COLUMNAS A LA SOMBRA DE AGOSTO

Martín Prieto derriba a Carmena: «A Botella se le caían los árboles, a ésta las casas habitadas»

¿Quién es el personaje misterioso del que César Vidal asegura que de ser un "facha desorejado" ahora es uno más de Podemos?

Martín Prieto derriba a Carmena: "A Botella se le caían los árboles, a ésta las casas habitadas"
Manuela Carmena. EP

La milagrosa detención de un terrorista a bordo de un tren que cubría la ruta Amsterdam-París el 22 de agosto de 2015 y las políticas de Podemos y sus marcas blancas son las cuestiones más notables que este 24 de agosto de 2015 podrán hallar los lectores en los artículos de opinión.

Arrancamos en La Razón con Martín Prieto y su retrato sobre la alcaldesa de Madrid, Manuela Carmena:

Los cien días de gracia concedidos a un mandatario no proceden de la politología, sino de un truco del presidente Franklin Delano Roosevelt para encarrilar la gran depresión del 29 sin discusiones bizantinas. Ofreció a cambio que cada día de tregua firmaría un decreto para aliviar el terremoto social y recuperar la bolsa de valores. Las críticas vendrían después, pero los periodistas no podrían tras ese lapso pisar la manguera presidencial. Un poco paletos, hemos copiado esa anécdota. Ni doña Manuela Carmena ni ningún político es acreedor a ese beneficio trasatlántico.

Asegura que Carmena es la voz de su amo, es decir, de Pablo Iglesias:

Además, la alcaldesa de Madrid dijo en su toma de posesión (por delegación legítima) lo dicho en campaña: un compendio de buenistas naderías, la mayoría incompatibles con sus funciones. Un paso adelante y otro atrás es la marcha nupcial con el cargo de esta agradable dama, recadera a su vez de Pablo Iglesias. A Ana Botella se le caían los árboles y se pidió su dimisión; a Carmena se le caen las casas habitadas mientras se solaza en los espacios más caros de Cádiz.

Manuela Carmena es un leve referente para genereaciones antifranquistas y debió hacerse comunista porque no había otra oposición que el PC y posteriormente CC OO. Para esta central montó el ensangrentado bufete de Atocha. No le gustaba el folclore comunista ni accedió a la dirección del partido; fue (y es) una de aquellas progres poco duchas en la ilustración progresista española, pero ansiosa de libertades. Como jueza siguió los pasos de Concepción Arenal y Victoria Kent, excarcelando a terroristas que reincidieron o asegurando que no mediando sangre nadie debería ir a prisión.

Y apunta que lo del veraneo ha sido un desliz a tener en cuenta:

Con todos los respetos nunca la jueza fue luz del Derecho, pero su veraneo con la casa más conspicua es otro desliz. Es difícil ser hija de terratenientes y arreglar el mundo sólo con accesibilidad de utópicas bondades. En las playas exclusivas no se puede llorar por los desahuciados.

Por su parte, Alfonso Ussía se refiere a la cursilería de ciertos miembros de Podemos:

En ocasiones, nos quejamos por vicio. Que si los políticos no hablan el lenguaje de la ciudadanía, que si los ciudadanos se sienten desplazados por el uso alambicado de los discursos políticos, y patatín, patatán. Es verdadero y falso, simultáneamente. También hay políticos que hablan con claridad y sus mensajes llegan a nuestras mentes nítidos y luminosos.

Y habla sobre ese uso del lenguaje en Podemos:

En «Podemos» hay excelentes hacedores de mensajes concluyentes . Y poetas, como Monedero cuando escribió su bella elegía al difunto cabrón bolivariano llorando lágrimas sobre el Orinoco. Errejón destaca en la belleza y claridad de sus eslóganes, pero creo que ha sido superado por el compañero Rafael Mayoral, que ocupa en su partido la Secretaría General de Relaciones con la Sociedad Civil. Una Sociedad Civil que al fin, ha entendido los objetivos de «Podemos» en lo que respecta a la unión territorial de España. Mucho tiempo llevábamos esperando los españoles una declaración directa y sin nubes sobre tan fundamental asunto. Y ha dicho Mayoral: «Podemos» busca la confluencia en los territorios frente a estrategias cupulares». Ya podemos respirar tranquilos.

Hace pocos días, durante el aperitivo en la terraza de «La Rabia», maravilloso poniente de Comillas, un grupo de amigos intercambiábamos opiniones al respecto, y la conclusión se acercó a la de Mayoral. «No vamos a ninguna parte mientras las estrategias cupulares impidan la confluencia de los territorios». En el estanco, mientras adquiría un cartón de tabaco rubio, me comentó mi amigo el estanquero: «A ver si alguien se atreve al fin a tomarse en serio lo de las estrategias cupulares». Y me atrevo. Y lo hago escribiendo con riesgo y contundencia. ¡Basta ya de consentir las estrategias cupulares! ¡Busquemos sus confluencias!

Y aclara que:

Los divertidos ejemplos previos responden a la riqueza histórica de las erratas de prensa. Lo de Mayoral, a la realidad. Es decir, que lo ha dicho en serio. Este Mayoral, por lo tanto, encabeza la gran carrera de la cursilería política, adelantando a su compañero Errejón. Más cursi que un cisne de porcelana cabalgado por una niña, de porcelana también, claro está.

El que firma este texto pretenderá a partir de ahora, exclusivamente, buscar la confluencia de los majaderos frente a las estrategias cupulares de los cursis de «Podemos».

Mientras, César Vidal nos propone jugar a las adivinanzas y descubrir qué personaje que era un facha desorejado ha pasado a ser un podemita de tomo y lomo:

Conocía bien al protagonista desde hace años y decir que era de extrema derecha sería minimizarlo. Yo mismo le escuché decir una vez que el día del orgullo gay le gustaría subirse a un edificio de Recoletos para desde allí disparar con una ametralladora sobre las carrozas. En otras ocasiones, me tocó oírle disparates no menores relacionados con temas diversos. No hace falta decir que aquellos extravíos no pasaban de ser bravuconadas de un bocazas con sesera desarreglada que indicaban dónde estaba situado su corazón y hasta dónde se le había desplazado la mente.

Precisamente por ello, me causó una enorme sorpresa que, hace unos días, se mostrará en internet y con su nombre real como un firme partidario de Podemos. Reconózcase que el salto político no resultaba pequeño y así me lo hizo notar un tercero que también lo conocía y que me llamó la atención sobre aquellas declaraciones. En apariencia, se trataba de un claro síntoma de enloquecimiento y, sin embargo… Comencé a reflexionar sobre el sujeto en cuestión y las piezas encajaron. De entrada, su hijo llevaba sin pagar una hipoteca desde hacía años. El banco aceptaba de vez en cuando algo de dinero, pero la espada de Damocles del desahucio permanecía. Bueno, permanecía si Podemos no llegaba al poder porque, caso de hacerlo, el hijo de aquel hombre no sería desahuciado.

Y remacha con claridad:

Y no era sólo el hijo. El personaje en cuestión era poco trabajador. Había abusado de la confianza inmerecida de su anterior empleador al que, por cierto, dejó en más que delicada situación al no recoger notificaciones – a pesar de claras instrucciones al respecto- que eran vitalmente necesarias. Luego rechazó una oferta de empleo por la sencilla razón de que se le sumaban dos años de subsidio y la indemnización laboral y era mejor no trabajar y llegar hasta los sesenta. Mala edad para ponerse a buscar sin ganas un nuevo trabajo. ¿A alguien le puede sorprender que haya pasado de facha desorejado a podemita?

Ignacio Camacho, en ABC, relata lo sucedido en el tren de Amsterdam a Parí;

En un tren de Ámsterdam a París, un pasajero con un kalashnikov, una pistola, un cuchillo y una lata de gasolina no parece tener intención de pasar un fin de semana en Disneylandia. Sobre todo cuando suenan tiros y el tipo corre por los vagones en pos de un revisor despavorido. La reacción de un viajero normal ante una situación de esta clase es el pánico, bien en forma de fuga o de parálisis. La de la tripulación francesa del convoy consistió en encerrarse bajo llave en un compartimento de acceso exclusivo, dejando abandonado al resto del pasaje. Olía a masacre. La evitaron dos militares estadounidenses, uno de ellos veterano de Afganistán, al abalanzarse sobre el agresor. No dudaron un instante. Se le echaron encima, le dieron lo suyo a golpes y lo redujeron en compañía de otro espontáneo inglés y un estudiante americano. Gente resolutiva. Gritaron «come on» y actuaron. Sería injusto decir que los europeos se quedaron al margen: uno de los azafatos prestó su corbata para maniatar, cuando ya estaba bien sujeto y vapuleado, al atacante.

Subraya que:

El episodio del Thalys representa una interesante metáfora. Europeos heroicamente escondidos ante una agresión terrorista mientras unos soldados americanos, desarmados y de vacaciones, se ocupan de neutralizar la amenaza. El terrorista -al que todavía las autoridades galas se resisten a llamar así; quizá piensan que iba de caza- se había paseado por medio continente a sus anchas pese a que los servicios de información españoles habían advertido de su radicalizado historial; aquí también se fue de rositas tras entrar y salir varias veces de los juzgados. Dejemos aparte el detalle de cómo se puede introducir un arma de guerra en un tren; un AK-47 no es precisamente una escopeta de balines. La cuestión es que de no mediar la fulminante e improvisada intervención de los primos de zumosol yankies estaríamos hablando de una catástrofe. Más o menos como de costumbre desde 1917.

Eso sí, advierte de que esto ha sido una excepción:

El presidente Obama ha felicitado a sus decididos compatriotas, el de Francia los va a recibir en el Elíseo y tal vez hasta les den una medalla. Sucede que cuando no están francos de servicio, su gobierno no les permite actuar de manera tan expeditiva. De hecho Estados Unidos se retira de Afganistán e Irak como los ferroviarios franceses se escondieron en el reservado: dejando a los civiles a merced del yihadismo. Mientras el Isis corta cabezas y crucifica niños, Occidente bombardea sus bases con drones no tripulados, de ocho a dos y de cuatro a siete. La guerra contra el terrorismo se hace ahora a los mandos de un videojuego.

Por fortuna en el tren de París no había más protocolo que el de la supervivencia. Y unos muchachotes que sabían lo que hay que hacer en un caso así y cómo hacerlo. Dijeron «vamos» y fueron, vaya si fueron. El problema, y bien gordo, es que por lo general no los dejan ir. José María Carrascal se troncha con la penúltima idea del nacionalismo catalán:
¡Esto sí que es poner el carro delante de los bueyes! A don Germà Gordò, consejero de Justicia de la Generalitat, no se le ha ocurrido otra cosa que proponer la doble nacionalidad para los ciudadanos de los Países Catalanes, a saber: Cataluña Norte (el Rosellón), Comunidad valenciana, la Franja aragonesa y Baleares. O sea, que sin existir la nacionalidad catalana, se lanza a adjudicársela a otros españoles y franceses.

Detalla que el delirio de los nacionalistas ya no tiene remedio:

Hasta tal punto ha llegado el delirio nacionalista entre algunos catalanes, tenidos como los más serios, los más sensatos, los más formales de todos los españoles. Pero últimamente, empezando por Artur Mas, parecen haber perdido la cabeza. Porque, vamos a ver: ¿qué es eso de Países Catalanes? No ha habido en la historia ningún reino, ningún estado, ningún imperio con ese nombre. Ha habido el Reino de Aragón, que fue regido en ocasiones por catalanes, pero lo de Países Catalanes es una invención reciente del nacionalismo catalán y, como tal, obedece más a un deseo que a una realidad político-jurídico-estatal.

Y concluye que lo mejor que le puede pasar a los catalanes es que despierten ya de ese sueño-pesadilla:

Artur Mas ha vendido a los catalanes el sueño de que vivirán mejor separados de España sin costarles nada, como Tsipras vendió a los griegos que podrían seguir viviendo gratis de Europa. El sueño griego ya han visto en qué ha acabado. El sueño catalán puede acabar incluso peor porque choca frontalmente, no ya con una España que sufre otra de sus crisis periódicas de identidad, sino contra la Unión Europea, como su nombre indica. Cuanto más pronto se despierten de él, mejor para todos.

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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