LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Ignacio Camacho asegura que Sánchez «toma como rehén a España para garantizar su supervivencia»

Javier Ayuso: "¿Y si se van los dos, Rajoy y Sánchez, habría opción de acuerdo?"

Lucía Méndez: "Ya se veía que el acuerdo entre PP y Ciudadanos era una relación que no podía cuajar"

Ya estamos como a primeros de marzo de 2016, cuando Pedro Sánchez cayó en las dos votaciones para intentar ser investido presidente del Gobierno. La diferencia es que ahora, tras imitar el fracaso del socialista el líder del PP, Mariano Rajoy, es que ya no estamos abocados a unas segundas elecciones, sino a unas terceras frisando las Navidades.

Gran parte de los columnista de la prensa de papel de este 3 de septiembre de 2016 ponen el acento en que Pedro Sánchez tiene bloqueada la gobernabilidad de España hasta que él no consiga el respaldo interno en el PSOE para seguir como secretario general. Dicho en plata, que no quiere arriesgarse a darle la abstención al PP y verse a los cinco minutos en la puerta de la calle de Ferraz.

Así las cosas, Ignacio Camacho, en ABC, es de los que asegura que Sánchez ha secuestrado el futuro del país hasta no tener garantizado el suyo propio. Lo explica así:

Para preservar su propia posición, ha tomado como rehén a España. El colapso de las instituciones, de la tarea legislativa y del Presupuesto es la garantía, siquiera provisional, de su supervivencia política. No tiene muchas luces largas ni visión estratégica pero sí la intuición para hacerse fuerte en una crisis de Estado. Y la desahogada resolución de construirse un parapeto personal a base de socializar las consecuencias de su fracaso. Por eso ha sido «el guapo» capaz de despreciar el acuerdo que Vara consideraba inapelable: el único pacto que puede desatascar este atolladero es ya el de Sánchez con su propio partido.

Pérez Maura también tiene un punto de vista similar:

Gracias a que ayer no fue elegido presidente del Gobierno el ganador de las últimas elecciones, Pedro Sánchez puede seguir siendo secretario general del PSOE. Si esta interinidad hubiera quedado disipada, su partido hubiera tenido que convocar un congreso y su futuro estaría en la cuerda sólida con la que se ahorcan los suicidas. Y eso no le gusta. Afortunadamente.

Lucía Méndez, en El Mundo, da por finiquitado el pacto entre el PP y Ciudadanos, y sobre todo después de que el portavoz de los populares saliera en tromba en el pleno de investidura contra Rivera:

Al otro lado del muro tenía lugar el verdadero espectáculo, el plato fuerte de la sesión del 2 de septiembre de 2016. El amor imposible PP-Ciudadanos. Sí, los mismos que empezaron la semana firmando un pacto de investidura. Ya se veía que era una relación que no podía cuajar.

En La Razón se cuenta que el único logro que perseguía Pedro Sánchez era el del bloqueo institucional:

De la mano de Pedro Sánchez, el PSOE ha culminado su última operación política: impedir que Mariano Rajoy sea investido presidente y llevar a España al bloqueo institucional. Un gran logro. Para esto no ha sido necesario presentar ninguna alternativa, ni fórmula de gobierno, ni siquiera soñar con una gran coalición con Podemos e independentistas. A lo sumo, insinuó tener una fórmula de gobierno. Ya veremos cuál.

Y en El País, Javier Ayuso deja caer una pregunta clave, si se está pidiendo la marcha de Rajoy para desbloquear la situación, ¿por qué no aplicarle la misma fórmula a Pedro Sánchez?

Ayer, en el Parlamento, el diputado Albert Rivera dijo lo que piensan muchos españoles: ¿por qué no busca el PP un candidato capaz de lograr consensos? Un pensamiento que se puede ampliar también al líder socialista. ¿Y si se van los dos, habría opción de acuerdo?

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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