LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Luis Ventoso apuntilla al narcisista Pablo Iglesias: «Machado arrugaría la nariz ante un ególatra más bien cargante»

"Un revolucionario iconoclasta, que en realidad es un niño bien de cómoda cuna de clase media ilustrada"

Luis Ventoso apuntilla al narcisista Pablo Iglesias: "Machado arrugaría la nariz ante un ególatra más bien cargante"
Pablo Iglesias. EP

La reunión entre Mariano Rajoy, presidente del Gobierno, y el líder de Podemos, Pablo Iglesias, el 30 de octubre de 2015 inspira este 31 de octubre de 2015 alguna que otra tribuna de opinión de la prensa de papel. La coincidencia generalizada es que el secretario general del partido morado tiene un ego más elevado que el narcisista más recalcitrante.

Arrancamos en ABC y lo hacemos con la columna de Luis Ventoso, que pone a escurrir a Pablo Iglesias, y con razón, por creer que estaba en la Moncloa para montar un circo previo ante la atenta mirada de los medios de comunicación. Un ganso el de Podemos que le llamarían en mi pueblo:

A todos nos ha ocurrido con algún amigo que sobresalía en la cuadrilla juvenil, o con algún compañero de colegio que era el líder del grupo. Personas que en su momento descollaban por su ingenio y brillo personal, pero que luego envejecieron mal y defraudaron todas las expectativas que habían concitado. Su chispa se quedó en tic gastado. Su atractiva extraversión derivó en pura plomada. Su liderazgo degeneró en un empalagoso afán de protagonismo. Las ideas llamativas se oxidaron rápido y se redujeron a lo que en realidad eran: ramplones lugares comunes de poco provecho. Me he acordado de muchos envejecimientos fallidos observado con saturación a Pablo Iglesias Turrión, un hombre muy inteligente y bien preparado, que con solo dos años de exposición pública ha logrado algo difícil: convertirse en un personaje insufrible, eso que en el argot de barrio se llamó siempre «un nota». 

Una cosa es el amor propio y la necesaria confianza en las capacidades personales. Otra es hacer el ridículo. Ayer Iglesias acudió a La Moncloa, pero no pudo ser un visitante más, no. Tocaba dar la nota, marcar estilo. La liturgia del marketing más facilón. Camisa con mangas recogidas en el otoño madrileño, que se visualice que soy guay, que paso del uniforme de los esbirros de la casta. Librito de regalo para Rajoy en la escalinata (la repetición del chiste del DVD para el Rey). Rueda de prensa inmediata, utilizando una reunión de Estado sobre la unidad de España para darse pote y hacer campaña.

Añade que:

Paradójicamente, el libro que regaló a «Mariano» -con dedicatoria autógrafa dándole lecciones- es de Antonio Machado, el poeta de la humildad. Como si hubiese intuido la futura existencia de Iglesias Turrión manipulando su nombre, Machado dejó escrito: «Todo narcisismo es un vicio feo, y ya un viejo vicio». Machado, tan buena gente, arrugaría la nariz ante quien con solo 37 años se ha convertido en un ególatra más bien cargante. Hace dos noches explicó en el programa de fútbol de la COPE que si fuese presidente del Gobierno no iría al palco del Real Madrid, cuando sus posibilidades de serlo son nulas. Un tipo que escribió un artículo sobre Jeremy Corbyn, el nuevo líder laborista, y lo tituló: «¿Por qué todos hablan del Pablo Iglesias británico?». Un hombre que se cita en tercera persona, que escucha arrobado su propio verbo, cada vez más afectado y ñoño. Un líder que domina con caudillaje carismático el partido que iba a ser la madre de todas las democracias asamblearias.

Y remata recomendándole más lecturas serias para evitar que siga diciendo y soltando por su boca estupideces:

Un revolucionario iconoclasta, que en realidad es un niño bien de cómoda cuna de clase media ilustrada. Un predicador de libertades, que emite desde una tele iraní y que coqueteó con la satrapía venezolana y se apoyó en ella. Una veleta ideológica, que modula su mensaje al calor de las encuestas. Un regurgitador de un recetario comunistoide multifracasado. Un madrileño que para defender la unidad de su país propone regalar referéndums separatistas y que tiene una sucursal en Cataluña que no se acaba de saber de qué lado está. Un profesor que por las noches necesita menos «Juego de Tronos» y más Montaigne: «Nadie está libre de decir estupideces. Lo malo es decirlas con énfasis».

Ignacio Camacho critica, con argumentos de peso, que Mariano Rajoy haya dado relevancia a la tendencia que marcan los sondeos para priorizar, después de la reunión con el socialista Pedro Sánchez, a Ciudadanos y Podemos por encima de los partidos con representación en la Cámara Baja:

La democracia es un régimen de opinión pública, pero la opinión pública por sí sola no configura instituciones ni redacta leyes si no se expresa en las urnas a través de mecanismos reglados. Fuera de esas pautas lo que existen son estados sociales de ánimo, para cuya auscultación y medida se inventó una ciencia aplicada que se llama demoscopia y trabaja con sondeos e investigaciones de campo. Esos métodos de exploración no pueden suplantar en ningún caso a la legitimidad de los votos, por mucho que la volatilidad posmoderna los haya elevado a categoría representativa para construir liderazgos paralelos. La legalidad democrática exige respeto a sus propias formas, y de modo muy especial a la vigencia jurídica de los mandatos populares.

Aclara que:

Al recibir a los líderes de los partidos emergentes que aún no han sido investidos por los ciudadanos, Mariano Rajoy ha tomado una decisión sin duda acertada desde el punto de vista político, pero se ha saltado el orden y la lógica institucional que venía respetando con escrúpulo de estadista. Ha dado preferencia a los sondeos sobre la estructura parlamentaria vigente y al hacerlo reconoce que el Parlamento ha quedado desfasado respecto a la realidad de España. Eso equivale a admitir que su mayoría absoluta ya no corresponde a una mayoría social, lo cual es bien cierto; sólo que hasta las elecciones dispone de la posibilidad legal de seguirla utilizando. Y si busca consensos al margen de esa proporcionalidad oficial está, al menos en parte, deslegitimándola moralmente.

Se trata de una cuestión delicada porque, aunque las Cámaras hayan sido disueltas, existen unas Diputaciones Permanentes encargadas de evitar el vacío de poder legislativo. Y la aplicación de eventuales medidas de excepción contra el desafío soberanista descansa sobre esos órganos transitorios… en los que el Gobierno dispone de una mayoría determinante que hacer valer en caso de desavenencia. Las audiencias a Rivera e Iglesias manifiestan la voluntad del presidente de envolver cualquier decisión sobre el conflicto catalán en un marco de acuerdo que trasciende a la composición actual del Congreso y del Senado. Un criterio tan pragmáticamente irreprochable como formalmente discutible en lo que afecta al rango de prioridades.

Y subraya que no le falta razón a los partidos pequeños pero que, a diferencia de las formaciones de Rivera e Iglesias, cuentan con representación en el Congreso de los Diputados:

En ese sentido las protestas de las minorías preteridas en los diálogos de la Moncloa están puestas en razón. El instinto político de Rajoy consagra el demoscópico tanto como desplaza el papel de unos partidos que hasta el 20 de diciembre gozan de la misma legitimidad representativa que el Gabinete. Y viene a darles la razón a quienes gritan en la calle que este Parlamento no los representa. No es cuestión menor; si la política española se sigue rigiendo por los estudios de opinión va a llegar un día en que alguien impugnará las elecciones porque su resultado no se ajuste al pronóstico de las encuesta.

Jaime González habla del corrupto paraíso catalán y como estos personajes tan poco recomendables surgen y se reproducen por esporas:

Convergència y ERC concurrirán por separado, pero con el mismo programa, a las elecciones generales del 20-D. Es lo que viene a ser la reproducción por esporas: no hay fecundación, como en la alianza Junts pel Sí, sino que se dividen por el procedimiento de mitosis.

El ejemplo más claro de la reproducción por esporas es el de los helechos: los soros se colocan a ambos lados de la nervadura y, al madurar los esporangios, dan origen al prótalo. Para entendernos, que me estoy liando: no hay célula femenina ni masculina, ni espermatozoides ni óvulos, sino que Artur Mas y Carod Rovira perpetúan El coordinador nacional de CDC, Josep Rull, y la secretaria general de ERC, Marta Rovira, anuncian ayer en Barcelona la estrategia de sus partidos ante el 20-D la especie soberanista sin cruzarse.

Apunta que:

Hay que hacer de la necesidad virtud: el proceso secesionista resulta insoportable, pero -al menos- nos sirve para refrescar las Ciencias Naturales. Al independentismo, con tal de alargar su ciclo biológico, le da lo mismo adoptar la forma unicelular que la pluricelular: un día recurren al modelo clásico de fecundación y otro se vuelven algas, hongos o plantas para reproducirse sin vínculo carnal.

Y remata que:

Esto de las esporas da mucho juego. No en vano, es la fórmula que el clan de los Pujol adoptó para multiplicar su imperio. Al fin y al cabo, el famoso 3 por ciento era eso: la familia se dividía por el procedimiento de mitosis para que el dinero se multiplicara como los helechos. Buscaban un terreno fértil y húmedo en un paraíso fiscal y dejaban que madurasen los esporangios -las semillitas- para que germinara el prótalo. Cómo será de grande el prótalo de los Pujol que los propágulos -la estructura del organismo- se extendieron como el velero bergantín de la Canción del Pirata: del uno al otro confín.

En El Mundo, Lucía Méndez debe estar como la protagonista de ’50 sombras de Grey’, Dakota Johnson, tras ver la imagen que más le pone, la de Pablo Iglesias entrando en el Palacio de la Moncloa. Vamos, que lo ha celebrado más que cuando Iniesta marcó el gol de la final del Mundial de Sudáfrica frente a los holandeses:

Antiguamente, las familias -tanto las pudientes como las humildes- tenían en casa un salón con muebles preferentemente nobles en el que sólo podían entrar las visitas. Permanecía en penumbra y con la puerta cerrada. La entrada estaba prohibida sobre todo a los niños, que lo ponen todo perdido. Era como un Sancta-Sanctorum que los dueños de la casa preservaban con mimo para que los visitantes se llevaran una buena impresión.

Desde que Pablo Iglesias y Albert Rivera irrumpieron en la escena política, La Moncloa había sido como ese Sancta-Sanctorum de las casas antiguas. Cerrado y en penumbra para ellos. Los actuales administradores de la democracia española querían preservar ese espacio y se resistían a dejar entrar a los muchachos por si descolocaban algo. Sobre todo al muchacho de la coleta, con esa pinta de gamberro con tirachinas.

Explica que:

Igual que las costumbres fueron cambiando y ahora nadie tiene en su casa un salón reservado sólo para las visitas, La Moncloa se ha abierto a los nuevos políticos y la experiencia ha ido de maravilla. Nadie ha roto nada. Todo sigue en su sitio. El día de puertas abiertas en La Moncloa -con crisis de Estado al fondo- fue todo un éxito. Para el administrador de la casa y para los muchachos que tienen ganas de ocupar sitiales hasta ahora vedados. Los sitiales del poder imponen y a los dos jóvenes políticos se les notó un cierto nerviosismo a la hora de ocupar el estrado de prensa. Hablar delante de la bandera y el escudo de España no es lo mismo que entrar en La Sexta.

Albert Rivera salió de La Moncloa convertido en el rey de la fotogenia. Ciudadanos ya tiene imágenes más que de sobra para la campaña presidencial de su candidato. Rivera en la rueda de prensa tenía el aspecto de protagonista de película de repentino e inesperado aspirante presidencial estadounidense.

Y termina con su adorado líder morado:

Lo de Pablo Iglesias fue otra cosa. Aunque igualmente interesante porque llegó a este lugar de los cielos en coche, por carretera, y no por asalto. Vestido de sí mismo, no desmereció tampoco en el escenario y tuvo el detalle de acudir a la cita con un regalo muy sugestivo para su anfitrión. Un libro de Antonio Machado, español imprescindible, escritor indispensable. Tanto miedo a que llegaran los bárbaros y resulta que son buenos chicos.

Pedro Simón también demuestra el ‘cariño’ que le tiene a Mariano Rajoy y exige un encuentro entre el presidente del Gobierno y un desempleado. ¿No será mejor que, en vez de tanta reunión, se le busque un trabajo a esa persona?

El mismo día en que la vicepresidenta del Gobierno salía a bailar en El Hormiguero, un portavoz autorizado del partido llamó a este periódico para anunciar que nadie del PP aceptaba el ofrecimiento formal de este medio de ponerse a bailar con un parado.

El mismo día en que Mariano Rajoy decía en TVE que iba a empezar a hacer «un esfuerzo de pedagogía» para explicarse, un portavoz autorizado del Ejecutivo llamó a este periódico para anunciar que nadie del Gobierno aceptaba el ofrecimiento formal de este medio de ponerse a hacer pedagogía frente a un desempleado.

Iba a hacer un tercer intento a la desesperada este mismo sábado, disfrazando a mi amigo el parado de niño con globo, aprovechando que los candidatos se hacen selfies en chándal o pasean al perro durante el fin de semana. Pero se me ha venido la frase que le dijo el presidente a Ana Blanco el lunes y lo he dejado estar: «¿Por qué hay que ser tan pesimista? Hablemos de cosas positivas».

Subraya que:

El desahogo viene al caso porque en las páginas dominicales de este diario estamos llevando a cabo conversaciones imposibles entre un banquero y su desahuciada. Entre un atracador y un joyero. Entre un torero y una animalista. Y hasta entre una viuda y el terrorista que le asesinó al marido. Pero ha sido absolutamente imposible, ya ven, sentar durante una hora a alguien del partido político que nos gobierna y a un ciudadano sin empleo. Un ciudadano sin empleo pero con gafas y estudios, bien formal, de raya en el pantalón, que eso lo garantizo yo.

Es verdad que, en general, el miedo inmoviliza al común de los mortales. Pero es que al Gobierno el miedo concreto al parado le hace bajar las persianas como en Los otros, sisear, encender una vela y quedarse muy quieto muy quieto hasta que se vaya el espectro. Yo no sé lo que callarán en los mítines subidos a los escenarios, pero sí se lo que no soportan en la vida real: ven venir de frente a un tipo sin curro y se cambian de acera.

Uno piensa que en la vida (y en la política) los audaces se caracterizan por lo que hacen y los pusilánimes por lo que dejan de hacer. Así que queda escrito que el Gobierno le tiene miedo a los parados como se le tiene a un cuñado en Nochebuena. Cuando se teme a alguien, escribía Hesse, es porque a ese alguien le hemos concedido poder sobre nosotros.

Recuerda que:

En el Plácido de Berlanga y Azcona, Ollas Cocinex organizaba una subasta caritativa con el fin de que las familias acomodadas invitasen a un indigente a la cena navideña. Uno no le pide tamaño gesto a los que nos mandan con los que ya no cobran ni el paro. Pero sí que echa en falta un acercamiento sincero.

Después de cuatro años huyendo de las preguntas de la gente real, el Ejecutivo sale de la cueva oliendo la miel electoral y se deja filmar por el público, igual que cuando vas al Parque de Cabárceno y tienes la potra de ver al oso Furaco.

Y termina, esta vez con razón, dándole un palo a la política de comunicación del Gobierno:

Son las cosas de la política de comunicación del Gobierno, que es como aquel famoso vídeo de Ricky Martin y el perro: conoces a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que conoce a alguien que te jura que es real.
Les digo que me den una explicación. Les digo que me llevan semanas toreando. Les digo que se equivocan con su negativa. Les digo que los parados no muerden. Un tercer portavoz autorizado me contesta.

-Hombre, Pedro, otra cosa sería que nos propusierais una conversación entre alguien del Gobierno y un joven que acaba de encontrar empleo… Entonces te diríamos que sí.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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