Periodismo
Antonio Caño (El País), Paco Rosell (El Mundo), Paco Marhuenda (La Razón) y un detalle de 'Presos Políticos'. PD

La retirada de la obra 'Presos Políticos' de la muestra ARCO ha llamado la atención este 22 de febrero de 2018 de los cuatro editoriales de la prensa de papel. Lo curioso es que El Mundo y La Razón se han lanzado a criticar la decisión de Ifema y a acusar a la institución de censora.

La Razón sorprende con un editorial donde no está de acuerdo con la retirada de la obra en la que se representaba a 24 "presos políticos":

La obra de Sierra ha sido retirada a petición de los responsables de la feria de arte contemporáneo, lo que contradice el derecho «a expresar y difundir libremente los pensamientos, ideas y opiniones mediante la palabra, el escrito o cualquier otro medio de reproducción» (art. 20 de la Constitución), lo que supone un acto de censura («el ejercicio de estos derechos no puede restringirse mediante ningún tipo de censura previa»), nos guste o no. La medida fue aceptada incomprensiblemente por la galería que la exponía y vendió, una torpe decisión que debía haberse meditado más, saliendo de una veterana experta. Este suceso afecta al prestigio de ARCO.

El País comparte la opinión de su colega y sacude más duro incluso:

La dirección de Ifema ordenó ayer retirar de Arco, la feria internacional de arte que se celebra estos días en Madrid, un friso de Santiago Sierra en el que retrata a 24 supuestos presos políticos españoles, entre los que se incluye a Junqueras y los Jordis. Ante la polémica lectura que hace el artista de la detención de algunos líderes del procés, Ifema eligió la censura como el mejor camino para quitarse problemas de encima. Que una democracia como la española no pueda tolerar la libertad de expresión, creación y publicación da la medida de su salud. Le toca al Gobierno dar la cara para corregir esta monumental vergüenza.

El Mundo también critica la decisión de retirar de ARCO la obra ‘Presos Políticos':

Más allá de juicios estéticos y calidades opinables, es intolerable que un gestor político, como es el presidente de Ifema, muestre tan poco respeto por la libertad de expresión. Su error no puede repetirse. ARCO atesora ya un prestigio que hay que proteger, y es un activo muy valioso de la marca España.

El editorial de ABC se fija en la medida que ha tomado Ifema de retirar de ARCO una obra provocadora, insultante e hiriente para las personas de bien:

Ifema es de titularidad pública y las autoridades que gestionan este espacio no pueden servir de improvisados «marchantes» (la obra se ha vendido por 96.000 euros) de quien encumbra una mentira tan colosal e hiriente para las víctimas de los individuos allí retratados, como catalogar como perseguidos políticos del Estado a, por ejemplo, el individuo que mató a una persona por llevar los tirantes con los colores de la bandera de España o a sujetos que acaban de intentar dar un golpe de Estado.

Jaime González hace papilla, y nunca mejor dicho, a los políticos que pretender copiar en la Comunidad Valenciana, comenzando por Castellón el modelo lingüístico catalán. La idea es adoctrinar al niño desde el mismo momento en que nazca:

Obsesionados con la situación que se vive en Cataluña, no somos conscientes de que el movimiento para cercar al español avanza Mediterráneo abajo, alentado por esa izquierda radical a la que el socialismo le baila el agua sin recato. Ya no sé qué es peor, si un político sectario, un socio de un político sectario o un político idiota.

Gabriel Albiac se hace una serie de preguntas sobre Anna Gabriel y deduce que la política de la CUP es un guiñol de sí misma:

¿Cuál, el disfraz? ¿Cuál la máscara? ¿Ginebra o Barcelona? ¿Anagabriel No-future en el Parque de la Ciudadela o Anagabriel perfecta niña pija en el lago de Ginebra? Ambas. Y, ¿debajo de la máscara? Nada. Por supuesto. Sólo hay máscaras debajo de las máscaras. No es gran guiñol. Es guiñol minúsculo.

Arcadi Espada, en El Mundo, destaca la gran mentira que es Anna Gabriel:

Que el icono supremo del feísmo parlamentario catalán fuese tratado con tan amoroso rigor en la afamada casa Llongueras me provocó una convulsión comparable a la confesión de Pujol. Pero callé, porque a veces me aflojo y porque las noticias me gustan cuando adquieren un punto faisandé. La huida de Gabriela a Suiza solo es una extensión de su mentira capilar, pero también del buen trabajo de nuestro peluquero

Luis Ventoso, en ABC, cree que el Gobierno de España no debe hacer cálculos electorales sobre si le conviene o no posicionarse a favor del castellano en Cataluña. Debe hacerlo y punto:

Si el Gobierno se dedica a tentarse la ropa, la causa del español la enarbolará Rivera (y luego vendrá el habitual asombro ante el crecimiento de Ciudadanos en las encuestas). El mayor partido de España no puede basarse tan solo en la gestión aseada; que a veces al final ni siquiera es tan aseada, como en el caso que nos ocupa, que acabó en sonrojo en el TC y algarabía de sediciosos.