LA TRIBUNA DEL COLUMNISTA

‘Tic-tac, tic-tac’: ¿A qué espera el mindundi de La Moncloa para hacer algo original y convocar elecciones?

El Mundo: "Urge que Sánchez comparezca en el Parlamento. Porque las piezas de la versión oficial no encajan"

'Tic-tac, tic-tac': ¿A qué espera el mindundi de La Moncloa para hacer algo original y convocar elecciones?
Pedro Sánchez (PSOE). EP

El nuevo plagio de Pedro Sánchez, en este caso ese libro escrito a cuatro manos con Carlos Ocaña, ha puesto más aún contra las cuerdas al presidente del Gobierno. De hecho, este 21 de septiembre de 2018 son varios los editoriales y tribunas de opinión de la prensa de papel quienes reclaman no solo explicaciones por parte del inquilino de La Moncloa, sino también que convoque elecciones.

El Mundo reclama a Sánchez que comparezca en el Parlamento para dar explicaciones sobre su plagio:

Urge que Sánchez comparezca en el Parlamento. Porque las piezas de la versión oficial no encajan. Sánchez no puede seguir ocultándose, ni despachando como «ruido» la exigencia de transparencia. Él llegó al poder sobre la premisa de la ejemplaridad blandida para censurar a Rajoy. El Congreso eligió a Sánchez. Allí se funda su legitimidad de origen: allí debe explicarse para no perderla.

Federico Jiménez Losantos le exige a Sánchez que subsane sus plagio largándose de La Moncloa:

Lo más sucio del «control de daños» de los publicistas del proyecto totalitario de sociatas, podemitas y catanazis, es que, al limitar su dizque investigación al libro, orillan la tesis. Un plagio, penoso en libro, es, en una tesis, falta que acarrea la pérdida del título de Doctor. «Algo cutre», dijo ayer Iglesias, El Amigo de la Verdad, para el que publicar los datos reales de Plagscan era anteayer «irresponsable». «Un error subsanable», balbuceó Sánchez, que ahora quiere ir al Senado. Subsánalo largándote.

Santiago González apunta que a Sánchez sólo le queda una solución, comparecer en el Parlamento y posteriormente convocar elecciones:

Sánchez se explicó y dijo que si tanto interés tiene el PP comparecerá en el Senado para dar cuentas de su tesis. Ya que se pone, debería llevar a la Cámara alta la curiosa aplicación que La Moncloa hizo del programa PlagScan, que le daba un 0.96% de plagio, mientras a la empresa alemana le salía el 21%, un punto más del plagio que llevó a la dimisión del ministro de Defensa alemán Karl Theodor zu Guttemberg, que a nuestro plagiario le parecía un tipo modélico en la moción de censura. Ya no queda más remedio que abrir en canal la tesis y sus circunstancias y que el mindundi que nos gobierna se rinda a la evidencia y convoque elecciones cuanto antes.

Bieito Rubido, en ABC, critica que Sánchez solo desease llegar a La Moncloa para dormir en ella y no para gobernar España:

Pedro Sánchez, el socialista del ala liberal y de objetivo variable, en realidad no tenía ningún plan para gobernar España. Solo quería llegar a La Moncloa. Ocupar ese espacio y poder declarar secreto de estado el uso fraudulento y privadísimo de un avión de las Fuerzas Armadas Españolas. Más allá de eso, la nada. La más absoluta ausencia de propuestas. No hay ningún proyecto para España. No sabe cómo abaratar el recibo de la luz, ni cómo subir las pensiones a los jubilados o gestionar la inmigración. Por no tener, no tenía ni idea de resolver el problema catalán.

El editorial de ABC aplaude que a otros medios, entre ellos El País, se les haya caído la venda y por fin se sumen a la acusación de que el presidente del Gobierno cometió plagio:

Ahora, otros medios se apuntan a la información puesta en marcha por ABC, eso sí, después de haberse prestado con entusiasmo a ser altavoces de la contrapropaganda oficial de La Moncloa y, lo que es peor, a cuestionar deslealmente la profesionalidad de nuestros redactores. Bienvenido sea este reconocimiento, aun silencioso, del compromiso de ABC con la transparencia y la ética públicas. Ahora resta hacer luz sobre otras zonas oscurecidas por las obstrucciones y las mentiras que han querido proteger la tesis doctoral de Pedro Sánchez, quien debe estar revisando su decisión de acudir a los tribunales contra este periódico. Sería una rectificación prudente.

Luis Ventoso le mete un doble palo a Pedro Sánchez y a Adriana Lastra a cuenta del último plagio del inquilino de La Moncloa:

Según los parámetros de Adriana -incapaz de acabar su carrera y que nunca ha trabajado fuera del aparato socialista-, fusilar un soneto de Shakespeare, Lope o Quevedo no sería plagio. Pero emerge entonces una duda metafísica. Si las 500 palabras que fusiló Sánchez en su libro -y todas las hazañas similares perpetradas en su tesis- no son plagio; entonces, ¿qué son? ¿Magia alquímica? ¿Un milagro de Santo Tomás, patrono de los universitarios? ¿Un agujero negro de Stephen Hawking? El tesón del sanchecismo en negar lo obvio le está añadiendo a la inmoralidad de la mentira el sonrojo del ridículo. El presunto plagiador, de cumbre europea en Austria, al menos estuvo más cauto y se guareció en los monosílabos malencarados. Como le decía Iglesias a Rajoy, la cuenta atrás del reloj ya le hace «tic-tac» a Sánchez. Desacreditado, solo queda la salida de las elecciones, pues su moral elástica no le permite contemplar la dignidad de una dimisión. ¡Ay si la pluma de Quevedo pillase a esta grey!.

Ignacio Camacho prevé que la colaboración de los nacionalistas y separatistas catalanes con Sánchez tiene como límite el juicio a los políticos que perpetraron la revuelta del 1-O:

Si no continúa tropezando con sus propios errores, en esa forma suya de pisarse la manguera, el margen del mandato de Sánchez no está tanto en los presupuestos como en la sentencia. La del procés, por supuesto, que es la última frontera de la colaboración separatista con el Gobierno de izquierdas. El juicio se está retrasando y, para alivio del Gobierno, difícilmente estará concluido antes de las elecciones territoriales de la primavera. Hasta que el veredicto llegue, el nacionalismo puede negociar una agenda política de cuestiones subalternas, pero esa estrategia pragmática de mutua contemporización tiene como límite la previsible condena de los dirigentes de la revuelta.

Jorge M. Reverte, en El País, le aconseja a Pedro Sánchez que vaya ya a elecciones:

Sánchez está intentando consumar su propuesta a base de jugadas novedosas, de algunas triquiñuelas legales, para poder sacar adelante los Presupuestos de 2019. Lo que pasa es que el camino de los trucos es muy inestable, y los aliados de ocasión, como los nacionalistas, también. Los cambios de envergadura pueden estar muy comprometidos. Ahora es cuando Sánchez necesitaría tener algo más de gracia. Y, si no, una mayoría parlamentaria para la que solo hay un camino: convocar unas elecciones generales para las que ya tiene el programa hecho.

La Razón le recuerda a Sánchez que el Congreso de los Diputados no puede actuar como el Parlament catalán y saltarse las normas a gusto de consumidor:

Desafortunadamente, ya hemos vivido en el Parlamento autónomo de Cataluña actitudes antidemocráticas de este jaez, con la mayoría separatista pasando por encima de la letra y el espíritu del reglamento y con las consecuencias sabidas. Si de ERC no cabía esperar otra cosa, al fin y al cabo ellos están en el Congreso con un programa político ajeno a los intereses del conjunto de la nación, la actitud de los socialistas supone la asunción paladina de que es válido retorcer los procedimientos legislativos para, en este caso, sortear el resultado de las urnas.

Autor

Juan Velarde

Delegado de la filial de Periodista Digital en el Archipiélago, Canarias8. Actualmente es redactor en Madrid en Periodista Digital.

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