Periodismo

La Casa Real ha emitido un comunicado para "aclarar" el "malentendido" surgido durante la recepción en el Palacio Real de este 12 de octubre de 2018, con motivo de la Fiesta Nacional del 12 de octubre, cuando el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, y su esposa, Begoña Gómez, se situaron junto a los Reyes después de saludarlos.

Un capote al presidente para salvarle la cara del ridículo. Ante "las interpretaciones surgidas", tal y como informaron fuentes de Zarzuela, la Casa Real asegura que tanto el presidente como su esposa "siguieron en efecto y en todo momento las indicaciones" de su personal. Un comunicado ambiguo y que no explica nada, como todo lo que sale de esa bendita casa por más real que sea.

David Gistau escribe este 14 de octubre de 2018 en la contraportada de el diario El Mundo un artículo titulado 'Griten viva el Rey, pero bajito' deja para el arrastre a Sánchez:

La herencia de Zapatero, primer personaje institucional en declarar fallida y pendiente la Transición, fue otorgar al PSOE una maleabilidad con la que se sacó de encima las responsabilidades de hacedor del 78.

A esto se suman dos coincidencias: la disposición a hacer cualquier cosa de Sánchez con tal de seguir cumpliendo su pasión -ser el puto amo hasta en los besamanos de palacio, serlo más allá de las urnas y los contrapesos- y la presión de la extrema izquierda que trae consigo un siglo de venganzas demoradas y una pulsión violenta que no se corresponde con el modo de convivir en términos antagónicos, una vez que hizo efecto en Europa la vacuna de los millones de muertos que ambos extremos parecen haber olvidado ya.

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