UN VISTAZO RÁPIDO A LA PRENSA

A Pedro Sánchez le sale un alcalde xenófobo con piel de charnego: al PSC no le hace falta la «S» para nada

"El PSC no es ni una sucursal del PSC sino un asteroide errático", escribe Martín Prieto

Para entender la enfermedad moral del PSC hay que saber de dónde viene Lupiánez

Lo peor que pudo pasarle el 26 de junio 2017 a Miquel Iceta no es la mamarrachada de Miquel Lupiánez, alcalde de Blanes (Gerona) del PSC, que aseguró que en Cataluña hay valores que se viven de otra manera con relación al resto de España. «Igual ocurre en Dinamarca respecto del Magreb», dijo este granadino en Onda Cero. Ha nacido una ‘estrella’: el alcalde socialista de Blanes dice que «en Cataluña se vive se otra manera, como en Dinamarca frente al Magreb»

Lo peor fueron los elogios del diputado y portavoz adjunto de ERC en el Congreso, Gabriel Rufián, al dar la bienvenida «a los los valientes demócratas del PSC». Con alborozo Rufián les hacía entrega del carnet de separatistas. Bienvenidos al mundo feliz del independentismo. Los separatistas linchan al alcalde españolista de Lleida: «Facha asqueroso»

Para entender la enfermedad moral del PSC hay que saber de dónde viene Lupiánez, como lo explica Francisco Pascual en El Mundo:

«Lupiáñez es el hijo pródigo del pujolismo, alguien que llegó de la hambruna fisiológica y moral de la Alpujarra analfabeta para redimirse en Cataluña y hacer proselitismo de su verdad revelada: España nos roba y lo llevan hasta en los andares, por lo que no tienen remedio. Un auténtico maulet con piel de charnego».

José Luis Martín Prieto demuestra estar bien en forma en La Razón: «El PSC no es ni una sucursal del PSC, ni estrictamente una federación autonómica, sino un asteroide errático. Igual que al PSOE le sobran la «O» y la «E», al PSC no le hace falta la «S» para nada». El PSC de Iceta propone al colauismo de Ada una ‘Alianza Catalana de Progreso’

A David Gistau no le sorprende. «Ya conocíamos de Cataluña el desprecio a lo «mesetario» tan «gauchedivine», tan barra del Bocaccio, que ahora ha interiorizado el nacionalismo -también el de los tíos Tom del PSC- para agregar desdén cultural al mito de los tanques entrando por Diagonal. Pero, joder, otra vez Dinamarca».

El PSC le ha desautorizado, pero eso carece de relevancia, como dice Jaime González, porque «la gravedad no está en lo que salió por su boca, sino en lo que esconde en su cabeza. Ignoro cuántos Lupiáñez hay entre los socialistas catalanes, pero con que haya una docena ya es bastante para certificar que el virus del soberanismo ha doblegado las defensas de un partido que presumía de ser el gran vertebrador de España».

Arcadi Espada explica el origen de la xenofobia de estos alcaldes de pega del PSC: «Hace tiempo que me empeño en difundir que una de las bases del independentismo es la repulsión que causan los españoles a muchos nacionalistas. Lupiáñez, sano y salvo, disfruta, en cualquier caso, de aquel derecho de amparo que estableció don José Montilla cuando dijo que los tribunales no pueden juzgar sentimientos. Su xenofobia no lo llevará a la cárcel ni a la vergüenza ni a la intemperie».

Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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