LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Arcadi Espada se desmelena contra El País y lo acusa de fariseo

El periodista de El Mundo también le lanza un recado a su propio diario por darle cancha a los delincuentes de la CUP

Cataluña y más Cataluña en las tribunas y editoriales de la prensa de papel de este 15 de diciembre de 2016. Hay quienes consideran que el Gobierno no va a actuar hasta que no se llegue a un escenario irreversible. Otros apalean a una diputada del PSOE, Meritxell Batet por hacerle el caldo gordo a los separatistas y también quien sacude desde su medio a la competencia y a su propio diario por rebajar la intensidad con los quema banderas de la CUP.

Luis Ventoso, en ABC, le mete una somanta de palos a la socialista Meritxell Batet por reírle las gracias y ser condescendiente con los separatistas:

La impresionante empanada de Maritxell ejemplifica lo que se ha dado en llamar «tercera vía», o buenismo, que en la práctica consiste en dar coba acomplejadamente a quien se propone destruirte (incluso transfiriendo fondos que van al secesionismo). También se puede llamar «entreguismo», y últimamente se sopesa un nuevo sinónimo: sorayismo. ¿Qué país ha perdurado renunciando a mantener el imperio de la ley? Yo no lo conozco. Tendré que matricularme en las clases de Derecho Constitucional de Maritxell. Tal vez el manual de cabecera sea «Sopa de ganso», del estadista Rufus T. Firefly (Groucho, para los amigos). El PSOE se ha convertido en el tonto útil del separatismo. De ahí nacen sus castañazos en las urnas.

Ignacio Camacho considera que el Gobierno de España va a seguir apostando por la paciencia antes de intervenir por las malas en Cataluña. Es decir, que eso de aplicar el artículo 155 de la Constitución, por el momento, no se contempla:

En la anterior legislatura, Rajoy aplicó su manual de estilo quietista y acabó chuleado, pero ha descubierto que, a diferencia de los socialistas, puede mantener el poder sin levantar frente a la cuestión catalana un discurso claro. El Gobierno ha mandado a Santamaría con la mano tendida porque su presidente confía en que las contradicciones internas del bloque soberanista acaben aflorando pese al fragor de la desobediencia y el desafío. Los anticuerpos que mejor desarrolla el marianismo son los de la paciencia. En la noche de los Cavia, uno de los cerebros jurídicos de la brigada constitucional se expresaba en estos términos: «Vamos a resistir todo lo posible antes de aplicar el 155». En esas estamos.

El editorial de El País se centra en el reto de los separatistas y como estos, en principio, parece que quieren tener todas las cartas a su favor antes de lanzarse a cometer una ilegalidad:

Bajo la densidad de la argumentación legal y la torpeza de algunas conductas ilegales, sin embargo, aflora esta vez un sendero de interés político. El Gobierno de la Generalitat reaccionó ayer renunciando a desobedecer y desafiar al Constitucional. Eso sí, persistirá en la convocatoria de la gran reunión prorreferéndum del 23 de diciembre, acogiéndose al amparo que le ofrecería otra resolución en favor de un referéndum redactada por los comuneros (Catalunya Sí Que es Pot). Pero claro, esa resolución, a diferencia de la otra, rechaza el referéndum como un desacato que viole el artículo 92 de la Constitución y la legislación sobre referendos. Al contrario, defiende una convocatoria con «las máximas garantías» legales e internacionales. Por eso el Gobierno no la impugnó y el Constitucional no la suspende.

Alfonso Ussía, en La Razón, le mete un golpe en pleno hígado al fiscal que contribuyó a que los cinco siniestros personajes de la CUP quedasen en libertad pese a la quema de fotos del Rey y banderas españolas:

El fiscalín pusilánime y probablemente influido por la superioridad, contribuyó decisivamente en la puesta de libertad sin cargos de esos cinco energúmenos enemigos del jabón y el agua que visitaron -porque se trató de eso, de una visita financiada por los contribuyentes-, el despacho del magistrado Andreu. Cualquier ciudadano que no sea de la CUP o forme parte de la familia Pujol, que sea citado por un juez y no acuda a su llamada, es inmediatamente reclamado en «Busca y Captura», y llevado detenido y esposado hasta los recintos judiciales. Pero si son de la CUP, no sucede nada, porque el fiscaluco o fiscaluca, o están de acuerdo con las actuaciones de los investigados, o han recibido órdenes para sobrellevar con indulgente pavor su desagradable función.

Arcadi Espada reparte críticas a El País y a su propio periódico, El Mundo, por rebajar el tono ante la actitud delictiva de los de la CUP quemando símbolos como la foto del Rey:

La ley sostiene que en España las vejaciones al jefe del Estado pueden ser objeto de delito. De ahí que lo que esté pidiendo nuestra prensa sea, en puridad, la suspensión de la ley. Pero lo más extraordinario de la maniobra de apaciguamiento, de la irrelevancia gamberra a que se pretende reducir la vejación institucional, es que las sentidas palabras del editorialista se publican un día después de que nuestra prensa (este periódico hizo lo mismo, pero sin editorial fariseo) diera a cuatro columnas en su portada las fotografías de tres diputadas de la CUP procediendo a romper con toda minuciosidad fotografías del Rey de España. No solo exige que la justicia se inhiba sobre los delincuentes, sino que previamente les da altavoz y propaganda. Así es nuestra prensa: alborotadora, gamberra y grosera entre sus inmaculados corondeles.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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