LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

Sánchez ya es el Trump español: se dedica a apretar botones al azar y a crear incendios diarios

Bieito Rubido: "Sánchez sigue convencido de que un gran estadista se hace a base de reportajes con gafas de sol en la tenue luz del avión oficial"

Sánchez ya es el Trump español: se dedica a apretar botones al azar y a crear incendios diarios
Pedro Sánchez saluda a Donald Trump, ante la embelesada mirada de la ministra Margarita Robles. EF

Pedro Sánchez es el protagonista indiscutible este 9 de septiembre de 2018 donde llega a los 100 días de mandato en los que, más allá de las fotos y de la propaganda, no ha hecho absolutamente nada, salvo intentar meter el pico y la pala en la tumba de Franco en el Valle de los Caídos.

Las tribunas y editoriales de la prensa de papel recuerdan al presidente del Gobierno que, amén de que con 84 diputados no se puede ir muy lejos, debería replantear su modo de hacer política o bien ir pensando en el adelanto electoral.

Bieito Rubido critica que Sánchez siga erre que erre con sus publirreportajes y autobombos varios:

Está claro que el dirigente socialista mantiene una mala relación con la realidad. Sigue convencido de que un gran estadista se hace a base de reportajes con gafas de sol en la tenue luz del avión oficial. Mención aparte merecen esas otras instantáneas con los otrora despreciables Trump y Merkel, que por arte de birlibirloque han pasado a ser los compañeros ideales del socialista Sánchez. Vivir para ver, y ver para preocuparse.

El editorial de ABC le escupe a Sánchez la encuesta en la que debería de fijarse y ponerse manos a la obra a resolver los problemas de los españoles:

La encuesta de GAD3 para ABC refleja un estado de opinión que no da tregua a Pedro Sánchez en ninguno de los frentes que tiene abierto. El juicio de los españoles es definitivo en tres aspectos esenciales: el cambio de Gobierno ha sido negativo para España. Además, los encuestados suspenden a Pedro Sánchez en todas y cada una de sus principales apuestas, como la política catalana, el empleo y las pensiones, la subida de impuestos y el diálogo con lo nacionalistas. Para un Gobierno y un partido -el PSOE- que se jactan de estar apegados a las necesidades de los ciudadanos y tener más sensibilidad que nadie ante los problemas sociales, esta encuesta debería provocar una rectificación urgente de su desconexión con la realidad.

Luis del Val habla del cinismo de Sánchez y de su socio Iglesias:

Unidos por el ungüento del poder, y aplicando unas gotas de cinismo para que no se licúe con excesiva rapidez, representan ya sus papeles con la soltura que les proporciona los ensayos anteriores. Si hay que negarles las bombas a los saudíes para que no les hagan pupa a los yemeníes, se les niega. Pero si hay que salvar los contratos de las corbetas para que Cádiz no se hunda todavía más en el paro, que les den a los yemeníes lo que les apetezca a los saudíes, aunque sean bombas. Si hay que decirles a los de Bruselas que se contendrá el gasto para paliar el déficit, se les dice lo que quieren oír. Pero si al estalinista disfrazado hay que afirmarle que se va a llevar a a cabo todo lo contrario, se le comunica, y el señor Iglesias Turrión comparece en la rueda de prensa, aparentando que es el vicepresidente del Gobierno. No hay problemas.

Ignacio Camacho critica la inmadurez de un Sánchez incapaz de dar una a derechas:

Pero como nadie le lleva la contraria, este Gabinete no pierde una sola ocasión de meter la pata. Con las prisas por ocupar el poder los sanchistas entraron en él sin un solo mapa, sin un plano de situación que les orientara en ese complejo sistema de relaciones interconectadas. Obsesionados con la linealidad de la propaganda, no acaban de comprender cómo funciona ese laberinto y se han lanzado a apretar botones al azar, a ver qué pasa. Eso le ha sucedido a Trump y han tenido que salir los suyos a apagar de cualquier manera los fuegos que provocaba. Pero este presidente no tiene quien le corrija la bitácora ni quien le ayude a entender no ya los engranajes del Estado sino el concepto mismo de España.

La Razón, en un puntas editorial, vaticina que Pedro Sánchez está buscando el momento idóneo para él de convocar elecciones:

Sabe que el efecto Moncloa está perdiendo eficacia y acusa cada vez más tanto las faltas de coordinación de algunos de sus ministros como la inconcreción de muchos proyectos, convertidos en meros «globos sonda». También abonan la hipótesis de un adelanto electoral las dificultades para aprobar unos Presupuestos Generales que sean aceptables para Bruselas y cumplan nuestro compromiso de déficit y, al mismo tiempo, agraden a unos socios, como Podemos, a quienes no les interesa una cita con las urnas sin haber desgastado a los socialistas.

Daniel Lacalle resume lo que han sido los primeros 100 días de Gobierno de Pedro Sánchez:

¿Qué podemos decir de los primeros cien días del gobierno de minoría absoluta de Pedro Sánchez? Nada bueno. Han sido cien días de improvisaciones y mensajes contradictorios más orientados a los favores debidos a sus socios de moción de censura que a fortalecer la recuperación. Cuando Pedro Sánchez llegó a la presidencia con una moción de censura pactada con partidos de signos opuestos y políticas antagónicas, muchos comentaristas apostaban a que buscaría el centro. Se equivocaron: ha vuelto la política de los «globos sonda», esa que consiste en hacer enormes anuncios que afectan a la economía «a ver qué pasa» y luego desdecirse como si fuera una broma.

Berna González Harbour, en El País, se muestra ácida con la casa de locos en la que se ha convertido la Moncloa de Pedro Sánchez:

El Gobierno puede ser impresionante, forjado por ministras y ministros de fabuloso currículo y extraordinarias intenciones, pero de poco servirá si, además de luchar contra la exigua realidad de los 84 diputados, luchan contra sí mismos. Las contradicciones en las que ha incurrido el Ejecutivo de Pedro Sánchez no solo son graves, sino que muestran la incómoda convivencia de voces dispares y enfrentadas sin un mínimo de coordinación. No hay coherencia en el camarote de La Moncloa que, a diferencia del de los hermanos Marx, no tiene gracia.

Paco Rosell, en El Mundo, también acude a Groucho Marx para definir lo que está haciendo Pedro Sánchez:

Como no es posible soplar y sorber a la vez, de igual manera que no se puede estar en misa y repicando, más pronto que tarde Sánchez tendrá que deshacer el equívoco. Si es que antes no se precipita a convocar elecciones al confluir la fecha de pago de sus deudas de juego electoral y el agravamiento de la situación económica de modo tan apreciable que haga resentirse el bolsillo y el voto de los ciudadanos. Asunto éste sobre el que el Gobierno se hace el distraído al igual que los monos de Gibraltar. Como tampoco quiere ver ni oír lo que ocurre en Cataluña, limitándose a cerrar la boca no sea cosa de que le entren moscas.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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