El peruano Santiago Roncagliogo revela que docenas de escritores hispanoamericanos se están mudando de Barcelona a Madrid
Hay columnistas que levantan su fama y su fortuna sin más mérito, que no es pequeño, que el de captar las ideas o las frases hechas que flotan en el ambiente y colocándolas en su columnas, como Manuel Martín Ferrand, Emilio Romero (desde que Adolfo Súarez, como ministro-secretario del Movimiento Nacional, le echó de la dirección de Pueblo), Carmen Rico-Godoy y, entre los vivos, Fernando Ónega.
Encontrar columnistas o columnas que molesten o al menos hagan pensar es cada vez más difícil, en mi opinión porque los editores, los directores y los escritores tienen miedo a molestar a los cada vez más escasos lectores de pago, no sea que se vayan a otro periódico donde no se les obligue a la gimansia mental.

Este 23 de julio de 2015 los pensamientos políticamente incorrectos los aportan en la prensa los espontáneos, es decir, los que de vez en cuando aparecen en la sección de opinión.
La única excepción es Isabel San Sebastián, que en su columna de ABC trata el mismo asunto por el que causó ayer escándalo en las almas sensibles y solidarias: ¿debe el estado española pagar los rescates de españoles secuestrados por terroristas en el extranjero?
‘Dilema ético’ es el título de su columna, escrita con motivo del secuestro de tres periodistas españoles en Siria. ¿Qué ha pasado con el Gobierno y la sociedad que se plantaron ante ETA cuando ésta secuestró a Miguel Ángel Blanco?
Antonio, José Manuel y Ángel, tres compañeros freelance que se movían en los alrededores de Alepo, permanecen secuestrados a esta hora en alguna lóbrega mazmorra, probablemente por los mismos bárbaros fanáticos que mantuvieron retenidos durante meses a Javier Espinosa y Ricardo García Vilanova, después de haber degollado a James Foley. La razón por la que unos están vivos y el otro muerto es evidente, aunque tampoco sea de buen tono exponerla con claridad: España paga por sus nacionales, mientras que Estados Unidos rehúsa negociar con terroristas, aunque esté en juego la vida de un reportero, hermano, para más señas, de un marine americano desplegado en Irak.
Creo, eso sí, que debemos mirar de frente a la verdad, asumiendo el dilema ético que esconde y recordando otros casos en los que la firmeza del Estado ante el terror supuso el asesinato alevoso de un joven concejal llamado Miguel Ángel Blanco y el final de los secuestros perpetrados con fines políticos. Debemos mirar de frente a la verdad y llamar a las cosas por su nombre, porque cuando toda una nación, empezando por sus dirigentes, abdica sus principios ante una amenaza de esta naturaleza, el negocio terrorista prospera. La paz que se compra a cambio de dignidad acaba siempre convertida en indignidad y guerra.

Joaquín Leguina también escandaliza a los biempensantes con una tribuna en El País titulada ‘Pobres’ y que continúa la que escribió para El Mundo sobre el mismo asunto: la falta de fiabilidad de los datos que dan Cáritas y otras ONG sobre la pobreza.
Desde luego, en España está muy mal visto que alguien ponga en duda los datos (privados u oficiales) de pobreza o de paro, y si alguien se atreve a romper ese tabú lo más probable es que sea tachado de derechista o incluso de desalmado. Lo he comprobado en mis propias carnes al negar la validez de esos datos, no sólo de los privados (provenientes en general de algunas ONG’s) sino también de los oficiales (Eurostat e INE).
Pero lo que más ha molestado de las explicaciones acerca de mi ya antigua posición crítica respecto a la forma de medir la pobreza no es mi reticencia hacia estos índices oficiales, sino que haya puesto en solfa los datos sobre «pobreza» suministrados por organizaciones benéficas que, por otra parte, considero meritorias y dignas de elogio (soy miembro-cotizante de dos de ellas). Sencillamente, no creo que estas organizaciones deban suministrar datos agregados acerca de los problemas que ellas quieren solucionar o paliar. ¿Por qué? Por una razón de deontología profesional (no pueden ser jueces y parte) y deberían dejar esa labor a las instituciones encargadas de ello.
El escritor peruano Santiago Roncagliogo da una noticia en El País que es digna de seguir por las redacciones: de Barcelona se están marchando los escritores hispanoamericanos y no por una malvada conspiración del Ibex.
Los latinoamericanos de mi medio -escritores, editores, periodistas- están abandonando Barcelona. He pasado tiempo creyendo que se marchaban de España por la crisis. Pero ahí me encontré con que muchos de ellos se han trasladado a la capital. En cambio, ya ninguno hace la ruta contraria, la que yo mismo hice, la que antes era normal.
Ninguno de estos amigos y conocidos se ha marchado por ser anticatalán o antinacionalista. Ninguno diría que la política ha tenido algo que ver con su decisión, Simplemente, han encontrado trabajo allá. Pero precisamente eso es la consecuencia de lo que está pasando en la política catalana: hoy, si escribes en español, tu vida está en otra parte.
Cuando comento estas cosas en Cataluña, los más nacionalistas me responden que eso ocurre porque Madrid es la capital: hay más dinero, más movimiento, más todo. Pero ese argumento ignora su propia historia. (…) Los intelectuales que hoy abandonan Barcelona prueban precisamente que antes estaban aquí. Madrid nunca había podido llevárselos. Hoy Barcelona se los regala, renunciando con convicción a su propio lugar de privilegio.

Jesús Laínz (Libertaddigital.com) grita que una sociedad que mata a sus hijos no merece sobrevivir.
A los gorilas no se los puede enjaular ni cazar porque tienen derecho a la libertad y a la vida, pero a los niños no nacidos se los puede descuartizar pues no tienen derecho a nada y sus padres tienen derecho a matarlos. Eso sí, respetando los plazos establecidos por la ley, convertida en suprema referencia moral.
Puesto que tanto nos agrada la muerte y tan moderno consideramos descuartizar a nuestros propios hijos en el seno materno para seguir viviendo sin molestias imprevistas o para que papá no nos riña por el penalti, merecemos desaparecer con ignominia de la faz de la Tierra. Indudablemente, los orangutanes tratan a sus hijos con más humanidad que algunos humanos a los suyos.
EJEMPLOS DEL ‘PENSAMIENTO DÉBIL’ EN EL PAÍS
Por el contrario, en el mismo El País encuentra, amigo lector, varios ejemplos de ‘pensamiento blando’. Josep Ramoneda (El País) firma la columna ridícula del día.
Cuando el presidente Rajoy afirma rotundamente que «no va a haber independencia de Cataluña» y apela a la ley como única respuesta, la lista falsamente unitaria Juntos por el sí, que integra a Convergència y Esquerra, ya ha conseguido el principal objetivo: convertir las elecciones del 27-S en plebiscitarias. Independencia, sí; independencia, no. ¿Era inevitable?
De modo que la culpa de que las elecciones que va a convocar Artur Mas sean ‘plebiscitarias’ es de Rajoy. Mismo pensamiento de los podemitas (y de Elena Valenciano) que hacen responsabls de las muertes de inmigrantes africanos a los europeos y en vez de a los gobernantes de esos países, a los mafiosos y a los propios inmigrantes.

Otro caso de pensamiento progresista en acción es la tribuna del exfiscal Carlos Jiménez Villarejo a favor de la unidad de Podemos y de Izuqierda Unida en las próximas elecciones generales.
Desde la restauración de la democracia, plasmada en la Constitución de 1978, pensamos, como otros muchos, que vivimos en una «democracia de baja intensidad». Sistema que aceptó -después de 40 años de dictadura- un juego de partidos políticos carentes de regulación legal y de democracia interna y gobernados por unas élites que propiciaron el clientelismo y casi de inmediato la corrupción. Partidos -el PP y el PSOE- que solo muy limitadamente favorecieron la creación de una «sociedad democrática avanzada» que reclamaba la Constitución.
Y esto lo escribe un tipo que en los años 60 se hizo fiscal para aplicar la legislación penal del franquismo. Cinismo se llama este comportamiento.
Por último, Jorge Martínez Reverte nos explica que tenemos que ser solidarios, con los griegos, con los sirios y con los africanos. ¡Lástima que no nos explique de dónde va a sacar él el dinero!
Hay que adaptarse a los tiempos. A problemas nuevos, soluciones nuevas. Ahora la Unión Europea ha echado las cuentas y resulta que a España le tocarían 4.300 refugiados, pero no ofrece acoger más que a 1.300. El presidente del Gobierno ya dio muestras de sensibilidad ante el problema de la solidaridad cuando planteó que no se podía ayudar más a Grecia porque no daba nada a cambio. O sea, uno puede ser solidario si le dan cosas a cambio. Eso el mercado lo llama de otra manera: compraventa.
USSÍA SE PREGUNTA QUIÉNES SON PROSTITUTAS
La alcaldesa Carmena sigue alimentando columnistas. Ignacio Ruiz Quintano (ABC) le reprocha todos los tópicos progresistas y solidarios que ha vulnerado en su viaje a Roma para luchar contra el calentamiento global y lamentarse por la prostitución.

Carmena viajó en avión, con el calentamiento global que eso supone, sin contar los niños madrileños que podrían llevarse un cuscurro a la boca con el dinero de ese billete. A cambio, eso sí, dejó un tuit que desafía a la escolástica: «Contra el cambio climático también hay que dar ejemplo. ¿Por qué siguen ustedes usando corbatas en plena ola de calor?»
Pero en Roma de lo que se hablaba era de las putas de la alcaldesa de Madrid, que, como buena profesional de la bondad, al preguntar por qué vamos de putas cometió, además de pecado de género, pues no habló de putos, uno de soberbia, pues no aprovechó el púlpito vaticano para, Socratesa desatada, seguir preguntando.
¿Por qué asaltamos iglesias y amenazamos con quemar a los que rezan? ¿Por qué nos descojonamos de la Shoá? ¿Por qué hacemos chistes de niñas violadas y asesinadas y lo llamamos humor negro? ¿Por qué queremos bombardear plazas de toros? ¿Por qué controlamos a los periodistas? ¿Por qué en la parábola de Lucas, pudiendo ir con el publicano, vamos siempre con el fariseo?
Alfonso Ussía (La Razón) reprocha a la Carmena su concepto estrecho de prostitución.
Hay hombres que necesitan calmar la pasión y su única manera es a cambio de dinero. ¿Quién es más puta?
¿Es más puta la gabonesa que llegó a las costas de España en una patera de esclavos, o la que exige después del divorcio millones de euros al marido que buscó para divorciarse posteriormente? Recuerdo aquel dibujo prodigioso de Mingote. El notario lee el testamento. Los herederos, de luto en los trajes y en los rostros. Entre ellos, también de luto, sonriente y atractiva, una jovencísima rubia. Y el notario dice: «Y a Lolita, que se casó conmigo exclusivamente por mi dinero, le dejo mi dinero». Un fallecido consecuente. Y ella, muy putísima.
esa pregunta buenista, facilona y necia de la presumible alcaldesa de Madrid no se formula en la Santa Sede, porque las putas no dependen del cambio climático -al menos de ese cambio climático-, y de existir en su profesión una nueva forma de esclavitud, para eso están los gobernantes. Para combatirla. Para acabar con las esclavas que sobreviven entregando a sus chulos el sesenta por ciento de sus amores vendidos. No tiene arreglo. Como no lo tiene la estupidez política y la mala educación.

Y de los personajes políticos, a los partidos políticos. Alfonso Merlos (La Razón) despacha así las primarias en Podemos, donde sólo ha votado un 16% de los inscritos.
Con un par. Nos han vendido humo con gran éxito hasta anteayer, pero los datos son los que son. Ese fulgurante, esperadísimo, aclamado proceso de regeneración en la vida de los partidos que iba a nacer en España con Podemos (¡ay, el adanismo!) va camino de quedar en una tentativa fallida. O peor, en un proceso búlgaro.
Todos sabemos de antemano qué ocurrirá en estas primarias archiorientadas y macroinducidas. ¿O no? Cualquier cosa salvo que sea defenestrado antes de agarrar con firmeza el bastón de mando quien lleva el partido de un lado para otro como si fuese su ajada mochila desde el minuto cero de esta película. ¿Alguien pondrá en duda su legitimidad de origen, su rectitud, sus galones? Lo dudo. ¡Pobre de quien ose hacerlo!
Mientras Podemos pierde brillo, Ignacio Camacho (ABC) asegura que el PSOE se recupera… gracias a sus pactos con la extrema izquierda.
El elector socialdemócrata ha recuperado confianza tras el 24-M: los suyos ya pueden de nuevo tocar presupuesto. Para el PSOE resultaba esencial arrebatar ese factor pragmático al emergente partido de Pablo Iglesias, cuya experiencia de poder local ha empezado a revelarse caótica y dispersa.
Sánchez sueña con un acuerdo con Ciudadanos, una solución de centro-izquierda, business-friendly, que tendría las bendiciones de Bruselas y del Íbex, pero para eso necesita quedar primero y está aún lejos. El plan B consiste en repetir el esquema de las autonomías: recoger el apoyo de todo lo que esté a su izquierda. Podemos, lo que quede de IU, ERC, Compromís, el Bloque gallego, los regionalistas aragoneses y cántabros, los vasquistas navarros, tal vez el nacionalismo catalán y vasco. Hasta Amaiur, llegado el caso. El Pacto del Tinell versión 2.0.
El candidato socialista anda de road show para sondear expectativas e ir tejiendo una tela de araña en la que atrapar al Gobierno tras las elecciones. A las urnas acudirá con una batería de propuestas clientelares y gasto social; después, el verdadero programa estratégico será el de recabar respaldo para echar a la derecha. De tres posibilidades razonables de investidura, el PSOE cuenta con dos a su favor. Y la tercera, que es el pacto del PP con C´s, tendría que atravesar un empedrado.
JAIME GONZÁLEZ Y MÀRIUS CAROL EXIGEN A REVILLA SILENCIO
A Màrius Carol (La Vanguardia) le ha sentado fatal que ‘Revilluca’ revelase lo que piensa el Rey de Artur Mas, y por eso le dedica uno de sus pedantes billetes, rebosantes de citas para decirle que está mejor callado.

Miguel Ángel Revilla, presidente de Cantabria, es un tipo ocurrente y locuaz, hasta el punto de que a menudo ha participado en tertulias porque su verbo es directo y su razonamiento, singular. Revilla se reunió con el Rey y a la salida aseguró que Felipe VI ve «irreconducible la postura de Artur Mas». Luego añadió como reflexión propia que «con este señor Mas no hay arreglo posible y vamos directos al precipicio».
Más allá de que, por experiencia, se pueda dudar de que el Monarca utilizara este calificativo, revelar las conversaciones de una audiencia real es poco elegante y seguramente un despropósito.
Revilla estaba mejor regalando anchoas que revelando conversaciones.
Sobre el mismo asunto escribe Jaime González en ABC, y lo hace para coincidir con el director del periódico que más apoya el plan separatista de Mas. ¡Qué cosas!
Revilla se cree en posesión de la verdad -la suya y la del prójimo- y ya dijo Cela que lo malo de los que se creen en posesión de la verdad es que cuando tienen que demostrarlo no dan ni una. Como no quisiera que mi crítica a Revilla pecara de excesiva, dejaré escrito -aun a riesgo de que me despellejen sus enemigos- que me parece un buen tío, aunque el hecho de que le tenga afecto -el roce hace el cariño- no me impide afirmar que ayer volvió a pasarse tres pueblos. Una cosa es que Revilla se exprese como si estuviera en la romería de Cohicillos, y otra que confunda una audiencia del Rey con la procesión de san Cipriano. Afirmar que Don Felipe «me ha dejado claro que la postura de Artur Mas es irreconducible» y que «está muy preocupado por lo que está pasando en España» supone erigirse en intérprete del Rey, que no necesita pronunciarse a través de boca ajena.

Una cosa es presentarse en Palacio con una selección de productos de la tierra, y otra desvelar el menú privado de su conversación con Don Felipe.
Y para acabar, le reclama a Revilla lo que los periodistas llamamos ‘cohecho’.
Y dicho todo esto, como el roce hace el cariño, le pediría que se estirara un poco. Cuatro años compartiendo asiento en las tertulias y todavía no he catado las anchoas de Santoña, los hojaldres de Torrelavega ni el queso de Treviso. Al Rey, una cesta completa; a los demás, que nos zurzan.
Antonio Casado (ElConfidencial.com) pasa de echar flores al PSOE a echárselas a Podemos. Ni más ni menos. Porque Podemos quiere justicia social y no nacionalismo.
La verdad es que Podemos y las organizaciones que ponen la subsistencia por delante de la pertenencia han roto el tablero político catalán. Ya no es un coto privado del nacionalismo. Tal vez esa «lista única» de los caudillos nacionalistas debería corregir el ángulo de tiro y, en vez de disparar contra Moncloa, debería hacerlo contra esa izquierda alternativa, libre de obsesiones patrióticas, que va camino de conseguir lo que hasta ahora había sido incapaz de conseguir Mariano Rajoy.
Raúl del Pozo explica en la última de El Mundo cuánto quiere a Cataluña, mientras que Arcadi Espada, en el mismo periódico, pide que el Gobierno deje claro a los catalanes que el voto al invento de Artur Mas ued eacarrear la suspensión de la autonomía.
ALBIAC: «NOS DIO MIEDO SER TACHADOS DE ESPAÑOLISTAS»
Francesc-Marc Álvaro (La Vanguardia) sigue detallando los pasos de los nacionalistas; hoy, cómo están captando a los ‘charnegos agradecidos’.

Asalariada de las que se levanta muy temprano, integrante de una clase media empobrecida por la crisis y poco amiga de discursos radicales, la señora Pérez forma parte (sin saberlo) de una revolución tranquila y democrática que, afortunadamente, tiene poco que ver con las fantasías de los revolucionarios de salón, incluidos los que quieren ser griegos a ratos.
La señora Pérez, en cambio, sin necesidad de cursar densos seminarios sobre historia del catalanismo, ha comprendido que Junts pel Sí es la expresión más eficaz de una parte central y activa de la nación que gira en torno a las prioridades de unas clases populares que no son más que las clases medias castigadas por un centralismo tan idiota que, por ejemplo, prohíbe el decreto contra la pobreza energética.
La señora Pérez es clave para la victoria del soberanismo. Ella es también la Catalunya real. Las amenazas ministeriales y los discursos del miedo pretenden que el 27-S ella se quede en casa. Pero la mayoría de los moderados que votaban a CiU -y una parte de los que votaban al PSC- hace días que se han liberado mentalmente.
Así que esta señora Pérez quiere cambiar las relaciones de poder y revertir el empobrecimiento de la clase media… votando a favor de un Estado que será manejado por los testaferros de los Pujol. ¡Qué cosas! Esto lo detalla Gabriel Albiac en ABC.
El nacionalismo actual nace en Cataluña con Jordi Pujol. De quien el primer -y tan señorial- presidente autónomo, Josep Tarradellas, vaticinaba hasta qué punto haría añorar a Franco. Hoy, tras decenios de poder monolítico y tras haber impuesto como heredero a su hombre de confianza, el jubilado Pujol aparece como el patriarca de un impune clan de estafadores. Modélica familia. Numerosa y unánime. Próspera en los negocios. Y virtuosa en la sutil ingeniería que hace invisible el dinero multiplicado, de paraíso fiscal en alcantarilla financiera.
A lo largo de cuatro décadas, el poderío de esa gente fue bastante para imponer terror a los fiscales, jueces, a los mismos gobernantes españoles. ¿Qué poseían para dar tanto miedo? El mito. Aquel que, cuando fue tocado por el escándalo de Banca Catalana, permitió a los Pujol identificar a su Patriarca con la Patria misma. Y hacerlo cosa sagrada. Y dar como evidencia que cualquier exigir cuentas al presidente era escupir al rostro de Cataluña.
Es algo tan idiota que resulta difícil entender que funcionara. Funcionó. Ninguno de nosotros es inocente de ello. Nos dio miedo ser tachados de «españolistas»: insulto supremo. Nos lo sigue dando.









