El diario El País publica este 9 de julio de 2015 un editorial titulado ‘Riesgos del ‘crash’ chino’ en el que arranca diciendo:
Aunque por el momento predominan los pronósticos moderados sobre el hundimiento de la Bolsa china, es difícil creer que una caída del 30% en la cotización de los índices representativos (el Shanghái y el Shenzhen) y una pérdida real de valor de las acciones de casi tres billones de euros durante las últimas tres semanas no tenga consecuencias.
Añade que:
El crash (esta es su naturaleza y sus potenciales consecuencias) va a dañar la credibilidad de la economía gestionada desde Pekín. Demuestra que no basta con acumular activos financieros internacionales y disponer de reservas monetarias para gestionar con temple un mercado teóricamente abierto sin que aflore el riesgo de una burbuja financiera.
Y concluye que:
Mientras, hay dos peligros reales que conjurar. El primero es el contagio del crash a la economía real; diga lo que diga la versión oficial, resulta probable. Una desaceleración del PIB chino significaría colapso social y, quizá, tensiones políticas. El segundo, que el miedo se extienda al resto del mundo. Las Bolsas asiáticas ya caen en cascada y afectaron (con fallo técnico incluido) a Wall Street.

