EL HISTÓRICO COLABORADOR DE EL PAÍS MUERE A LOS 75 AÑOS

Cuando el feminismo de salón le enseñó sus garras a Vicente Verdú por «machista»

«¡Sólo faltaría que yo tuviera que pedir perdón por Vicente Verdú!», exclamó Juan Luis Cebrián en TVE si perder la sonrisa pero vehemente ante los hostiles interrogadores que le había colocado en frente Antonio Albert.–Muere Vicente Verdú, el escritor y periodista del fin de una era

No se puede decir que Juan Luis Cebrián, entonces CEO de Prisa y hoy Presidente de Honor de El País, haya tenido mucha suerte con las entrevistas. Frente a los tratos de terciopelo a algunos de sus competidores – que quizá marcan mejor las cartas – a él en su trayectoria de entrevistas desde la de Pablo Lizcano a la de Jordi Évole la cosa acaba siendo siempre zurrarle de lo lindo con los temas recurrentes: si su periódico es pro-gubernamental, sobre su pasado franquista, sobre dependencia bancaria de los periódicos… bla, bla, bla (la aburrida cantinela eterna).

La originalidad de aquella entrevista en TVE con Albert del año 1994 en la que mantuvo la sonrisa mientras no paraban de vapulearle es que incluyeron como argumento para atacarle pedirle que se disculpara por lo que escribía «su amigo Vicente Verdú«.

Si Cebrián ya había rechazado en preguntas anteriores responsabilizarse de los editoriales de El País pasándole la bola al director, menos lo iba a hacer lógicamente, en el caso de los artículos de Verdú. «Ahora sólo faltaría que tuviera que pedir perdón por Verdú», hacía recordando que en El País escribían desde Miguel Herrero de Miñón hasta Montalbán (lo cual tenía su mérito si se le comparaba con sus competidores).

Lo cierto es que Vicente Verdú no era un cualquiera en el periódico de Miguel Yuste. Cebrián lo aupó como su principal ‘redactor-jefe’ y el hecho de que remitiera una carta pública dejando claro que Verdú estaba ‘por encima’ de Javier Pradera fue la gota que calmo el vaso para que aquel llamado ‘gurú’ de El País abandonara la redacción para no volver.

En la trayectoria de Verdú como columnista no nos encontramos como un batallador nato como era Pradera o Eduardo Haro, dispuesto a polemizar con energía y arte literario contra competidores. Él parecía más un comentarista tranquilo.

En 1988 cuando Albert Boadella se atrevió a hacer en TVE la primera imitación del entonces intocable Jordi Pujol y un gran número de comentaristas catalanes se apresuraron a denunciar que eso era anticatalanismo (en líneas no muy alejadas se mostró Vázquez Montalbán precisamente en El País), Vicente Verdú optó por defender a Boadella

«No es la figura del presidente de la Generalitat (…) el objeto de irrisión para Els Joglars. Es el uso particular de un cargo (…) lo que llega a dar risa. La broma es una legítima defensa contra la zafiedad».

¿Pero qué artículo de Verdú provocó tal mosqueo para que durante una entrevista al CEO de la empresa editora se le exigiera este una disculpa? Pues le acusaban de machista por un artículo publicado en 1994 sobre la ‘feminización del periodismo’ en la que el veterano periodista se limitaba o observar los cambios que se habían producido en la prensa por pasar de ser un producto exclusivamente masculino a ser consumido ya en los noventa tanto por hombres como mujeres:

«Varios emblemáticos de girar sus contenidos serios hacia cuestiones de estilo, gentes, modas, hogar, decoración, entertainment y relatos sensacionalistas (…) son actualizaciones de marca femenina».

«Para las mujeres hay asuntos (la cotidianidad sobre la generalidad, la microeconomía sobre la macroeconomía, lo personalizado sobre lo institucional, la moda, la medicina, «el cotilleo») que interesan más. No interesan exclusivamente a la mujer, pero siendo típicamente femeninos y siendo poderosa la feminidad, inundan la sociedad entera»

Lo curioso es que el artículo de Verdú pretendía defender la ‘feminización’ de la prensa, pero consiguió que desde el feminismo se le tachara de machista y que Javier Valenzuela, entonces Director Adjunto, tuviera que confirmar el compromiso de El País con la feminización del periodismo.

En todo caso al menos Vicente Verdú tuvo la ventaja de escribir sobre el tema en alguna época en la que no era ‘tabú’ para hablar sobre el feminismo sin ser inmediatamente linchado en redes como bien le podrían comentar compañeros suyos como Javier Marías.

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Autor

Luis Balcarce

Desde 2007 es Jefe de Redacción de Periodista Digital, uno de los diez digitales más leídos de España.

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