LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

El legado de Rajoy deja temblando a la ‘golpista’ Soraya: pierde seis millones de votos y al PP noqueado en Cataluña

Jesús Rivasés: "Muchos votarán, sin complejo de culpa, a quien crean que más les beneficia, lo que convierte la jornada de hoy en el gran día de los traidores"

El legado de Rajoy deja temblando a la 'golpista' Soraya: pierde seis millones de votos y al PP noqueado en Cataluña
Mariano Rajoy, presidente del PP. David Mudarra.

Monográfico del PP. Este 21 de julio de 2018, a poco más de cinco horas para conocer al ganador del congreso de los populares, las tribunas y editoriales de la prensa de papel se centran en analizar el discurso del presidente saliente, Mariano Rajoy y de recordar los últimos datos sobre ambos candidatos, Pablo Casado y Soraya Sáenz de Santamaría, antes de emitir el voto en la urna.

Ignacio Camacho en ABC no se anda con paños calientes y deja bien a las claras que el mandato de Rajoy ha sido demoledor para el PP:

Rajoy recibió una organización con casi once millones de votantes, una fuerte implantación territorial y una mayoría social que recogía todo lo que quedaba a la derecha del socialismo. Deja una expectativa de cinco millones de electores, una marca desaparecida en Cataluña y el País Vasco y un bloque ideológico fragmentado por la aparición de otro partido. Ése es su legado como dirigente del PP: una jibarización de influencia que compromete el resto de su notable testamento político. Además de una estela de corrupción que, aunque provenía de la anterior etapa, ha estigmatizado el balance del marianismo.

Alberto García Reyes define a la perfección lo que esperan los españoles de la votación en el cónclave del PP:

Los héroes del silencio en España son quienes están aguantando los manoseos del aparato propagandístico de la izquierda radical sin abrir la boca. Son muchos más que la legión de voceros que trata de imponer sus consignas a cacerolazos. Por eso la bravata populista exige un adversario rotundo, nuevo, moderno y esperanzador que catalice las frustraciones de la mayoría y las cure sin complejos. Que nadie subestime este proceso. El PP está en su mayor encrucijada histórica: renovarse de verdad o morir. Y España está de fondo tarareándole el estribillo de Bunbury, que es mucho mejor poeta que García Montero: «Yo no tengo la culpa de verte caer».

Hermann Tertsch le da palos a Rajoy por irse haciendo un balance elogioso de sí mismo:

Tenía Rajoy oportunidad de lanzar ayer unas ideas revitalizadoras para el futuro de un Partido Popular que ha dejado en la oposición, tramuatizado y, como se ha visto, dividido y desnortado. No lo hizo. Sigue muy herido y ayer solo quiso reivindicarse él y su obra que presentó como impecable. Un permanente éxito. Si todo lo ha hecho bien y toda la culpa es de fuerzas externas, el partido debe seguir por la senda suya, es decir la de Soraya. Y cualquiera que pida un cambio de rumbo es un ingrato que no valora el éxito habido. Ahí se señalaría a Pablo Casado. No tuvo palabras de ánimo para el futuro ni un ápice de reflexión autocrítica. Había motivo. Heredó el centroderecha unido en el PP y hoy son tres partidos. heredó un PP unido que no existe. Y el balance nacional: sigue el golpe de Estado en Cataluña y España está en manos de un Frente Popular. Algo ha ido mal, Mariano.

Isabel San Sebastián va en la misma línea:

Rajoy, quien hilvanó un discurso tan falto de humildad como sobrado de autocomplacencia. Un discurso eufórico en el que se echó a faltar el reconocimiento de algún error, por mínimo que fuera, susceptible de explicar la pérdida del gobierno, la rebelión abierta en Cataluña o los resultados menguantes del PP en las urnas. Dado que a su derecha en la gestión ha estado Sáenz de Santamaría, mientras que Casado ha puesto el dedo en la llaga de las equivocaciones a enmendar, su apuesta por la ex vicepresidenta quedó evidenciada de manera inequívoca, aunque tácita. Hoy sabremos si, además, resulta ser decisiva.

En El País, Teodoro León Gross cree que el PP no vota este 21 de julio de 2018 a un futuro presidente del Gobierno sino al político que tendrá que allanar el terreno para la llegada del líder en el que todos piensan, es decir Feijóo:

Lo que hoy elige el PP no es, probablemente, al próximo líder del PP. Como en el caso del PSOE en 2012, se elige al piloto para la transición de un periodo de hegemonía a una travesía del desierto más o menos dura. Tras el zapaterismo, bajo el hundimiento de la crisis, el PSOE se enfrentó a ese dilema: las opciones eran Rubalcaba y Carme Chacón, esto es, un dirigente veterano de la nomenclatura, con un prestigio a prueba de casi todo pero con cierta leyenda de alter ego de Fouchet, o una dirigente joven de la nueva política líquida, desgastada ideológicamente como icono generacional. El partido se dividió y resolvió por apenas un puñado de votos, poco más de veinte. Rubalcaba amortiguó el desastre electoral del PSOE, sostenido sobre la cota de cien escaños, y le resistió a Rajoy los cara a cara de la herencia recibida hasta que los suyos le dieron el finiquito dos años después. ¿Va a optar por eso el PP? En definitiva, la duda es si van a votar, o no, a Soraya Sáenz de Rubalcaba.

El editorial de La Razón confía en un PP que salga renovado de su congreso:

El nuevo PP está en una encrucijada y debe acertar en sus decisiones para estar a la altura que el país necesita en un momento complejo y amenazante, con un Gobierno en minoría prendido de una alianza de partidos que quieren acabar con la democracia del 78, la Constitución y, en suma, la España en libertad. El PP es más necesario que nunca, uno renovado y fuerte que sirva de contrapeso y que sea capaz de aglutinar a esa mayoría moderada que quiere certidumbres y no aventuras, y que ama a su país. Una alternativa ilusionante vertebrada en torno a un liderazgo resuelto y renovado y un partido robusto, sin fisuras y con empuje que le acompañe.

Jesús Rivasés considera que esta jornada en el PP es la llamada jornada de los traidores, de aquellos que han comprometido su voto a los dos candidatos a presidir el partido:

Muchos compromisarios prometieron su voto a los dos. El sufragio secreto abona el anonimato y a la mayoría de los electores solo les preocupa su propio futuro, es decir, un sueldo dependiente, directa o indirectamente del partido. Por eso, votarán, sin complejo de culpa, a quien crean que más les beneficia, lo que convierte la jornada de hoy en el gran día de los traidores. El futuro del PP lo deciden los traidores de Santamaría o de Casado. Roma nunca pagó a los traidores, pero el PP no puede identificarlos y por eso más de uno cobrará. Veremos.

Cristina López Schlichting pide elevar el nivel del debate y que se le exija capacidad de gestión a ambos candidatos:

Para el común de los mortales una chica bajita y morena, de lengua larga, se enfrenta a un chaval guapo que recuerda un poco a Suárez. Ella es de clase trabajadora, sin glamour, pero con trapío. Él es más fino, con firmes convicciones. Ella fue una fiera estudiando, él no tanto, pero tiene mundo. Ella tiene un crío que cuidan su marido y su madre, y tuvo que volver al trabajo recién parida. Él tiene una mujer de buena familia y dos hijos, uno de los cuales las pasó canutas por prematuro. El futuro de España depende mucho más de esta torpe descripción de lo que ningún jefe de prensa aceptaría jamás.

El Mundo señala que el PP decide entre seguir con la obra de Rajoy o quien, sin despreciar los grandes logros, pretende darle un giro:

Hoy comienza el futuro del PP. Y aunque tanto Sáenz de Santamaría como Casado exhibieron ayer un lógico e inquebrantable respaldo a Rajoy, la pugna de ambos se ha convertido en alguna medida en una moción al marianismo mismo. Este mediodía sabremos si los compromisarios dan más valor al intento de despegarse de la herencia de Rajoy o al orgullo de haber contribuido activamente a forjarlo. De ello depende también quién ganará hoy.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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