La lista negra de periodistas de los matones de Podemos

Pablo Iglesias y sus sicarios intentan amordazar a la Prensa

Periodistas de Madrid denuncian que Podemos les acosa con mensajes intimidantes

Pablo Iglesias y sus sicarios intentan amordazar a la Prensa
Irene Montero, Iñigo Errejón y Pablo Iglesias (PODEMOS). PD

Podemos pretende erradicar la libertad de expresión e información en España ejecutando civilmente a quienes les critican o no informan como ellos quieren. Es hora de decir basta

LA Asociación de la Prensa de Madrid (APM) emitió este 6 de marzo de 2017 un duro y necesario comunicado en defensa de los periodistas amenazados por Podemos por no escribir al dictado de su obsesiva concepción de la política (La lista negra de periodistas de los matones de Podemos).

El comunicado relata cómo es la «campaña sistematizada de acoso personal y en redes sociales» que sufren muchos profesionales, cómo son las técnicas de «amedrentamiento y amenaza», y cómo Podemos crea un «estado de miedo» en el periodismo incompatible con el sistema democrático ( La APM ampara al periodista Javier Negre, acosado por bandas tuiteras de Podemos).

Ninguna otra descripción podría superar a la realizada por la APM después de que la estigmatización de trabajadores de la comunicación se haya convertido en una costumbre para los extremistas de Podemos que usan las redes sociales para volcar su odio cuando las opiniones discrepantes no les favorecen (Montero niega así las acusaciones de intimidación a la prensa: «Los periodistas tienen miedo de sus jefes, no de nosotros»).

Hablar, como ha hecho Pablo Iglesias, de «basura informativa», «vergüenza para el periodismo», o de su deseo de «azotar hasta sangrar» a conocidos comunicadores, revela hasta qué punto es tóxica y dañina su concepción de la libertad de expresión (Susanna Griso frena en seco las duras acusaciones de Iglesias: «No nos mate por contar las cosas, si no le gusta cómo son, cámbielas»).

El amparo de la APM a los periodistas perseguidos se había convertido en una necesidad urgente porque esa impunidad es abusiva, y debería ser delictiva.

La pobre réplica ofrecida por Irene Montero, número dos de Podemos, fue que tres de cada cuatro periodistas en España «se autocorrigen» por miedo a ser despedidos, como si todos los comunicadores fuesen fieles sumisos del adoctrinamiento populista, pero no pudieran admitirlo por temor a perder el empleo.

Es palmario su desconocimiento de la realidad de esta profesión y de su papel corrector de los poderes públicos durante la democracia. Montero ignora la crucial intervención de la Prensa en la denuncia de los abusos de corrupción y nepotismo, en la defensa del Estado de Derecho, de la unidad de España o de la condena unánime del terrorismo, cuando ella ni había nacido.

Podemos es sectario, amenazante y despreciativo, inadmisible para unas siglas que se sientan en el Parlamento de la nación.

Podrá argumentarse que todos los partidos han intentado condicionar informaciones y opiniones a su favor.

Forma parte del día a día, pese a que no es lícito tratar de interferir en la independencia de criterio de cada proyecto editorial. En la fortaleza de cada medio reside su capacidad para oponerse a ser manejado.

Sin embargo, una cosa es la batalla por lograr el favor de los medios, y otra bien distinta es estigmatizar, marcar, humillar, ridiculizar, insultar y maltratar al discrepante.

Podemos pretende erradicar la libertad de expresión en España ejecutando civilmente a quienes les critican.

Iglesias se ha acostumbrado tanto a periodistas serviles y cómplices de su estrategia, que quien ha osado destapar las miserias de casta de Podemos y sus purgas soviéticas se ha convertido en un enemigo a batir. Hora era de decir «basta».

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