LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

José María Carrascal advierte a Sáenz de Santamaría que deje de hacer concesiones a los chantajistas Urkullu y Puigdemont

La Razón: "La respuesta de Carles Puigdemont a esa actitud conciliadora del Gobierno ha sido la habitual: una vuelta de tuerca más en el desafío"

Cataluña es la noticia este 9 de diciembre de 2016. El largo puente-acueducto en el que se ha sumido España toda esta semana parece haber dado alas a los separatistas catalanes para hacer resurgir con toda la intensidad de las luces de Navidad que decoran nuestras ciudadades su reto de desconexión con el resto del Estado. De esto se ocupan principalmente columnistas y editorialistas de la prensa de papel.

Federico Jiménez Losantos sigue a vueltas en las páginas de El Mundo con el hecho de que Rajoy haya incumplido su promesa electoral de no subir los impuestos a cambio, claro, de tener el apoyo del PSOE para los presupuestos de 2017:

Se ha cumplido el deseo de Mariano: pactar con el PSOE cualquier política económica, si es socialista mejor, asegurar en beneficio de ambos el control de los jueces y quitarse de encima al tío pesao de Barcelona, que por no entrar en el Gobierno se ha quedado fuera de la oposición. Las campanadas de La Sexta las darán Pablenín y Errejín, escrachando a un nazareno y metiendo miedo a los niños. Y así, entre villancicos, va a dormir Mariano a pierna suelta un año o dos. Luego, Dios proveerá. De momento, vaya si ha provisto.

Santiago González se pitorrea de la última astracanada de Bildu, ponerse en contacto con el nuevo presidente norteamericano, Donald Trump, como si este partido gobernase poco menos que un Estado. Desfibrilador de tontos, pero ya. Además, siendo analista con Carlos Herrera lo tiene fácil para que se lo preste:

Llama la atención en la carta una pertinacia semántica: en unas pocas líneas usa Beti siete veces el verbo trasladar. Ni una sola vez se le ha ocurrido tirar de la vaga sinonimia transmitir, más apropiada a mi juicio: se transmite una noticia, una imagen, un mensaje, buenos deseos, el pésame, una enfermedad o, como en este caso, una felicitación por el triunfo electoral o una disposición, «a que nuestros dos países» sigan estrechando relaciones, dice; Estados Unidos y Euskadi, un duelo de titanes. Ni una palabra de queja por el hecho de que sus pares americanos hayan impedido que el jefe político de la izquierda abertzale haya sobrevolado su espacio aéreo para ir a empujar la camioneta que llevaba las cenizas de Fidel hasta su postrero lugar de descanso. Éstas no son maneras de tratar a un par, debería haber advertido al presidente electo.

Raúl del Pozo destaca el papel que puede jugar la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, con el separatismo catalán:

Los políticos soberanistas temen y piensan que Soraya es una política inteligente, que se va a instalar en el lugar de los hechos para gestionar los destrozos y a prevenir nuevas catástrofes. Me dice un lúcido pesimista: «Si consigue que no se convoque la locura del referéndum ganará la batalla y puede ser la próxima presidenta del Gobierno». Su intención secreta debería ser dividir para vencer y crear un grupo de expertos independientes a los de los independentistas y los unionistas para que lentamente, al ritmo Rajoy, planteen una reforma de la Constitución, una reforma retórica con metáforas plurinacionales para aguantar unos años.

 

 

En ABC, José María Carrascal tiene claro que Soraya Sáenz de Santamaría no puede ir a Cataluña a seguir cediendo más competencias y no obtener ventaja alguna para el Estado:

La debilidad del actual Gobierno central da alas a su independentismo, pese a que «sus» gobiernos son tanto o más débiles. Pero Madrid ve «posibilidades» de entendimiento y la vicepresidenta se ha trasladado a Barcelona para explorarlas. Esperemos que no ocurra como las veces anteriores, que los nacionalistas se guardaron las concesiones del Gobierno, sin ceder lo más mínimo, e incluso las utilizaron para avanzar en su agenda independentista. A Puigdemont y Urkullu no hay que darles más privilegios de los que ya tienen para que nos hagan el favor de seguir siendo españoles. Hay que mostrarles las alternativas que tienen: la CUP y Bildu. O Podemos, si no son la misma cosa. A lo mejor eligen a estos. Sarna con gusto no pica. Pero no creo que hasta ese punto llegue la demencia nacionalista, cuya principal característica es un egoísmo inversamente proporcional a su sentido común.

El editorial de ABC es claro y contundente respecto a la pedorreta política que está haciéndole la Generalitat de Cataluña al Gobierno de España:

La respuesta de los nacionalistas al acercamiento del Gobierno sigue siendo la de la amenaza y la sinrazón. No en vano, Puigdemont anunció ayer que el 23 de diciembre se celebrará una cumbre para organizar el referéndum independentista que pretende llevar a cabo el próximo otoño. El respeto a la ley, la lealtad institucional y la solidaridad que ha demostrado el Ejecutivo de Rajoy con Cataluña durante el delirante periplo secesionista de los últimos años contrasta con las constantes ilegalidades, chantajes y mentiras que, por desgracia, ha blandido el nacionalismo para alcanzar sus objetivos políticos a costa del bienestar de los catalanes y la indisoluble unidad de los españoles. El diálogo siempre es positivo, ya que permite alcanzar acuerdos y resolver problemas, pero siempre y cuando se realice desde el cumplimiento de la ley y el respeto a la democracia.

En El País, Luis Orriols, director del master en Análisis Político y Electoral de la Universidad Carlos III de Madrid, asegura en una extensa sábana que al PP no le interesa resolver el problema catalán por cuestiones meramente electorales:

El llamado «problema catalán» es, sin lugar a dudas, uno de los retos más urgentes y de mayor envergadura que debe afrontar el Gobierno de España. Sin embargo, el responsable de resolver este conflicto es, irónicamente, quien mayores intereses electorales tiene en que la crisis territorial no se resuelva. Y es que mientras el proceso soberanista siga marcando la vida política de Cataluña, los partidos nacionalistas seguirán excluidos de las aritméticas parlamentarias que permitan la creación de Gobiernos alternativos al de Mariano Rajoy. Ante este escenario político, ¿deberíamos esperar que el PP apueste durante esta legislatura por resolver el conflicto territorial en Cataluña? Probablemente, no.

El editorial de La Razón va en la misma línea que la del ABC, destacar el nuevo desaire de Carles Puigdemont, presidente de Cataluña, a las propuestas de diálogo del Gobierno de España:

La respuesta de Carles Puigdemont a esa actitud conciliadora ha sido la habitual: una vuelta de tuerca más en el desafío. Unas horas después de las reuniones de Sáenz de Santamaría en Barcelona, el presidente de la Generalitat convocó ayer una cumbre para preparar el referéndum de independencia de 2017 el próximo 23 de diciembre, a la que invitó a todos los partidos y entidades que formaban parte del Pacto Nacional por el Derecho a Decidir. El encuentro en el Parlamento estará presidido por el propio Puigdemont y la presidenta de la Cámara, Carme Forcadell. Se realizará un día después de que la CUP garantice la admisión a trámite de los Presupuestos -los mismos que incluyen una partida para financiar la consulta ilegal- y un día antes del discurso navideño del Rey, lo que no puede ser casualidad y habla por sí solo del talante provocador de la convocatoria.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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