Cuando hizo su travesía en el buque Juan Sebastián de Elcano, y era apodado 'Felipe el Hermoso'

La misteriosa novia ‘cabaretera’ que tuvo el rey Felipe VI en Brasil

Durante ese periplo marinero su escolta tuvo que pedir refuerzos a la Policía Nacional para lograr conducirle al barco, "porque las jovencitas le asediaban en una discoteca"

La curiosa anécdota, que se remonta a sus años mozos, viene a colación a raíz de la visita que han realizado este viernes 2 de febrero de 2018 el Rey y su padre Don Juan Carlos al buque Juan Sebastián de Elcano, atracado en el Arsenal de la Carraca en San Fernando (Cádiz).

En esta embarcación, -en servicio en la Armada Española desde 1928 y que el próximo 11 de febrero zarpará hacia su XC Crucero de Instrucción-, el ahora monarca Felipe VI se embarcó cuando tenía 19 años, en 1987, como parte de su formación militar y cuando era todo un rompecorazones, tal y como recuerda una crónica de entonces de ‘El País’:  no en balde durante ese periplo su escolta tuvo que pedir refuerzos a la Policía Nacional para lograr conducirle al barco,

«porque las jovencitas le asediaban en una discoteca».

Pero ahí no acaba todo, tal y como recopila una crónica a respecto de  ‘Vanity Fair‘, en la que se recuerda que durante una visita del buque a Río de Janeiro, el entonces príncipe se echó una novia de la que nadie sabe apenas nada.

Así, tras el apretado programa diario de trabajo que tenía, «cuando llegaba por la noche a su litera, la número 35, Felipe caía rendido y muerto de sueño», también tenía tiempo para otras andanzas menos marineras pero no por eso menos arriesgadas.

Ya se encargó de dar cuenta de ellas la ahora desaparecida revista ‘Interviú’, que publicó ese año para disgusto del protagonista que nos ocupa, que en esa ciudad se ligó a una chica en el cabaré de Recarey (algunos afirman sin prueba alguna que la mujer trabajaba en ese local), lugar donde había acudido don Felipe con sus camaradas a pasar una velada.

Del enfado al respecto del antaño guardamarina ya dio cuenta José Antonio Alcina, preceptor del príncipe, en su libro ‘Felipe VI, la formación de un rey‘.

Lo que es evidente es que la presencia del príncipe no dejaba a la prensa local indiferente. Cuando atracó en República Dominicana los medios se hicieron eco de su llegada.

«Cualquiera diría que Felipe el Hermoso -como lo han apodado- no tiene un segundo libre para ser un joven normal. No es así. Felipe hace la vida de todos nosotros. El año pasado tuvo su primer desengaño amoroso y, con su natural seducción, sin duda heredada de su padre, es probable que el príncipe empiece a aparecer en las crónicas de la jet-set como un perfecto devastador de corazones»,

contaba el periódico ‘Última Hora’.

El abuelo del Rey, Juan de Borbón, vivió en el Juan Sebastián de Elcano durante un mes: haciendo una travesía desde Hawaii hasta las Filipinas. El emérito siguió su ejemplo en 1957, realizando una formación de marinero durante cinco meses.

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