LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

El editorial de El Mundo masacra al caradura de Puigdemont al que trata de cínico y mentiroso de campeonato

"No deben olvidar los golpistas y su ejército de chusmas y pijerío, que el Rey es también el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas"

El esperpento catalán sigue y prosigue un día más, este 5 de octubre de 2017, con el nuevo paso dado por Carlos Puigdemont, presidente catalán, que ahora intenta presentarse ante el mundo mundial como el gran dialogante y moderador. Los editoriales y tribunas de opinión de la prensa de papel tienen una visión diametralmente opuesta.

El editorial de ABC carga duramente contra Pedro Sánchez por el tacticismo de este a la hora de mostrarse reacio a una defensa abierta de la unidad de España:

Es lamentable el abandono moral al que Sánchez está abocando al Gobierno de la nación cuando éste se ha visto impelido por el propio Jefe del Estado a encabezar la defensa que las instituciones deben hacer de la Constitución. El PSOE no solo está incurriendo en una calculada ambigüedad tacticista. Desatiende sus obligaciones de partido de Estado y pone en riesgo la credibilidad de unas siglas con casi 140 años de historia en la defensa de España.

Jaime González destroza a Piqué en un artículo realmente conmovedor:

Dices que seguirás en la selección. Allá tú con tu conciencia. Y para terminar: aseguras que no viste el discurso del Rey porque estabas «jugando a la pocha». Mira, Gerard, vete a hacer puñetas.

Isabel San Sebastián cuenta que cuando Iglesias o Puigdemont hablan de mediación internacional, inmediatamente le vienen a la memoria los años del plomo:

La única alternativa es la ruptura de España, ya sea de forma inmediata, ya después de ‘ganar’ un tiempo que únicamente beneficiaría a quienes han usado y abusado del diálogo para ganar posiciones sin cejar en la exigencia y el victimismo. A quienes como Puigdemont o Iglesias hablan de «mediación internacional en el conflicto», a semejanza de ETA hace años, tratando de situar en un plano de igualdad la parte sediciosa y el todo desafiado.

Gabriel Albiac considera que los tres poderes del Estado, legislativo, ejecutivo y judicial, tienen que materializar el encargo dado por Felipe VI, cortar el paso a los sediciosos:

Precisamente por ser la encarnación simbólica de la nación, cuya fuerza se ejerce sólo a través de los tres poderes: legislativo, judicial y ejecutivo. A los tres llamó ayer el rey a cortar la sedición. Y era, con exactitud, lo que a su lugar simbólico atañía. No hubo retóricas ni ambigüedades. Es la virtud más alta que cabe atribuir a un monarca parlamentario: la fuerza simbólica. Ahora, la fuerza material es cosa de esos tres poderes. Y suya será la responsabilidad de lo que pase.

Luis Ventoso cree que el presidente catalán empieza a sentir el vértigo de estar cerca de dar el paso que le llevará irremediablemente al talego:

A pesar de que durante el día los golpistas habían amenazado con que el lunes podrían declarar la independencia, lo cierto es que Puigdemont ya no galleó como el domingo. Se hizo palpable que a nadie le gusta pernoctar en la trena. Tampoco a Puigdemont, quien ya debería estar disfrutando de las instalaciones del Estado desde hace cuatro semanas, cuando impulsó dos leyes golpistas para destrozar España (y Cataluña).

Arcadi Espada, en El Mundo, afirma que es tal la mentira que se ha forjado todos estos años en Cataluña que ahora no será sencillo a los más rancios nacionalistas hacerles ver la realidad de las cosas:

Es iluso que cualquier nacionalista catalán pretenda obtener el perdón y el olvido después de haber llevado a España a su peor crisis política, a través de la más letal y miserable campaña de mentiras organizada en una democracia desde 1945. Y, naturalmente, es iluso pensar que los nacionalistas sean capaces de salir de inmediato de la ficción alienada en la que habitan.

El editorial de El Mundo destaca el cinismo del presidente catalán presentándose como víctima de un conflicto creado por él:

Se trata, sin duda, de una impostura tramposa y mentirosa, un ejercicio de cinismo mediante el que pretende presentarse ante la comunidad internacional como un político dialogante frente a un supuesto Estado represor, cuando la realidad es totalmente la contraria.

Raúl del Pozo trae a su columna las confesiones de unos activistas catalanes que creen que al final acabará por haber derramamiento de sangre:

Activistas cercanos a los secesionistas me dicen: «Sabemos que el Estado está dispuesto a actuar con extrema dureza. Pero, ¿cómo explicarlo a la gente? Estamos a un minuto de que haya sangre. Hay un sector del soberanismo, el más pragmático, que cree que hay que llamar a elecciones para aclarar las tinieblas».

El editorial de La Razón hace suya la hoja de ruta de Albert Rivera, líder de Ciudadanos, para afrontar el tema catalán:

No cometer los errores del pasado, hacer un buen diagnóstico de la situación, aplicar la Constitución, esto es, activar el artículo 155 en el Senado, convocar elecciones autonómicas y diálogo posterior sólo con los demócratas desde el convencimiento de que los constitucionalistas pueden vencer a los independentistas.

Alfonso Ussía recuerda a los sediciosos que el Rey es el jefe Supremo del Ejército:

Ahora, en la peor crisis democrática de nuestra Historia, sabemos que contamos con un Rey que no está dispuesto a permitir que España se rompa y que las leyes sean pisoteadas. No deben olvidar los golpistas y su ejército de chusmas y pijerío, que el Rey es también el Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, y que todos los soldados de España, de tierra, de mar y de aire, están del lado de su Rey. No es advertencia, sino recuerdo para ayudar a la meditación.

El editorial de El País exige a los partidos constitucionalistas que lleven a la práctica la petición del Rey de acabar con la deslealtad:

Puigdemont confirmó que no se moverá un milímetro de su hoja de ruta independentista. Su guion está escrito. El del Rey también. Es hora de que el Gobierno, apoyado por el PSOE y Ciudadanos, diseñen, exhiban y pongan en práctica su plan.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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