LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Ignacio Camacho, sobre el nuevo Gobierno de Rajoy: «Está pensado más para resistir que para seducir»

Federico Jiménez Losantos: "Lo que no va a admitir discusión alguna es la cobra de Rajoy a la opinión pública y a la oposición con el nuevo Gobierno"

Hermann Tertsch: "Que la vicepresidenta no esté directamente encima de la tropa mediática relaja algo la situación en un panorama que había quedado reducido a dos bandos"

Ya hay nuevo Gobierno y a buen seguro que muchos columnistas y todos los editorialistas aguardaron hasta bien entrada la tarde del 3 de noviembre de 2016 para redactar sus impresiones sobre el equipo que ha conformado Mariano Rajoy para una legislatura a buen seguro incierta en su duración.

Arrancamos en El Mundo y lo hacemos con Federico Jiménez Losantos que utiliza la famosa cobra de David Bisbal a Chenoa para decir que Rajoy le ha hecho lo mismo a los españoles con la composición de su Ejecutivo:

Bisbal desmiente en Papel que le hiciera la cobra en OT-XV a su ex Chenoa, aunque dos ángulos distintos de la aproximación al área permiten mantener el popularísimo debate. Lo que no va a admitir discusión alguna es la cobra de Rajoy a la opinión pública y a la oposición con el nuevo Gobierno, que es más viejo que la tos. El propio Rajoy alimentó la duda con dos discursos opuestos en la investidura. Primero dijo: «he entendido el mensaje, voy a dialogar muchísimo»; pero en cuanto tuvo segura la votación se desdijo: «a mi Gobierno no lo gobierna nadie; y menos, la oposición».

Santiago González celebra las bajas de Fernández Díaz y Margallo en Interior y Exteriores, respectivamente:

Uno le encontraba básicamente dos errores de casting: uno Interior y otro, Exterior. La salida de Fernández y Margallo era un requisito básico para que la remodelación pudiera tener un asomo de credibilidad. Lo del primero, a quien se le graban conversaciones improcedentes en su propio despacho, era de nota. Lo del segundo era impresionante desde que creyó que era cometido de su ministerio ser portavoz del Gobierno para los asuntos del secesionismo catalán, cumpliendo un sueño elemental de todo separatista: el trato con Exteriores, las embajadas y los cascos azules de la ONU si se terciara.

El editorial de El Mundo considera que Rajoy ha apostado por la continuidad y ve complicado que pueda haber un cambio de rumbo:

Se trata de un Gobierno sin ministros polémicos, compuesto por políticos sin aristas y acostumbrados al diálogo, el nuevo Ejecutivo no da esa sensación de cambio de rumbo que necesita el país en esta nueva etapa política, en la que el PP va a necesitar negociar con uñas y dientes para sacar adelante sus proyectos en el Congreso y pactar las grandes reformas que faltan por acometer. Una vez más, Mariano Rajoy ha vuelto a ser Mariano Rajoy.

En ABC, Ignacio Camacho define al Gobierno de Rajoy como más pensado para resistir que para seducir:

El marianismo no es sólo aguante y previsibilidad. Hay en el presidente una predilección constante por el reparto del poder en bicefalias internas para neutralizar delfinatos espontáneos y equilibrar ambiciones; una técnica salomónica de asegurarse el único mando, el de la decisión definitiva, el de la última llamada. Así ha diseñado el nuevo Gabinete, más renovado en caras que en carácter porque se trata de un grupo cortado por el inconfundible patrón de su jefe. Un Gobierno más pensado para resistir que para seducir, de tono amable, pero de confianza pretoriana.

Para Hermann Tertsch, la buena noticia es que no esté al frente de la portavocía del Gobierno Soraya Sáenz de Santamaría:

Que la vicepresidenta no esté directamente encima de la tropa mediática relaja algo la situación en un panorama que había quedado reducido a dos bandos, no enfrentados sino aliados para mayor gloria de cierta gente del Gobierno y de la extrema izquierda de Podemos. Los dos bandos, el de Soraya y Florentino por un lado y el de Podemos y Florentino por el otro, se encuentran a diario en las televisiones y marcan las agendas que convengan a ambas partes. Para gran beneficio de dicho duopolio que hace y deshace en España como quiere y lo que quiere, gracias al Gobierno del Partido Popular.

El editorial de ABC resalta que Rajoy ha sabido capaz de combinar continuidad y renovación en su nuevo Ejecutivo:

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dio a conocer al fin su nuevo Ejecutivo, en el que mezcla razonablemente continuismo y renovación, en la conciencia de que necesitará un consagrado perfil gestor y negociador a partes iguales para sacar adelante la legislatura. En cierto modo, el final de la mayoría absoluta ha obligado a Rajoy a designar un gabinete persuasivo para la consecución de pactos con la oposición, pero a la vez capaz de ejecutar políticas que, por impopulares que puedan parecer, sean imprescindibles para el sostenimiento económico de España.

El editorial de El País, como no podía ser de otra manera, sale en tromba contra el equipo ministerial de Mariano Rajoy:

Mariano Rajoy no ha dejado de ser Mariano Rajoy. Las esperanzas sobre un cambio profundo en la estructura o en las personas del nuevo Gobierno han quedado en nada. Tras 10 meses en funciones y cinco días de reflexión, el presidente -que ni siquiera compareció personalmente para presentarlo- ha formado un Ejecutivo de continuidad, con algunas caras nuevas pero con los mismos responsables en los grandes asuntos políticos y económicos, y similares repartos de cuotas entre los distintos grupos del PP. Un Gobierno que permite dudar del espíritu reformista del presidente, que ha decepcionado las expectativas con un equipo inadecuado para afrontar los grandes retos que tiene España.

La Razón, en su editorial, habla de un nuevo Ejecutivo dialogante y que a la vez refuerza a su núcleo duro económico:

En el nuevo Gobierno de España destacan claramente dos ideas fuerza: que su presidente, Mariano Rajoy, está dispuesto a afrontar la legislatura, que por fin comienza, desde el compromiso de diálogo con el resto de las fuerzas políticas, y el refrendo a su equipo económico desde el convencimiento personal de que, si tanto el ministro de Economía, Luis de Gindos, como el titular de la cartera de Hacienda, Cristóbal Montoro, han hecho un buen trabajo cuando la situación era difícil, ahora podrán dar con el mismo éxito el empujón definitivo al crecimiento.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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