Periodismo
Juan Granados

La apasionante historia del pensamiento libertario, contra toda forma de dominación. Desde los orígenes más o menos lejanos del pensamiento liberal, rastreables en Aristóteles, Cicerón o los neoplatónicos florentinos y de forma más clara en el pensamiento político del siglo XVII europeo, con Baruch Espinoza y John Locke a la cabeza; se analiza la evolución del liberalismo de los siglos XIX y XX en sus diferentes escuelas y tiempos, desde el esbozo de la teoría y su configuración doctrinaria, a través del estudio de los grandes movimientos revolucionarios de 1830 y 1848, su posterior desarrollo económico y político a través de los siglos XIX y XX, todo resumido en otro libro de divulgación apasionante escrito por el historiador y novelista coruñés Juan Granados.

P.- Juan, una nueva incursión tuya en el mundo de la divulgación histórica, esta vez a vueltas con los liberales.

R.- Así es, se suele afirmar que el escritor realiza su oficio en primera instancia para explicarse a sí mismo, desconozco si esto resulta siempre cierto, pero en el caso de esta historia en torno al pensamiento liberal, creo que bien se puede decir. Uno lleva muchos años a vueltas con la filosofía política, rebuscando entresijos y discursos verbales, explicándose el mundo; ya sabes y estas cosas se solucionan estudiando y a eso me he dedicado una buena temporada con mucho gozo intelectual, por cierto.

P.- Liberalismo, un término a menudo traído y llevado, cuando no manipulado y tergiversado...

R.- Este libro, así se afirma en su frontispicio, pretende aportar al lector un retrato lo mas honesto posible de lo que es y ha sido el pensamiento llamado liberal a lo largo de la historia, describiendo especialmente su eclosión en los inicios de la contemporaneidad y su ya largo caminar hasta nuestros días. La empresa presenta sus dificultades, no siendo la menor la frondosa polisemia de los conceptos "Liberal" y "Liberalismo"; comenzando por las interpretaciones que se les suele conceder a un lado y otro del Atlántico y continuando por aquellos que se presentan como liberales a pesar de mantener principios políticos ciertamente alejados de las esencias del individualismo, sobre todo en lo que al papel del Estado se refiere. Si a esto añadimos aquello que entienden los diccionarios por "Liberalidad", un trasunto de espíritu generoso, la ceremonia de la confusión está definitivamente servida.
Mi intención principal ha sido realizar una suerte de taxonomía del liberalismo a lo largo de la historia, desde las raíces de Occidente hasta, digamos, ayer mismo.

P.- ¿Te remontas entonces al mundo clásico para explicar el origen del pensamiento liberal?

R.- Así es, Friedrich Hayek (Los fundamentos de la Libertad) consideraba "indiscutible" la influencia de la tradición clásica en el moderno ideal de Libertad, desde luego en lo que se refiere a libertad política, como en el caso de la Atenas del siglo V a. C. o la República Romana madura, pero también, aunque de modo menos visible en cuanto al concepto de libertad individual. No en vano pronunció Pericles aquella célebre arenga dirigida a los guerreros atenienses que batallaban en las guerras del Peloponeso: "La libertad que disfrutamos en nuestro gobierno se extiende también a la vida ordinaria, donde, lejos de ofrecer celosa vigilancia sobre todos y cada uno, no sentimos cólera porque nuestro vecino haga lo que desee." (Tucídides, guerras del Peloponeso, II 37). El sentir liberal corre por las venas de Occidente.

P.- ¿Liberalismo Político, Liberalismo Económico, o ambos?

R.- Como bien sabes, ambos conceptos vienen a ser cara y cruz de una misma moneda que resultaría absurdo separar. En este sentido, he tratado de introducir al lector en las raíces del problema, esto es, la defensa de la individualidad y la libertad personal frente al peso de la masa y el poder. Desde los sofistas griegos a la filosofía de Cicerón, Pasando por el renacimiento neoplatónico o la fértil escuela de Salamanca española y esto reza de igual manera para la política y para la economía, nos interesan tanto Spinoza o el padre Juan de Mariana como los arbitristas económicos como Martín González de Cellorigo.

P.- Y a continuación vendrá tu estudio en torno a la fijación del pensamiento liberal clásico...

R.- Es sabido que fueron el racionalismo y el utilitarismo inglés, semilla a veces bastante oculta de su revolución de 1648, los encargados de fijar las esencias del liberalismo político en tanto se defendía la igualdad legal y el parlamentarismo. En ese contexto abordo la fijación de la filosofía política liberal a través del pensamiento de sus principales impulsores, desde John Locke y su polémica con la obra de Thomas Hobbes, al pensamiento utilitarista de Jeremy Bentham y David Hume, también su aplicación práctica al otro lado del océano con los padres de la revolución norteamericana, Benjamin Franklin y Thomas Jefferson, para terminar analizando el nuevo orden de las cosas surgido tras las paradojas 1789.

Trato también de mostrar cómo, a su vez, Adam Smith, John Stuart Mill, David Ricardo y tantos otros sientan las bases del liberalismo económico, basado en la iniciativa individual y el rechazo al mercantilismo del Estado. De este modo, analizo los aspectos esenciales del pensamiento que ideó por primera vez el concepto del laissez faire, laissez passer, en torno a la economía no intervencionista, la libertad de mercado y la defensa de la ley de la oferta y la demanda; analizando las evolución del pensamiento fisiócrata de Vicent de Gournay y François de Quesnay hacia el liberalismo clásico, defensor como se sabe de la preeminencia social de la iniciativa privada: "El valor de un Estado, a la larga, es el valor de los individuos que lo componen" (John Stuart Mill en Sobre la libertad).

Veremos que desde entonces diferentes hitos históricos, desde la Revolución Francesa o la Guerra de Independencia española, servirán para recordar al lector los derroteros por los que transcurrió la ideología liberal en la contemporaneidad, recordando de paso que en sentido estricto, según defiende Giovanni Sartori, los primeros liberales fueron los opositores españoles a Napoleón:

"Liberales es [vocablo] acuñado en España, en los años 1810-1811, y comienza a circular en la dirección francesa liberaux en la década de 1820, con olor de sospecha, es decir, en referencia a los rebeldes españoles de aquel tiempo. La palabra inglesa liberal es acogida en Inglaterra, como palabra inglesa y respetable, sólo hacia la mitad del siglo XIX. Y la sustantivación "liberalismo" es todavía más tardía".

P.- Hablas luego por extenso de las "tribus liberales" formadas a lo largo de los siglos XIX y XX.

R.- Si, ahí me encontré con un verdadero crisol de ideologías a veces casi divergentes, aunque para mí siempre sostienen un sustrato común. De hecho, en mi opinión, el verdadero liberalismo no puede convertirse, como decía el gran Isaiah Berlin, en un "monismo más", al estilo de las ideologías colectivistas. Hay una línea muy clara, pasados los doctrinarios del primer tercio del siglo XIX, de pensadores partidarios de la permanente revisión de los conceptos.

Esto ocurre con Keynes, Popper o el propio Berlin. "Felices los que viven bajo una disciplina que aceptan sin hacer preguntas, los que obedecen espontáneamente las órdenes de dirigentes, espirituales o temporales, cuya palabra aceptan sin vacilación como una ley inquebrantable" afirmaba Berlin, como se sabe, más partidario de "zorros" que de "erizos". Un pensamiento muy alejado de las convicciones del liberalismo de combate que muestra la escuela austríaca de Mises y Hayek, por ejemplo.

P.- De hecho, la has armado buena en las redes sociales, colocando a John Maynar Keynes en la foto de portada de una Historia del Liberalismo.

R.- Así es (risas) al principio, cuando la vi, hablé con los responsables de marketing de la editorial para manifestar mis reticencias, pero ¿sabes? Estéticamente aquellos azules quedaban muy bien y al final, la idea no me disgustaba del todo. Keynes, a pesar de reservar un importante papel regulador al Estado, por vías monetaristas y fiscales, entre otras, se consideraba a sí mismo liberal y ninguna otra cosa. De hecho detestaba tanto a los conservadores: "no son ni carne ni pescado", solía decir, como a la izquierda, a la que denominaba "partido catastrofista". Respetaba, eso sí, y desde su innegable elitismo, a la reformista derecha laborista y en general a la "mejor clase" de gente humanitaria e instruida. Era liberal, pero estaba convencido que el tiempo del Liberal Party había pasado al no tener respuestas a las realidades del nuevo siglo, donde el estado de bienestar se había convertido en una demanda general por parte de la población europea. Era, en fin, un partidario de "lo que funciona" en cada momento histórico, y en la portada se ha quedado.

P.- Dedicas un epílogo largo a la diatriba en torno al "Fin de la Historia" y la globalización.

R.- Sí, hay una parte final con la que he disfrutado mucho aupándome a hombros de los grandes, desde Angus Deaton a Antonio Escohotado que, como sabes muy bien, viene de publicar su monumental "Los enemigos del comercio", destinada a poner los puntos sobre las íes de los males del mundo, desde el populismo colectivista en alza a la teocracia propugnada por el radicalismo islámico. Parece claro que, como decía el viejo Herbert Spencer "There is no alternative", cuando un país se rige por parámetros de libertad y decencia democrática, siempre progresa y mejora sus cifras de PIB, salud de la población, calidad de vida y todo lo que se quiera medir. Cuando se va en sentido contrario, no hay mas que camino de servidumbre y pobreza, moral y de la otra.


Juan Antonio Granados Loureda (La Coruña 1961) se licenció en historia moderna en la Universidad Compostelana en 1984, ampliando luego estudios de doctorado en Madrid y obteniendo la especialidad en historia económica en el Istituto Internazionale Francesco Datini de Prato (Florencia). Su labor investigadora se ha centrado en el estudio de los intendentes españoles del siglo XVIII y últimamente en su relación con el desarrollo de la construcción naval en ese período, fruto de ello han sido un buen número de artículos y colaboraciones que han visto la luz a lo largo de estos años.

Paralelamente es catedrático de historia e Inspector de educación. Trabajo que compatibiliza con una constante tarea publicística que desenvuelve en diferentes frentes, tanto con la publicación de críticas artísticas y artículos de carácter profesional, como en sus frecuentes colaboraciones en obras individuales y colectivas de índole histórica, donde podemos destacar los libros Historia de Ferrol (1998), Historia Contemporánea de España o Historia de Galicia (1999).

Colaboró desde 2002 a 2009 con artículos de opinión en el suplemento dominical del diario "El Correo Gallego", publicados en su columna: "El barril de amontillado". Iniciando en 2010 una nueva columna semanal, por nombre "Entre brumas", en la sección de Galicia del diario ABC que mantuvo hasta septiembre de 2012.

Desde que en 2003 publica en la editorial EDHASA la novela histórica Sartine y el caballero del punto fijo, centra sus miras en la literatura. En 2006, ha publicado en la misma editorial El Gran Capitán, su segunda novela. En 2010 ha publicado, nuevamente en Edhasa, Sartine y la guerra de los guaraníes, segunda parte de las aventuras de Nicolás Sartine y la versión en pocket de "El Gran Capitán", además de una "Breve historia de los Borbones españoles" para la editorial Nowtilus. En 2013 ha publicado, también con Nowtilus, "Breve Historia de Napoleón" .Y con la editorial Punto de vista, también en 2013, el ebook: "España, el Antiguo Régimen y el siglo XIX" Con esta misma editorial ha publicado en 2016 La guerra de Sir John Moore, sobre la campaña británica de 1809 en el noroeste peninsular.

En 2014 ha publicado con la editorial Espacio Cultura Editores el libro de narrativa breve "Entre Brumas".

En 2015 ha publicado una reflexión sobre la teocracia jesuítica del Paraguay en el libro colectivo Utopía y poder en Europa y América (Tecnos,2016). En abril de 2019 ha publicado Breve Historia del Liberalismo, nuevamente con la Editorial Nowtilus.
Es miembro del consejo de redacción y autor en la web Anatomía de la Historia , profesor-tutor de Historia del Derecho y Cultura Europea en la UNED y desde julio de 2011 es director de la Revista Galega do Ensino (EDUGA).