Amelia Válcarcel, miembro del Consejo de Estado y vicepresidenta del Real Patronato del Prado

«No hay que tolerar a un imán lo que no se le tolera a un cura»

"Si mañana cojo un crucifijo del tamaño de una cabeza humana y lo pongo sobre mi pupitre ¿hay que admitirlo?"

No debe quitarse la razón a un consejo escolar que ha decidido por buenas razones sobre una normativa. Y menos para complacer a una voluntad que no se puede saber si es caprichosa o viene impuesta

Posiblemente sea de las primeras intelectuales en hablar alto y claro sobre las imposiciones intolerables del islamismo.

Amelia Valcárcel (Madrid, 1950), filósofa, miembro del Consejo de Estado y vicepresidenta del Real Patronato del Prado no se tapa ante un doble rasero que se pretende aplicar por parte de periodistas, políticos e intelectuales españoles a la hora de que se permita a una niña acudir con un velo a las clases y, en cambio, se estigmatice el uso de imágenes de la religión católica.

Habla claro y sin tapujos, poniendo el dedo en la herida.

En una entrevista en El Mundo le preguntan por cuestiones concretas, incluida la decisión de la Consellería de Educación de la Comunitat Valenciana de permitir que una alumna acudiera al instituto con velo después de que lo prohibiera la dirección del centro:

Me parece mal. No debe quitarse la razón a un consejo escolar que ha decidido por buenas razones sobre una normativa. Y menos para complacer a una voluntad que no se puede saber si es caprichosa o viene impuesta. ¿Y en orden salvaguardar qué libertad? ¿La libertad religiosa? Entonces si mañana cojo un crucifijo del tamaño de una cabeza humana y lo pongo sobre mi pupitre ¿hay que admitirlo? La docencia tiene que estar yerma de simbología religiosa. Yo no digo que esta persona no pueda ser religiosa pero que lo muestre en su casa, en la mezquita. O por la calle, si así lo quiere, para asegurar que es una mujer decente, una creencia suya que me parece bastante peculiar.

Y añade que le parece pueril el argumento de que así se preserva el derecho de las mujeres musulmanas a estudiar:

Esas son argumentaciones circunstanciales -aquellas que eluden la cuestión principal para que te fijes en una cuestión secundaria-. La educación es importante, sí, pero ellas [las alumnas que deseen llevar hiyab] ya están en el proceso educativo y gran parte de ese proceso educativo consiste en aprender que esas cosas no se llevan a clase. Hay una confusión grave en esta actitud paternalista que cree que hay que admitir los símbolos religiosos -incluso los más opresivos- porque como a ti no te oprimen… te da igual.

Y apuesta por el decoro a la hora de acudir a las aulas:

Yo no sé si los alumnos podrán ir en pantalón corto. Dependerá de las normas del centro. El decoro es importante. Todos sabemos y decidimos lo que es decoro en la escena pública. Imagine que en El Prado entrara un señor en bañador… Esto no es una cuestión de vestuario. Aquí no estamos hablando de la calidad o la longitud del trapo. Ni de cuánto tapa. Es si alguien puede llevar al ámbito público la expresión de sus creencias religiosas e imponerle a todo el mundo que lo tenga en cuenta. Eso es de lo que estamos hablando.

Tampoco comparte el argumento de la libertad:

¿De dónde dimana la libertad religiosa? De la libertad de conciencia. Si una forma religiosa no asegura ni respeta la libertad de conciencia tiene interrumpida la vía hacia la libertad religiosa. El problema no es ponerse un velo aquí, es quitárselo allí.

Y habla claramente de que el Islam estigmatiza y margina a las mujeres a un lugar secundario, algo que aquí, en el mundo occidental, no se le toleraría a un religioso:

El feminismo no es relativista y no se compadece con el multiculturalismo. No sólo es el velo. El problema es que en algunos países, demasiados, las mujeres tienen su estatuto personal disminuido. Dicho de una manera muy sintética y quizás algo inadecuada: No tenemos por qué tolerarle a un imán lo que no le permitimos a un cura.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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