LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

¡Toma legado, Artur Mas! De haberlo tenido todo, has acabado por ser una peligrosa anomalía para Cataluña

Luis Ventoso: "Los golpistas catalanes eran víctimas del síndrome de la PlayStation. Pensaban que la política era un vídeo juego, que jamás tendrían que pagar sus afrentas delincuenciales"

¡Toma legado, Artur Mas! De haberlo tenido todo, has acabado por ser una peligrosa anomalía para Cataluña
Artur Mas. PD

Artur Mas es el personaje del día en las tribunas y editoriales de la prensa de papel este 10 de enero de 2018. Lo más bonito que le llaman al expresidente de la Generalitat de Cataluña es estorbo y anomalía. Hasta en la forma elegida para irse, el político ha demostrado que a él lo que le puede es la cuestión económica y no hacer frente a las causas judiciales que acechan a su partido.

Bieito Rubido, en su billete en ABC, le mete una buena tunda al expresidente Artur Mas:

Ha logrado herir el Estado de Derecho en Cataluña y poner en serio peligro su economía, sus finanzas, su bienestar y su privilegiada posición en el concierto de las autonomías. Menudo balance. ¿Cuántas veces se habrá arrepentido? Llamado a serlo todo, se ha quedado en nada.

El editorial de ABC resalta que lo único coherente que ha hecho Artur Mas en los últimos tiempos ha sido presentar la dimisión:

Artur Mas sabe que con Puigdemont huido, en el trance de ser detenido en cuanto pise territorio español, y con una condena penal en ciernes, es sencillamente imposible que pueda ser investido presidente de nada. Probablemente, la dimisión sea la única decisión clarividente adoptada por Mas en los últimos años. Ha sido el máximo responsable de la delirante deriva tomada por su partido hacia el fracaso separatista; el culpable de que Puigdemont haya continuado su chantaje al Estado y su agresión a las leyes españolas; el gestor de la traumática ruptura de Convergència i Unió y de la muerte de Convergència; el causante de que CiU perdiese un sentido pragmático de la política; y el responsable, como encubridor continuista del pujolismo, de no limpiar su partido de corrupción.

Luis Ventoso explica que a Mas y a otros separatistas les cogió de improviso la reacción del Estado de derecho y mandó su golpismo a los tribunales y a la cárcel:

Si hubiese que contar cómo justificó su salida, podría resumirse así: amiguetes, yo me piro, que me embargan el piso. Jugar al golpismo tiene estos pequeños contratiempos. Era divertido chinchar al paquidermo español, que parecía soñoliento, abotargado, incapaz de mover una oreja para espantar a las moscas. Pero el elefante se levantó parsimoniosamente, comenzó a barritar y resultó, vaya por Dios, que las leyes y los jueces todavía existían en España. Los golpistas catalanes eran víctimas del síndrome de la PlayStation. Pensaban que la política era un vídeo juego, que jamás tendrían que pagar sus afrentas delincuenciales.

El País, por su parte, tiene claro que la huida de Mas es la fractura más importante que se le ha abierto al independentismo:

La deserción de Mas es el síntoma más fuerte que exhibe el frente independentista de fractura. En el marco del regreso a la normalidad tras el golpe institucional que intentó dar el independentismo en otoño, la salida de los inspiradores o actores del despropósito puede ser el comienzo de una corrección que hay que celebrar.

La Razón no duda en tachar a Artur Mas de obstáculo que tenía que haberse ido mucho antes:

Artur Mas ha anunciado su renuncia a seguir presidiendo el PDeCAT, el partido con el que Convergència quiso esconder su desastre político y de corrupción. Lo ha decidido él, pero de forma obligada: era un estorbo. Su marcha llega demasiado tarde, incluso ni se tenía que haber producido. Es decir, el destino político de Mas estaba decidido la noche del 25 de noviembre de 2012, una vez escrutados los resultados de las elecciones autonómicas que adelantó dos años con el objetivo de que CiU dispusiera de la mayoría absoluta en la cámara y acabó perdiendo 12 diputados. Desde entonces es un lastre, sobre todo para los catalanes. Puigdemont y Mas son una anomalía y un verdadero riesgo para la convivencia en Cataluña.

Sabino Méndez asegura que Mas únicamente se da el piro antes de que llegue la sentencia del Palau:

Ahora, pocos días antes que salga la sentencia del ‘caso Palau’, deja la presidencia del PDeCAT con explicaciones tan contradictorias y poco fiables como siempre: envolviéndose en la bandera para justificar fracasos sonrojantes y negando discrepancias que han trascendido y conoce todo el mundo. Ni él se cree ya a sí mismo. Los catalanes, como comunidad institucional, hemos hecho un ridículo cósmico.

El editorial de El Mundo analiza que a Artur Mas le salió mal la jugada creyendo que poniendo a un hombre de paja como Carles Puigdemont al frente de la Generalitat iba a poder manejarlo a su antojo:

Carles Puigdemont iba a ser el hombre de paja pactado con la CUP a quien Mas podría manejar a su antojo. Pero el espantapájaros cobró vida propia a lo largo del procés y ha terminado secuestrando el partido hegemónico fundado por Pujol, la política de una comunidad de siete millones de ciudadanos y la agenda de toda España. Ha contado para ello con la entusiasta colaboración de sus votantes, ciertamente, pero nada de eso habría sucedido sin la garrafal irresponsabilidad del plan del ex president Mas.

CONTRIBUYE CON PERIODISTA DIGITAL

QUEREMOS SEGUIR SIENDO UN MEDIO DE COMUNICACIÓN LIBRE

Buscamos personas comprometidas que nos apoyen

COLABORA
Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

Recibe nuestras noticias en tu correo

Lo más leído