Periodismo
Forcadell EFE

Espléndida exclusiva del genial Javier Negre en El Mundo. Este 2 de marzo de 2019 pueden acceder, al menos en la versión digital, a un testimonio revelador sobre como la cárcel y el juicio a los golpistas está modulando y rebajando la radicalidad de alguien tan ultra como fue la presidenta del Parlamento de Cataluña Carmen Forcadell.

Una reclusa de Alcalá-Meco se puso en contacto con la redacción del diario de Unidad Editorial haciendo llegar una grabación que es pura dinamita y que por su interés reproducimos íntegramente.

La presa asegura que Forcadell reconocía haber sido víctima de un engaño:

Carme me decía: 'Yo no sé qué hago aquí, a mí me han engañado'. Carme se ha sentido traicionada por Junqueras. Me dijo: 'Yo me metí en esto porque Oriol (Junqueras) me dijo que no me iba a pasar nada y mira al final lo que me ha pasado'. A mí Junqueras me dijo que le apoyara en esto, que a mí no me iba a pasar nada [...] Queríamos presionar, sabíamos que no salía, pero era una forma de presionar'. Ella lo ha pasado muy mal por su nieto, que tenía siete meses. Me decía: '¿Pero tú crees que yo me voy a jugar por esta tontería el no ver a mi familia, y a mi nieto, que está recién nacido, el estar con mis hijos? Yo no sabía que esto me iba a pasar, que iba a entrar en la cárcel. Nunca lo supe'".

Apunta a que la relación con otra presa independentista, Dolors Bassa, se fue a freír gárgaras, especialmente desde que Forcadell echase las culpas de su porvenir judicial y penal a Carles Puigdemont, el fugado presidente catalán:

De Puigdemont no la puedes hablar porque se pone enferma y además es que te mira y te dice que no quiere hablar de ese tío. Me decía: 'Por este cabrón estamos aquí'". "Por eso se separaron de celda. No querían estar juntas. De repente, de la noche a la mañana, se separaron. Estaban en la número 10. Nos llegó Dolors y nos dijo: 'Es que me separo porque me he caído de la litera y yo le dije: 'Mira, si te caes de la litera te destrozas, te rompes en cuatro trozos'. La tía estaba que ni se movía. Se oían gritos entre ellas, ya sabíamos que se iban a separar. Dolors es mucho más radical. Carme es mucho más tranquila en ese sentido. Un día estábamos jugando un grupo al dominó y una compañera mía dijo una simple frase muy tonta y para qué veas cómo es Dolors: Dijo 'mira qué grupo de españolas más majo' y Dolors se levantó de la mesa, se largó y dijo: 'Yo no soy española'".

Prosigue:

Ella se arrepiente de lo que ha hecho. Dolors no, Carme sí. Ella tiene mucho miedo a que le pueda caer la condena que le puede caer. 

Cuenta una anécdota sobre Forcadell que haría rebajar el grado sobre su supuesto antiespañolismo:

Cuando era el Mundial y jugaba España, Carme se acercaba a mí que yo estaba con un par de españolas y me preguntaba: '¿Oye cómo vamos?' Y yo la miraba y le decía: '¿Cómo que cómo vamos? ¡Si tú no eres española!' Y me decía: 'Que no, que no, que me digas que cómo vamos'", recuerda la presidiaria, que explica que Forcadell quería que la trasladasen a un centro penitenciario en Cataluña "para estar cerca de su madre" de avanzada edad y de su familia. Lo único que le importaba era su familia que lo está pasando muy mal.

La correspondencia siguió existiendo después del traslado de Forcadell a una prisión en Tarragona:

Cuando se fue a Tarragona nos escribíamos de prisión a prisión, me dijo hace dos meses en su última carta que iba a dejar de escribirme porque había recibido el sumario de 50.000 folios y no iba a tener tiempo porque tenía que estudiárselo. 'Como voy pronto te veo allí', me dijo.

Cuenta la rutina diaria en prisión:

A las 8 y media desayunamos y luego ya tenemos todo el día para nuestras actividades hasta la una y media que comemos. A las 2 y media nos encierran hasta las 5 y media y luego de 5 y media a 7 y media que es la cena tenemos nuestras actividades polideportivas o lo que queramos, y luego a las 8 y media ya nos encierran hasta las 8 de la mañana. En el módulo este casi todas estamos individuales porque somos muy poquitas. Seremos unas 89 en el módulo. En este módulo no hay conflictividad, ni peleas, en otros módulos sí. El nuestro es muy tranquilo".

Y detalla las actividades que realiza la expresidenta

Carme ha hecho aerobic, manualidades. Carme hace más deporte e inglés, que lo habla muy bien. Dolors pasa más de todo", cuenta la reclusa, que explica que desde la reciente llegada de Carme al módulo "los jefes de servicio y el director" están muy pendientes de ella para que nadie les fotografíe. Esta presa asegura que el deseo de Carme es salir ya de prisión. "Estamos todas mal anímicamente y la frase que todas repetimos aquí es que queremos salir ya. Todas queremos irnos. Ella lo pasa muy mal.

Juan Velarde es redactor de Periodista Digital @juanvelarde72