LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

El contundente editorial de El País sobre Cataluña masacra al incoherente Pedro Sánchez

"Sánchez debería aclarar sus ambiciones para Cataluña porque este sondeo indica también que sus ciudadanos quieren certezas, no más incertidumbres"

El contundente editorial de El País sobre Cataluña masacra al incoherente Pedro Sánchez
Pedro Sánchez en los Desayunos de Europa Press. EP

Menos de cuatro semanas para que Cataluña celebre las elecciones más decisivas de la historia de su autonomía y ya empiezan a inundarse los fines de semana de encuestas y sondeos. Este 26 de noviembre de 2017 salen prospecciones demoscópicas y todo está más que reñido entre el bloque separatista y el constitucionalista.

Las tribunas de opinión y editoriales reclaman un esfuerzo a las fuerzas que apuestan por la unidad de España para que no pierdan una ocasión histórica de poder gobernar en Cataluña.

El editorial de El País es claro en este aspecto y le reclama a Sánchez coherencia:

Estas próximas elecciones autonómicas son las más importantes, probablemente, desde 1980. Pero no todos parecen estar a la altura. El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, por ejemplo, llama a superar «la dinámica de bloques», lo que sería muy positivo, pero niega de antemano cualquier posibilidad de pacto con Ciudadanos por «ser la media naranja del PP».

Con ello empuja al PSC de Miquel Iceta, que según el sondeo podría mejorar sus resultados el 21-D, a un callejón sin salida justo cuando este ha pergeñado una lista transversal y pluripartidista en la que domina, en línea con el sentimiento mayoritario de los catalanes, el deseo de enterrar definitivamente el rupturismo unilateral de los independentistas y la dinámica de conflicto que han impuesto a una sociedad exhausta.

La posición de Sánchez no solo no facilita los acuerdos sino que es incoherente: rechaza a Ciudadanos por derechista al tiempo que busca beneficiarse de los votos de los herederos de la formación conservadora Unió Democrática. Sánchez debería aclarar sus ambiciones para Cataluña porque este sondeo indica también que sus ciudadanos quieren certezas, no más incertidumbres.

Juan Pablo Colmenarejo, en ABC, considera que Puigdemont quiere crear una tensión insoportable a pocos días de concluir la campaña electoral:

El prófugo busca un golpe de efecto que envuelva en dramatismo las elecciones del 21 de diciembre. Una aparición repentina en el escenario, seguida de una detención por parte de la Policía autonómica, a las órdenes del Ministerio del Interior de ese Estado de la Unión Europea, llamado España, que tiene puestas «sus sucias garras untadas de autoritarismo» en Cataluña.

Hermann Tertsch critica la atención mediática que recibe Carles Puigdemont:

Los españoles ahora hemos sido condenados a convivencia cotidiana en casa, de encender el televisor, con un delincuente mentiroso y charlatán. Todas las cadenas han decidido que es de vital importancia para todos nosotros saber en todo momento todo lo que diga, piense, pasee, respire, coma… Carles Puigdemont, ese ser mediocre enchufado del corrupto régimen, títere suplente de la mafia golpista.

Ignacio Camacho asegura que el independentismo se ha convertido en una secta:

Una de las características más lamentables del procés es el éxito con que los dirigentes independentistas menosprecian la inteligencia de sus votantes. Los tienen tan abducidos que se sienten en condiciones de someterlos con la mayor impunidad a embustes e incoherencias de toda clase porque saben que se los aceptan con una docilidad sonrojante. El secesionismo se ha convertido en una secta, con sus fieles, sus gurús y sus profetas, y en esa comunión integrista la feligresía canoniza a sus líderes como mártires.

Luis Ventoso ensalza la figura de Rajoy y cree que ya no cuela la tabarra de que Rajoy flota porque sea de corcho, que algo más debe de haber:

A mí me gustaría que Rajoy fuese un político de miras largas y no solo un buen gestor, que pensase en profundidad y actuase (por ejemplo, tratando de devolver peso al Estado, como demandan todavía todas esas banderas españolas). Pero no suscribo la caricatura del indolente que flota de chiripa. Un político que ha superado el chapapote del Prestige, el casting del dedazo sucesorio de Aznar, el espinoso Ministerio del Interior, el aguijonazo de Aguirre, la peor crisis desde 1929, las corruptelas del PP y el mayor desafío institucional desde Companys… alguna cualidad ha de poseer. Ningún «señor normal de Pontevedra» aguanta 34 años en coche oficial. Y menos en un país cainita, donde en cada curva alguien aguarda para rajarte las ruedas.

El editorial de La Razón pide a las fuerzas constitucionalistas no desaprovechar la oportunidad de hacer un pacto en Cataluña:

Lo fundamental es que el descenso de los nacionalistas es constante desde 2015 y que carecen de un discurso que renueve a una sociedad catalana hastiada, fracturada y que ve impotente cómo se desangra económicamente. Descartado que el PSC quisiera reeditar un nuevo tripartito con ERC y CEC-Podemos, sólo cabe que el constitucionalismo mejore sus posiciones y lo haga desde la moderación y el realismo: si Arrimadas no puede formar gobierno, deberá hacerlo el partido constitucionalista que consiga más apoyos.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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