué ha salido en el referéndum por el cien por cien de los votos?
Pues un «No» como una casa. Y hablando de casa, para que veas que no solamente te debo dinero a ti, en ese referéndum que me he hecho a mí mismo como el que se hace un «selfie» con el Partenón de Atenas al fondo, porque no voy a ser menos que Tsipras y menos Varufakis, ha salido aprobado también el «No» para pagar la hipoteca del piso, y la factura de la luz, y los gastos de comunidad, y el IBI al ayuntamiento y el colegio de los niños.
Pues yo he decidido declararme en Grecia: no devolver ni un euro a nadie y encima pegarle un sablazo importante a todo el que me ha prestado dinero. Yo antes pagaba «al ya te veré»: ahora pago a la griega. Es decir: que no pago y encima te pego un sablazo. Así que ya puedes estar dejándome otros quinientos euros si no quieres que llame a los de Podemos para que te llamen explotador de los pueblos.

Si no hubiese leído este argumento varias veces desde el domingo pasado en Twitter, le encontraría gracia… Lo mismo me ocurre con la columna de Ignacio Camacho (ABC), que cuenta otro chiste ya gastado: la ‘dracmatización’.
El Gobierno heleno, que propone la estrategia del vértigo, ha de saber que su conflictiva dramatización voluntaria puede transformarse en un momento dado en dracmatización forzosa. La construcción europea no es sólo la de un espacio monetario, sino la de una cultura común de esfuerzo y de responsabilidad compartida. El que no comparta esos valores no tiene sitio en ella. La sacudida de perder a Grecia no sería leve, pero el precio de mantenerla no puede ser el de la debilidad y el oportunismo. Si cedes principios para mantener la cohesión acabas perdiendo la cohesión y los principios. Del dinero ya ni hablamos.
Federico Jiménez Losantos (El Mundo) carga contra Luis de Guindos.
Yo que Tsipras nombraría a Angelina Jolie Embajadora en el Infierno de la UE. Puestos a perder el tiempo, mejor profesionales del espectáculo que aficionados como el sosias de Freddy Corleone.
Otra solución sería nombrar a Luis de Guindos como representante griego en el Eurogrupo. El ministro de Economía de Rajoy, enloquecido ante la perspectiva de no alcanzar su único propósito, que es presidirlo, se adelantó a conceder el tercer rescate griego antes de que los orgullosos morosos lo pidieran; y ha dejado en mal lugar a Merkel y a Rajoy, que, tras la continua tomadura de pelo de los chiripitifláuticos de Atenas, han delegado la tarea de hacer pomposamente el ridículo en manos de Francia, que eso lo borda.
Pedro Narváez (La Razón) desmenuza al caído Varufakis y le augura un empleo de modelo de Armani.

Varufakis ha dejado el ataúd antes de que repose su cuerpo. Cuando fueron a velarle encontraron sólo la estaca del vampiro que quería empalarnos.
Es tal su egocentrismo que ha hecho creer a sus seguidores que se inmolaba por Grecia cuando lo han echado por no hacer los deberes. Los que se sentaban cerca cuentan que en su tablet miraba las entradas que hacían referencia a su poderoso físico y que aunque no llevara corbatas las camisas eran de Armani.
En el Eurogrupo además de cuadrar cuentas reconocen una marca antes que un déficit. Un Armani de abanderado de los descamisados. Ya tiene mi admirado Giorgio un modelo para su próxima campaña. En eso ha quedado el fiero Varufakis, en una pieza de la fiesta de los maniquíes.
David Gistau (ABC) se aparta de los orgullosos griegos por la gentuza que les rodea, y no se limita a los podemitas.
Todas las suspicacias terruñeras, cejijuntas, por definición antieuropeas, aferradas a patrioterismos caducos y claustrofóbicos, de pronto utilizan Grecia para embardunar su miserable conciencia de sí con una falsa pátina de nobleza popular. Observen hasta qué punto no es un espacio geográfico, que en él conviven sin conflicto el neofascismo de Farage y Le Pen con el neocomunismo de Iglesias o el bolivarismo y hasta Falange, para que no falte de ná. Es decir, una involucionista complicidad de todas las periferias europeas, de todos los arrabales de nuestro sentido moral, justo en el momento, y esto es lo peligroso, en que la crisis y lo tonta que es la gente cuando sucumbe a los instintos primarios les han dado la insólita oportunidad de pasar de lo residual a lo institucional.
Como buen progresista, José Ignacio Torreblanca (El País) lamenta que se esté rompiendo la comunidad de valores de la Unión Europea y que haga tanto por unos como por otros. Ya se sabe que para un progresista todos somos culpables.
El marco de valores que gobierna la eurozona, que ya era débil y andaba justito de legitimidad democrática, se ha deteriorado y ha dejado de ser compartido por todos los actores. A un extremo griegos, a otro alemanes, y en medio muchos otros, rechazan los valores que ordenan la eurozona, su jerarquía y la manera de resolver las disputas entre ellos. Eso deja el resultado de las negociaciones con Grecia expuestas al poder de los hechos brutos.
Desde que Tsipras rompiera la negociación, se retirara de la mesa y convocara el referéndum, ambas partes se han adentrado en el feo terreno de las negociaciones bajo coacción. Y en él seguiremos si no damos con unos valores que ordenen nuestras preferencias y permitan resolver este conflicto en beneficio de todos. ¿Lo peor? Que esos valores emerjan de la pura coacción, en un sentido u en otro, porque entonces no habrá comunidad posible.

Desde Atenas, Hermann Tertsch (ABC) descorre la cortina sobre el nuevo monstruo que saca a escena la tragedia griega.
La situación es dramática. El tercer rescate es absolutamente necesario. Pero Tsipras ha logrado que Europa se haya dado cuenta de que Grecia es insoportable. El factor que hace que, pese a ello, persistan las reservas a que salga Grecia del euro es el temor al estado fallido. Es justificado.
La OTAN y la UE no podrán gestionar un estado fallido tan cerca de tanto drama, con Siria en pleno estallido, todo Oriente Medio desestabilizado, un norte de África amenazante con el islamismo y la inmigración que entra masivamente por las islas y unos Balcanes en los que retorna el nacionalismo al alejarse la esperanza europea. Una Grecia estable y alineada en la defensa común ha sido una joya valorada por Occidente. También eso está en peligro.
José García Domínguez (Libertaddigital.com) escribe la única columna del día en la que rompe la unanimidad de este inmenso griterío de papel contra los griegos y afirma que es mentira que Grecia no haya reducido su sector público.
Como en todas las guerras, la primera víctima de los cruzados de la austeridad contra los heresiarcas griegos ha sido la verdad.

La muy incómoda realidad es que, desde 2009, los distintos Gobiernos griegos, todos, han acometido muchas más reformas (léase mutilaciones del Estado del Bienestar) y mucho más profundas que, sin ir más lejos, Mariano Rajoy en España. La muy incómoda realidad es que Grecia se arrastra ahora mismo por los suelos no por haber rehusado llevar a cabo las célebres reformas en su momento, sino por todo lo contrario: por haberlas implementado de modo tan obediente como suicida.
El empleo total en el sector estatal griego pasó de 907.351 personas en 2009 a 651.717 en 2014. Un descenso de más del 25% de todos sus efectivos. Ningún país europeo había hecho una reducción semejante jamás. Ninguno.
Me parece que Enric Juliana (la Vanguardia) se ha convertido en el Beatriz Talegón de los columnistas, porque da por sentado el triunfo de los populismos en Europa y encima se apunta a ellos. Después de citar Los cañones de Navarone y Zorba el griego, recomienda a sus lectores The Queen.
¿Quién fue primero, la canciller Merkel con casco imperial en la portada del ‘Bild’, o Alexis Tsipras aclamado en Atenas como la reencarnación de Aris Veluijotis, el más valeroso de los partisanos comunistas que combatieron a los alemanes en 1942-45?
Hay un viejo populismo europeo, codificado y asimilado. Y ahora estalla la primavera de los nuevos populismos, con muy variada oferta. Populismos de alta y mediana intensidad, de derechas y de izquierdas, jacobinos y girondinos, urbanas y rurales, que van a modificar la fábrica de la política. La transformación está en curso y será imparable. En Cataluña, por ejemplo, se discute estos días sobre la posibilidad de una lista cívica soberanista, sin políticos -¡fuera políticos!-, encabezada por un entrenador de fútbol o un célebre tenor. Sin casco imperial.
LA AMENAZA DEL ARCOIRIS
Poquito a poquito, como las cucharadas de medicina amarga que se dan a un niño, los columnistas de ABC dan su opinión sobre el último día del orgullo gay. Hoy le toca a Ignacio Ruiz Quintano.
En pura teoría política, identificar sociedad civil y Estado recibe el nombre de fascismo, si bien esto no lo saben ni los peperos ni quienes los echaron de la pancarta, representantes, algunos, de las ideologías más homófobas del muestrario.
El pretexto para la expulsión de los peperos es que fueron recalcitrantes con la palabra «matrimonio» para designar la unión homosexual, llevados por esa «rebeldía» de derechas atisbada por el Séneca:
-Siempre lo que había molestado en el Evangelio era que no nos dejaran amar a todas las mujeres. Ahora resulta que lo que más molesta es que nos manden amar a todos los hombres.
La exclusión pepera es otra lección de la socialdemocracia rampante. Después de todo, si la derecha lleva cuarenta años llamando «democracia» al Estado de partidos, ¿qué le costaba llamar «matrimonio» a la unión homosexual?

El jurista Benigno Blanco escribe una tribuna en ABC titulada ‘La tentación totalitaria del arcoiris’ que, la verdad, da miedo.
Esta amenaza totalitaria es una realidad ya en España: tres comunidades (Galicia, Cataluña y Extremadura) han aprobado leyes que suponen la imposición totalitaria de los postulados ideológicos de género con carácter general a toda la sociedad -con especial intensidad en educación-, como si lo que representa la bandera arcoíris formara parte del consenso constitucional. Cifuentes prevé en su programa electoral aprobar una ley similar en Madrid.
En Estados Unidos, varios magistrados del Tribunal Supremo han denunciado esta misma semana en sus votos particulares a la sentencia sobre el llamado «matrimonio homosexual» este peligro: la libertad religiosa y de pensamiento en Estados Unidos estaría en peligro al declarar derecho constitucional la opinión singular en materia de sexualidad y matrimonio de los defensores del matrimonio como mera expresión de afecto interpersonal entre cualesquiera dos personas.
Esta cuestión va a ser esencial en el próximo futuro para la defensa de las libertades en España.
El Mundo lleva a su portada a los nueve expresidentes de comunidades autónomas colocados por el PP y el PSOE en el Senado. Santiago González acompaña con una columna la información.
Bueno, pues el cementerio de elefantes en la política española es el Senado. Han pasado 38 años desde que se constituyó el primero de nuestra vida democrática y todavía no sabemos para qué sirve, asunto más peliagudo si cabe que el que atormentó al pobre padre de Joaquín Sabina, honesto comisario de Policía que en su hora final tenía una pregunta que lo inquietaba: «Ya quisiera yo saber de dónde sacan tanto dinero las diputaciones provinciales». El hombre se imaginaba a las del régimen común. Ni siquiera se atrevía a plantearse lo de las vascas.
Curri Valenzuela (ABC) revela que Mariano Rajoy se ha introducido de tal manera en una campaña para recuperar prestigio que incluso se detiene en los pasillos del Congreso a saludar a la canallesca periodística.
Su agenda está llena de actos en la calle. Ayer mismo les tocó el turno de concentrar su atención a las víctimas del terrorismo. Los ministros tienen órdenes de pasarle el balón para que remate y anuncie cualquiera de las buenas noticias que está por producir su Gobierno de aquí a las elecciones generales. Ya no recorre los pasillos del Congreso a paso rápido; ahora saluda a los periodistas e incluso se para a hablar con ellos sin prisas. En el último mes ha concedido tantas entrevistas como en el último año. Y hasta se esfuerza por sonreir, como le vimos hacer ante Pedro Piqueras el lunes cuando su entrevistador le formula una pregunta que no le gusta.
El cambio, dicen sus colaboradores, lo decidió él tras desmenuzar los resultados del 24- M y los sondeos que dejan constancia de que su popularidad actual es la más baja registrada por cualquier presidente del Gobierno de la Democracia.
MANUEL JABOIS, NOSTÁLGICO A SUS 37 AÑOS
Pilar Rahola (La Vanguardia) sale en defensa de Antonio Ledezma, el preso político más famoso de Nicolás Maduro.
¿Cómo es posible, en pleno siglo XXI, y en la zona democrática del mundo, que existan presos políticos? ¿Cómo es posible que ningún organismo internacional alce la voz contra la represión que perpetra el régimen bolivariano? Y, sobre todo, ¿cómo es posible que no nos importe nada el sufrimiento de los venezolanos?
Es posible, y ahí está el enorme escándalo de tener en la cárcel al alcade de Caracas, convertido, a su pesar, en el preso político más importante de Latinoamérica. Su situación retrata la perversión represiva del régimen, pero también es el espejo de nuestra debilidad. Porque la impunidad de Maduro nace de la inoperancia, incompetencia y impotencia de las instituciones internacionales. Reprime porque es un represor. Pero también porque lo permitimos.

Leo la primera columna en mucho tiempo de Leila Guerriero (El País) en que ni se queja ni llora. Está enfadada porque se le corta la luz en Buenos Aires, como ya ha contado otras veces.
Sucede que, desde hace tres años, los cortes de luz en estas pampas se volvieron cotidianos, y, como se sabe, sin luz no hay agua, ni calefacción, ni aire acondicionado, ni refrigerador, y, por tanto, no se puede cocinar más que lo que se va a comer. De modo que nuestro aporte al cuidado del ecosistema es, aunque involuntario, aniquilador.
El Gobierno, de todos modos, no ve en eso contradicción alguna, acepta con mansedumbre el argumento y se aboca a explicarnos que esto no tiene nada que ver con una crisis energética, sino con que nos va bien: como tenemos más dinero, nos dice, compramos más calefactores y aires acondicionados, los usamos y la red explota. En definitiva: que lo tenemos merecido. Por exitosos. Y yo, cada vez que se corta la luz, me digo que sí, que nos lo debemos tener muy merecido.
Manuel Jabois (El País) me hace bostezar con su folio dedicado a la nostalgia que le produce el Tour.
Hay quien piensa todavía que a muchos de los que vemos el Tour nos gusta el ciclismo. Son los mismos que piensan que cuando vemos un partido del Madrid nos interesa algo el fútbol.
Mientras haya Tour habrá esperanzas de repetirse. Volver a leer las primeras novelas negras y llegar sin aire al final. Estirar la toalla en la playa cerca de la chica que te gusta con las mismas pulsaciones que el Chaba. Darle una calada a un cigarro pegado a la ventana y airear la habitación con las manos.

El sabor del último vino hecho por mi abuelo antes de morir. Indurain haciendo estallar a Dios tras cambiar de plato sin mover un músculo. Y al bajarse de la bicicleta en plena carrera saber que nosotros también tendremos que bajarnos algún día.
Manuel, permítime un consejo: esta columna la guardas y la vuelves a publicar dentro de 30 años. Entonces tendrá sentido. ¡Que tienes 37 años, majo!
La columna ridícula del día se la lleva sin discusión Carmen Rigalt, que nos explica en El Mundo la añoranza del pene que dice Freud tienen las mujeres. Y quizás el psiqiatra austriaco tuviese razón, al menos con Rigalt, porque el mes pasado descalificó a Salvador Sostres llamándole pajillero.
Con las meadas de las chicas siempre se ha hecho mofa e insulto, en cambio a los tíos nadie les saca los colores. Confieso que me produce vergüenza la chistografía sobre micciones femeninas. Sin embargo, lo que son las cosas, ellos siempre orinan en amor y compañía. Los hombres se familiarizan con su pirindolo en el cole, cuando empiezan a competir por ver quien mea más lejos. Se consigue una meada larga cerrando la espita con la punta de los dedos y aumentando la presión de salida, como en las mangueras.
A estas meadas competitivas sigue el orinado de tapias en pandilla, a la salida de la disco. Y no olvidemos la modalidad del taxista, que lo hace con la puerta del taxi entornada y la cabeza gacha. De todas las variantes, yo sólo les envidio a los chicos una, que es todo un lujo: mear de campo.
Y yo escribo una columna sobre cómo afecta a las mujeres la menopausia y ya la tenemos montada…









