LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Ignacio Camacho vaticina que la progresía le montara un belén a Rajoy en pleno otoño

"La izquierda va a hurgar en el legado de las instituciones recién conquistadas para buscar indicios de corrupción que enturbien la percepción de mejoría"

Ignacio Camacho vaticina que la progresía le montara un belén a Rajoy en pleno otoño
Mariano Rajoy. EP

La doble cita electoral en Cataluña (27 de septiembre de 2015) y en toda España (20 de diciembre de 2015, salvo que Rajoy contradiga a Carlos Herrera) y la imagen de ese niño ahogado en las costas de Turquía son los asuntos más notables que este 6 de septiembre de 2015 pueden ustedes leer en las tribunas de opinión de la prensa de papel.

Empezamos en el ABC con el artículo de Ignacio Camacho. El que fuera director de este rotativo considera que el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, debía haber convocado las elecciones coincidiendo con las catalanas. Teme el articulista una guerra de guerrillas por parte de la izquierda en este trimestre que queda hasta llegar a las urnas.

Comienza, eso sí, asegurando que para la fecha del 20 de diciembre de 2015 los signos de recuperación serán más evidentes:

El presidente y sus estrategas contemplan las fiestas de Pascuas como el escaparate más vistoso de su difícil mandato. El período en que la recuperación se hará más patente a través de un estado de confianza económica. Y al mismo tiempo es un período espiritualmente favorable a las reconciliaciones que puede devolverle al Gobierno el calor humano que le ha faltado en una legislatura antipática. Un tiempo de rencuentro que domina el subconsciente ciudadano y puede reportarle ventaja a la hora de pedir el voto a sus sectores tradicionales de apoyo. En Navidad a la gente le cuesta más enfadarse, o al menos expresarlo, y el zarandeado marianismo necesita rebañar cualquier intangible que pueda proporcionarle decimales extra. La convocatoria de diciembre, sea el 13 o el 20, tratará de aprovechar ese clima bonancible de la psicología social con un experimento que intenta convertir las urnas en recipientes de fruta escarchada.

Pero entiende que la decisión del PP de llevar la convocatoria a finales de diciembre de 2015 entraña un riesgo:

Con todo, es una decisión de riesgo. No sólo por la probable desmovilización vacacional, que en todo caso afectaría en primer lugar a los jóvenes, el sector más lejano a los conservadores. Sino porque da lugar a un largo trimestre de precampaña en que la izquierda va a hurgar en el legado de las instituciones recién conquistadas para buscar indicios de corrupción que enturbien la percepción de mejoría. Esa sensación, en cambio, ya se ha producido tras un verano económica y laboralmente próspero; un estío en el que el desafío secesionista ha tensado además el músculo unitario de los españoles en beneficio del discurso del PP. Unas elecciones en septiembre hubiesen dado al Gobierno la oportunidad de atacar al PSOE por su flanco más débil, el de la cohesión nacional, y habrían convocado al falso plebiscito catalán a todo el electorado del país. Pero al presidente, hombre de convicciones tradicionales, le gustan las cosas por su orden y confía más en los villancicos que en las sardanas. Veremos si no le montan el belén en pleno otoño.

Antonio Burgos filosofa sobre esa nueva casta de políticos que se han lanzado cuales espontáneos a las plazas municipales, es decir a los ayuntamientos:

Ya no se tiran espontáneos que quieren ser toreros. Ahora los que se tiran de espontáneos son los antitaurinos. Y no para torear ellos, sino para que otros no toreen. Hay un espontáneo antitaurino que se ha hecho famoso, un tal Peter Janssen, holandés (como las buenas vacas lecheras), que en Palma de Mallorca intentó agredir a Morante, al que llamó «asesino», por lo que ya está el gachó ante los tribunales de Don Benito, de donde es vecino. Este espontáneo que no quiere torear, sino que nadie toree se ha tirado ya en las plazas de Sevilla, Pamplona, Burgos, Palma de Mallorca, Mérida, Valladolid, Valdemorillo, Vistalegre, Badajoz y Las Ventas. Vamos, que menos en «La Plaza del Diamante» de Mercé Rodoreda, se ha tirado en todas; y eso porque en Barcelona están prohibidos los toros, que si no…

Y detalla el número de alcaldes populistas que ahora gobiernan en España:

Pero hay otros espontáneos fuera de las plazas que son una mezcla de los del plan antiguo y de los Péteres Yánsenes. Son los espontáneos de la política. En la política se ha tirado una partida buena de espontáneos para que no toreen ni el PP y ni el PSOE, que ellos llaman Casta. Por ejemplo, Kichi se tiró de espontáneo en la Plaza (de San Juan de Dios) de Cádiz para que no toreara La Teo, quedándose él como director de lidia sin tener conocimientos de tauromaquia política. Una especialista en formar garatas en los deshaucios, Ada Colau, se tiró de espontánea en Barcelona para que no toreara Convergencia y ahí la tienen: alcaldesa. Y que ha reunido ahora a todos los colegas espontáneos que se han tirado a la política desde los tendidos de sol. Con el clásico aplauso de sol del PSOE, que los ha hecho alcaldes en muchos casos.

Y apunta al PSOE como el banderillero necesario para que las Colau, Carmena o Kichi hagan hoy sus faenas en los Ayuntamientos:

Entre el espontáneo que se tira y el banderillero que le echa mano, el público de sol se pone siempre de parte del espontáneo. Y así nos ha ido. Tenemos a Barcelona, a Madrid, a Cádiz, a Pamplona, a Zaragoza, a La Coruña y a Santiago de Compostela en manos de espontáneos. Grandes ciudades que a los espontáneos les vienen grandes. Los verían ayer a todos retratados en ABC, hombro con hombro con el gachó de Bildu, reunidos en Barcelona por Ada Colau. Contemplando la foto, me quedé con la duda: ¿es una reunión de alcaldes o una rueda de reconocimiento policial? De eso tenían pinta algunos. Yo prefería cuando los espontáneos se tiraban a las plazas y no a la política para ser alcaldes y echar al PP. A El Cordobés por lo menos para que no toreara se le tiró de espontáneo el valentísimo y profesional Miguel Mateo «Miguelín». ¡Igualito que la Carmena!

Ángel Expósito pone el dedo en la llaga sobre el drama de la inmigración reflejado en esa foto que nadie querría haber visto o, mejor dicho, que nunca se hubiese producido:

La crisis migratoria que viven -o mueren- millones de personas en el mundo ha venido para quedarse durante años, como confirman tres factores: la evolución demográfica allí y aquí, el cambio climático y, sobre todo, el pánico al terror yihadista, convertido en la mayor monstruosidad del ser humano desde el nazismo. Solo que con televisión en directo e internet. Peor.

Añade que:

La Unión Europea no puede lloriquear y actuar tras una espantosa foto. Como escuché ayer mismo al primer ministro italiano en el Foro Ambrosetti, «hay que pensar en ese niño en vida, no solo cuando ha muerto». La cuestión humanitaria es tan urgente como desenfocada porque la actuación solidaria ha de implantarse ya; ya es tarde, pero, si somos sinceros, coincidiremos en que la crisis migratoria es una consecuencia; no es el problema. El quid radica en estabilizar «Caoslandia», que es como en términos geoestratégicos se conoce ya ese inmenso infierno que abarca casi toda Africa, Oriente Medio y Media Asia. Pero para esa estabilización hacen falta política y soldados. ¿Estamos dispuestos a recibir ataúdes con la bandera? ¿A quién esperamos… a Estados Unidos o quizás a Irán?

Y se hace una pregunta necesaria que también nosotros deberemos responder:

Concluyo con unos números y una pregunta -querido lector, respóndasela usted mismo-: en los próximos quince años la población mundial aumentará en más de mil millones de almas. Todo ese aumento, absolutamente todo, se producirá casi por igual entre África y Asia. ¿Cómo y dónde van a vivir? O Europa se plantea la solución a este drama como una oportunidad o la Unión Europea dejará de ser una unión y Europa renunciará a ser Europa.

En La Razón, el magistrado Enrique López sienta cátedra sobre lo que está aconteciendo con la deriva secesionista en Cataluña:

En Cataluña se ha celebrado un referéndum ilegal y estamos a la espera de sus consecuencias, salvo la tontuna de que en periodo electoral no se adoptan decisiones judiciales, algo que no rige para el resto de los ciudadanos. Ante esto se pretende dotar al Tribunal Constitucional de algo que de forma inaudita no tenía hasta ahora, competencia para hacer cumplir sus resoluciones.

Y considera necesaria esa reforma del Tribunal Constitucional:

Se puede y se debe discutir sobre la concreta propuesta, mejorable obviamente, pero negar que el Tribunal necesita una suerte de instrumentos que haga que no vuelva a producirse lo ocurrido, creo que es de razón. En un país en el que molesta que los tribunales hagan cumplir sus sentencias algo pasa. Cuando los tribunales han hablado se acabó el diálogo. Pedir ahora diálogo con lo que está ocurriendo en la Generalitat es ñoño, sólo cabe una cosa, cumplir con lo resuelto y evitar que se siga transgrediendo la Ley. Esto es una historia que ya vivimos en España hace casi cien años.

El director de El Mundo, David Jiménez, dedica su carta dominical a hablar sobre la foto que ha dado la vuelta al mundo, la del pequeño Aylan ahogado en aguas de Turquía:

No es casualidad que las fotografías icónicas de nuestro tiempo sean las más absurdas, no sólo por la forma en la que nos quitan el disfraz con el que pretendemos haber dejado atrás el lado oscuro de la naturaleza humana, sino por la estupidez de los debates que generan. Algunos medios estadounidenses no publicaron la imagen de Kim Phuc, la niña de nueve años fotografiada huyendo con la piel quemada de un bombardeo durante la guerra de Vietnam. El motivo: el napalm había quemado también su ropa y aparecía desnuda.

Cuando Kevin Carter capturó la escena del buitre esperando la muerte de una niña durante la hambruna en Sudán, en 1993, se encontró pocas muestras de agradecimiento por haber provocado la reacción internacional que salvó miles de vidas. En su lugar, sufrió el linchamiento moral de quienes le acusaban, desde el confort de sus hogares a miles de kilómetros de distancia, de ser también él un buitre que sacaba provecho de la desgracia africana. Carter se suicidó unos meses después.

Entiende que el periodismo no puede ni debe edulcorar la cruda realidad, que esto en suma no es Disneylandia:

La reacción de quienes critican la publicación de la foto de Aylan tiene mucho que ver con la pujante escuela del Disneyperiodismo, un reporterismo para todos los públicos que asume que el lector, el oyente o el espectador no tienen la madurez para ser enfrentados a la realidad. Y así, cuando hay una guerra, se muestra como un vídeojuego, con luces centelleantes que se mueven en una pantalla y edificios que vuelan por los aires desde la higiénica distancia. Todo es mucho más fácil así. Sin víctimas.

La fotografía de Kim Phuc contribuyó a parar la guerra de Vietnam, poniendo a la opinión pública estadounidense en contra, la de Carter en África salvó miles de vidas y las imágenes de la masacre del mercado de Markale, en Sarajevo en 1994, removieron las conciencias de políticos occidentales que no encontraban el coraje para intervenir en el conflicto. Si adornamos la realidad, si dejamos de ponernos delante del espejo que nos muestra de lo que somos capaces, de nuestras injusticias y crueldades, ¿quién nos dará ese golpe de indignación que de vez en cuando nos lleva a dar un puñetazo sobre la mesa y hacer algo?

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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