LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Salvador Sostres apaliza a Pedro Sánchez: «¿Chulo el PP? Chulería la del hombre que nos ha hecho tirar diez meses a la basura»

Ramón Pérez-Maura ridiculiza el galardón a Juan Manuel Santos: "Parecía imposible que el Comité Nobel de la Paz superase el infinito ridículo que ya había hecho cuando otorgó su premio a Barack Obama"

La Razón: "Los esfuerzos y el talante de Javier Fernández son de agradecer en estos momentos, pero debe ser consciente de que el PSOE no puede fallar un día más al interés general"

Ya estamos a 8 de octubre de 2016 y de momento, en España, seguimos con Gobierno en funciones. Tras el bochornoso Comité Federal del PSOE de hace una semana, el 1 de octubre de 2016, lo único que se ha conseguido es un anuncio del presidente de la gestora pidiendo la abstención a los suyos, pero poco más.

Editorialistas y columnistas ya se mirán el reloj y ven que el tiempo apremia y que a poco que el PSOE siga perdiéndose en sus cuitas, al final llega el 31 de octubre de 2016 y la casa está sin barrer:

Empezamos con el editorial de El Mundo. Éste exige al Estado que reaccione al pulso de los independentistas catalanes y que lo haga a la mayor celeridad posible para así evitar que la situación se enmarañe y que sean miles de ciudadanos los que acaben implicados en este auténtico despropósito:

Los independentistas continúan con su pulso al Estado en el denominado procés que, aunque se dilata en el tiempo, sigue avanzando cada vez más enmarañado: si algunas asociaciones civiles y ayuntamientos secundan esta resolución, la Justicia podría verse obligada a investigar a cientos o miles de ciudadanos. Urge, pues, que el Gobierno actúe con celeridad para evitar estas terribles consecuencias. La vía más rápida y más segura es la aplicación del artículo 161.2 de la Constitución que contempla que el Ejecutivo «podrá impugnar ante el Tribunal Constitucional las disposiciones y resoluciones adoptadas por los órganos de las Comunidades Autónomas». El artículo añade que la impugnación producirá la suspensión de la disposición o resolución recurrida, pero el Tribunal, en su caso, deberá ratificarla o levantarla en un plazo no superior a cinco meses. Sólo la firmeza del Estado ante esta nueva provocación puede disuadir a la sociedad civil de participar en un proceso ilegal.

Teodoro León Gross, en el diario de Unidad Editorial, da con la tecla de lo que sucede en el PSOE, una falta de inteligencia y que ha hecho que se traslade a lo fundamental, sus líderes:

El PSOE arrastra un largo divorcio con la inteligencia, y la ruptura de ese vínculo es uno de sus agujeros negros. Hasta la segunda mitad de los 80, su fuerza de atracción irradiaba sobre cualquiera con algún proyecto público, pero, como concluye el pensador e historiador José Luis Villacañas, «a partir de los 80 fue expulsando de su seno todo lo que tenía que ver con la intelectualidad, estrechando la capacidad de integración y generando una lógica de alto cargo… como partido burocrático, sin ideas, sin frescura y sin capacidad de conectar». Esa burocracia quizá atraería aún algo de farándula, como Zapatero con el clan de la ceja, pero ya nunca inteligencia. El fetiche de Gabilondo, catedrático de Metafísica sin carnet del partido, retrata su vacío de banquillo. Es el cisne negro del partido.

El editorial de ABC sale en ayuda del PSOE y le ofrece argumentos para reforzar la abstención y por qué debería posteriormente ponerse del lado del PP para sacar adelante políticas que son de interés general para España:

La realidad económica y política no hace sino ofrecer argumentos al PSOE para facilitar la formación de Gobierno, dando por hecho, como ha anunciado Javier Fernández, presidente de la comisión gestora socialista, que no van a regalar la estabilidad a un Ejecutivo del PP. Tamaña generosidad está descartada de antemano. Pero si el Fondo Monetario Internacional avisa de que en 2017 la recuperación económica en España se desacelera y si el Parlamento catalán se ratifica en la ruptura constitucional del Estado, los socialistas no deben seguir encerrados en un discurso endógeno e impermeable a la situación del país. La política partidista es legítima cuando no lesiona los intereses generales. Una de las virtudes del bipartidismo ha sido poder encauzar siempre la alternancia en el Gobierno. Pero la actualidad demanda orillar el partidismo y funcionar con un patriotismo constructivo que no exige del socialismo su suicidio político ni su transformación en una oposición invisible, porque con el menor número de diputados obtenido desde 1978 va a poder desarrollar la oposición más influyente nunca vista en la Cámara Baja.

Salvador Sostres apaliza a quienes dicen que el PP se ha puesto chulo con el PSOE y dice que, en todo caso, la chulería ha sido al revés, de los socialistas hacia Rajoy y hacia España entera:

Los socialistas dicen ahora que el PP se ha puesto «chulo» y que exige unas condiciones demasiado «duras» para la investidura de Rajoy. Llevamos diez meses sin gobierno porque no sabemos qué parte del «no» no hemos entendido; llevamos casi un año de nuestras vidas y de nuestra economía tirados a la basura por la chulería de un hombre que hizo ver que se ponía duro con sus principios cuando lo único que quería es aferrarse a su cargo. ¿Chulo el PP? ¿Duro el presidente Rajoy? Pero ¿qué es esta impertinencia? ¿Qué más tendremos que aguantar?

Ramón Pérez-Maura cuenta en su tribuna el auténtico fraude que supone el Premio Nobel de la Paz tras la concesión a un presidente, Juan Manuel Santos, de Colombia, que viene de fracasar con su referendo sobre si el pueblo aceptaba el plan de paz con las FARC:

Parecía imposible que el Comité Nobel de la Paz superase el infinito ridículo que ya había hecho cuando otorgó su premio a Barack Obama en 2009, siendo así que él apenas llevaba ocho meses en el cargo. La paz de Obama ya sabemos cuál ha sido desde entonces: la de ceder Crimea a los rusos, la de la guerra en Ucrania, la de Siria absolutamente asolada… por no enumerar sus incompetentes actuaciones en otros territorios del planeta en los que la paz ha sido recortada. Como casi todo acto humano es superable, el Comité Nobel dio ayer el premio al presidente colombiano Juan Manuel Santos. Debió de ser un gran consuelo para quien tenía ese objetivo en la mente desde hace tiempo. No en vano, ya el 5 de junio último el director de ABC, Bieito Rubido, le planteó en una entrevista: «Dicen que el presidente Santos está obsesionado con el premio Nobel de la Paz»; a lo que este respondió: «Mi única obsesión es lograr la paz. Los premios para mí, en esta ocasión, no tienen ningún tipo de importancia. Esa es otra de las acusaciones malévolas de mis oponentes». Pues hay que ver lo acertada que es la malévola oposición colombiana. Cuando el río suena…

El País editorializa sobre la cuestión catalana y pide al Gobierno más actuación y contundencia y menos parapetarse en titulares judiciales. Sería loable que concretase el periódico de PRISA a qué se refiere exactamente:

Las rituales protestas por la intervención de los tribunales sobre la política catalana exhiben escaso empaque. El Tribunal Constitucional (TC) ha evitado recurrir a la nueva norma que le permitiría sancionar a la presidenta del Parlament. Tampoco el Supremo ha persistido en procesar al portavoz convergente en el Congreso por malversar fondos públicos en la consulta referendaria, lo que podría haberle acarreado pena de prisión. Y además, el TC ha validado leyes catalanas (como la que permite actuar contra la pobreza energética), desnaturalizando la acusación de haberse convertido en brazo ejecutor de la política del Gobierno. La cuestión catalana necesita menos titulares judiciales y más iniciativas políticas que la encaucen.

La Razón considera que la investidura de Rajoy tendría que ser ya, incluso en la próxima semana. Mucho nos tememos que se va a esperar hasta la última de este octubre de 2016 y ojo no vayamos a tener una sesión de investidura en sábado o domingo. Al tiempo:

Además de la división socialista y las dificultades claras para garantizar la disciplina en el Grupo en el Congreso, está el tiempo. El calendario apremia y los socialistas deben actuar en consecuencia. Hay días suficientes para celebrar los cónclaves obligados y evitar, en principio, que Mariano Rajoy acuda como presidente en funciones a la Cumbre Iberoamericana el 28 de octubre. Toda semana anclados en la provisionalidad es un tiempo perdido tras diez meses sumidos en la excepcionalidad. Los esfuerzos y el talante de Javier Fernández son de agradecer en estos momentos, pero debe ser consciente de que el PSOE no puede fallar un día más al interés general.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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