LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Los inmaduros Gil y Pardo de Vera ‘suicidaron’ en vano más de 20.000 tuits y se quedaron sin RTVE

El País: "Las obtusas negociaciones entre el PSOE y Unidos Podemos para elegir al presidente de RTVE están en las antípodas de las prácticas democráticas"

Los inmaduros Gil y Pardo de Vera 'suicidaron' en vano más de 20.000 tuits y se quedaron sin RTVE
Ana Pardo de Vera y Andrés Gil. PD

Estrenamos mes, julio de 2018, pero seguimos a vueltas con asuntos del intenso y ya pasado junio. Este primer día del segundo semestre del año se presenta con el carajal de RTVE y la elección de su presidente. Las tribunas y editoriales de la prensa de papel no sueltan la presa y a buen seguro que en los próximos días el asunto aún conservará toda la preponderancia opinativa.

Juan Pablo Colmenarejo, en ABC, considera que Sánchez, al contrario que hubiese hecho Rubalcaba, no disimula con el tema de RTVE ni en las formas ni en el fondo:

Por mucho que se empeñen en barnizarlo, el espectáculo político y también periodístico que han dado peleándose por el pirulí no augura nada más que otra dosis de más de lo mismo pero sin el estilo que tenían Rubalcaba y compañía para hacer estas cosas.

Hermann Tertsch recuerda algo esencial, que los mismos que se vuelven locos por los restos de un dictador muerto hace 40 años, reclaman respeto por los tuits vertidos hace tan solo un mes, no vaya a ser que los desacrediten como candidatos a presidir RTVE:

Quienes organizan revanchas por hechos pasados hace 80 o 40 años, piden olvidar tropelías de hace meses. Aludía Pardo de Vera a Obama, que dijo eso de «si tuvierais fotos de todo lo que hice en el instituto, probablemente no habría sido presidente de EE.UU.». No son fotos suyas de niña o adolescente, señora. Son afirmaciones y opiniones públicas como adulta, en un pasado inmediato, que es el que la acredita o no para el cargo para el que la proponen.

Luis Ventoso habla de asalto burdo al poder de RTVE por parte de Sánchez e Iglesias:

Sánchez e Iglesias barajaron situar al frente de la compañía a periodistas muy menores y totalmente ajenos al mundo audiovisual. Solo el «no» del PNV lo ha impedido (por ahora). RTVE es un gigante con 6.400 empleados, mil millones de presupuesto (345 de subvención estatal), siete cadenas televisivas, cinco radios, platós, orquesta, web y un archivo que es la memoria de este país. ¿Cuál es ahora el criterio único para elegir a su presidente? Que posea una agresiva ideología de izquierdas, lo que ha llevado a Sánchez e Iglesias a buscar en pequeños medios digitales que se distinguen por su fogosidad dogmática. Jamás se había intentado un asalto tan burdo de la cadena que es el rostro de España en el mundo y un elemento clave de su vertebración. Es ocioso decir que un abuso así con la BBC provocaría la caída del premier británico que osase a asaltarla.

El País se despacha contra la intentona de Sánchez e Iglesias de poner al frente de RTVE a alguien de su cuerda:

Las obtusas negociaciones entre el PSOE y Unidos Podemos para elegir al presidente de RTVE están en las antípodas de las prácticas democráticas. Pactar entre bastidores nombres de periodistas -algunos de ellos con sospechas de parcialidad- y hacerlo además ignorando al resto de los grupos parlamentarios no es la mejor receta para devolver a la televisión pública el prestigio y la credibilidad que requiere. Cualquier nombramiento de una empresa estatal debe hacerse con total transparencia y, tratándose de RTVE, con mayor motivo. PSOE y Unidos Podemos parecen haber olvidado que la televisión pública es de todos los ciudadanos y que la pagamos todos. Sus responsables no pueden ser fruto de inconsistentes experimentos u obscenos repartos de poder, por mucho que se insista en que se trata de designar una presidencia temporal y transitoria hasta la puesta en marcha del concurso público.

Arcadi Espada, en El Mundo, se mofa de los dos periodistas, Andrés Gil y Ana Pardo de Vera que sonaron para presidir RTVE y que aplicaron en sus redes sociales la eutanasia a sus mensajes pasados:

Mientras el Congreso iniciaba los trámites para la legalización de la eutanasia, un par de periodistas sobradamente inmaduros ejecutaban con su vida una suerte de suicidio asistido -por aplicación: Cardigan, TweetDdelete, TwitWipe-, parcial y activo, borrando tuits sin desmayo hasta superar la cifra de 20 mil. La razón de su actividad febril era la posibilidad de que los nombraran presidentes de RTVE. Como dando argumentos a la objeción principal sobre el suicidio, esto es, la posibilidad de arrepentirse mientras uno va cayendo al vacío, ninguno de los dos periodistas, y muy especialmente ella, tenía tan confirmado el cargo, a la hora que escribo, como la liquidación de parte de su memoria y de su vida. Por lo que es de urgencia ética y paliativa que el partido Podemos y su apéndice socialista se apresuren a buscarles otras altas responsabilidades: uno no debe borrar su vida en vano.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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