LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Antonio Burgos sobre Pablo Iglesias y los diputados vagos: «¿Devolverá la pasta el que trincó la cartera de Loewe por no dar un palo?»

"Si no han sido capaces de ponerse de acuerdo, ¿se van a ir de rositas, con sus sueldos y sus mamelas?"

Antonio Burgos sobre Pablo Iglesias y los diputados vagos: "¿Devolverá la pasta el que trincó la cartera de Loewe por no dar un palo?"
Irene Montero y Pablo Iglesias (Podemos). EP

Dos semanas quedan para que el 2 de mayo de 2016 queden definitivamente disueltas las Cortes y aquí nadie habla de, al menos, devolver la pasta por el trabajo cobrado, pero no realizado.

Los columnistas de la prensa de papel de este 17 de abril de 2016 ya empiezan a lanzar sus apuestas y, quien más y quien menos ya da por segura la repetición de las elecciones generales el próximo 26 de junio de 2016. Eso sí, los dineros percibidos por estar amagando con formar Ejecutivo y que todo se haya ido por el desagüe no parece que haya intención o propósito de reintegrarlos a la caja común.

Arrancamos con Antonio Burgos en ABC. Con su fina prosa saca a colación este tema de los cobros por no haber dado un solo palo al agua:

Me extraña que al día que estamos no se hagan en los bares y en los centros de trabajo porras sobre si habrá nuevas elecciones o no. Estamos en primavera y los campos de la política están cuajados de margaritas que los tertulianos deshojan que da gusto oírlos: que sí, que sí, que no, que no, que a La Parrala le gusta el vino. -¿Él vino en un barco? No, eso es de otra copla. Aunque, para copla, la que se está viendo con las cada vez menos disimuladas ansias de poder de Castejón, que es como por lo visto no le gusta a Sánchez que le llamen. ¿Por qué creen ustedes que se lo digo yo? Para que se joda; justo como él está haciendo con esta nación políticamente paralizada donde, ay, qué casualidad, en los días de la Feria de Sevilla todos los enanos del circo le han crecido al PP, ninguno al PSOE. El día que no le detienen en Granada al que sus mismos correligionarios llaman Pepe el Tractorista es porque tiene que dimitir Soria. ¿Soria? ¡Y hasta Teruel va ha tener que dimitir a este paso! Me gustaría sabe qué mano mece la cuna de sacarle al PP todos los días un escáaaaandalo, como canta Raphael. Y qué casualidad: cuando van a detener a los alcaldes granadinos del PP, ya están allí las cámaras de La Sexta; pero cada día se dice menos de los ERE, de los langostinos que se comieron con los fondos de los parados, de Chaves, de Zarrías y de Griñán. Tío que ha ido a la Feria de Sevilla ha sido tío al que han detenido a los pocos días. Como el viejo anuncio de las Yemas El Ecijano: «Casi tós parman». Políticamente, pero palman.

Dice que:

¿Es todo esto ya precampaña de las elecciones que están al caer? Yo no sé qué será peor que nos caiga: si unas nuevas elecciones o si el gobierno de las tres PPP; sí, del Pacto Populista de Perdedores. Porque no me creo yo que este Congreso, con lo bien asentaditos que están ya todos, con lo acomodados que andan, tenga la grandeza de hacerse el harakiri como las Cortes de Franco, no con sable de samurái, sino con navaja cachicuerna, que es más difícil, al aprobar la Ley de la Reforma Política que mandó a todos los procuradores al mismísimo ca…mino verde que va a la ermita, desde que tú te fuiste lloran de pena las margaritas (del Requeté).

Añade que:

Si estando como estamos vamos a estar peor que andamos, ¿a qué celebrar nuevas elecciones? Claro que si de aquí a final de abril le descubren otro sombrero Panamá (menudo jipijapa) a otro ministro de Rajoy, y si detienen a media docenita más de alcaldes del PP (lo que entra dentro de lo posible, en las casualidades menos casuales de estas semanas), sí les interesa que haya elecciones a los que quieren cargarse el paquete de España que describí aquí el otro día. Los que quieren acabar con la Constitución, con la Monarquía, con la Iglesia, con las Fuerzas Armadas, con la Guardia Civil, con la Unidad de España, con la bandera rojigualda y con la Marcha Real. No quieren más Marcha Real que la marcha propiamente dicha, Puerta, Camino y Mondeño: el recuerdo de un Hispano Suiza camino de Cartagena que ha conmemorado hasta El Kichi de Cai fechas atrás, poniendo a secar en los balcones unos trapos con unos colores muy raros, así como la bandera de Rumanía. ¿Sería como homenaje a los rumanos que llenan nuestras calles como acordeonistas ambulantes?

Y lanza un recado a quien quiera oírlo:

Si se disuelven las Cortes y hay nuevas elecciones, lo menos que pueden hacer sus señorías es devolver los sueldos que han cobrado para nada, porque no han dado golpe salvo lo de la Lomce. Si no han sido capaces de ponerse de acuerdo, ¿se van a ir de rositas, con sus sueldos y sus mamelas? Mamelas que para nada les sirven. A Pablo Iglesias le pagamos todos los españoles una cartera magnífica de Pseudo Loewe, que enseñó gozoso cuando la trincó: y ahí lo tienen al tío, que va al Congreso con mochila. Como si fuera de excursión con el colé donde aún está Errejón y no se dirigiera por el camino más corto a destruir lo que hasta ahora veníamos llamando España Constitucional.

José María Carrascal exige elecciones ya para evitar bochornos como el caso de los papeles de Panamá de José Manuel Soria o los del coordinador de Ciudadanos en La Rioja:

Resulta muy difícil creer que José Manuel Soria hubiese olvidado, como alega, que había tenido una compañía en Panamá y, todavía más difícil, que tuviera otra en Jersey, cuando era de la familia, la había heredado de su padre y firmado su liquidación, por años que hubiesen transcurrido desde entonces.

Pero tanto o más difícil es imaginar que un hombre en su sano juicio lo negase rotundamente, tras habérsele dicho que existían documentos que lo probaban, sabiendo que, si las mentiras tienen patas muy cortas, ésta ni siquiera tenía patas y, encima, sin molestarse en confirmar con sus familiares la verosimilitud de la acusación, siendo ministro y conociendo la gravedad de la misma.

Apunta que:

La única explicación posible es que el impacto fue tal que la negó como un niño niega haber comido la mermelada con el tarro en la mano y los carrillos manchados de ella. Instintiva y precipitadamente, en los tonos más altos, categóricos y vehementes, para seguir negándolo hasta que le pusieron delante los papeles con su firma y no tuvo más remedio que admitirlo. En una palabra: que José Manuel Soria sufrió un shock al recibir la noticia y estuvo como sonámbulo durante varios días, negándose a reconocer la realidad hasta que ésta le dio un par de bofetadas y le hizo volver a tierra. Cualquier otra cosa sería admitir que, aparte de mentiroso, es tonto. Algo de lo que no ha dado muestra a lo largo de su vida privada y pública.

Sea cual fuere la causa, se trató de un inmenso error, corroborado por no haber dimitido antes, aunque esta decisión fuera correcta. Un gobierno no puede permitirse tener un miembro que mienta tan descaradamente o sufra lapsus de memoria o ataques de pánico de tal envergadura. Por su propio bien, pero, sobre todo, por el de su partido, Soria tenía que dimitir no ya del cargo sino de la política. Más, en un momento tan crítico e incierto como el que vivimos. ¿Bastará? No. Soria sólo ha conseguido salvar parte de sus muebles y disminuir los daños de su partido, que hubieran sido mayores de haberse resistido a dimitir hasta que le echaran, como hacen tantos.

Y concluye:

Su caso continúa al haber comenzado la campaña electoral. Los tiros se dirigen ahora a Rajoy, al que piden comparezca en el Congreso a explicar qué y por qué hizo lo que hizo su exministro. Cuando, de haberlo sabido, hubiera abandonado el ministerio hace tiempo. Pero, en política, contra lo que los políticos se hartan de decir, vale todo. Sobre todo, cuando todo está en juego, como hoy en España. Lo que no significa que Rivera esté dispuesto a explicar en el Congreso por qué el coordinador de Ciudadanos en La Rioja tenía y tiene compañías en Panamá. Entre otras cosas, porque él tampoco lo sabe. Ante tanta incongruencia, se hace cada vez más necesario que los españoles decidamos salir a voto limpio del laberinto en que nos han metido

En El Mundo, David Jiménez, su director, habla sobre el caso de José Manuel Soria y asegura que su harakiri será tema a abordar en las facultades de Periodismo:

Ya siento defraudar las teorías conspiratorias de quienes han atribuido las informaciones sobre José Manuel Soria a filtraciones del CNI, periodistas con intenciones oscuras o traiciones palaciegas. La realidad es que, tras varios días de investigación del entramado de la familia Soria, EL MUNDO consiguió el documento que probaba su vinculación con paraísos fiscales hasta 2002, y que finalmente provocó su renuncia, tras pagar en Internet las 50 libras que cuesta acceder al registro mercantil de Jersey. Nuestra exclusiva no habría sido posible sin las revelaciones previas del Consorcio Internacional de Periodistas de Investigación, lideradas en España por La Sexta y El Confidencial, y reforzadas en los últimos días por las informaciones de Eldiario.es. No hay mucho más: un trabajo periodístico de varios medios al que nuestro periódico se sumó de forma independiente, sin más interés que conocer la verdad.

El caso de Soria será estudiado en las facultades de Comunicación, asignatura de Harakiri político mediante rueda de prensa. Ninguna de las informaciones publicadas ha demostrado que el ministro cometiera delito alguno -la investigación abierta por Hacienda determinará si evadió impuestos- y, de hecho, todas hacen referencia por ahora a actividades empresariales que tuvieron lugar hace mucho tiempo. El político canario tuvo margen para preparar una argumentación coherente, porque había sido informado días antes de que aparecía en los papeles de Panamá. Y, a pesar de todo, Soria entró con sus comparecencias en una espiral de contradicciones que hicieron su situación insostenible, porque, como escribía ayer Pedro G. Cuartango, la vida política se basa en «el contrato de confianza entre los ciudadanos y los dirigentes». Y el ministro lo incumplió.

La diferencia con otros escándalos recientes es que en este caso España ha parecido un país (casi) normal. La prensa, una parte de ella al menos, revela una información comprometida sobre un político, el denunciado se explica públicamente en ruedas de prensa sin limitaciones en las preguntas y, tras nuevas aportaciones periodísticas que desmontan su versión, asume su responsabilidad y renuncia. Es posible que sin las divisiones internas dentro del Gobierno -a algunos el caso les ha venido al dedillo para ajustar cuentas- y la cercanía de unas nuevas elecciones, todo hubiera sido diferente. Y sólo un iluso pensaría que, en adelante, la dimisión va a formar parte del vocabulario de nuestros políticos. Pero tampoco vamos a lamentarnos con las excepciones.

Subraya:

De lo que podemos estar seguros es de que Soria no será el último en pasar apuros por los papeles de Panamá, que prometen seguir dando titulares durante los próximos meses, años incluso si tenemos en cuenta que en breve serán de acceso público. Las revelaciones han mostrado algo que ya sabíamos: la élite económica del mundo, desde deportistas a cantantes, y desde políticos a magnates, tiene a su disposición un sistema alternativo para ocultar y proteger su dinero. Lo que se cuenta menos es que todo esto ocurre con la connivencia de los mismos países y dirigentes que aseguran luchar contra el fraude, la corrupción y la evasión fiscal. No hay que irse muy lejos: el Gobierno de Zapatero retiró a Panamá de la lista de paraísos fiscales en 2011 para que las constructoras españolas participaran en la ampliación del Canal, según relató Carlos Segovia en este periódico.

Y sentencia:

La hipocresía es doble, porque mientras nuestros políticos insisten con campañas anuales en que Hacienda somos todos, y apelan a la responsabilidad del contribuyente, miran a otro lado ante la evasión de los grandes capitales. Nada hay de malo en buscar legalmente mejor trato fiscal en otros países, yéndose a vivir a ellos y, sin duda, hay en Jersey o Panamá negocios perfectamente legítimos. Lo que no tiene un pase es utilizar los servicios públicos de tu país, aunque sean mejorables como nos ocurre en España, mientras ocultas tu dinero en una caja fuerte bajo el agua azul turquesa de una playa panameña. Y no lo tiene seas futbolista, vendedor de sombrillas o cantante de ópera. Pero, sobre todo, si eres un político y gestionas el dinero público de quienes pagan sus impuestos lejos del paraíso.

Fernando Sánchez Dragó se fija en la mamarrachada republicana que algunos ayuntamientos, podemitas todos ellos, han protagonizado desde el 14 de abril de 2016 poniendo en los balcones el trapajo republicano como si fuese una bandera oficial:

La Guerra Civil no empezó un 18 de julio, sino un 14 de abril. Esta semana han reaparecido banderas tricolores en algunos ayuntamientos. Vivir es ver volver. La guarnición de Melilla se sublevó en una tarde aciaga del 36 contra el Gobierno de la República y activó el mecanismo de lo que unas horas después ya era Movimiento Nacional apoyado por la mitad de los españoles. Comenzaba así la enésima guerra civil de nuestra sangrienta historia. El 1 de abril de 1939 el actor Fernando Fernández de Córdoba se dirigió a las dos mitades de España entera por los micrófonos de Radio Nacional y puso voz al último parte del conflicto: «En el día de hoy, cautivo y desarmado el ejército rojo, han alcanzado las tropas nacionales sus últimos objetivos. La guerra ha terminado». No era cierto.

Recuerda que:

La guerra siguió en los montes que servían de refugio a los maquis, siguió en las células clandestinas de los partidos puestos fuera de la ley, siguió en las cárceles, siguió en las tribunas del exilio y siguió, sobre todo, en el corazón fratricida de los españoles. Casi ocho lustros después, tras morir el Caudillo invicto y sufrir la historia un brusco golpe de timón, acabó por segunda vez esa guerra interminable. Los políticos de la Transición repitieron el abrazo de Vergara y suscribieron un armisticio. No duró mucho.

A mediados de los noventa, por motivos electoralistas que de poco le sirvieron, Felipe González soltó el doberman cainita que estaba agazapado en su jaula y que ya no volvió a entrar en ella. Menos de una década después se materializó en La Moncloa el lunático que no tardaría en empuñar la azada para reabrir las fosas convirtiéndolas en trincheras. La Ley de Memoria Histórica, tan dañina como inútil, jaleada por unos y denostada por otros, volvió a desatar las hostilidades entre las dos Españas que hoy como ayer siguen helando el corazón de los españolitos que vienen al mundo y que ya no tienen ni la más mínima idea del horror que precedió al alzamiento del 18 de julio y al que de él se derivó. Así andamos.

Y concluye:

La llamada Guerra de los Cien Años que en los siglos XIV y XV se libró entre Inglaterra y Francia duró en realidad ciento dieciséis. La nuestra va ya por los ochenta y cinco. ¿Igualaremos la plusmarca de los franceses y los ingleses? ¡Qué va! La superaremos. Para chulos, nosotros. Nuestra guerra civil no acaba nunca.

En La Razón, Ely del Valle tiene claro que la consulta que Podemos le ha hecho a sus bases sobre si aceptarían un pacto con Rivera y Sánchez va a salir lo que ya ha decidido Pablo Iglesias, es decir que nones:

Las consultas internas de los partidos siempre tienen algo en común y es que la formulación de la pregunta o preguntas a las que deben responder libremente sus afiliados y/o simpatizantes derrapa siempre hacia el lado que más le interesa a los que la plantean.

Pasó con la chapuza que fue la consulta de la CUP a sus bases sobre el apoyo a Junts Pel Si; lo hemos visto de nuevo en la rebuscadísima y ambigua pregunta con la que Sánchez consiguió bendecir su compromiso con Ciudadanos, y ahora, la historia se repite en versión 3.0 con esa consulta con la que la cúpula de Podemos intenta quitarse de encima el sambenito de ser la «culpable» de provocar una repetición de las elecciones.

Desde el punto de vista formal, quienes participen en la votación van a decidir si quieren o no sumarse al pacto que han firmado socialistas y ciudadanos. Sin embargo, hay dos detalles que apuntan a una sutil manipulación para que el resultado sea el que desean sus dirigentes: de entrada, no hay una sino dos preguntas, la primera de las cuales está hábilmente personalizada – ¿Quieres un gobierno basado en el pacto de Rivera y Sánchez?- para que el votante visualice a los dos líderes rivales por encima de las siglas que representan. En cuanto a la segunda – ¿Estás de acuerdo con la propuesta de gobierno de cambio que defiende Podemos, En Comú y En Marea?- el hecho de que lleve implícita en su enunciado la opción que desean quienes la plantean, ya lo dice todo.

Finaliza asegurando que:

El próximo lunes conoceremos el resultado de este peculiar referéndum, pero todo apunta a que, como en los juegos de Tamariz, la carta elegida será la que ya ha decidido previamente el mago.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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