LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Alfonso Ussía machaca a Rufián y varios podemitas del montón: «Son una macedonia podrida, infame y analfabeta»

Teodoro León Gross: "Hay dos señales que delatan que Su Susanísima ha puesto la hoja de ruta on fire: un cambio de look y el comienzo de las decapitaciones"

Luis Ventoso: "¿Qué talante de diálogo poseen quienes se niegan a sentarse en una mesa con los otros presidentes para abordar la cooperación y financiación común? Ninguno"

17 de noviembre de 2016, un día más en que los columnistas y editorialistas se fijan en varias cuestiones. Pasada la fiebre de Donald Trump, de momento no hay una cuestión que domine en las tribunas de opinión.

Como un mercadillo, los articulistas ofrecen desde los vodeviles podemitas, a las intenciones de la socialista Susana Díaz, a la responsabilidad de Google en la victoria del candidato republicano en Estados Unidos o la salida de pata de banco de los presidentes catalán y vasco anunciando que no van a acudir a la reunión de jefes de Ejecutivo autonómicos convocada por Mariano Rajoy.

Luis Ventoso critica a los presidentes autonómicos nacionalistas, es decir el vasco y el catalán, por anunciar que ellos no van a acudir a la conferencia de mandatarios regionales convocada por Mariano Rajoy. Alegan que no hay intención de diálogo, aunque su concepción de diálogo se parece más a la imposición:

Que los presidentes Puigdemont y Urkullu se nieguen a asistir a la conferencia de presidentes autonómicos resulta impresentable y no es una anécdota. Supone otro ejemplo más de uno de sus tics: ofender gratuitamente a sus compatriotas. El gesto deja además con sus vergüenzas al aire a nuestro candoroso buenismo, que clama por el diálogo con los sediciosos. ¿Qué talante de diálogo poseen quienes se niegan a sentarse en una mesa con los otros presidentes para abordar la cooperación y financiación común? Ninguno. «O me dices amén a todo, o eres un intransigente que no dialoga». Esa es la definición de ‘diálogo’ del separatismo.

Isabel San Sebastián habla sobre la crisis del PSOE y asegura que no sólo le valdrá con poner las cosas claras con el ala catalanista, sino también poner distancia con los podemitas en aquellas instituciones en las que apoyan a los de Iglesias o estos les prestan su respaldo a los socialistas:

El Partido Socialista debería romper cuanto antes los pactos que mantiene con la extrema izquierda de Podemos cuya vocación declarada es robarle el electorado, desplazarlo como alternativa y contagiar su programa de la demagogia populista sobre la que han armado ellos su discurso de odio y ruptura. En otras palabras; fagocitarlo como han hecho con la difunta Izquierda Unida. Y puesto que la consecución de ese propósito sería devastadora para la salud de nuestra democracia, el PP haría bien proporcionando un poco de oxígeno a la bancada que tiene enfrente. Por ejemplo, evitándole la humillación de ver a Fernández Díaz presidir la Comisión de Exteriores. Patriotismo obliga.

El editorial de ABC versa sobre la deriva nacionalista-independentista por la que se ha lanzado Podemos y tilda su nueva faceta de esperpéntica:

Podemos no ha tardado en convertirse en el enésimo palmero del independentismo en España y en un retrato grotesco del nacionalismo más rancio. Tras justificar el separatismo en Cataluña o el País Vasco, ahora le surgen desde dentro voces que reclaman un Aragón semiindependiente o una Andalucía anticapitalista y autónoma del resto de España. Es el colmo del esperpento. Por eso, España no merece que el populismo extremista avance ni un solo paso más en nuestras instituciones. Ni Ada Colau está legitimada para acuñar una «moneda para pobres» autóctona de Barcelona, ni Podemos debería dirigir el destino de los ayuntamientos más relevantes sin haber ganado en las urnas en casi ningún lugar. El PSOE sigue siendo el culpable de que esto ocurra, y está tardando demasiado en impedirlo.

En La Razón, Alfonso Ussía coge por banda a Colau, Rufián, Echenique o la ‘Kichi Woman’, Teresa Rodríguez y les mete un meneo tremendo ante todas las tonterías que han podido llegar a decir en los últimos días:

Son tontos, pero algo más. Y en ese algo más, como una macedonia de frutas podridas, se reúnen el odio, el resentimiento, la venganza, la traición, el despropósito, la incultura, la infamia y el analfabetismo. Una macedonia intragable y envenenada. Ojalá fueran exclusivamente tontos.

El diario de Francisco Marhuenda editorializa sobre la comisión de Exteriores que no le han dejado presidir a Jorge Fernández Díaz y habla de injusticia con el exministro:

Una Cámara en permanente enfrentamiento, donde dejen de respetarse los consensos básicos de la Transición, en la que sea moneda de uso corriente el insulto y la descalificación personal. En la que se rechace cualquier otra legitimidad que no sea la de los propios correligionarios, nos acerca más al espectáculo de la Venezuela de Nicolás Maduro que a lo que ha representado a lo largo de las últimas cuatro décadas la democracia española. De ahí la importancia de que los partidos constitucionalistas mantengan unos consensos básicos en el funcionamiento regular del Congreso. Ayer, el PSOE, sin duda presionado por las circunstancias extraordinarias que está viviendo, se equivocó. Ni Jorge Fernández Díaz se merecía la injusticia de un veto ni los socialistas estaban legitimados para intervenir en las decisiones del Partido Popular. Pero, lo más grave, es que se ha prestado a una jugada tramposa de quienes tratan de dañar al sistema.

El editorialista de El País se fija en el fallecimiento de una anciana en Reus a consecuencia del corte de suministro eléctrico por no poder abonar la factura. El diario trata de gestionar lo que no es suyo y sobre todo obvia una reflexión esencial, que una empresa no puede estar pendiente de cada historia individual:

Una sociedad avanzada no puede permitir que ciudadanos en situación de exclusión social mueran a causa de la pobreza energética. Una mujer de 81 años falleció el pasado lunes en Reus en un incendio causado por la vela con la que se alumbraba después de que le fuera cortado el suministro. Es el último caso, pero las víctimas de esta realidad soterrada son muchas más si añadimos las muertes prematuras que se producen, la mayoría de ancianos, por no poder mantener la temperatura necesaria para preservar la salud. Estas nuevas realidades exigen de los poderes públicos mayor diligencia de la demostrada y capacidad para habilitar nuevos instrumentos. Ya en 2009 la UE aprobó dos directivas que instaban a los Gobiernos a aprobar planes contra la pobreza energética. De los 28 países miembros, solo 17 han legislado al respecto. España no solo no lo ha hecho sino que ha tratado de impedir que otras administraciones lo hagan, por ejemplo recurriendo un decreto de la Generalitat sobre la materia.

En El Mundo, Arcadi Espada carga contra Google por contribuir por pasiva en la difusión de mentiras y al final llega a lo que a muchos progres indigna, la victoria de Donald Trump en Estados Unidos:

El buscador lleva al interesado a lugares de noticias donde se miente a sabiendas y se practica sin complejos este bonito género que llaman de la ficción basada en hechos reales. Ahora, y como consecuencia de que el triunfo electoral de Donald Trump se ha producido después de una campaña de mentiras sin precedentes, Google (y también Facebook) ha anunciado su decisión de retirar sus anuncios, y la financiación consiguiente, de las webs que difunden mentiras.

Teodoro León Gross apunta que Susana Díaz ya se ha puesto manos a la obra para avanzar poco a poco a Madrid, a la secretaría general de Ferraz:

Hay dos señales que delatan que Su Susanísima ha puesto la hoja de ruta on fire: un cambio de look y el comienzo de las decapitaciones. Estos días va de María Antonieta a Robespierre. La clave de ese cambio de look estrenado el lunes de plató en plató, como Lady Gaga con disco nuevo, queda para los politólogos del makeup. A saber si huye del batacolismo para depurar los prejuicios hacia el estereotipo andaluz; si es maquillaje nuevo contra la nueva política, para dar una imagen sobria marcando distancias con la tropa podemita; o si estrenaba el papel de Vestida para matar, como aquello de Brian de Palma con Angie Dickinson, para liquidar el pedrosanchismo cortando cabezas como la mítica Boudica.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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