LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Ignacio Camacho, claro y contundente: «El estallido de la sórdida traca valenciana del PP oxigena la tozudez egoísta de Sánchez»

"La pesquisa retroactiva va a hostigar a Mariano Rajoy aunque se vaya a Santa Pola"

Ignacio Camacho, claro y contundente: "El estallido de la sórdida traca valenciana del PP oxigena la tozudez egoísta de Sánchez"
Pedro Sánchez. PD

La ‘operación Taula’ ha caído como un rayo en el seno del Partido Popular en plenas negociaciones para tratar de alcanzar un acuerdo con PSOE y Ciudadanos de cara a esa gran coalición de Gobierno para España.

Esta redada ocupa y preocupa en su gran mayoría este 28 de enero de 2016 a los columnistas de la prensa de papel que abordan desde diferentes ópticas este nuevo escándalo de corrupción del que algunos dicen que acabará defenestrando a Rajoy e incluso dando alas a Pedro Sánchez. Habrá que estar pendientes.

Arrancamos en ABC donde Ignacio Camacho considera que esta nueva mancha en el seno del PP le da alas a Pedro Sánchez para seguir negando la mayor, es decir todo acuerdo con el PP:

El magro resultado electoral del PP obedece a una causa fundamental que se llama corrupción. Si sólo hubiese sufrido el desgaste del ajuste económico Rajoy estaría ya redactando el discurso de investidura. Pero la cascada de escándalos sumada a la de los recortes provocó el abandono de tres millones de electores, sobre todo jóvenes, y aún sorprende que no hayan sido más; ese 28 por ciento del voto revela un partido de fortaleza insólita ante daños que hubiesen triturado a cualquier otro… excepto al rocoso PSOE de Andalucía, inmunizado por el clientelismo de una sociedad desabrigada. El problema del marianismo es que las elecciones de diciembre no han terminado de depurar sus responsabilidades políticas. Los años de agio que comprometen la reelección del presidente amenazan con perseguirlo incluso más allá del poder como un fantasma atormentado por las cuentas pendientes.

Dice que:

La redada de Valencia, donde la larga hegemonía autonómica dejó un cenagal de tráfico de influencias y abuso de poder, le ha regurgitado a Rajoy la mala reputación de su marca en un momento crítico. Este escabroso episodio constituye la clase de argumentos, o de pretextos, que sus rivales necesitan para alejarse de él e imponerle una dieta de aislamiento. De hecho a Pedro Sánchez le faltó tiempo para justificar su cerrada negativa en el olor a podrido de las cloacas levantinas, y Rivera ha tenido que modular su sensato acercamiento. En pleno bloqueo de las negociaciones, cualquier oferta de regeneración que Rajoy pueda formular quedará desacreditada por la cuerda de presos exhibida en el primetime de los telediarios. De poco le sirve al PP haber sido el partido que más ha legislado contra la corrupción; ante la opinión pública ha quedado como el más corrupto, en parte por su ineficacia propagandística y en mayor parte aún por la pésima gestión -«sé fuerte»- del caso Bárcenas. Si es que había algún modo de gestionar con dignidad ese oprobio.

Y sentencia:

La lava de ese cráter de sospechas puede continuar arrasando el prestigio marianista durante toda la legislatura. Gobierne o no Rajoy, hay en el Parlamento mayoría y voluntad para crear comisiones de investigación que escruten el mandato anterior con un rectoscopio. Ahí no le cabe esperar ninguna ayuda ni paliativo de Ciudadanos, que acaso atisbe resquicio moral para disputar el liderazgo del centro-derecha. La pesquisa retroactiva lo va a hostigar aunque se vaya a Santa Pola, adonde algunos sueñan con mandarle oficio de imputación a poco que deje el acta de aforado. De momento el estallido de la sórdida traca valenciana oxigena la tozudez egoísta de Sánchez y al presidente le pone la investidura un punto menos que imposible; la más optimista de las soluciones pasaría por su amortización como candidato. Con el juego empantanado y el resultado por decidir le han pitado un penalti en el descuento de la prórroga.

Isabel San Sebastián cree que el auge de los populistas está íntimamente relacionado con los corruptos que han aflorado en las formaciones tradicionales:

El auge del populismo liberticida es culpa suya, al igual que la brecha de resentimiento abierta en los muros de nuestra democracia, el rechazo de nuestros mejores jóvenes a todo lo relacionado con la política o la indignación convertida en ira que amenaza con devenir en suicidio. Culpa de los ladrones, sus cómplices y quienes han mirado hacia otro lado. En términos partidistas, el PP y el PSOE, sin olvidar a CiU en Cataluña. Ellos han partido, ellos han repartido y ellos se han llevado por delante el honor de nuestras instituciones y nuestro sistema representativo.

Es verdad que no son corruptos todos los que están en la vida pública. No es menos cierto que tampoco todos los corruptos están ni estarán nunca en manos de una justicia independiente, entre otras cosas porque ya se han preocupado los dos partidos mayoritarios de controlar tanto la Fiscalía como los tribunales llamados a juzgarles. Ellos son parte y quieren ser juez.

Apunta que:

Han ordeñado la vaca hasta dejarla famélica, ideando un sinfín de procedimientos para esquilmar al contribuyente. Porque esta orgía de comisiones ilegales, cursos de formación amañados, eres fraudulentos, adjudicaciones a dedo, empresas públicas cuya verdadera actividad era la canalización de fondos hacia sus bolsillos y los de sus organizaciones, obras faraónicas, escandalosos sobreprecios y demás triquiñuelas urdidas con el fin de forrarse, la hemos pagado nosotros. Todos esos sobres que circulaban de despacho en despacho, esas bolsas de billetes que viajaban a Andorra o eran contados de mil en mil por un presidente de diputación en una grabación bochornosa, esas cuentas multimillonarias en paraísos fiscales, los hemos alimentado usted y yo con nuestros impuestos. Usted, yo y esa maestra o ese escritor sancionados por Hacienda con ferocidad implacable por percibir retribuciones insignificantes a cambio de trabajos intelectuales realizados mientras cobraban una pensión que se habían ganado a pulso cotizando toda una vida. Ellos son los defraudadores castigados sin piedad por una Agencia Tributaria que nunca tuvo a bien inspeccionar a los corruptos de verdad por ver si sus declaraciones de la renta cuadraban con su tren de vida. Ellos, usted y yo hemos sido los sospechosos. A los ladrones a gran escala, con sede en el despacho oficial, ha tenido que investigarles la Guardia Civil o la Policía.

Eso sí, señala que el remedio de Podemos será aún peor que el virus inoculado por la caterva de ladrones que han inundado los partidos de toda la vida:

Claro que el remedio podemita será mucho peor que la enfermedad cleptocrática. Claro que estos «apóstoles de la regeneración» apuntan maneras sumamente inquietantes en el uso y abuso del nepotismo y el recurso a métodos indecentes para financiar su formación, por no mencionar su desprecio declarado a las reglas del juego democrático. Sucede, no obstante, que de tanto ir el cántaro a la fuente del «mal menor» ha acabado por hacerse añicos antes de que las opciones genuinamente regeneradoras (UPyD, Ciudadanos, Vox) tuvieran tiempo de consolidarse. Tiempo y oportunidad. Porque los ladrones, sus cómplices y sus padrinos han puesto mucho más empeño en combatir a los de Rivera que en señalar el peligro de Iglesias.

Durante décadas han gastado muy por encima de sus posibilidades, a sabiendas. Hablo de los partidos, no de los mangantes con nombre y apellido, que también. Han orquestado campañas electorales de cinco estrellas y organizado saraos semanales por todo lo alto, sin disponer de los recursos legales necesarios. ¿Quién ha abonado las correspondientes cuentas? Nosotros, a través de múltiples mecanismos a cual más escandaloso. Ahora llega el momento de la factura política. Una vez más vamos a pagarla a escote, sin tener arte ni parte en la mercancía averiada que ha generado el sablazo.

Mayte Alcaraz asegura en su tribuna que Susana Díaz se debe estar frotando las manos teniendo como vicepresidenta segunda de la Mesa del Congreso a Micaela Navarro, una susanista de toda la vida:

Si hay alguien a quien conviene que Micaela Navarro tenga una posición institucional relevante en Madrid (orgánicamente, ya es presidenta del PSOE) es a Susana Díaz. Ambas han transitado épocas de duros enfrentamientos por el liderazgo socialista andaluz: la actual presidenta de la Junta, aupada por Griñán, y Navarro, como chavista reconocida. Sin embargo, tras la renuncia de la hoy presidenta segunda del Congreso a dar la batalla contra Díaz por la Junta, la todopoderosa baronesa andaluza es su principal madrina para evitar que vuelva a Sevilla. Ya la hizo presidenta del PSOE para sustituir al investigado Griñán y hace unos días se batió el cobre para que su amiga Micaela ocupara el preciadísimo tesoro de la presidencia del Congreso de los Diputados. La batalla fue silente pero de alto voltaje interno. La perdió Susana Díaz porque el adversario -Patxi López- tenía apoyos tanto dentro de Ferraz como en otros partidos para ostentar la tercera magistratura del Estado.

Añade que:

El premio de consolación no fue menor. Navarro se hizo con el único cargo socialista en la Mesa con el del exlendakari. Desde entonces, ambos socialistas se han convertido en dos fuerzas antagónicas, que representan a sus respectivos mentores: López a Pedro Sánchez y Navarro a Susana Díaz. La guerra que libran sus «jefes» en el Comité Federal se ha trasladado a pequeña escala al Parlamento. Tanto es así que la vicepresidenta segunda no tuvo ninguna duda en apoyar abiertamente la propuesta de PP y Ciudadanos de que Podemos fuera relegado a las posiciones más altas del hemiciclo: al «gallinero», como lo bautizó Íñigo Errejón. Con el respaldo de Navarro la decisión salió adelante. Evitó usar su voto de calidad Patxi López, pero no tardó en argumentar que esa decisión se tenía que haber tomado con otros criterios y con mayor consenso para evitar la protesta del grupo de Pablo Iglesias. Una bofetada a Micaela Navarro.

Y resalta que:

Es curioso que al presidente de las Cortes le pareciera poco consenso la mayoría de la Mesa que sumaron los tres miembros del PP, con Celia Villalobos a la cabeza, junto a los dos representantes de Ciudadanos y su propia compañera, Micaela Navarro. El enfrentamiento, poco mediático pero sin cuartel, se hacía visible así para los que asistieron a las negociaciones. Díaz no pierde oportunidad alguna de asaetear a Podemos, el más firme candidato a apoyar a su líder para formar Gobierno. Como no le acompañan ni las fechas ni la estrategia, Susana Díaz se ha convertido, con Navarro y con los diputados andaluces de su cuerda, en un contrapeso al poder de Ferraz en el Congreso, que se reduce a 90 parlamentarios, y solo 68 de ellos afines a Sánchez y no a Díaz. Hay muchos que piensan que siempre es más importante la mayoría ideológica o táctica en la Mesa de la Cámara que la propia presidencia. Así lo manifestó Jesús Posada, que de esto sabe, cuando Rajoy le preguntó si era oportuno dar la batalla para que el PP siguiera ostentando la presidencia. «No te engañes, presidente, lo que importa es la mayoría en la Mesa». Y Díaz lo sabe. Por eso Micaela Navarro dará guerra.

En El Mundo, Raúl del Pozo relaciona la corrupción con el carajal montado en política y que no deja ver cuál puede ser la solución de cara a tener en breve un nuevo Gobierno:

«Volemos a través de la niebla y del aire corrompido», dicen las brujas en Macbeth. Así transcurren los últimos días de enero entre la boira del centro y de la periferia, la barraca y la borroka, las aguas envenenadas de la derecha y la sofistería de la izquierda. Se han roto las presas y las albuferas, la riada rodea ya los palacios.

España alcanzó la percepción de corrupción mayor de su historia en el año 2015, según los informes de Transparencia Internacional, así que el último político que salga de palacio que pague y apague la luz antes de que llegue el desahucio y los indignados. Cuatro partidos que se detestan entre sí se extrañan aún más en la oscuridad que beben los pájaros y las palomas negras; sus rostros se desdibujan como espectros en la niebla.

Asevera que:

España está gobernada por la casualidad y el azar. Para los clásicos de la razón de Estado, la suerte demuestra su poder allí donde no hay ninguna virtud preparada para hacerle frente. La casualidad dirige sus embestidas a donde sabe que no hay diques ni defensas para contenerla. De los cuatro pretendientes a vivir en el complejo de La Moncloa ninguno roba el alma a la mayoría. Dicen los compañeros de viaje del PSOE que estas semanas hemos asistido en vivo y en directo al asesinato de El guapoSánchez por parte de la prensa, de los amortizados de la Transición y de la Constitución escondida en la caja fuerte y guardada por Margallo y Felipe González. Con los cuchillos en el pecho, Pedro Sánchez ha repetido el «no» a Mariano y al PP porque, según ha dicho en el Senado, el hedor de la corrupción que les rodea es insoportable. A Mariano Rajoy también lo quieren liquidar; tiene su partido en Valencia con las pulseras de la Guardia Civil en las muñecas.

Amanecen los días y el enigma continúa, nadie hace de piedra, pan; nadie nos quiere gobernar. El Rey ha iniciado la segunda ronda de entrevistas entre los tapices de palacio, pero al Rey no se le pregunta ni se le toca. Surgen las quinielas y las apuestas, las operaciones de ingeniería no llevan a nada, como ha reconocido Rajoy en la magnífica entrevista que le ha hecho Ana Rosa Quintana.

Y concluye:

El presidente ha declarado que la oferta que le hizo Pablo a Pedro es un disparate y sería muy perjudicial para España. «Si no queda más remedio, elecciones», ha sido el resumen de su charla. Pablo le ha contestando diciendo que si el PSOE quiere, puede haber Gobierno en días. Esto es un acertijo, un videojuego. Europa no dice nada, pero se fija mucho en España, amortajada de niebla.

Especialmente en Pablo Iglesias, al que alinean en el pelotón de choque del antieuropeísmo y la negación de la deuda; por eso Pablo ya se ha desenganchado del síndrome de Syriza. «Yo soy europeísta -explica en el libro Una nueva Transición-, pero la unión debe ser democrática. El Parlamento Europeo es de chiste, el menos soberano del continente». Mientras, Pablo quiere navegar por la mexicanización del saqueo sin balacera.

Victoria Prego sostiene que la última oferta de Mariano Rajoy a Pedro Sánchez tiene un gran calado, pero corto recorrido porque el del PSOE está ávido de poder:

El ofrecimiento de ayer de Mariano Rajoy a Pedro Sánchez tiene mucho calado aunque pueda tener poco recorrido. Lo que el presidente en funciones le ha puesto delante al líder socialista es una de esas ofertas a las que no se podría negar si no estuviera tan obcecado en correr hacia la boca abierta del dragón, que le espera satisfecho y confiado.

Porque garantizarle a un partido que no ganó en las elecciones autonómicas y municipales ninguna de las plazas que ahora ocupa, y sin embargo preside, es una garantía de estabilidad que su aliado en esos lugares -mayoritariamente Podemos- no le asegura en ningún caso. Pero Rajoy se ha comprometido a que su partido, que es el ganador real de las elecciones en todas esas plazas, se someta a lo que es una clara humillación autoimpuesta y sostenga con sus votos el Gobierno de un partido rival que, además, ha perdido esos comicios.

Insiste en que:

Ya sabemos que Sánchez ha vuelto a decirle que no y que no, pero esa cierta irritación que se traslucía en su cara y en su expresión de ayer demuestra que el disparo ha hecho diana. Porque esa propuesta, de una trascendencia política notable, es muy significativa de lo mucho que le importa a Rajoy, no ya gobernar él, sino que el Gobierno de España no caiga en manos del equipo de Pablo Iglesias, que haría mangas y capirotes de lo que quedara del Partido Socialista, víctima de un acuerdo con Podemos que sería a todas luces suicida para la formación de Sánchez.

Pero la proposición del presidente en funciones no afecta sólo al secretario general del PSOE: atañe también a algunos de los barones socialistas más críticos con las posiciones de su líder. Y al señor Fernández Vara, que se indignó tanto con la renuncia de Rajoy a presentarse a una investidura imposible y que dijo que la Constitución le obligaba a aceptar la invitación del Rey y a acudir a ese debate -lo cual no es en absoluto cierto-, podría resultarle interesante la idea de tener la certeza de que su Gobierno va a acabar la legislatura sin sobresaltos y que los presupuestos de los años próximos los va a poder aprobar sin amenazas ni condiciones. Y como a él, le puede pasar tres cuartos de lo mismo a quienes, sean presidentes autonómicos o alcaldes, estén gobernando en minoría y dependan de Podemos o de sus marcas adheridas. Que son casi todos los socialistas con poder en este momento.

Argumenta que la corrupción del PP es la baza que quiere jugar Sánchez para acallar la rebelión en el PSOE:

Desde luego, el episodio del martes en Valencia, en el que el PP y muchos de sus antiguos dirigentes -ya expulsados, sí, pero que mandaron en el partido durante años y fueron respaldados y aplaudidos por Rajoy en persona- están implicados, no ha hecho más que complicar, probablemente de manera irreversible, un posible acercamiento, aunque fuera por una persona intermedia, entre los dos primeros partidos españoles. Aquí a Pedro Sánchez se le ha puesto en la mano un argumento último imbatible contra el que no podrán alzarse los barones cuando este sábado se reúna el Comité Federal.

Ésa es una convocatoria de la máxima importancia porque va a tener lugar antes de que el secretario general del PSOE sea recibido por el Rey y, por lo tanto, va a ser la ocasión en que todos ellos decidan la postura a adoptar en lo tocante a formar Gobierno. ¿Con quiénes y a qué precio? Eso es lo que deberá quedar meridianamente claro en la reunión del sábado. Pero, eso sí, a partir de ese momento no se podrá adjudicar en exclusiva a Sánchez la responsabilidad de su actuación en esta materia. Todo el PSOE compartirá sus decisiones y ninguno podrá eludir la carga.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído