LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Esta es la izquierda que se marchitó esperando a Podemos: de Garzón a ‘croquetas’ Talegón

Jaime González: "Ya nadie espera a la izquierda Penélope, porque Gaspar Llamazares, Baltasar Garzón, Cristina Almeida, Beatriz Talegón o Federico Mayor Zaragoza son el retrato político del Homo naledi"

Esta es la izquierda que se marchitó esperando a Podemos: de Garzón a 'croquetas' Talegón
Beatriz Talegón, Gaspar Llamazares, Tasio Oliver y Baltasar Garzón. EP

Finalizadas las elecciones en Cataluña, ahora los columnistas fijan este 1 de octubre de 2015 su punto de mira en las generales. Ya todo se interpreta en clave de lo que pueda suceder el próximo 13 o 20 de diciembre de 2015.

Ahora parece que tras el éxito del 27-S Ciudadanos vuelve a cobrar brillo, Podemos sigue sufriendo de una alopecia demoscópica importante que no la salva ni la coleta de Pablo Iglesias o quienes opinan que los dos grandes partidos estatales tendrán que reinventarse para no llevarse un sonado susto dentro de dos meses y medio.

Arrancamos en ABC y lo hacemos con su jefe de opinión, Jaime González, que habla de ese nuevo partido o movimiento de la izquierda que nada tiene que ver con Podemos (aunque a ellos les hubiese gustado figurar ahí).

El acto convocado me ha recordado a Penélope: tristes a fuerza de esperar, sus ojos parecen brillar si un tren silba a lo lejos. Penélope es la izquierda que se quedó sentada en el banco del andén que nos cantó Serrat: Gaspar Llamazares, Baltasar Garzón, Cristina Almeida, Beatriz Talegón, Federico Mayor Zaragoza… Se me parte el corazón.

Han convocado a la «confluencia de la izquierda» porque no quieren ser «sobreros» de Podemos, pero la «confluencia de la izquierda» es como el poema de Neruda -«es tan corto el amor y tan largo el olvido»- o el caminante que regresó para llamar a Penélope por su nombre: «Penélope, mi amante fiel, mi paz, deja ya de tejer sueños en tu mente; mírame, soy tu amor, regresé». La izquierda Penélope le sonríe con sus ojos llenitos de ayer: «Tú no eres quien yo espero».

Añade que:

Se ha marchitado hasta la última flor de su huerto, pero no pierde la esperanza. Con el bolso de piel marrón y sus zapatitos de tacón, su imagen es de un patetismo lacerante; varada en mitad de la estación, un tren silba a lo lejos. No es el que viene, sino el tren que pasó de largo una tarde plomiza de abril. Pobre infeliz, a la izquierda Penélope se le paró su reloj infantil cuando los tambores de los asaltadores del cielo la dejaron sorda y ciega.

Y precisa que:

Ya nadie espera a la izquierda Penélope, porque Gaspar Llamazares, Baltasar Garzón, Cristina Almeida, Beatriz Talegón o Federico Mayor Zaragoza son el retrato político del Homo naledi, esa especie que ha sido localizada recientemente en una remota cueva al noroeste de Suráfrica. Cuentan que junto a sus restos encontraron un bolso de piel marrón y unos zapatitos de tacón. Y una nota: «No me olvides». Conmovedor.

Isabel San Sebastián habla del formidable resultado sacado por Ciudadanos en las elecciones catalanas y como éste ya se lee en clave electoral de cara a la cita del 13-20 de diciembre de 2015:

No serán extrapolables, como repite el argumentario de los dos partidos mayoritarios, pero es evidente que el resultado de las elecciones catalanas tiene una lectura en clave de generales que ya se está haciendo en sus respectivos puestos de mando. Y la preocupación va por barrios.

Los socialistas carecen de motivos para la satisfacción, toda vez que no hace mucho llegaron a gobernar Cataluña, además de ser el referente español en dicha comunidad, y ahora se han convertido en una fuerza irrelevante. Han aguantado el tirón secesionista algo mejor que el PP, seguramente por sus bailes en la cuerda floja, aunque lo que produce cierto alivio entre los de Pedro Sánchez no es tanto esa mísera diferencia cuanto el pinchazo monumental de Podemos, su más directo rival en la lucha por el electorado de izquierdas. La candidatura apadrinada por Pablo Iglesias no sólo no ha logrado el anhelado «sorpasso», sino que ha perdido dos diputados con respecto a los conseguidos en 2012 por ICV en solitario.

Asegura que en el PSOE están más contentos por el resultado de Podemos, en caída libre, porque eso les garantiza recuperar voto:

Proyectado al próximo mes de diciembre, ese descalabro del populismo de coleta permite albergar esperanzas al líder del PSOE, especialmente si logra convencer a sus votantes de que no repetirá la jugada de las municipales y autonómicas; es decir, no hará pactos de perdedores con quien quiere ocupar su puesto y únicamente intentará formar gobierno si se impone en los comicios. No parece fácil la tarea, habida cuenta del precedente, pese a lo cual en Ferraz confían en que el fenómeno Iglesias haya iniciado un declive imparable. La cara de funeral que exhibían los podemitas la noche del pasado domingo indica que el mismo diagnóstico se hace en su cuartel general. Y desde el punto de vista democrático sería una excelente noticia, ya que la pugna regresaría al centro del espacio político alejándose de tentaciones extremistas.

En el PP, en cambio, asegura que han saltado las alarmas ante los 25 escaños del tíquet Rivera-Arrimadas:

En las filas populares el auge de Ciudadanos ha desatado las alarmas. Más allá del discurso oficial, centrado en diferenciar el terreno de juego catalán de cualquier otro, lo cierto es que en algún despacho de la calle Génova se ha desplegado el mapa electoral y ya se cuentan escaños circunscripción a circunscripción, tomando en consideración el nuevo escenario que se dibuja; esto es, el ascenso de los de Rivera a la tercera posición y no la cuarta, lo que marca una diferencia sustancial con arreglo a la implacable ley d´Hont. En términos aritméticos la preocupación es grande. En términos políticos, mayor. Porque lo sucedido en Cataluña revela que el voto en busca de refugio seguro, el voto útil para hacer frente al peligro rupturista y la consiguiente inestabilidad, no ha ido a parar al partido del Gobierno, sino al de un joven dirigente que ha construido su proyecto en torno a dos valores en alza: ilusión y limpieza. Valores sólidos, constructivos, susceptibles de movilizar a una sociedad necesitada de crecimiento económico, sin duda, pero también de esperanza. Valores imposibles de combatir renunciando a la emoción y apelando únicamente al PIB.

Y, aunque critica la salida de pata de banco de Aznar, no deja de reconocer que en el PP se han cometido errores de libro en las últimas convocatorias electorales:

Por más que su regañina pública haya sido tan extemporánea como desleal, Aznar pone el dedo en la llaga al subrayar los cuatro tropiezos consecutivos sufridos por el PP en las urnas europeas, andaluzas, municipales y catalanas. Descalabros que, lejos de provocar un cambio de rumbo en el partido, han sido justificados con todo tipo de excusas encaminadas a evitar la necesaria autocrítica. A dos meses y medio de las generales poco tiempo queda para enderezar nada. Pueden evitarse, eso sí, errores de libro como el de tratar de insultar a tu único aliado potencial regalándole el título de «Naranjito».

Ignacio Camacho apunta que, esté o no al frente de la Generalitat el imputado Artur Mas, la matraca del separatismo en Cataluña va a seguir erre que erre:

Nadie debe engañarse: el nacionalismo catalán va a seguir con su matraca. Esté o no al frente el imputado Artur Mas -atención a la ley de Murphy: siempre puede llegar alguien que lo haga añorar-, la cuestión catalana continuará atravesada, como un camión averiado en la carretera, en mitad de la vida pública española. Los soberanistas han ido tan lejos que no pueden frenar su huida hacia adelante sin riesgo de aventar su ya escasa cohesión política. La insuficiente victoria del domingo, en realidad una derrota en los términos plebiscitarios planteados por ellos mismos, les obliga a replantear fórmulas tácticas y tal vez calendarios, pero no les disuadirá del empeño porque no tienen con qué sustituirlo: están en peores condiciones para dedicarse a gobernar y además ya han demostrado que no saben.

Señala que en Cataluña hay unos dos millones de separatistas que quieren seguir blandiendo el fantasma de la secesión:

En los últimos tres años la masa crítica del separatismo está estancada en torno a los dos millones de votos. Ésa es su facturación electoral en urnas de verdad o de cartón, y eso significa un empate con tendencia a la baja frente a los partidarios de seguir en España. Si con la tensión al máximo voltaje la secesión no incrementa sus apoyos, abandonar o reconducir el proyecto supondría abotargar su músculo social y renunciar a la hegemonía implantada desde el control de las instituciones.

El bloque soberanista hará lo que sea necesario para mantener viva su fantasmagoría; desde agarrarse al martirologio victimista por la imputación de un Mas al que algunos quieren tirar a la basura hasta una posible declaración parlamentaria de ruptura en noviembre, cuando las Cortes Generales estén disueltas y el Estado tenga más o menos atadas las manos. La independencia sería una ruina pero el independentismo es un negocio. Un gran negocio político, el del clientelismo del poder, y otro económico, el de las subvenciones, los privilegios y el tráfico de influencias. Hoy por hoy acaso se trate de la principal industria catalana.

Y asegura que nunca pararán con sus peticiones cansinas porque, en el fondo, no es más que el negocio de seguir sacando pasta a costa del Estado:

Esa industria necesita combustible para su maquinaria. Por eso no puede amainar su cansina demanda diferencialista, su reclamación de perpetuos acreedores, su cargante cantilena identitaria. Ningún nacionalismo se ha autodisuelto por alcanzar sus objetivos; viven de la exigencia, de la explotación de sus presuntas singularidades, del requerimiento de nuevas y más altas franquicias. Si todos los que dependen de ese gigantesco tinglado -nutrido con los avales y las transferencias del Estado opresor- aflojasen su obstinación o admitiesen siquiera en parte su fracaso, tendrían que reconstruir sus vidas iluminadas por la mitología y acomodarse en una existencia rutinaria fuera del amparo ventajista de su régimen. Instalados a contracorriente de un mundo interconectado por la globalidad, ya no pueden salir de la cultura de la queja sin abandonar el único modo que conocen de sobrevivir a su irrelevancia histórica.

Alfonso Ussía, en La Razón, le canta las cuarenta al cantautor Lluìs Llach, el mismo que dijo que si en número de votos no ganaba el separatismo, él se iba a Senegal. Pues bien, ya está tardando en marcharse con la música a otra parte, es decir a Dakar:

Dulce y soporífero trovador: Ignoro si permanece usted en Barcelona o ya ha cumplido su promesa y ha viajado al Senegal. Usted lo prometió: «Si la opción del sí a la independencia de Cataluña no es mayoritaria, me voy a Senegal». No ha sido mayoritaria, meloso y dormitivo trovador. Y para colmo, los de la opción del sí, los de su opción, están empezando a tirarse los trastos a la cabeza.

De tal guisa, aterciopelado y tedioso Lluís Llach, que en un descuido cualquiera, los trastos que vuelan por Barcelona en pos de cabezas imprudentes pueden caer sobre la suya, malgastando la oportunidad de cumplir con su promesa y conocer Senegal, una nación sita en el norte del África atlántica, independiente de Francia desde 1960. Le informo. Su capital es Dakar, se halla entre Mauritania, Malí y Guinea Conakry, y en su territorio costero, incrustadas como dos pequeñas lenguas invasoras, se dibujan en el mapa Gambia y Guinea Bissau. El nivel de vida en Senegal no es muy alto y usted podrá alquilar un barco con bandera panameña y así alcanzar el archipiélago de Cabo Verde, en cuyos bosques viven y se llevan de maravilla aves y monos, y ni los monos quieren independizarse de las aves, ni las aves de los monos.

Le da consejos con cierta chufla:

No son caros los pisos y los chalés de Dakar, la capital, cuyos habitantes superan el millón de personas, de los ocho millones de senegaleses distribuidos por todo el territorio nacional. Por lo general, gentes simpáticas, humildes y necesitadas. Le recomiendo que alquile un piso con vigilancia armada, porque si se establece usted, oh mi apastelado y cansino trovador, en un chalé, cualquier noche pueden entrar en su casa y robarle el reloj con la mano incluida, que allí no se andan con chiquitas.

Le recomiendo que no cante. Mientras viva en Dakar, no componga canciones ni entone melodías. El senegalés no está para chuflas trascendentes. Puede interpretar que está usted despreciando su sensibilidad, y en esa situación, se convierten en gentes peligrosas. Allí, trovador de Pilar Rahola, no le conocen a usted ni por el forro de su occipucio pelado, versión culta para denominar a su calva. Allí, de los cantantes españoles, conocen a Julio Iglesias, a Raphael y a Rocío Jurado, pero a usted no, y lo siento de veras.

Si es aficionado a la caza, puede hacerlo. Muy cara y con pocas especies a elegir. En la estupenda «Guía de la Caza en África» del sevillano Antonio Díaz de los Reyes, se reducen las posibilidades a veinte mamíferos, casi todos antílopes. El Ruano y el Kobo no están mal de precio, pero los interesantes, elefante, león, hipopótamo, búfalo, leopardo y guepardo, le pueden salir a usted por un ojo de la cara, y dada su escasez presencial y su afán de encontrarlos, es probable que reciba usted la visita de alguna avanzadilla de las tropas de Boko Haram, que Nigeria está a dos pasos y allí las fronteras son de sencilla violación. Sería bueno para la humanidad. Le trincan los de Boko Haram, usted los duerme cantando y los capturan. Es arriesgado, trovador, pero la aventura es la aventura. Y si no le gusta la caza, ahí tiene el mar y unos peces enormes y sabrosos.

E insiste en que tiene que irse a Senegal tal y como prometió o demostrará que es un independentista sin honor y sin palabra:

Senegal le está esperando, trovador de mieles y somníferos. Descansará. En el fondo, aunque usted no quiera reconocerlo, está de Mas, de Junqueras, de Romeva, de García, de la monja coñazo, de Pilar Rahola y de Godó hasta el moño, un moño figurado, trovador, un moño metafórico, más ilusión que realidad. Tienen mérito los senegaleses. Los catalanes independentistas jamás han sido independientes. Y los senegaleses, sin pretender serlo, lo son desde hace 55 años, que tiene miga, trovador, que miga tiene.

Si usted no se va a Senegal será un catalán independentista sin honor y sin palabra. Y sin honor y sin palabra, usted se queda en poquísima cosa. Buen viaje, Llach.

En El Mundo, Victoria Prego asegura que ha sido el propio Artur Mas el interesado en prestar declaración incluso antes de tiempo:

¡Acabáramos! Ahora resulta que el mártir de la causa por la defensa y protección de la dignidad ofendida de la Cataluña entera, que es él mismo, y a la que él representa y encarna en su totalidad, es el que ha adelantado su declaración ante el juez instructor porque sus abogados han argumentado en ese sentido y el juez ha atendido sus razonamientos.

Ahora resulta que el protomártir ha expresado ante el instructor su gran interés en declarar antes que determinados testigos y por eso el juez le ha citado para el 15 de octubre, que ha resultado ser una de las infinitas fechas sagradas, simbólicas, intocables, que los nacionalistas archivan en su almanaque para utilizar en la agitación de las emociones de su parroquia.

Apunta que:

Nada que objetar al escrito de los abogados del señor Mas, pero lo que queda desnudo y con todas la vergüenzas al aire es todo el despliegue de escándalos, indignaciones y acusaciones que el martes se desplegaron en torno al papel de un Artur Mas camino del Gólgota para sufrir en sus carnes y en su espíritu el maltrato de una Justicia española al servicio de la abyecta causa del Gobierno del PP.

Porque esto fue lo que vimos hace dos días por parte de las huestes convergentes y asociados, un frenesí desplegado con una disciplina y un orden que moverían a la admiración si no fuera porque lo que había debajo era una patraña orquestada con la intención de siempre: señalar a las instituciones nacionales -aquí, y dadas las circunstancias, conviene precisar que el término «nacionales» se refiere a españolas- como el enemigo persecutor de Cataluña y de sus ciudadanos.

Y concluye que:

Los hechos, como siempre, son más contundentes aunque también, y por eso mismo, más modestos. Y lo explica en apenas dos líneas de columna la Fiscalía Superior de Cataluña cuando recuerda algo tan evidente como que, en un procedimiento penal, la declaración de los querellados en calidad de imputados «es una exigencia legal, consecuencia necesaria de la admisión de la querella por un órgano judicial».

Naturalmente, esto no es algo que ignoren los Junqueras, los Rull o los Macias, porque ellos han estudiado y porque lo que explica el fiscal es una obviedad. Lo que pasa es que, en línea con la estrategia de los nacionalistas, la realidad no es bien recibida en sus filas. Prefieren la ficción, las fantasías, las ilusiones, las mentiras y, siempre, siempre, las efemérides.

Por eso es inútil esperar que alguno de ellos, incluido el protomártir, salga a dar una explicación o a presentar sus excusas. Al contrario, continuarán con esa política de manipulaciones que les está dando tan buenos resultados, aunque no lo suficientemente buenos como para haberles asegurado la victoria. Lástima.

 

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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