Lo cuenta el reconcoroso Jaime Penafiel en un artículo demoledor, donde da cuenta de la animadversión de la reina a los animales

El día en que Letizia echó de casa al perro favorito de Felipe para que lo devoraran las alimañas

Cuando aún era príncipe no llamaba a nadie del servicio para recoger los vómitos de 'Puskin', lo hacía el mismo...

El día en que Letizia echó de casa al perro favorito de Felipe para que lo devoraran las alimañas
Letizia y su público amor por los animales TW

Sigue abriendo viejas heridas Jaime Peñafiel. El cronista real mantiene viva la memoria de todo aquello que pueda describir mejor al personaje de Letizia, -bajo su subjetivo punto de vista-, y esta vez carga de una manera despiadada contra la reina en su blog de ‘La República’, ‘Reino de Corazones’, donde da cuenta de un atroz episodio que tiene por protagonista a un perro de raza schnauzer, bautizado con el nombre de ‘Puskin’,  al que quería a morir el rey Felipe VI. (¡Cambio y corto!: El «divorcio inminente» de Felipe y Letizia por culpa del rifirrafe en Palma).

Tras recordar que Su Graciosa Majestad Británica, la gran reina Isabel II, cumplió el pasado sábado 92 años, y que poco antes murió ‘Willow’, el más viejo de los corgis, esos pequeños perros que siempre acompañan a la Soberana allá donde esté, el mentado da cuenta de que el rey don Juan Carlos criaba los famosos golden retriever, el perro más humano de todos los que existen en el mundo. (La lista de conductas prohibidas que ha escrito una estricta reina Letizia para sus dos sufridas hijas).

Para ocuparse de ellos en La Zarzuela, había todo un experto quien, además era empleado del Banco de España. El golden era un regalo que el soberano español hacía a sus amigos, entre estos al embajador Chencho Arias que se lo llevó, incluso, a Nueva York cuando era el representante diplomático español en la ONU.

En la Zarzuela son muchos los perros que han convivido con la Familia real. Tantos como 25. Hace unos años cada uno tenía el suyo o los suyos y de razas diferentes.

Felipe, a «Balú», un terrier y, más tarde, al pobre «Puskin», un schnauzer; su hermana Elena, un golden retriever, «Bruja»; Cristina, un teckel, «Gringo».

El rey Juan Carlos es quien más perros tenía. Aunque sentía pasión por los golden, como ya hemos contado, su favorito fue siempre «Arky», un viejo pastor alemán que se llevaba con «Boby», el joven Lhasa apso de la reina Sofía, más o menos como ellos, fatal:

«Pero ninguno amaba tanto a su mascota como el entonces príncipe Felipe con su pequeño schnauzer, bautizado con el nombre de «Puskin» . El perrito formaba parte de su vida. Era tal la identificación entre los dos que, cuando Puskin intuía que Felipe se iba de viaje, empezaba a tener problemas de estomago, vomitando con frecuencia.

El príncipe no llamaba a nadie del servicio para recoger los vómitos, lo hacía el mismo. Le amaba tanto que, cuando la reina decidió visitar a su hijo en la época en la que éste estudiaba en Washington, en 1993, le pidió que le llevara a Puskin.

Pero cuando en el año 2004 contrae matrimonio, lo primero que hizo Letizia fue prohibir que el perro durmiera no en el dormitorio con su amo sino en la casa. No soportaba entonces ni los perros ni los gatos.

Felipe lo pasó muy mal. Pero, como se está viendo, para evitar mayores problemas, aceptó lo que ella había decidido. Cuando al pobre perro le echaron de la casa, debió internarse en los montes que rodean La Zarzuela. Posiblemente, moriría de frío o atacado por los jabalies u otras alimañas que habitan en la reserva porque de él no se volvió a saber».

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