LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Alfonso Rojo: «Este 20-D se presentan candidatos que reivindican las tropelías del chavismo y pastelean con los filoetarras»

"Si a las elecciones de hoy concurriera un partido que enarbolara la esvástica nazi nos echaríamos las manos a la cabeza"

¡Por fin llegó el gran día! Este 20 de diciembre de 2015 se abren los colegios electorales en España para elegir al nuevo presidente del Gobierno o bien otorgarle cuatro años más a Mariano Rajoy. Los columnistas de la prensa de papel tocan diversos enfoques de la jornada electoral, entre ellos hablando de los aspectos destacados de los principales partidos a tener mando en plaza en Moncloa.

Arrancamos en La Razón y lo hacemos con Alfonso Rojo, quien recuerda que hay formaciones en España que este 20 de diciembre se presenta abanderando y reivindicando las tropelías del chavismo o que pastelean con los filoetarras:

Vivimos un momento espléndido y lo abracadabrante es que nadie lo diga. A diferencia de lo que ocurrió durante la mitad del siglo pasado, no estamos bajo la amenaza del cataclismo nuclear, la Unión Soviética se ha desintegrado y ya no hay Guerra Fría. China, que podía haberse puesto violenta, ha optado por limitarse a conquistar el planeta atiborrándonos de quincalla, plástico y electrónica barata.

No hay colonialismo, el apartheid es un recuerdo sonrojante y si se exceptúa a los facinerosos islámicos, a los que EE UU, Rusia y Francia están intentando convertir en fosfatina, no hay muchos malandrines empeñados en amargarnos la existencia.

Apunta que:

A los nostálgicos que consumen las horas echando en falta un pasado dorado, sólo se me ocurre sugerirles que recuerden el daño que te hacían antes en el dentista, lo tibios que estaban los radiadores o cómo eran los «cuartos de baño» de las gasolineras en España. En las cuatro décadas escasas que llevamos de democracia, la esperanza de vida de los españoles ha aumentado en más de 10 años, ha desaparecido el analfabetismo, la renta per cápita se ha multiplicado por seis y el coche no es un «artefacto» de lujo, que dos tercios de la población veía pasar mientras paseaba por los arcenes. De teléfonos y esas cosas no les voy a hablar.

Pues frente a todas esas evidencias, aquí tiene cada día más socios la cofradía del majadero. Si a las elecciones de hoy concurriera un partido que enarbolara la esvástica nazi en sus mítines o manifestara la mínima simpatía por un régimen que eliminó en hornos crematorios a seis millones de personas, nos echaríamos las manos a la cabeza. Además de poner en duda la salud mental de sus dirigentes, nos movilizaríamos en bloque para exigir su ilegalización inmediata. Ayer, en un viejo ejemplar de «National Geographic», encontré un cuadro dedicado al genocidio en el que detallaban que en la URSS de Stalin se asesinó a 20 millones de personas, que bajo el mandato de Mao ejecutaron a 30 millones de chinos y que los jemeres rojos eliminaron a 2 millones de camboyanos. Todos, a la sombra de la bandera roja con la hoz y el martillo y en aras del socialismo.

Y sentencia que:

Pues hoy se presentan en España como candidatos y con posibilidades varios que reivindican todo eso, además de las tropelías de los Castro en Cuba y de los chavistas en Venezuela. Y encima, pastelean con el separatismo y los filoetarras. Grotesco.

David Jiménez, en El Mundo, le lanza un pellizco al histórico Pedrojota Ramírez al asegurar que el periódico que dirige no ha pedido el voto para ningún partido:

La pregunta que más me han hecho en los últimos dos meses ha sido para quién iba a pedir el voto EL MUNDO en estas elecciones. Los lectores que hayan leído nuestro editorial de ayer ya saben la respuesta: para ninguno. No porque creamos que deban quedarse en casa -pocas veces fue tan decisivo ejercer el derecho al voto-, sino porque el nuestro es un proyecto intelectual independiente. No somos un diario de partidos -esa opción existe, igualmente legítima-, sino de principios. No apoyamos partidos políticos, sino valores. No pensamos que nuestra labor sea decirles a quién deben votar, sino ofrecerles todos los elementos para que tomen esa decisión de la forma más informada posible.

Esto no quiere decir que todos los partidos o sus programas nos parezcan iguales. Ante el desafío catalán, preferimos las propuestas de Ciudadanos a las del Partido Socialista. Creemos que la economía estaría en mejores manos con el Partido Popular que con las recetas populistas de Podemos. Y, aunque coincidimos con los nuevos partidos en la necesidad de regenerar España, no pensamos que para hacerlo haya que romper el sistema. Bastaría con mejorarlo.

Señala que:

Para quienes crean que renunciar a pedir el voto para un partido muestra falta de definición, ahí están las 40 propuestas para la regeneración democrática que, bajo la coordinación de Pedro G. Cuartango, hemos venido publicando en las últimas semanas. Cambios legislativos y acciones concretas para coger a tiempo un tren que está pasando más rápido que nunca: vivimos una revolución tecnológica que está transformando -y transformará aún más- nuestra forma de vivir, trabajar y relacionarnos. Como en las anteriores, quienes no se suban a tiempo lo pagarán con menos desarrollo y prosperidad.

Por eso nuestras propuestas piden una España que tenga como motor de su transformación la educación, con la promoción de ese gran pacto nacional pendiente.

Una España donde una mayor democracia interna de los partidos atraiga el mejor talento y acabe con la mediocridad que lleva a puestos de alta responsabilidad a personas sin más mérito que la militancia política.

Una España donde se supriman o reformen todas las instituciones que, empezando por el Senado y las Diputaciones, tienen como utilidad servir a los políticos afines, en lugar de a los ciudadanos.

Una España con un poder judicial más independiente, con un Fiscal General del Estado elegido por el Congreso y un Consejo General del Poder Judicial escogido sin influencias políticas.

Una España con un Parlamento revitalizado, que a través de una reforma de su reglamento se convierta en un verdadero órgano de control de la acción del gobierno y debate ágil de las propuestas de los diferentes partidos.

Una España donde la televisión pública sea independiente, con un presidente de RTVE elegido por mayoría de dos tercios de un Consejo de Administración que debería estar participado por profesionales de la comunicación, y con un mandato de cinco años que impida su sustitución arbitraria por motivos políticos…

Concluye que:

Ni éstas ni el resto de nuestras propuestas tienen ninguna dificultad en su aplicación. Requieren, simplemente, del liderazgo de políticos dispuestos a legislar por los intereses de los españoles, incluso cuando no coinciden con los suyos. Quizá ése ha sido el gran déficit del bipartidismo que ha gobernado el país durante las últimas tres décadas. Al ignorar sistemáticamente la regeneración, dejando que el sistema entrara en decadencia, fomentando un modelo clientelar y dando la espalda a los cambios que reclamaba la ciudadanía, creó un vacío que ha sido ocupado por los nuevos partidos y sus mediáticos líderes. El resultado es que la política española será diferente a partir de mañana. Cuánto es algo que le toca a usted decidir con su voto.

En ABC, Antonio Burgos habla de que el puñetazo que le dieron a Mariano Rajoy en su paseo electoral por Pontevedra no responde a otra cosa que a los odios sembrados por ZP y que ahora intenta capitalizar Pedro Sánchez:

Lo consiguieron. Mejor dicho, lo consiguió ZP, él solito. Y ahora ha explotado el éxito la fotocopia de ZP falta de tóner: Sánchez. Han logrado acabar con la Concordia que se estableció con la Constitución de 1978. La que ahora todos quieren cambiar. Yo no le cambiaría ni una coma. Y punto, como dice Belén Esteban, la que le prepara los debates a esa foto movida de ZP que, junto con IU y con Podemos, ha seguido dale que te pego a la resurrección de las dos Españas, escarba que te escarba en las fosas del odio fratricida.

Hoy se celebran las elecciones generales que han tenido la campaña electoral más tensa, violenta y falta de concordia de la reciente Historia. Hay canguelo. Muchos dicen que si ganan van a cambiar la Constitución, para darles el gustirrinín de la Filomatic a los separatistas catalanes; pues los vascongados andan muy calladitos desde que sus asesinos fueron derrotados por el Estado de Derecho, que los puso más derechos que una vela… en los ayuntamientos y en las listas de Bildu. Dicen que van a cambiar la Constitución, pero mejor que cambiarla sería que no sentaran plaza de perjuros y cumplieran lo que prometieron al tomar posesión de sus cargos, carguetes, mamelas y mamandurrias: cumplirla y hacerla cumplir.

Hay artículos de la Constituciìon que se han incumplido ampliamente en esta campaña y siempre. En concreto, el 14: «Los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición personal o social». ¿De verdad que somos todos iguales ante la ley? Ante la ley, no sé, pero ante la realidad social de España, desde luego que no. ¿Cómo es eso de que no pueda prevalecer discriminación alguna por razón de opinión? Si no opinas en términos políticamente correctos, o sea, de acuerdo con los dogmas laicos de la Dictadura del Pensamiento Único y Cortito con Sifón, antier van a dejarte de discriminar? Tú vete a La Sexta o La 4 y larga tus libres opiniones… Atente a las consecuencias.

Dice que:

El artículo 14 se cumple según y cómo. Con la opinión, cero cartón del nueve. Con las otras circunstancias sí hay muchos miramientos. Si dices algo que medio dude de la igualdad entre señoras y caballeros, de momento te llaman machista y después se te puede caer el pelo. Nada digo no ya si le pones la mano encima a aquí-mi-señora; con que le tosas, puedes dormir en un calabozo del tirón y después ya veremos. Si le llamas negro a un negro, eres un pedazo racista. Si a un homosexual le dices lo de toda la vida, mariquituso, eres un homófobo.

En materia de religión ya se empieza a atenuar la cosa. Depende de qué religión. Si es la mahometana, te quitas los zapatos y te pones de rodillas mirando a la Meca si entras en una mezquita. Pero si entras en una iglesia católica, de momento les puedes mentar sus castas todas a los curas y al señor obispo, acusarlos impunemente de pederastas y después, por ejemplo, permanecer ostensiblemente sentado durante la Consagración en la misa. No Passsa Nada. Y en materia de opinión, ni te cuento. Si le llamas «facha» al que no piensa como tú no sólo no tienes rechazo social alguno, sino que te tocan las palmas por progresista. Prueba en cambio a llamarle tú «rojo» al que va de marxista-leninista. No te arriendo las ganancias.

Y finaliza:

Aquí mucho denunciar la «violencia de género», pero no se pone remedio alguno contra la «violencia de ideas» que incumple el artículo 14 de la Constitución. Y quien tenga dudas, que se lo pregunte a don Mariano Rajoy, que me lo pusieron al pobrecito mío como al Ecce Homo de Borja.

-¿Borja ha dicho usted? Supongo que no será por casualidad un Borja que yo conozco y que no se puede usted imaginar lo que va a votar hoy, el muy pijo. ¡Menudo facha está hecho Borja! No me extrañaría nada que un día de estos le partan la cara. Se lo ha ganado a pulso. ¡Por facha!

Juan Pablo Colmenarejo asegura que estas elecciones del 20 de diciembre de 2015 no suponen el inicio de una segunda transición en España:

Que hoy termine la legislatura más emboscada y compleja desde la Transición no debe hacer de estas elecciones generales una cita en el abismo. Tampoco es una encrucijada de caminos ni mucho menos el final de un régimen, como si lo empezado en 1977 se tuviera que terminar cual temporada de una serie de televisión.

Hace doce elecciones generales, España pasó del blanco y negro al color, de las distintas tonalidades del gris a una amplia gama de colores que nos ha traído hasta aquí lo mejor posible. No es comparable el entonces con el ahora.

Recuerda que:

En los últimos cuatro años hemos tocado fondo con las finanzas del Estado al borde de la quiebra; se han alcanzado los mayores niveles de paro de la historia; policías, jueces, fiscales han investigado a personas que han formado parte de la Familia Real y de los partidos que más tiempo han gobernado en los últimos 35 años; se ha realizado un trascendental relevo en la Jefatura del Estado y una parte del territorio ha iniciado un proceso de independencia. Pero, guste o no a los cenizos y a los redentores, la democracia ha funcionado y la crisis económica empieza a terminarse.

El plano final de esta secuencia de cuatro años lo ha dado un joven enloquecido por el odio antisistema poniendo en órbita las gafas del presidente y haciendo del instante toda una metáfora de la legislatura. Si se echa la vista atrás hace 17 años, la edad del autor del crochet de izquierdas, España participó de la fundación del euro, llegando por primera vez a tiempo a algo en la historia europea del siglo XX. En esta campaña de la «sondeocracia» y la telegenia, del mensaje corto y el insulto largo, de la división entre jóvenes y viejos, del puño contra las gafas, se han echado en falta más ideas y debates de fondo sobre los reales problemas de un país que tiene desde 1977 un proyecto común que ha conseguido modernizar la ajada estructura de varios siglos.

Sentencia que:

2015 no va a dejar como rastro una segunda transición ni nada que se le parezca, pero sí la orteguiana sensación de la ausencia de casi todos los mejores en el debate político, tal y como ha quedado claro en estos últimos quince días. De todas maneras, todo es posible en España.

En El País, Rubén Amón vaticina el seguro triunfo de Mariano Rajoy al que al mismo tiempo da muy pocas opciones de gobernar:

Campechano en la mesa camilla de la Campos. Rajoy ha logrado incluso reponerse al momento más difícil: el asedio verbal de Pedro Sánchez delante de 9,8 millones de espectadores.

Se le desorbitaba el ojo a Rajoy y le temblaba el pie izquierdo como a un escolar en apuros. Se le mudaba la color, que diría un revistero decimonónico. Y pretendía -¿conseguía?- desde un victimismo impostado que sus votantes percibieran que mano de piedra Sánchez estaba sacudiendo a un señor mayor.

Por eso la prensa más leal al presidente ha resuelto que el adjetivo «indecente», un KO metafórico, predispuso el KO concreto de Pontevedra. Una conclusión temeraria de la que ha abjurado el propio Rajoy. Y no sólo porque él mismo participó de la refriega verbal creando un insulto -«ruiz»- y prodigando otros muchos más graves que «indecente» -lamentable, deleznable, miserable, ruin-, sino porque el relato de la espiral es una manipulación y porque distanciarse de ella le ha otorgado grandeza.

Precisa que:

Era una cualidad que no le habían visto de manera tan elocuente sus votantes. Un Rajoy que elude el papel de víctima y que antepone la responsabilidad. Un jefe de Gobierno zarandeado, vulnerable, que despierta la solidaridad y el abrazo de los ciudadanos.

También pudo con ellos cuando se suponía que iban a proporcionarle una encerrona. Me refiero al programa La Sexta Noche. Le desaconsejaron sus asesores acudir a la cueva del diablo. Le previnieron del azufre, del aquelarre que iban a organizarle. Y Rajoy salió airoso: pregúntenme lo que quieran, que ya respondo yo lo que me da la gana.

Y remata:

Pues ocurre que este Rajoy tan humano, «humano demasiado humano» diría Nietzsche, también lo ha sido para hacer trampas. Trampas como valerse a su antojo de la TV pública, de eludir el debate con sus adversarios. Trampas como mandar al frente a Soraya, sabiendo que a ella no iban a abrumarla con la corrupción -por edad, por generación, por implicación- a diferencia de Sánchez en el mano a mano.

Trampas y ardides. Ninguno tan hábil como plantear la campaña en los términos de una pelea entre segundos. Tanto se zarandeaban entre ellos Iglesias, Rivera y Sánchez, tanto relucía en el pecho la medalla de oro del campeón. Con una paradoja y un escarmiento: Rajoy va a ganar las elecciones, pero es el candidato que menos opciones tiene de gobernar.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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