Compañeros suyos le definen como un vampiro capaz de acabar con sus amigos a base de querellas

La siniestra cara del ex terrorista etarra Boye: un falso progre que se nutre de pasta del narcotráfico

El abogado, colaborador necesario en el secuestro de Emiliano Revilla, nunca pagó la indemnización al empresario

La siniestra cara del ex terrorista etarra Boye: un falso progre que se nutre de pasta del narcotráfico
Boye RS

Es la cara más siniestra (y mira que resulta complicado conociendo al personaje, que de por sí ya es espeluznante) del picapleitos Gonzalo Boye que ahora ejerce de abogado o de uno de los letrados del fugado Carles Puigdemont, expresidente golpista catalán y que encima se ha puesto por montera intentar acabar con el juez LlarenaBélgica: Las 16 mentiras que encadenó el exetarra Boye en la demanda de los golpistas contra el juez Llarena-.

Un amplio reportaje en el suplemento Crónica, de El Mundo, saca a relucir aspectos de un abogado que infunde auténtico pánico y que, tal y como la autora del reportaje, Leyre Iglesias, cuenta más de un testigo contactado para la elaboración de la pieza, en este caso un exfiscal, ha preferido declinar hacer declaraciones e incluso advirtiendo a la propia periodista –‘Caso Llarena»: Un eurodiputado denuncia al exetarra Boyé ante el ICAM por ofender la dignidad de la Abogacía-:

¿Boye? Yo que usted no me metería en esto.

Para empezar, la imagen que se tiene de este ex terrorista de ETA ya produce cuando menos respeto porque, como en la mafia, si dejas de rendirle pleitesía, no dudará en usar toda la información que pueda poseer del ‘traidor’ para hundirle en los juzgados. Una fuente bien conocedora del paño de este siniestro chileno asegura que:

Sus conocidos le definen como inteligente, ególatra, tenaz y muy temido, porque hunde a golpe de querellas a los amigos que mutan en enemigos.

Hay quien apuesta porque al final acabará cayendo como le pasó en su momento al famoso Emilio Rodríguez Menéndez –Un facineroso llamado Gonzalo Boyé: ex etarra, abogado de Podemos y editor de la revista ‘Mongolia’:

Es vengativo, muy conflictivo, y utiliza los medios de la Justicia y el Derecho para sus propios intereses de forma muy desproporcionada. Es una especie de Emilio Rodríguez Menénde. Quiere ser la estrella de la farándula jurídica. Y acabará mal.

Se le critica que aunque vaya de progre por la vida, su patrimonio lo ha levantado a base de hacer dinero con la más repugnante lacra, la droga y otros asuntos turbios (Cuando no bailan con Otegi, invitan a Boye a laSexta como los Ferreras: ‘Puchi’ se tomó las uvas con un exterrorista de ‘Terra Lliure’):

Defiende las causas progres pero en realidad hace dinero con lo peor, como con el narcotráfico. La lista de sus clientes sórdidos es la menos conocida: Sito Miñanco, el histórico capo de la droga; las empresas ligadas al entramado de Marcial Dorado; o, en Colombia, Piedad Zuccardi, acusada de nexos con una organización criminal de extrema derecha.

En su despacho, Boye-Elbal Asociados, que echó andar en el pudiente barrio de Salamanca, se ha movido también Emilio Hellín, condenado por el asesinato de la estudiante socialista Yolanda González en 1980. Hellín militaba entonces en Fuerza Nueva y hoy es un experto informático que ha servido a Boye como perito en varios casos, según coinciden tres fuentes (Alfonso Rojo y Antonio Naranjo destrozan a «gentuza» como el exetarra Boye por burlarse de la muerte de Blesa).

Compañeros suyos en la Audiencia Nacional tienen la peor imagen de Boye (Bélgica: Las 16 mentiras que encadenó el exetarra Boye en la demanda de los golpistas contra el juez Llarena):

Boye es un vampiro. Se acerca a aquellos de los que puede nutrirse intelectualmente (vampiriza cualquier escrito de jueces y fiscales que cae en sus manos por adelantado) y, sobre todo, busca fagocitarles las fuentes y los contactos. Buscaba contactos para acceder a las togas de la Audiencia Nacional. Con Manuel Marchena, presidente de la Sala de lo Penal del Supremo, coincidió como profesor en un curso del ICAM [Ilustre Colegio de Abogados de Madrid]. En la cena de verano del curso siempre maniobraba para sentarse al lado de él y de Juan Ramón Berdugo, también del Supremo. Y ahora es el instigador de la campaña contra Marchena a través de Elisa Beni. El mal ambiente contra él era tal que ya este año no se hizo cena de verano. Lo mismo hizo con el magistrado Enrique López.

Y además de todo esto, pesa sobre él la deuda moral y económica, aunque esta última ya que quedó prescrita, por el secuestro del empresario Emiliano Revilla ():

La Audiencia Nacional falló que los tres condenados debían pagar 200 millones de pesetas a Revilla por el calvario que sufrió. A día de hoy, Gonzalo Boye no ha pagado su parte (serían unos 630.000 euros al cambio actual), aunque la vida le va bien. El propio letrado, en conversación con este suplemento, se excusa asegurando que aquello prescribió en el 2001 o 2002. No es que no pagara… Es que esa responsabilidad civil prescribió. La familia nunca pidió nada ni se personó en el juicio. Según confirman desde la familia Revilla, la víctima no ha recibido nada. Tampoco lo pidió.

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Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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