El cinismo de Pedrojota: la alargada sombra ‘piscinera’ de Zaplana, censura y miedo al ‘caso González’

El director de El Español ha vuelto a creerse el justiciero del mundo periodístico y político. De nuevo Ramírez vuelve a hacer un ejercicio de autoamnesia para olvidar las veces en que se vio favorecido por el poder y sus intrigadas palaciegas en las que se mezclan lo público y lo personal. Y es que no es oro todo lo que reluce.

Puestos a explicar, Ramírez podría comenzar por los vínculos que durante años le han unido con Eduardo Zaplana. Para quienes tienen memoria, aún se recuerdan aquellos tiempos en que el expolítico popular y el exdirector de El Mundo hacían y deshacían en el Partido Popular del primer marianismo.

Y no fue solo la cuestión del 11-M o la colocación de una de sus mujeres de confianza -la editorialista Cayetana Álvarez de Mundo- como jefa de gabinete de Ángel Acebes, por entonces secretario general de la formación de centroderecha. Ni siquiera por el hecho de que la hija de Zaplana todavía sea recordada -ella y su Porsche Cayenne- por sus prácticas en el periódico de Unidad Editorial.

La alargada sombra de Zaplana, que siempre acompañó a algunos de los más furibundos críticos del duopolio (basta recordar cierto viaje a Roma con Federico Jiménez Losantos), estuvo presente hasta en la defensa de la pileta balear de Pedrojota, cuando consiguió convertir una piscina de dudosa ilegalidad en un asunto de Estado apelando a la defensa de la unidad nacional frente al separatismo.

El asunto llegó hasta el punto de que las Nuevas Generaciones de Alicante, dirigidas por Marcos Alós, llegaron a pagar de su bolsillo un viaje para manifestarse a favor de la pileta. —Los dos «bordes» de la piscina de Pedrojota

Cabe recalcar que entonces Alicante, bajo la batuta de Luis Díaz Alpieri, era plaza fuerte zaplanista en la guerra civil del PP valenciano. Conflicto, por cierto, en el que Pedrojota siempre barría a favor de su amigo contra Francisco Camps.

Puestos a seguir recordando, habría que refrescar la memoria de cómo El Mundo capeó la distribución de ejemplares en la huelga general de 2002 gracias a furgonetas policiales. Pero Ramírez, ya se sabe, siempre ha estado frente al poder. Bien jugando al pádel con Aznar o comiendo melón con sal con Zapatero…

De censura en censura

Las quejas de Pedrojota contra la presunta «censura» del llamado duopolio contra él encubren la práctica desarrollada por él como director. Francisco Frechoso o Jesús Cacho fueron dos de las víctimas de Ramírez en El Mundo. Uno, precisamente por denunciar cómo El Mundo se amparó en medios gubernamentales para afrontar la huelga de 2002; el otro, por airear asuntos comprometidos para Emilio Botín o la Familia Real.

Además, son falsas las acusaciones de veto a su medio por parte de Atresmedia. Periodistas como María Peral, Daniel Basteiro o John Müller han participado en programas y espacios televisivos y radiofónicos del grupo. El propio Müller estuvo presente en la tensa entrevista que Carlos Alsina realizó a Juan Luis Cebrián en Onda Cero.

Miedo al Caso González

Tampoco debería colgarse Ramírez la medalla de haber metido en prisión -preventiva, de momento- a Ignacio González. En El Mundo se recuerda perfectamente cómo el entonces director no acababa de decidirse a salir adelante con el tema. Fue la insistencia de Eduardo Inda y Esteban Urreiztieta la que consiguió que las cuestiones que revoloteaban en torno al sucesor de Esperanza Aguirre en la Comunidad de Madrid aparecieran en portada.

Una prueba de la escasa relevancia que le daba Ramírez al asunto es que cuando González se enfrentó por teléfono a Ramírez en una tertulia de la COPE pilló al director de El Mundo con la guardia baja hasta el punto de tener que solicitar información a sus redactores mientras su interlocutor le leía la cartilla. Fue Casimiro García Abadillo quien retomó la cuestión a toda máquina.

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