Dos cuestiones preocupan especialmente este 6 de agosto de 2018 a la prensa de papel. Por una parte, la puesta en libertad del sanguinario terrorista Santi Potros, un venenoso sujeto que no se arrepiente de su macabra actividad. Y, por supuesto, la matraca catalana con un Pedro Sánchez que está permitiendo que los golpistas se le desmanden.
Luis Ventoso critica el primer homenaje que ya se la ha dispensado a Santi Potros:
Arróspide jamás se ha molestado en pedir perdón. Ayer festejó su libertad en su tierra guipuzcoana, con banquete en una sociedad gastronómica. En su pueblo, Lasarte, lo aguardaban cariñosas pancartas de bienvenida: «Ongi etorri, Xanti». ¿En qué lugar del mundo se da la bienvenida a un asesino de niños? Pues ya saben uno. El mismo donde ayer llamaron «fascista» a Casado.
La Razón está en contra no sólo de la puesta en libertad de Santi Potros, sino en general del cambio que Pedro Sánchez ha adoptado en relación a los terroristas encarcelados:
Hay que rechazar el cambio en la política penitenciaria que propone el actual Gobierno socialistas para los presos de ETA, no por un rigorismo justiciero, sino, precisamente, para no alimentar ese relato, concediendo privilegios a los que los terroristas no son acreedores. Sólo desde el arrepentimiento individual, contrastado en los hechos, se pueden alterar las condiciones carcelarias. Hay que insistir en la verdad de lo ocurrido, que es la única forma de defender la dignidad de las víctimas y de ensalzar la victoria de la sociedad española sobre quienes querían destruir su democracia y romper la unidad de la nación, porque, ante la menor concesión, se dan alas a las mentiras del nacionalismo vasco
Pedro Cuartango le mete un buen zasca a Pedro Sánchez por doblegarse a los separatistas a cambio de poder permanecer en La Moncloa:
Tengo serias dudas sobre si la estrategia de negociación de Pedro Sánchez puede desactivar a estos fanáticos, pero de lo que sí estoy seguro es que ningún Gobierno puede hacer dejación de sus funciones al permitir que se vulnere la ley o que se intimide a un juez por cenar con unos amigos. No se puede ser tolerante con los intolerantes ni se puede dialogar con quien te escupe. El supremacismo de Puigdemont y Torra es sencillamente repugnante. Yo nos les daría la mano a estos dos señores que tanto odio están sembrando y que se niegan a rectificar pese al daño que han hecho.
ABC también le mete una buena dosis de palo al variable Pedro Sánchez:
Pedro Sánchez, en su más lúcido planteamiento sobre la situación en Cataluña, calificó a Quim Torra como «el Le Pen español». Lamentablemente, el presidente del Gobierno ha decidido normalizar su relación con «el Le Pen español» a costa de convertir a los constitucionalistas, PP y Cs, en culpables del conflicto catalán. Tampoco esto es nuevo en la relación del PSOE con el separatismo. El nacionalismo separatista acaba siendo incompatible con la racionalidad democrática y los principios del Estado de Derecho. Sólo admite la existencia del pueblo definido por sesgos identitarios, falsamente historicistas, no políticos, y por eso es capaz de dividir a los catalanes en leales y traidores, en pleno siglo XXI. Sin duda, Torra y quienes ayer acosaron a Casado saben mucho de fascismo.


